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NINGUN SER HUMANO . . . Nunca había pensado que mirar a la gente desde arriba de un árbol podía tener algo de interesante. Ver sus gestos, escucharlos conversar, verlos caminando de un lado para otro con sus rostros a veces angustiados, a veces alegres, las mas indiferentes. Todo eso se logra desde arriba y con la ventaja que no me pueden distinguir en el nutrido ramaje. Y las voces agitadas y los comentarios temerosos son los que mas se han oido este último tiempo, arriba de los árboles y en todos los rincones de la ciudad. No es para menos considerando la serie de terribles muertes que se han sucedido, todas atribuidas al "Chacal". Miedo por cierto alimentado por toda la parafernalia mediática. Los despachos en directo en la television, las miles de teorías que se inventan para explicar estos crimenes, las que hay para todos los gustos, desde las mas terrestres hasta las mas desatinadas, hablando de seres del espacio y otras estupideces.Ya deben haber hasta páginas web dedicadas a elucubrar todas serie de explicaciones fantásticas sobre el origen del "come cerebros". Yo lo he visto y puedo afirmar con toda sinceridad que no se trata de ninguno de esos seres que los medios y la gente ha señalado como el asesino. El otro día venía de noche en direccion a mi casa por una calle bastante oscura. No se veía a nadie mas caminando por ella. Venía fumando tranquilamente cuando de pronto se oyó un ruido al otro lado de la calle. Seguí andando, un poco nervioso pensando en las historias sobre el "comecerebros" y sus correrías por la ciudad. Cuando llegué a una esquina me pareció escuchar mas fuerte un crujido como de ramas quebrandose. " Debe ser el viento" pensé. Unos pasos mas y el ruido se hizo insostenible. Definitivamente había algo en la copa de los árboles al otro lado de la calle y parecía deslizarse a través de ellos. Con un terror inmenso eché a correr cuadras y cuadras y las malditas ramas seguían su demoniaco crujido. Lo peor pasó cuando tropecé torpemente con una piedra. Caí de bruces sobre la tierra y estuve inconsciente algunos segundos. Al despertarme, de pié junto a mí estaba un sujeto de ropas harapientas y aspecto nauseabundo. La luz tenue de la luna lo convertía en una gran sombra que se proyectaba sobre mí. Al intentar pararme, el sujeto dejó su quietud para avalanzarse sobre mi como una fiera. Rasguñaba, gruñia, me mordía, y lo peor, de su boca chorreba un liquido espeso que me quemaba la piel y me penetraba hasta la carne. Y que decir de su maldito ojo, que clavado en su rostro parecía atravesarme el cerebro. La lucha fué intensa. Pese a mis esfuerzos la bestia logró dominarme y hubo momentos en que no me quedaban fuerzas. Pero la suerte estuvo de mi parte porque cuando el animal quería morderme el rostro tome un palo que encontré en el suelo y lo golpee con toda brutalidad. El pimer garrotazo no lo mató pero lo dejó mareado, lo suficiente como para permitirme levantar y golpearlo mas fuerte. Le reventé la cabeza. De píe junto al cuerpo, respiré profundamente el aire enrarecido de esa noche tratando de levantar mis fuerzas. Estaba extasiado, había vencido al monstruo. Pero no tarde en percatarme de lo falso de mi victoria. A medida que me recuperaba, iba sintiendo cada una de las heridas en mi cuerpo y la sangre brotando por todas partes. Había perdido mi oreja izquierda, mis manos y brazos tenían desgarramientos que que en ciertos parte dejaban al descubierto los huesos.La sustancia que salió de la boca de la bestia me había desfigurado el rostro, la piel se había vuelto escamosa y pedazos colgaban de ella. Con rabia, con tremeda ira miré el cadaver tirado en el suelo y lo golpee una y otra vez. Y mi cólera aumentó al ver su maldito ojo que aun permanecia abierto.Lo descuarticé. Cansado y con un sentimiento terrible de desconsuelo y amargura, me acerque al cadaver y sin pensarlo mas le devoré los sesos. No sentía nada, no era yo el que actuaba, era ese inmenso ojo el que me llamaba. Mirando a la gente pasan rápidas las horas. El viento que sacude las ramas me dice que hoy es la última noche. No aguanto a que llegue de una vez. Por fin podré bajar de los árboles y acabará este suplicio. No soporto mas esta vida. Prefiero morir de una vez. Porque lo peor de todo es que pese a este ojo macabro que llevo en mi rostro, aun soy un ser humano ¡ Y ningun ser humano se merece esto! |