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LA
GUERRA QUE NO CONTÓ EL ABUELO: GUERRILLEROS
Y HUIDOS EN LOS MONTES DE CANTABRIA. Valentín
Andrés Gómez Seminario
de Fuentes Orales de Cantabria.
SUMARIO: 1.
Con la caída de Santander aparecieron “los del monte” 1.1
Guerrilla Azaña 1.2
Grupo del Cariñoso 1.3
Los de Liébana 2.
Constitución de la Agrupación Guerrillera de Santander 3.
Reorganización de la Agrupación Guerrillera 4.
Fin de la Agrupación Guerrillera de Santander 5.
Aún Liébana permanece en los montes
La curiosidad acerca del fenómeno guerrillero estuvo muy en boga hace
unos años, sin embargo en nuestra región dejó una bibliografía
insuficiente, más cercana a la literatura que a la historia: en ninguna
de las obras que abordan el tema se ha pasado de relatar unos hechos más
o menos aislados sin ahondar en las motivaciones que llevaron a esa gente
a echarse al monte, las perspectivas que tuvieron o la organización que
desarrollaron[1].
El proyecto en el que se inscribe esta comunicación parte con la intención
de cubrir este hueco: el de la resistencia armada que se produjo en la
región tras la caída del Frente Norte, hasta 1957, año en que muere el
último guerrillero. La
propia naturaleza del movimiento guerrillero que actuaba en zonas rurales,
y la censura de los medios de comunicación
impidió que se difundieran la existencia y las acciones de esos
grupos. La prensa solamente recogía
las acciones anti-guerrilleras que tenían éxito con titulares como: «El
Bandolerismo organizado ha desaparecido de la Montaña.» (Alerta
27-1941), «Dos Forajidos muertos por la Guardia Civil en Tama. Un
sargento de la Benemérita encontró la muerte en la refriega.» (Alerta
22-10-1952), o «Con la muerte del «Juanín» ha quedado extirpado el
bandidaje» (Diario Montañés 26-4-1957). En la memoria de la mayoría
los cántabros, solamente han quedado grabados los nombres del Cariñoso o
de Juanín, cuyas muertes fueron utilizadas con fines propagandísticos,
por parte del Régimen. 1.
CON LA CAIDA DE SANTANDER APARECIERON «LOS DEL MONTE».
El 14 de agosto de 1937 los nacionales iniciaron la ofensiva sobre
Santander. Los italianos y las Brigadas Navarras coparon las líneas mal
equipadas de los republicanos y avanzaron hacia Santander por dos vías,
una bajando por el río Besaya hasta Torrelavega y otra avanzando por la
costa, desde Bilbao. El 26 de agosto se entrega Santander a los italianos,
las comunicaciones con Asturias estaban cortadas. En un ambiente de
desconcierto y desesperación, cada uno busca salida como puede; el
objetivo fundamental era salvar la vida, hubo quienes en un acto de
desesperación se suicidaron. Para escapar de Santander los soldados
tienen que atravesar las filas nacionales. Los que consiguen llegar
a sus casas se esconden por miedo a la represión. Daniel Peral, que vivió
aquellos momentos, lo tenía muy claro: «Si hubiera nacido cien veces y
me entrego en ese momento, me matan cien veces.» De todos era conocida la
represión que se iba a desatar tras la caída. Algunos confiando en que
no tenían sus manos manchadas de sangre no se escondieron y acabaron
fusilados, muchos de ellos sin juicio tan siquiera. También
se dio el caso de jóvenes que ante el temor de ser reclutados por los
"nacionales" y llevados al frente se escaparon confiando en
que los riesgos del monte fueran menores que los de la guerra. Esta gente
cuando la guerra terminó se fue entregando poco a poco; a unos les
mandaron a cumplir el servicio militar y a otros breves períodos en
batallones de trabajadores. Asentadas
las tropas franquistas en el norte de España, el fenómeno de los huídos
se estabilizó. Entre los que llegaron a esconderse, podemos distinguir
dos tendencias de supervivencia: *
Los Topos: son llamados así las personas que buscan la seguridad
aislándose del exterior. Se esconden individualmente en lugares seguros,
normalmente en sus propias viviendas. *
Los Huidos: es la tendencia contraria, el agrupamiento de personas
que padecen el mismo problema. Se refugian en el monte en pequeños
grupos, subsisten por el apoyo que les brindan familiares y amigos. Se
ocultan en las proximidades de sus pueblos, a veces se ven obligados a la
sustracción de comida y dinero para lo más inmediato. En
