SANTA LEOCADIA

FIESTAS

                             

         

 

 

 

SAN ANTONIO DE PADUA    (13 de Junio)

 

EL SANTO CRISTO   (14 de Septiembre)

 

 

 

 

 

 

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SAN ANTONIO DE PADUA    (13 de Junio)

 

San Antonio de Padua, en realidad, nació en Lisboa (1195) y se llamaba Fernando. A los 27 años se hizo franciscano y tomó el nombre de Antonio que significa "defensor de la verdad". Se embarcó para España, pero una tempestad lo llevó a Italia y termina fijando su residencia en Padua, ciudad universitaria, donde consiguió una fama inmensa como predicador. En esta ciudad murió a los 35 años. El Papa León XIII lo llamó " el santo de todo el mundo", porque su imagen y devoción se encuentra por todas partes.

Según la tradición San Antonio tiene fama de casamentero, y por eso eran las mozas solteras de Santa Leocadia, quienes con una gran devoción, sacaban la imagen del santo en la procesión del día de la fiesta. Hay quien dice que hacía milagros.

 

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EL SANTO CRISTO    (14 de Septiembre)

 

La Romería del Cristo era la festividad más importante del pueblo. Desde la víspera llegaban comerciantes y cantineros de las localidades vecinas disputándose los mejores sitios del prado del Chanillo, que era donde tenia lugar el baile. El resto de prados eran ocupados por las familias que venían con sus meriendas a pasar el día de fiesta. No quedaba un hueco libre.

La tradición consistía en que además de la orquesta local, los pueblos de Matarrosa y San Pedro Mallo trajeran las suyas propias, que luego al pasar el sol retirarían para seguir las verbenas en sus localidades.

Uno de los actos centrales del día era la procesión, que partiendo de la iglesia y encabezada por la imagen del crucificado llegaba hasta la ermita del Cristo en las afueras del pueblo. A su lado iba pasando de mano en mano el pendón (desaparecido antes de la Guerra Civil), siendo disputado de manera animosa  por los mozos del pueblo. Era en la ermita donde tenía lugar la misa, una vez concluida ésta, la imagen del Cristo y el pendón volvían a la iglesia hasta el año siguiente.

Muchas son las anécdotas relacionadas con la fiesta. Cuentan que una vez acabada la Guerra Civil las necesidades eran muchas y que a falta de dinero, a los músicos se les pagaba con castañas y patatas.

En uno de estos años la recaudación entre los vecinos sólo dio para contratar a un acordeonista del pueblo de Cuevas, que tenía la particularidad de ser ciego.

Dicen que caída la tarde y estando todo el pueblo en el baile alguien alertó: -  “que vienen los Moros”, manera habitual de referirse a los soldados que Franco se trajo de Marruecos y que una vez acabada la guerra aun permanecieron un tiempo en la península para tener controlada a la población. Lo cierto es que el que más y el que menos les tenía verdadero pánico.

Este temor fundado que representaba la llegada de aquellos hombres hizo que todos dejasen aquel tiempo de fiesta para apresurarse a encontrar un buen escondite. Cada uno donde pudo, en las bodegas, pajares, cuadras cualquier lugar era bueno si valía para pasar desapercibido, hasta hubo uno que se metió debajo de un cesto.

Entre tantas prisas y ajetreo nadie se acordó del desamparado músico que allí quedó, sólo en el prado de la fiesta. Aquel hombre al escuchar resoplar los caballos a pocos metros cerca de sí, sólo se le ocurrió decir a voces: - “Soy un pobre ciego que no hago daño a nadie. !¡Arriba Franco! ¡Arriba España¡.

Según relataron más tarde algunos vecinos , aquellas palabras agradaron a los forasteros permitiéndole salvar el pellejo.  A pesar de todo, lo montaron en uno de sus caballos y se lo llevaron al lugar donde esa noche tenían asentado el campamento para que les amenizase la velada, quedando así finalizada por ese año la fiesta en Santa Leocadia.

   

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