Ir de viaje a Marruecos es lo primero que se suele plantear todo el mundo tras comprarse una trail, pero no queríamos ir solos y no nos acababa de convencer el típico viaje organizado. Por casualidad conocimos a un miembro del Club Motoaventura Málaga y nos contó que bajaban todos los años y que se trataba mas un viaje de amigos que otra cosa, así que nos fuimos con ellos en la semana santa del 2000. Y al año siguiente repetimos.
El recorrido es todo por asfalto y las motos, de carretera y trail. Supongo que habrá quien prefiera una organización que controle todo un poco más pero a nosotros nos gustó el plan de esta gente: había hotel reservado cada noche y un recorrido básico, pero a la hora de la verdad había bastante libertad a lo largo del día.
Los dos años fuimos en el ferry de Algeciras a Tanger. Salimos pronto del puerto andaluz y así teníamos tiempo para la travesía, pasar la aduana, alguna que otra parada y llegar no muy tarde a visitar y dormir en Fez. Después bajamos a Marrakech. El primer año fuimos directamente desde Fez, sin atravesar el Atlas y después tuvimos un día de descanso para hacer cada uno lo que quisiera (Gemma y yo nos fuimos a las cascadas de Ouzud). El segundo año tomamos el desvío que sale de Ifrane y rodea el Atlas por el interior y dormimos en Ouarzazate. Son muchos más kilómetros pero merece la pena. La carretera discurre entre el Atlas y el desierto. De vez en cuando aparece algún oasis todo verde rodeado de arena y piedras. Por todo el recorrido se ven muchas kasbahs, la mayoría en ruinas. También entramos en la espectacular garganta del Todra, aunque solo vimos los primeros kilómetros.
Hay gente que cree que Marruecos es un sitio peligroso, pero desde luego nosotros no hemos visto nada que justifique esa opinión. De todas formas, hay que tener en cuenta que cualquier problema de carácter médico, mecánico, o incluso legal tendrá una solución más complicada que aquí en Europa.
Al contrario que con la seguridad, las ideas preconcebidas respecto a la falta de higiene marroquí se suelen quedar cortas. Viniendo de una sociedad tan obsesiva con la higiene como la nuestra, llama muchísimo la atención sobretodo la manera poco cuidadosa de tratar los alimentos en los mercados, bares, etc. Los olores de todo tipo son también casi omnipresentes.
La comida marroquí es bastante simple. En todos los sitios hay prácticamente lo mismo; tajine, kefta, brochettes,cous cous, harira... siempre con especias, aunque no suelen ser picantes. El agua hay que tomarla embotellada, para evitar infecciones. El té se bebe en todos sitios y a todas horas y está muy bueno. El alcohol es mucho más caro que en España, y solo se encuentra en zonas turísticas ya que el islam lo prohibe.
En Septiembre del 2006 volvimos por fin a Marruecos. Primero bajé yo solo con dos amigos a hacer pistas por el Atlas y el desierto, y una semana mas tarde bajó Gemma y nos quedamos los dos unos dias haciendo turismo por el Norte del pais (Rif y Atlas Medio). En el menú está la crónica de la primera parte del viaje, y un vídeo con fotos de la segunda.
Y en Agosto de '07 hemos vuelto Gemma y yo, esta vez solos y por asfalto, con la V-strom 650. Hemos recorrido la costa atlántica hasta Sidi Ifni y hemos vuelto hasta Melilla por Tafraoute, Marrakech, Azilal y Midelt. El país ya no nos sorprende como en los primeros viajes, aunque ahora tenemos mucho más claro qué es lo que queremos hacer y lo que no. En realidad creo que ha sido la vez que mas hemos disfrutado de Marruecos. Aquí van algunas fotos:
Por Europa
La primera vez que salimos de España fue un viaje bastante curioso. Debido a mi trabajo solía ir de vez en cuando al norte de Italia. Bien, pues en la primavera del '98 nos fuimos Gemma y yo de "viaje de negocios" a Italia, pasando por los Alpes... Como entonces teníamos la Africa Twin 750, muy aburrida por autopista, hicimos todo el viaje hasta Bolonia por nacionales y carreteras secundarias. Y en vez de ir por la costa mediterránea subimos por los Alpes y entramos a Italia por Briançon.
El año siguiente, un mes después de comprarnos la BMW, nos fuimos a la Bretaña. Estuvimos una semana recorriendo carreteritas del interior y acabamos visitando la famosa St. Malo, el Mont St. Michel y la isla británica de Jersey. La zona es muy agradable y los paisajes bonitos, a pesar de que no hay montañas "de verdad". Una buena sorpresa fueron las pensiones, nada caras y bastante cuidadas. También la sidra, que está muy buena y es la compañía perfecta para las galettes y crêpes típicas de la región.
Los viajes a las Highlands y Rumania que hicimos años más tarde ya están contados con más detalle en otras secciones de esta web.