este trabajo se va a prestar más atención a estos últimos, sobre todo a
los grupos que se consolidan y terminan organizándose con una finalidad
política: provocar la caída del Franquismo. Reservaremos el término «maquis»
a los guerrilleros que entraron desde Francia a partir de 1944, para
apoyar a los grupos guerrilleros. La
evolución de la situación de estas personas dependen de una serie de
factores: *
El miedo y la esperanza que sienten. En principio la guerra no está
perdida, por lo que hay que mantenerse a salvo en espera de mejores
tiempos. Entregarse es prácticamente un suicidio, la fuerte represión en
el entorno de la familia es suficiente aviso. Aún después de 1939 se
tienen esperanzas en la intervención Aliada en favor de la República. * El grado de compromiso que los miembros habían mantenido con la República ha de ser valorado, se erige en un determinante a la hora de adoptar la decisión acerca de la entrega. *
Los encuentros mantenidos con la Guardia Civil, el ejército, o personas
afines al régimen, y las consecuencias que estos tuvieron. En caso de
haber provocado heridos o muertos, pueden determinar el fin de la
posibilidad de entregarse con unas mínimas garantías. *
El comportamiento de las nuevas autoridades locales (falangistas, médicos,
curas, etc.) podía facilitar, que a partir de 1940 se entregaran algunos
huidos, o por el contrario su actitud podía provocar el que nuevas
personas se echaran al monte. (Estan documentados los dos casos). Durante
la guerra hubo contactos
entre representantes de la República, que dijeron ser alemanes, con los
grupos que se habían organizado por el sur y este de la región.
Intentaban organizar los grupos de huidos que permanecían en el monte,
sin embargo no tenemos noticias que este proyecto prosperara. A
partir de 1939, con la guerra ya acabada, se produjo un goteo de personas
que se entregaron o fueron detenidas. Las autoridades se tomaron con más
ahínco la tarea de «limpiar los montes». Los tribunales trabajaron a
destajo, era norma la arbitrariedad en las acusaciones sin necesidad de
que fueran probadas. Bastaban unos pocos minutos para dictar 40 o 50
condenas. Uno era culpable si no había sido capaz de demostrar su
inocencia. La represión desatada con el fin de la guerra, obligó a
incorporarse al monte a nuevas personas, que desde la caída del Frente
Norte se habían insertado normalmente en la vida cotidiana. Se
consolidaron en este momento 3 grupos: el del Cariñoso por los
montes de Miera y Arredondo, el de El hijo del Practicante de Carabeos
por el sur de la región, y el de Machado por Liébana. 1.1
GUERRILLA AZAñA Al
sur de Reinosa tras la caída de Santander, se formó un grupo de jóvenes
fieles a la República, que deciden echarse al monte. Al frente de este
grupo estaba Juan Gil del Amo (hijo del practicante de Carabeos). En su
periplo llegaron a denominarse Guerrilla Azaña actuando, según
decían, en nombre del PCE, aunque mantuvieron pocos contactos con dicho
partido en Santander y funcionaron como un grupo cerrado. Se
refugiaron en Montes Claros al abrigo de las cuevas, hasta que en 1941
tras un encuentro con la Guardia Civil, tuvieron que desplazarse a la
cercana provincia de Burgos, por el término de Pedrosa. Por esta zona
estuvieron actuando hasta que en 1944 fueron localizados en las
proximidades de Haedo de las Pueblas. Según un informante, una joven había
visto humo en el monte, lo que puesto en conocimiento de la Guardia Civil
les permitió montar una operación a cargo del teniente de la línea de
Villarcayo, y dejar prácticamente desarticulado el grupo. De este envite
consiguieron sobrevivir 4 personas, Santiago del Pueblo de Arroyal,
Secundino de Reinosa, Mariano y otra más, de la que no disponemos de ningún
dato. A
finales de 1945, cuando se estaba reorganizando la Agrupación
Guerrillera, el por aquellos entonces responsable militar, Martín Santos,
sostuvo varias reuniones con los supervivientes. Se les propuso su
integración en la organización, pero estos ya tenían preparado su paso
a Francia. 1.2 GRUPO DEL CARIñOSO
En la zona oriental aparecen varios grupos de huidos. Una parte de estos
huidos son jóvenes de Matienzo que no quieren ir a la guerra con los nacionales.
