GONZALO ROJAS, CLAROSCURO REVISTA DE DIFUSIÓN LITERARIA

 

GONZALO ROJAS

(CHILE, 1917.)

 

 

 

 

GONZALO ROJAS

 

Nació el 20 de diciembre de 1917 en Lebu, Leufu, "torrente hondo", en mapudungún. "Puerto marítimo y fluvial, maderero, carbonífero y espontáneo en su grisú, con mito y roquerío sube-oceánico, de mineros y cráteres -mi padre duerme ahí-; de donde viene uno con el silencio aborigen" (Nota al prólogo de Oscuro). "El paraje de mi niñez es el Golfo de Arauco, y ese pueblo carbonífero de Lebu. Maderas casi palpitantes, tablones de madera con las que sé hacían las casas, esos puentes encima de esos ríos y las grandes rocas contra el oleaje, todo eso lo veo, lo registro, lo huelo, lo mismo en Pekín que en Nueva York o en cualquier párrafo del planeta por donde uno anda (...). Infancia -paraíso-, remolino del Pacífico sur, minas de carbón debajo del mar. De ahí viene, creo, más que la velocidad, la vertiginosidad de mi palabra entre el murmullo y el estallido" (Zapata:121). Su familia ha llegado allí a. comienzos del siglo, desde el Norte chico. Vivió en Lebu, Concepción, Valparaíso y Santiago. Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue profesor de Estética Literaria y jefe del departamento de Castellano en la Universidad de Concepción. Profesor en la Universidad de Utha, Estados Unidos. Organizó a partir de 1958 los famosos Congresos de Escritores en Concepción, que reunió lo más selecto de la literatura latinoamericana. Fue diplomático en China y Cuba. Ejerció la docencia en Alemania Oriental y Venezuela.

Ha recibido numerosos premios internacionales: Premio Reina Sofía de España, Octavio Paz de México y José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992. Invitado permanente a Encuentros de escritores y Ferias del libro de diversos países.

HA PUBLICADO:

1.La miseria del hombre.1948

2.Contra la muerte.1964

3. Oscuro.1977

4. Transtierro.1978

5. Críptico y otros poemas. 1980

6. Del relámpago.1981

7. 50 poemas.1980

8. La furia.1983

9. Dos desnudos. 1985

10. El Alumbrado 1986

11. Antología del aire.1986

12. El alumbrado y otros poemas.1987

13. Antología personal.1988

14. Materia de testamento.1988

15. Desocupado lector.1990

16. Zumbido. 1991

17. Cinco visiones.1991

18. Las hermosas poesías del amor.1992

19. Carta a Huidobro y morbo y aura del mal.1994

20. Tres poemas.1996

21.Río Turbio.1996

22. Pacto con Teillier.1996

 

 

 

 

 

LA LOBA

Unos meses la sangre se vistió con tu hermosa
figura de muchacha, con tu pelo
torrencial, y el sonido
de tu risa unos meses me hizo llorar las ásperas espinas
de la tristeza. El mundo
se me empezó a morir como un niño en la noche,
y yo mismo era un niño con mis años a cuestas por las calles, un ángel
ciego, terrestre, oscuro,
con mi pecado adentro, con tu belleza cruel, y la justicia
sacándome los ojos por haberte mirado.

Y tú volabas libre, con tu peso ligero sobre el mar, oh mi diosa,
segura, perfumada,
porque no eras culpable de haber nacido hermosa, y la alegría
salía por tu boca como vertiente pura
de marfil, y bailabas
con tus pasos felices de loba, y en el vértigo
del día, otra muchacha
que salía de ti, como otra maravilla
de lo maravilloso, me escribía una carta profundamente triste,
porque estábamos lejos, y decías
que me amabas.

Pero los meses vuelan como vuelan los días, como vuelan
en un vuelo sin fin las tempestades,
pues nadie sabe nada de nada, y es confuso
todo lo que elegimos hasta que nos quedamos
solos, definitivos, completamente solos.

Quédate ahí, muchacha. Párate ahí, en el giro
del baile, como entonces, cuando te vi venir, mi rara estrella.
Quiero seguirte viendo muchos años, venir
impalpable, profunda,
girante, así, perfecta, con tu negro vestido
y tu pañuelo verde, y esa cintura, amor,
y esa cintura.

Quédate ahí. Tal vez te conviertas en aire
o en luz, pero te digo que subirás con éste y no con otro:
con éste que ahora te habla de vivir para siempre
tú subirás al sol, tú volverás
con él y no con otro, una tarde de junio,
cada trescientos años, a la orilla del mar,
eterna, eternamente con él y no con otro.

 De Contra la muerte, 1964.

 

 

 

CARBÓN

Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
-Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.

 

DE CONTRA LA MUERTE, 1964.

 

 

LOS AMANTES

París, y esto es un día del 59 en el aire.
Por lo visto es el mismo día radiante desde entonces.
La primavera sabe lo que hace con sus besos. Todavía te busco
en ese taxi urgente, y el gentío. Está escrito que esta noche
dormiré con tu cuerpo largamente, y el tren interminable.

