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¿Qué
habría sucedido si el Brasil hubiera sido
conquistado sangrientamente, en lugar de ser
ocupado pacíficamente por tropas
portuguesas? Los españoles encontraron
culturas muy desarrolladas, y con antiguas
tradiciones en muchos de los territorios que
ocuparon, mientras que la región asumida por
Portugal solo ofreció indígenas de
poco peso cultural.
La
verdadera historia de las artes visuales en el
Brasil comienzan con la aparición del
Aleijadinho, hijo de portugués y de madre
esclava. Este maravilloso artista, con grandes
deformaciones físicas, luchó contra
sí mismo, triunfó, y llegó a
personificar el barroco brasileño,
desarrollando una forma de arte completamente nueva
y simplificada.
Años
después, y buscando refugio de
Napoleón, la Corte portuguesa se
refugió en el territorio brasileño.
Este cambio de continente significó la
aparición de palacios, iglesias y edificios
que nunca hubieran existido sino fuera por la
presencia de la Corte en escena. El uso del oro
como metal decorativo es típico de esa
época.
Este
alejamiento del horizonte europeo ayudó a
crear una larga confusión cultural. En el
mundo de la pintura, específicamente, las
tentativas románticas, impresionistas,
expresionistas, fauvistas y otras, no cruzaron el
Atlántico Sur, y no llegaron al Brasil. Ese
país tan inmenso y lleno de posibilidades,
quedó como dormido durante muchos
años, y durante muchas generaciones.
Uno
de los problemas brasileños ha sido y
aún es el hablar un idioma diferente al de
sus vecinos. Esto los ha apartado a un obscuro gran
rincón. A pesar de que el Brasil ha tratado
de inmortalizar personajes de ese obscuro
rincón, no ha tenido el éxito
internacional solicitado.
Secuencia
de acontecimientos y escuelas de
arte
Lasar
Segall, nacido en Rusia y de aprendizaje
alemán, expuso muchas de sus obras en
Campinas en 1913, lo que se convirtió en la
primera exhibición moderna del Brasil. Hasta
1922, Segall estuvo solo, aguardando la
explosión de color y artesanía de
artistas tales como Guignard (pintor), Goeldi
(grabador), y Portinari, el muy querido artista de
la época. Portinari llegó a
convertirse en el pintor moderno "oficial" del
momento.
Junto
con artistas que buscaron refugio en el
país, durante y después de la segunda
guerra mundial, ellos fueron las bases
sólidas de las bien conocidas Bienales de
Sao Paulo.
Las
artes visuales de este país son
incongruentes, cuando se las compara con las de
otros países. No han tenido continuidad, han
sido hechas a brochazos, y hasta el constructivismo
fue llamado arte concreto o semi-concreto, para
hacerlo más nacionalista.
Mientras
tanto, el surrealismo luchó en un
país donde la mayoría del pueblo
gusta soñar, y donde sólo hubo
excepciones como Ismael Nery, el cual murió
demasiado joven para dejar un legado de alto
valor.
Interesante
la aparición del grabado en blanco y negro,
que comenzó tímidamente con Carlos
Oswald enseñando grabado en metal, y Oswaldo
Goeldi, con su tradición de grabado en
madera. Éste último fue
posteriormente reforzado por el austríaco
Axel von Leskochek y su influencia europeizante.
Muchos
grabadores brasileños han ganado renombre
internacional, tales como Marcelo Grassmann, Edith
Behring, Roberto de Lamónica y otros bien
conocidos por los amantes de la pintura.
La
gran paradoja de este país es la falta casi
absoluta de motivos folklóricos de calidad,
en un país repleto de folklore.
Por
eso que los pintores naives han triunfado
económicamente, al mismo tiempo que pintores
sinceros y llenos de inspiración, color y
expresión, han sucumbido en la misma demanda
de aceptación mundial.
El
arte geométrico fue explorado,
principalmente por Willys de Castro y
Hércules Barsotti. Con la aparición
del Op Art, se reforzó esa tendencia tan
discutida.
A
la muerte de Portinari y Segall,
prácticamente sólo dos pintores,
Manabu Mabe, nacido en Japón, y Frans
Krajcberg, polaco de origen, han llegado a tener
resonancia universal.
La
escultura no ha sido el fuerte del país, no
por falta de elementos básicos como
caolín, mármol y granito, sino por la
falta de adecuación de esta cultura tropical
al tallado de formas.
Lo
que sucedió con la pintura americana de los
años 30, también se repitió en
el Brasil durante los años 60, aunque por
motivos diferentes, el principal de ellos, la
literal invasión de pintores extranjeros, y
mas aún, la amalgama de muy diferentes
culturas.
En
el Brasil existe un tremendo interés local
por las artes visuales, pero con escasos resultados
financieros. ¿Será que están
aguardando el cambio de siglo para explorar otras
avenidas de color y forma?"
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