En julio de 1940 a través de la mediación del cura del pueblo se
entregaron. Las penas se quedaron en poco (Luis Carreras, que estuvo en
este grupo saldrá de la cárcel en abril de 1942). Sin
embargo, para otros el discurrir de los hechos les obligó a permanecer en
el monte. Durante 1938 el grupo del Cariñoso fue sorprendido en
Mortesante por los falangistas de Miera. En este encuentro el grupo perdió
a Plácido y a Belisario Lavín Cobo. Este suceso
generó acciones de respuesta. En una quedó mal herido Manolo
Casar, quien había denunciado la presencia de los huidos, y en otra murió
Manolo García "el de la pasiega", que había participado
en los sucesos de Mortesante. Desde este momento ya no había ninguna
posibilidad de entregarse, muchos de ellos tampoco la tenían primero. Para
sobrevivir cometían robos, escogiendo sus víctimas entre los adictos al
régimen. La represión que se desplegó fue dirigida hacia las familias
de los huidos. Las palizas se convirtieron en algo habital para extraer
confesiones. Sin embargo esto no consiguió que durante 1939 y 1940 se
detuviera la constante comisión de robos y secuestros. El deseo de acabar
pronto con este mal llevó a que el gobernador decretara "La
Evacuación" de las cabeceras de los Valles de la zona oriental
de Cantabria, para de esta forma aislar a los huidos de sus apoyos y
poder batir el monte con tropas del ejército. En una población que vive
de la ganadería, dispersa por los montes trasladando el ganado de cabaña
en cabaña aprovechando los pastos, las consecuencias fueron graves. Las
gentes y el ganado fueron concentrados en las plazas de los pueblos,
teniendo que ser acogidas las familias por parientes y amigos en sus casas
o cuadras. En Bustablado, por ejemplo, tenían que subir custodiados por
la Guardia Civil a los puertos, para atropar la hierba que comerían
ese día los animales. Las caídas que se produjeron en este período
fueron debidas a las delaciones de personas cercanas, no a las acciones
directas de la fuerzas del régimen. La evacuación se prolongó desde Junio de 1940 hasta febrero de 1941, unos días antes del incendio de Santander[2]. El ejército se desplegó por los montes pero resultó inoperante para localizar a los huídos. Es más, no pudo impedir que el 12 de noviembre se produjera la desaparición del Rey de los Campos[3] de la taberna de Luis Haro en la Vega de Miera. Especialmente
trágico para el grupo del Cariñoso, fue el otoño de 1941. Parte
del grupo, tras la evacuación, se había desplazado a la ciudad de
Santander, desde donde operaba, mientras que la otra seguía por la zona.
De una forma casual se inició una sucesión de caídas. Una pareja de la
Guardia Civil, dio con los hermanos Nemesio y El Ferroviario, y con
El Madrileño durmiendo en la casa de las Tarolas. Dentro de
la habitación se produjo un tiroteo en el que quedó muerto Nemesio. El
Madrileño y el Ferroviario consiguieron escapar de la
habitación mal heridos. Cuando la Guardia Civil rastreó la zona encontó
desangrado al Madrileño, que la familia hizo pasar como su
familiar, para que El Ferroviario pudiera pasar desapercibido el mayor
tiempo posible. Un mes después del suceso todavía la prensa reproducía
este error. Las Tarolas al ser interrogadas por la Guardia Civil
acerca del Cariñoso, contestaron que no sabían donde estaba,
pero que conocían de vista al enlace. Cuando iban detenidas, al pasar por
Solares que estaba en feria, se lo encontraron y
allí mismo lo detuvieron. El día 27 de octubre cayó el Cariñoso
en la Calle Santa Lucía nº44 de Santander, parece ser que estaba muy
gordo y se había teñido el pelo, lo que había dificultado su localización.
