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EL ESPIRITU SANTO EN LA BIBLIA
EL ESPIRITU
SANTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Lo vemos en la Creación (Génesis
1,2); inspiro a José en Egipto (Gen 41,37-41); hizo hablar al
pagano Balaam (Num 24,1-3); bajó sobre 70 ancianos del pueblo
de Isarel en tiempos de Moisés (Num 11,24-29); dió fortaleza a
Gedeón (Jue 6,34). También estuvo en Sansón (Jue 14,5-6); hizo
profetizar al rey Saúl (1 Sam 10,9-10), y cuando este pecó, se
apartó de él (1 Sam 16,14). El Espíritu de Yavéh llenó el corazón
de David (1 Sam 16,12-13), quien después de su pecado suplica
que no le sea quitado el Espíritu Santo (Sal 51,11-12); y despúes
oró "¿adonde iré lejos de tu espíritu?" (Sal
139,7). También habló a través de los profetas (Isaías 61,1; Miq
3,7-8); hizo ver visiones a Ezequiel (Ez 8,3); y en partícular
cómo infunde vida a huesos secos (Ez 37,9-14). Yavéh promete poner
su Espíritu en su pueblo para que camine en fidelidad (Ez 36,25-27);
y promete derramar su Espíritu en tiempos futuros (Joel 2,28-29).
También se menciona de los dones del Espíritu (Is 11,1-2).
EN EL NUEVO TESTAMENTO
EN LOS 4 EVANGELIOS
El E.S. realiza la encarnación
de Jesús en la Virgen María (Lc 1,35; Mt 1,18-20). Luego se manifiesta
a través de Isabel reconociendo la singular elección de María
como Madre del Salvador (Lc 1,41-45). Actúa haciendo profetizar
a Zacarías (Lc 1,64-68). Estaba en Simeón para recibir al Salvador
recién nacido (Luc 2,25-29). En el bautismo de Jesús desciende
sobre él en forma de paloma (Lc 3,21-22), y luego lo conduce al
desierto a enfrentar al tentador (Mt 4,1-4; Lc 4,1-4). A partir
de ahí Jesús caminó con el poder del Espíritu de Dios y lo reconoce
abiertamente en Nazaret (Lc 4,14-21). En diversos momentos de
su predicación Jesús habló acerca del Espíritu Santo: - que es
el mejor don de Dios (Lc 11,11-12); - que es el Ayudador de los
creyentes (Jn 16,17); - que hablaría en los cristianos cuando
fueran interrogados (Mr 13,11); - que brotaría de los creyentes
como ríos de agua viva (Jn 7,37-39); - que el E. S. es el Otro
Paráclito (Jn 14,16-17); que enseñaría todo y recordaría todo
a sus discípulos (Jn 14,26; Jn 16,13-15); - que él sería su testigo
(Jn 15,26). - Y que blasfemar contra el E.S. no tiene perdón (Mt
12-32). Después de su Resurección Jesús entrega el E.S. a los
apóstoles para que tengan el poder de perdonar pecados (Jn 20,22-23).
EN HECHOS DE LOS APOSTOLES
- Jesús ordena a sus discípulos
que no deben salir a evangelizar hasta no recibir "la fuerza
del Espíritu Santo" (Hech 1,5-8); esto ocurre el día de Pentecostés
(Hech 2,1-4). A partir de ahí el Espíritu Santo realizó su obra
guiadora de la Iglesia: - Transforma a los apóstoles de personas
temerosas e ignorantes en evangelizadores valientes y llenos de
la sabiduría de Dios (Hech 2,14-17); les da valor para enfrentar
la persecución (Hech 4,7-10; Hech 5,27-32); - fortalece y llena
a la Iglesia naciente para seguir con su misión (Hech 4,31); -
va dando dones y carismas para los servicios dentro de la Iglesia
(Hech 6,3-6); - sostiene a los martires de la fe (Hech 7,54-60);
- dirige la evangelización de cada apóstol (Hech 8,26-40; Hech
10,19-20); - pastorea el crecimiento de la Iglesia (Hech 9,31);
- desciende sobre creyentes que provienen del paganismo (Hech
10,44-48); - protege a la Iglesia de calamidades (Hech 11,27-30);
- forma equipos misioneros (Hech 13,2-5); - resuelve contradicciones
en la Iglesia (Hech 15,24-28); - señala donde evangelizar y donde
no (Hech 16,6-9); - lleva a Pablo hacia el martirio por Cristo
(Hech 20,22-24); - pone los responsables que deben pastorear las
iglesias locales (Hech 20,28-31).
EN LAS CARTAS DE PABLO
San Pablo enseñó que el Espíritu
Santo: - marca a los cristianos como hijos de Dios (Ef 1,13; Ef
4,30); - los guía a ejercer la hermosa vida cristiana venciendo
los deseos de la carne (Rom 8,5-17); - ayuda al creyente en su
debilidad (Rom 8,26); - lo conforta en las dificultades (Fil 1,19-20);
- lo santifica interiormente (2 Tes 2,13; 2 Cor 3,18); - produce
los buenos frutos espirituales (Gal 5,16-25); - desarrolla el
Reino de Dios en la vida del creyente (Rom 14,17); - lo instruye
espiritualmente (1 Cor 2,10-15); le da poder evangelizador (1
Cor 2,3-5); les da dones y carismas para el servicio de la Iglesia
(1 Cor 12, 7-11; Heb 4,2); - revela e inspira las Sagradas Escrituras
(Ef 3,5; 2 Pe 1,21); - habita en el alma de los creyentes (1 Cor
6,17-19).
EN LOS DEMAS LIBROS DEL N.T.
Se enseña que el Espíritu Santo:
- llena a los predicadores del evangelio para que entiendan y
prediquen los misterios de la Palabra de Dios (1 Pe 1,11-12; 2
Pe 1,20-21); - unge y da sabiduría a los cristianos (1 Jn 2,20);
los sostiene en las dificultades (1 Pe 4,14-16); guía el caminar
de la Iglesia hasta el final de los tiempos (Ap 2,7-11; Ap 3,19-22).
(Tomado del librito # 12 del S.B.C. "CONOCE
AL ESPIRITU SANTO" )
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