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La pintura en Brasil a mediados de los años 60

Por James Smith

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¿Qué habría sucedido si el Brasil hubiera sido conquistado sangrientamente, en lugar de ser ocupado pacíficamente por tropas portuguesas? Los españoles encontraron culturas muy desarrolladas, y con antiguas tradiciones en muchos de los territorios que ocuparon, mientras que la región asumida por Portugal solo ofreció indígenas de poco peso cultural.

La verdadera historia de las artes visuales en el Brasil comienzan con la aparición del Aleijadinho, hijo de portugués y de madre esclava. Este maravilloso artista, con grandes deformaciones físicas, luchó contra sí mismo, triunfó, y llegó a personificar el barroco brasileño, desarrollando una forma de arte completamente nueva y simplificada.

Años después, y buscando refugio de Napoleón, la Corte portuguesa se refugió en el territorio brasileño. Este cambio de continente significó la aparición de palacios, iglesias y edificios que nunca hubieran existido sino fuera por la presencia de la Corte en escena. El uso del oro como metal decorativo es típico de esa época.

Este alejamiento del horizonte europeo ayudó a crear una larga confusión cultural. En el mundo de la pintura, específicamente, las tentativas románticas, impresionistas, expresionistas, fauvistas y otras, no cruzaron el Atlántico Sur, y no llegaron al Brasil. Ese país tan inmenso y lleno de posibilidades, quedó como dormido durante muchos años, y durante muchas generaciones.

Uno de los problemas brasileños ha sido y aún es el hablar un idioma diferente al de sus vecinos. Esto los ha apartado a un obscuro gran rincón. A pesar de que el Brasil ha tratado de inmortalizar personajes de ese obscuro rincón, no ha tenido el éxito internacional solicitado.

Secuencia de acontecimientos y escuelas de arte

Lasar Segall, nacido en Rusia y de aprendizaje alemán, expuso muchas de sus obras en Campinas en 1913, lo que se convirtió en la primera exhibición moderna del Brasil. Hasta 1922, Segall estuvo solo, aguardando la explosión de color y artesanía de artistas tales como Guignard (pintor), Goeldi (grabador), y Portinari, el muy querido artista de la época. Portinari llegó a convertirse en el pintor moderno "oficial" del momento.

Junto con artistas que buscaron refugio en el país, durante y después de la segunda guerra mundial, ellos fueron las bases sólidas de las bien conocidas Bienales de Sao Paulo.

Las artes visuales de este país son incongruentes, cuando se las compara con las de otros países. No han tenido continuidad, han sido hechas a brochazos, y hasta el constructivismo fue llamado arte concreto o semi-concreto, para hacerlo más nacionalista.

Mientras tanto, el surrealismo luchó en un país donde la mayoría del pueblo gusta soñar, y donde sólo hubo excepciones como Ismael Nery, el cual murió demasiado joven para dejar un legado de alto valor.

Interesante la aparición del grabado en blanco y negro, que comenzó tímidamente con Carlos Oswald enseñando grabado en metal, y Oswaldo Goeldi, con su tradición de grabado en madera. Éste último fue posteriormente reforzado por el austríaco Axel von Leskochek y su influencia europeizante.

Muchos grabadores brasileños han ganado renombre internacional, tales como Marcelo Grassmann, Edith Behring, Roberto de Lamónica y otros bien conocidos por los amantes de la pintura.

La gran paradoja de este país es la falta casi absoluta de motivos folklóricos de calidad, en un país repleto de folklore.

Por eso que los pintores naives han triunfado económicamente, al mismo tiempo que pintores sinceros y llenos de inspiración, color y expresión, han sucumbido en la misma demanda de aceptación mundial.

El arte geométrico fue explorado, principalmente por Willys de Castro y Hércules Barsotti. Con la aparición del Op Art, se reforzó esa tendencia tan discutida.

A la muerte de Portinari y Segall, prácticamente sólo dos pintores, Manabu Mabe, nacido en Japón, y Frans Krajcberg, polaco de origen, han llegado a tener resonancia universal.

La escultura no ha sido el fuerte del país, no por falta de elementos básicos como caolín, mármol y granito, sino por la falta de adecuación de esta cultura tropical al tallado de formas.

Lo que sucedió con la pintura americana de los años 30, también se repitió en el Brasil durante los años 60, aunque por motivos diferentes, el principal de ellos, la literal invasión de pintores extranjeros, y mas aún, la amalgama de muy diferentes culturas.

En el Brasil existe un tremendo interés local por las artes visuales, pero con escasos resultados financieros. ¿Será que están aguardando el cambio de siglo para explorar otras avenidas de color y forma?"

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