Al día siguiente en Peña Castillo la Guardia Civil abate a Lola,
Benito, Marcos y Pedro. En cinco días habían muerto 7 miembros de
este grupo, pero las desgracias no acabarían aquí. En
el Alerta del 27 de Noviembre de 1941 se publicó que 3 bandoleros habían
perecido en un encuentro, estos eran Laureano Lavín Alonso, Alfredo Barquín
Ruiz y Hermenegildo Trueba Barquín. Sin embargo, la versión que nos dan
varios informantes es bastante diferente. En la cueva donde fueron
encontrados los muertos, había 3 personas: Laureano, y presumiblemente,
Victor y Rada. A Laureano le sorprendieron en la entrada donde murió,
los otros dos se refugiaron en el interior de la cueva y al oscurecer
escaparon. La guardia civil ya había dado parte a la Comandancia de que
habían matado a tres "bandoleros". Al encontrar al día
siguiente sólo el cuerpo de Laureano, bajaron a Bustablado cogieron a
Hermenegildo (cuyo padre estaba huido) y a su primo Alfredo, y les mataron
a la entrada de la cueva. De esta forma ya había 3 bandoleros muertos. La
explicación de esta barbaridad, quizás haya que buscarla en los
rigurosos castigos a que eran sometidos los guardias, por el
incumplimiento de sus funciones. Los
que sobreviven a este trance se volvieron a agrupar. Los aglutinadores del
grupo fueron Tampa y El Ferroviario. Hubo incorporaciones
al grupo de gente proveniente de los campos de trabajo. La actividad del
grupo pareció reducirse a robos para ir tirando, hasta que en 1944 el PCE
decidió mandar a Esteban Arce[4]
a reforzar este grupo. En su seno había dos tendencias: una entorno a Tampa,
que pretendía seguir la estrategia del PCE, dando contenido político a
las acciones y un carácter más ofensivo, y la otra entorno al Ferroviario,
que buscaba ante todo sobrevivir esperando la intervención aliada sin
participar en más actos que los que propiciaban el sustento al grupo. 1.3
LOS DE LIÉBANA
Tras la caída de Asturias, los soldados que no pudieron embarcar y salir
al extranjero, se volvieron a sus casas por los montes. Los pueblos
estaban vigilados, lo que hizo más dificultoso el regreso. En la Hermida
se formó una Centuria, cuya misión era mantener el orden en los pueblos
de su jurisdicción y capturar a los "rojos" que se retiraban de
Asturias. En esta última tarea se emplearon con dureza: las orillas del Río
Deva son testigo de los fusilamientos allí celebrados. En los Picos de
Europa, al mismo tiempo, se agruparon personas de la comarca que se habían
significado en la defensa de la República. Las
autoridades de Tresviso pidieron que se entregaran los que se habían
escondido en sus casas tras la caída de Santander, asegurándoles
que no les iba a pasar nada. Esta gente fue llevada de nuevo al frente,
ahora con los Nacionales, lo que no impidió que al terminar la
guerra sus propios vecinos les denunciaran, viéndose obligados a echarse
al monte o resignarse a ir a la cárcel. Al
finalizar la guerra había concentrados en el monte un grupo de unos 10 ó
15 huidos, entre ellos destacaban Mauro Róiz, Segundo Bores, Santiago
Rey, y Ceferino Róiz, Machado, (quién será responsable de este
grupo). Es curioso destacar que la mayoría de estos hombres procedían de
los municipios de Cillorigo y Tresviso, los dos municipios de la comarca
lebaniega donde el trabajo asalariado estuvo más extendido, primero en
las minas de blenda de Andara y después en el salto de Urdón. Sobrevivían
gracias al apoyo de sus familiares, escondidos en cuevas y cometiendo
pequeños robos para abastecerse de comida. La guerra, para ellos no había
terminado... Entre
