|
Página
realizada por © Carmen María Camacho Adarve
"Dijo el
Ángel a María: "No tengas miedo."
Y esto mismo a José: "No tengas miedo."
Cristo lo dijo a los Apóstoles, y a Pedro,
en varias ocasiones, y especialmente
después de su
Resurrección, e insistía: "No tengáis miedo." ;
se daba cuenta de que tenían miedo no
estaban seguros de
si Aquel que veían era el mismo Cristo que ellos
habían conocido.
Tuvieron
miedo cuando fue apresado, y tuvieron aún más
miedo, cuando Resucitado, se les
apareció. "¿De qué
no debemos tener miedo?"
No debemos
tener miedo a la verdad de nosotros mismos.
Pedro tuvo conciencia de ella, un día,
con especial viveza, y dijo a Jesús:
¡"Apártate de mi¡,
Señor que soy un hombre pecador"¡.
Pienso que
no fue sólo Pedro quien tuvo conciencia de esta verdad.
Todo hombre la advierte.La advierte todo
sucesor de Pedro.
la advierte de modo particularmente claro el que, ahora, le está
respondiendo.
Todos
nosotros le estamos agradecidos a Pedro
por lo que dijo aquel día: "¡Apártate de mi,
Señor, que soy un
hombre pecador."
Cristo le
respondió: "No temas desde ahora serás pescador de hombres."
"¡No tengas
miedo de los hombres!". El hombre es siempre igual;
los sistemas que crea son siempre
imperfectos, y
tanto más imperfectos cuanto más inseguro está de si mismo.
¿Y esto de
dónde proviene?
Esto viene del corazón
de el hombre,
nuestro corazón está
inquieto; Cristo
mismo conoce mejor
que nadie su angustia, porque
"El sabe lo que hay dentro
de cada hombre."
Juan Pablo II

|
Página principal |
|
Lista de papas |Álbum
filatelico de Juan Pablo II |
Otras webs de interés
| www.vatican.va
|
www.vaticanradio.org
|
|
www.elvaticano.com
|
|