ÚLTIMA GUERRA MUNDIAL
Por Carmen María Camacho Adarve, © 2005
Eran los días angustiosos de la última guerra mundial.El general Ronmel llevaba sus tropas por el desierto y cruzaba oasis de palmeras, con sus carros de combate y sus tanques.
Cuentan que un beduino, contemplaba pacientemente aquel impresionante desfile de muerte.El hombre estaba sentado al pie de una palmera y rodeado por su rebaño de cabras.
Un periodista de guerra que iba con las tropas para enviar interesantes crónicas se acercó al pastor árabe y le preguntó
-¿Que piensa usted de todo esto?.
El beduino retiró por un momento la mirada de la escena bélica y volviéndose hacía el periodista mirándolo fijamente con sus ojos oscuros y de una extraña profundidad,-le dijo.
-Yo tengo una mujer, unos hijos, unas cabras, y unas palmeras.Mi mujer me quiere, mis hijos me ayudan a ordeñar las cabras y a recoger dátiles para comer.
-¿Es que de la tierra de donde vienes no hay mujeres, ancianos, hijos, cabras y palmeras?.
-Creo yo, aunque no he estado allí, que si en Oriente hay, mujeres, niños, ancianos, cabras y palmeras...También los habrá en Occidente se daba cuenta de lo que estaba pasando porque se paraba a pensar, que todas las cosa existen, en Occidente no se apreciaba ni se aprecia.No hay tiempo para pensar.
¿Quién tiene razón?.Ellos viven en el desierto en silencio a pesar del paso del tiempo.Cuando el sol se va por las colinas que protegen a Betania y nosotros mientras tanto seguimos tensando músculos y nervios.Para resistir el ruido, mucho ruido por todas partes.
Hay mujeres que aún cuecen el pan sobre piedras calientes.
-¿Quien tiene razón?.
Los beduinos no han abandonado su khalif que les protege del duro sol del desierto y de las heladas temperaturas de las noches.Este khalif debió llevar Jesús cuando cruzaba el torrente cedrón.
-¿Quien tiene razón?.
La razón la tenemos todos.Todos somos iguales.Lo que puede ser que falte es el punto medio, que ellos corran un poco mas y que nosotros no corramos tanto.
Este constante movimiento de nuestro mundo, es un rebullir agotador de personas y cosas.Como latigazos que caen implacables sobre nuestro pobre sistema nervioso y el de los valores sociales que destrozamos sin piedad
¿Pensar? No es posible que, palabras, ruido, estridencias, frivolidad.
Dejamos que esos monstruos se adueñen de nuestras vidas.
Las personas somos algo mas que un cuerpo cargado con necesidades creadas.
Tenemos derecho a ser felices.Y no lo somos ni lo seremos si no tenemos paz.
Se trata pues de armonizar las dos partes que componen la naturaleza humana: cuerpo y alma.
Si sabemos hacerlo, si a pesar del ruido, la velocidad, la locura.Logramos poner como primera prioridad en primera posición lo que nunca debió estar la última.
Conseguiremos el Shalon, el Shalon Alekun, la paz para el pueblo Oriental.
Bueno es el progreso con todos sus avances en todos los campos.
-¿Pero que bueno sería si, además de todas las nuevas ciencias y técnologias científicas.
Fuésemos capaces de sentarnos a los pies de una palmera para pensar que tenemos una sola vida, que somos hermanos.Que todo terminara un día.Que hay algo dentro de nosotros que nunca muere, que es eterno.
Si, es lo único que realmente merece la pena.