París, y éste es el fósforo de la maravilla violenta.
Todo es en el relámpago y ardemos sin parar desde el principio
en el hartazgo. Amémonos estos pobres minutos.
De trenes y más trenes y de aviones errantes nos cosieron los dioses,
y de barcos y barcos, esta red que nos une en lo terrestre.

París, y esto el oleaje de la eternidad de repente.
Allí nos despedimos para seguir volando. No te olvides
de escribirme. La pérdida de esta piel, de estas manos,
y esas ruedas terribles que te llevan tan lejos en la noche,
y este mundo que se abre debajo de nosotros para seguir naciendo.

París, y vamos juntos en el remolino gozoso
de esto que nace y nace con la revolución de cada día.
A tus pétalos altos encomiendo la estrella del que viene en los meses de tu sangre,
y te dejo dormir en la sábana. Pongo mi mano en la hermosura
de tu preñez, y toco claramente el origen.

 De Contra la muerte, 1964

 

 

PUERTO PERDIDO

Todo es estrecho y hondo
en este suelo ingrávido, las flores
crecen sobre cuchillos, boca abajo en la arena
puede oírse un volcán; cuando la lluvia
la moja, se despeja
la incógnita, aparece
una silla fantástica en el cielo,
y allí sentado el Dios de los relámpagos
como un monte de nieve envejecido.

Todo es estrecho y hondo, las personas
no dejan huellas porque el viento
las arroja a su norte y su vacío,
de manera
que de improviso
yo salgo a mi balcón y ya no veo a nadie,
no veo casas ni mujeres rubias,
han desaparecido los jardines,
todo es arena invulnerable, todo
era ilusión, no hubo
sobre esta orilla del planeta nadie
antes que el viento.

Entonces corro hasta las olas, me hundo
en su beso, los pájaros
hacen un sol encima de mi frente,
entonces tomo posesión del aire
y de las rocas temporales
en el nombre del viento, las estrellas azules,
Valparaíso, el viento.

1944

  De Oscuro, 1977

 

 

EL PRINCIPIO Y EL FIN

Cuando abro en los objetos la puerta de mí mismo:
¿quién me roba la sangre, lo mío, lo real?
¿Quién me arroja al vacío
cuando respiro? ¿Quién
es mi verdugo adentro de mí mismo?

Oh Tiempo. Rostro múltiple.
Rostro multiplicado por ti mismo.
Sal desde los orígenes de la música. Sal
desde mi llanto. Arráncate la máscara riente.
Espérame a besarte, convulsiva belleza.
Espérame en la puerta del mar. Espérame
en el objeto que amo eternamente.

1940

De Oscuro, 1977.

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PACTO CON TEILLIER

1. Lo que pasa con el gran lárico es que nació muerto de sed
y no la ha saciado,
ni aun muriéndose la ha saciado, ni aun yéndose
barranco abajo en Valparaíso este lunes, ni aun así
la ha saciado
dipso y mágico hasta el fin entre los últimos
alerces que nos van quedando, -¡yo
también soy alerce y sé lo que digo!-: lo que nos pasa con este Jorge
Teillier es que ha muerto.

2. Y yo aquí sin nadie, vagamundo sin él, en el carrusel
de la Puerta del Sol, vacío
entre el gentío, errando
por error, andando-llorando
como habrá que llorar hombremente en seco -la pena
araucana al fondo- a un metro
del mentidero de Madrid bajando
por la calle del Arenal a la siga de Quevedo
que algo supo de la peripecia
del perdedor, y algo y algo
de las medulas que han gloriosamente ardido.

3. Ay, polvo enamorado, ya este loco habrá
entrado en la eternidad de su alcohol
que era como su niñez, ya habrá bebido
otra vez sangre de cordero bajo la lluvia
a cántaros de Lautaro que fue su reino de rey
por parición y aparición, ya Lihn
le habrá llenado la copa, ya Esenín
le habrá abierto la puerta alta al gran despiadado
de sí mismo. Aquí le dejo
mi pacto que no firmamos a tiempo, la danza
de Isadora le dejo, el beso,
la risa fresca de Mafalda que no está, la
figura
de lo instantáneo de la que
pende el Mundo.

 

 

 

ASMA ES AMOR

A Hilda, mi centaura.

Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
alta mía única anclada ahí, no es bueno
el avión de palo en el que yaces con
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro
de las que ya no estás, tu esbeltez
ya no está, tus grandes
pies hermosos, tu espinazo
de yegua de Faraón, y es tan difícil
este resuello, tú
me entiendes: asma
es amor.

 

 

CLAROSCURO REVISTA DE DIFUSIÓN LITERARIA

ANTOLOGÍA DE POESÍA CONTEMPORÁNEA LATINOAMERICANA

(TREN DE LA POESÍA 2001)

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