DESARROLLA TU GRAN POTENCIAL He aquí Buenas Noticias para ti
que tal vez pasas por malos momentos de desaliento y fracaso.
No tienes porqué derrumbarte frente a tus problemas. Dios no ha
determinado que en tu vida predomine la pobreza y el fracaso.
Cada persona labra su propia suerte y destino sea bueno o malo.
El destino se hace malo cuando uno se aparta de Dios y vive de
espaldas a sus sabias leyes. El destino se vuelve bueno cuando
uno retorna a Dios y empieza a luchar rectamente poniendo en acción
los recursos que Dios le ha dado. ¿Cómo puede ser posible que
seas capaz de nada o inútil para salir del fracaso al éxito? Dios
no crea nada inútil. El te ha hecho de una manera admirable (Eclesiástico
17,1-11). No dejes que la mediocridad y el conformismo entierren
las posibilidades que Dios ha depositado en tí. Tú puedes salir
de la situación en que te encuentras. Para ello tienes que descubrir
el valioso potencial que Dios ha puesto en ti y ponerlo a trabajar
en el logro de tus metas. No digas jamás que tienes pocas cualidades
y muchos defectos. Al menospreciarte a tí mismo ofendes a tu Creador
pues le culpas de tu fracaso. Tus defectos, no son otra cosa que
la falta de desarrollo de tu personalidad. Pero si descubres TUS
RECURSOS PERSONALES y los pones en acción entonces progresarás.
CONOCE Y APROVECHA TUS RECURSOS
PERSONALES
Estos son tus recursos: PUEDES
VER: Gracias a tus ojos puedes mirar las maravillas de la Creación,
conocer a tus semejantes, leer libros, disfrutar la TV y ver las
semillas del Bien que hay en todo lugar. PUEDES OIR: Tus oídos
pueden escuchar miles de sonidos que contienen melodías y mensajes;
así puedes aprender de los educadores y mantenerte al tanto de
lo que pasa en tu hogar, en tu país y en el mundo. PUEDES HABLAR:
Comunicar tus sentimientos, convencer de tus propósitos, consolar
a los que sufren, motivar a los fracasados y enseñar a los que
no saben. PUEDES MOVILIZARTE: Tienes un cuerpo muy útil con pies,
manos, etc... Puedes trabajar, escribir, vender, hacer infinidad
de cosas y también ayudar a tú prójimo. PUEDES SENTIR EMOCIONES:
Soñar, entusiasmarte, crear, desear, reir, amar, perdonar y compadecerte
del prójimo. PUEDES DECIDIR: Tienes voluntad propia para decidir
la vida que quieras tener. Puedes elegir lo que más conviene a
tu felicidad y rechazar lo que te arruina.
SACA TU CUENTA:
!Cuántos dones de valor incalculable! Y aunque te faltara
alguno de ellos, o acaso hubieras perdido el precioso don de la
buena salud, todavía cuentas con un DON MAYOR. Es el mayor de
tus poderosos recursos: TU CEREBRO INTELIGENTE. En tu mente está
la fuente principal de la energía que necesitas para superarte,
vencer tus defectos y conquistar el éxito y la felicidad. El hombre
es una pequeña criatura del universo pero gracias a su poder mental
todo lo pone a sus pies, todo lo va conquistando. ¡La inteligencia
humana es imagen de la inteligencia divina! Cultívalo mediante
la EDUCACION. La ignorancia, es el sepulcro del éxito. No importa
tú edad, ni tu condición: ¡¡INSTRÚYETE!... ¡APRENDE!... ¡LEE!...
¡CULTIVATE! No tienes derecho a abortar tu progreso personal en
la ignorancia.
