TOC
Carmen María Camacho Adarve

En realidad, el peligro de una catástrofe era conocido por los habitantes del valle.Claro que no se podía prever  su magnitud, pero el riesgo existía y nadie lo ignoraba.

El mismo nombre de la montaña comenzaba por ser una señal <Toc> Significa, en el dialecto de aquella región, algo asi  como polvorón; sinónimo de falta de consistencia, de poca solidez.

Lo que no se esperaba es que el desmoronamiento fuese masivo.Se creía que iba a ir desprendiéndose poco a poco sobre el pantano que le moja los pies.

Muchos años antes que comenzara la construcción de la presa, ya se hablaba del "el monte que anda"; se sabía que había habido algunos desprendimientos de tierra y que poco a poco la montaña se desplazaba.

¿Improvisación? ¿olvido? ¿descuido?.Las técnologias nuevas emitirán su informe.Al menos para evitar otros males, ya que lo que ha sucedido no tiene arreglo posible.Que el peligro existía es evidente.

Una mañana de octubre, era muy temprano, Piero y Angelino salian del pueblo con sus cañas de pescar, un cesto de mimbre, y unos bocadillos para pasar el día pescando.

Subieron por la ladera del valle hasta llegar  a la orilla del pantano.Estuvieron allí un buen rato y cuando cruzaron el muro de contención, pasaron a la orilla opuesta, junto a la falda del monte Toc.

-Esto está peligroso -dijo Angelino-.

-Si -repuso- Piero, hay que tener cuidado porque ¡mira las grietas¡ son cada vez mas grandes.

-¡Vámonos pronto Piero¡.Me da miedo que pueda pasar algo.

Antes  que el sol comenzara a esconderse tras las altas montañas,  los dos hombres estaban ya de regreso en sus casas.

Angelino, sin pensarlo ni un momento , dijo a su mujer.

-Hoy mismo cogemos al niño  y nos vamos de aquí.A casa de mi hermano.Después ya veremos que hacemos.

-¡Pero que manía te ha dado¡.¿Cómo nos vamos a ir tan de repente, sin preparar nada?.

Angelino no escuchó razones, y aún acosta de una discusión aquel atardecer salían del pueblo.Otros amigos y familiares no quisieron oír su consejo.

-¡Angelino tiene unas cosas¡.

Este comentario se hacía escasamente tres horas antes de la hecatombe.

Una pareja de de carabineros que hacía su servicio aquella noche en la carretera que pasaba casi al pie de la presa.Decidieron dar un paseo para estirar las piernas.Uno de ellos vivía en el pueblo, con su mujer y dos hijos pequeños.No hacia demasiado frío.

Se alejaron del coche unos metros escasos cuando oyeron un gran ruido.Inmediatamente pensaron:

-¡El monte de Toc¡.

Los dos hombres se agazaparon bajo unas rocas al lado de la carretera a su alrededor llovían, piedras y tierra.De pronto un ruido huracanado que azotaba sus rostros unido a un rugido feroz, arrastrando árboles enteros.El fragor era inenarrable.Mil cataratas de agua unidas en un terrible rugido, espantados, vieron como la masa de agua saltaba por encima de sus cabezas y caía en el centro del valle, levantando espuma, piedras y tierra a una gran altura.A lo lejos se podía adivinar la destrucción.Agua que coge un cauce  con violencia... Y nada.

Una hora mas tarde reinaba el impresionante silencio de la montaña.

Esta inmensa, masa de agua desplazó en su caída tal volumen de aire, que durante unos momentos, el pueblo se vió sometido  a los efectos de un huracán

Gino .y su mujer estaban ya acostados y los despertó un ruido tremendo.

Toda la casa trepidaba con mas fuerza que si fuera un terremoto, las puertas se abrían  y golpeaban rápidamente que no podían sujetarlas.Cristales rotos...de forma inmediata el ruido del agua.Y a oscuras, la luz se cortó.

El dueño de una casa que quedó en pie porque estaba protegida por una roca se asomó a la ventana al oír el estruendo y vió como se desmoronaban,  las paredes por efecto del vendaval.Luego vino el agua.El hombre se cogió a los barrotes de la ventana para que no lo arrastrara, y pudo ver cómo se derrumba el bar de enfrente y el agua se lleva a mas de treinta personas que veían un partido de fútbol en la televisión.

El efecto devastador fue doble.El pueblo está en alto sobre la falda de la montaña, cuando el pantano se desbordaba nunca llegó a inundarse.La avalancha de agua vino de frente, subió, destruyó, y al bajar otra vez al fondo del valle.Arrastró lo que ya estaba deshecho.

Y  el pueblo se quedo del tamaño de la palma de una mano.

 

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