¿Ves tu enorme potencial? Dios
te lo ha dado esos PODEROSOS RECURSOS. USALOS, APROVECHALOS, INVIERTELOS
EN CONQUISTAR TUS METAS. Al hacerlo ten presente estos principios:
DA MAS DE
LO QUE RECIBES. El proceder acertado para que camines al
éxito es que trabajes más arduamente, más tiempo y con mayor intensidad
que lo que la gente espera que hagas. El principio es: "Rinde
siempre un mayor y mejor servicio que aquel por el que te pagan".
Se conoce como recorrer la milla extra (Mateo 5,41). Si lo practicas
te harás tan valioso en tu trabajo que te volverás indispensable.
Nadie querrá perderte y te pagarán más para retenerte.
TRATA BIEN
A TU PROJIMO. Brinda a cada persona atención, amabilidad,
comprensión y afecto sin pensar en ninguna recompensa. Haz así
porque eso es precisamente lo que te gustaría que los demás hagan
contigo. ¡Esa es la regla de oro de Jesucristo: ¡ "HAZ A
LOS DEMAS COMO QUIERES QUE LOS DEMAS HAGAN CONTIGO" (Mateo
7,12). Lo cual también significa no hacer a los demás lo que no
quieres que hagan contigo. ¡Cuánto mejor sería el mundo si todos
practicáramos esta ley divina!
DESARROLLA
BUENOS HABITOS. Los buenos hábitos son la base del éxito.
En cambio los malos hábitos crean los problemas y el fracaso.
¡El fracaso o el éxito son el resultado de los hábitos! Por eso
cultiva buenos hábitos y arranca los malos que se te hayan fijado.
Adquiere: Orden, limpieza, puntualidad, responsabilidad, esfuerzo
de superación, honradez, respeto a los demás, obediencia a las
leyes, amor al trabajo y espíritu de ahorro. Son los diez hábitos
que componen el DECALOGO DEL DESARROLLO.
FIJATE METAS
RAZONABLES. Si quieres mejorar tu nivel de vida, debes
marcarte objetivos precisos y trazar planes para alcanzarlos.
Pregúntate: "¿Qué cosas deseo conseguir en la vida?".
Define tus metas y decide los pasos para alcanzarlo. ¿Se trata
de un negocio, un hogar feliz, una casa propia, o de metas espirituales?
No importa: trázate esas metas y tu persona se pondrá en marcha
hacia ellos hasta conquistarlos!
ACTUA CON
DECISIÓN. No basta tener metas. Sin acción son sólo sueños.
Hay que LUCHAR para convertir las metas en realidades. Nadie actuará
por ti si tú no lo haces. No dejes que otros cosechen los frutos
destinados para ti. No fuiste creado para una vida de ociosidad
sino para una vida productiva. Y cuando hagas algo, hazlo CON
CALIDAD. Ningún albañil negligente construirá jamás palacios.
Ninguna costurera mediocre producirá espléndidos vestidos. Por
eso ponle interés a tu labor cualquiera sea. Si apuntas a hacer
las cosas de manera óptima, te saldrán buenas. Si apuntas a hacerlas
bien te saldrán mediocres. Y si apuntas a hacerlas mas o menos
te saldrán mal. Por eso en todo busca lograr lo mas perfecto tal
como nos ordenó Jesús: "Sean perfectos como el Padre Celestial"
(Mateo 5,48).
SACA PROVECHO DE LAS ADVERSIDADES.
Aprende este principio: "Casi todas las adversidades por
lo general van acompañadas de un beneficio equivalente o mayor".
Esto significa que ningún golpe que la vida te da es enteramente
malo, sino que trae algún beneficio oculto. Por eso dice el refrán:
"No hay mal que por bien no venga". Además, si
Dios te cierra una puerta, te abrirá otra. Y también aprende de
tus errores: analízalos, corrígelos y transforma cada derrota
en un paso adelante. El que actúa puede equivocarse, el que no
hace nada ya está equivocado. ¡La adversidad es una buena maestra!
(Resumido del librito # 9 del SBC "Principios
para mejorar tu vida". Te recomendamos su lectura)
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