1940 y 1941 se instalaron cuarteles de la Guardia Civil en casi todos los
pueblos. Los edificios ocupados son viviendas de republicanos por las que
no pagarán ningún tipo de compensación. La estrategia de la Guardia
Civil para combatir a los emboscados pasaba por presionar a la familia, ya
que antes o después éstos se habrían de
poner en contacto con ellos. Según Mauro, que estuvo huido hasta
1941 en que fue capturado: «Los que estaban en el monte no podían hacer
nada importante, porque les perseguían y cualquier hecho lo iba pagar la
familia. Se dedicaban a defenderse y a vivir.» En
el afán de aislar a los guerrilleros del apoyo de sus familiares
obligaron a los pastores, durante una temporada, a bajar a dormir a casa,
para, por la mañana, antes de salir al monte pasar un control de la
Guardia Civil. Igualmente se vigilaba la fabricación del pan y se prohíbía
sacar comida del pueblo, ante la sospecha de que fuera destinado a los del
monte. La
Policía Armada detenía a las familias de los emboscados, haciéndolas
saber que permanecerán presos si no se entregaban los huidos. En
septiembre de 1940 consiguieron por este método que José Campo Halles y
Santiago Rey se entreguaran. Acto seguido emplearon el mismo sistema en
Tresviso para forzar la entrega de José Marcos, Mateo, y Gildo.
Sin embargo el 9 de septiembre de 1940 vecinos de Tresviso descubrieron en
una cueva en Cañimuelles a los tres huidos. Los falangistas del pueblo
movilizaron a los vecinos para apresarlos, utilizando a los rojos
como pantalla para evitar que les dispararan al salir. La cueva no tiene
otra salida por lo que decidieron entregarse. A mitad de camino del
pueblo, Mateo Campo y José Marcos Campillo intentaronn escapar. Mateo
caerá muerto por un disparo del secretario del Ayuntamiento de Tresviso,
José Marcos se tiró por una canal de difícil acceso por la que, a pesar
de quedar tullido, pudo ponerse a salvo. Mientras tanto, Gildo
fue apresado; en junio de 1943 se fugó del campo de trabajo de la Vega de
Pas y se vuelve a incorporar al monte. Otras caídas que se producen en
estos años son las de Mauro Róiz, Alejandro Sánchez, e Ignacio Róiz.
Este último fue muerto cuando se entregaba. Durante
los años 1941 y 1942 se establecieron algunos contactos con el PCE, fruto
de ellos fue la recogida de Alejandro del Cerro que estaba a punto de caer
en manos de la Policía. En las obras que Regiones Devastadas realiza en
Potes, Juanín, que ya había cumplido su pena y trabajaba allí
como asalariado, intenta organizar el PCE junto con el hijo de Obdulio. La
Guardia Civil debió entrar en sospechas, por lo cual durante unos días Juanín
fue citado para ser interrogado. No resistió las continuas palizas por lo
que decidió echarse al monte. A lo pocos días le siguió Pedrín, que
cayó el 5 de diciembre. El 20 de julio de 1943, en relación con estos
hechos, Lorenzo Sierra y Ramón Majón se fugaron del destacamento
penal y se unieron a los emboscados La
Muerte de Segundo Bores en el Doblillo, el 25 de junio de 1944, supuso la
última caída de este período. Cuando parecía evidente que los
contactos con el PCE abocaban al grupo a integrarse en la Unión
Nacional. 2.
CONSTITUCIÓN DE LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE SANTANDER.
En el trascurso de la liberación de Francia surgió una organización
inspirada por los comunistas que pretendía la unificación de las
fuerzas republicanas: la UNE (Unión Nacional Española). Sin
embargo este intento de aunar fuerzas fue acogido con desconfianza por
el resto de organizaciones; salvo a nivel individual no tuvo grandes
apoyos. En septiembre de 1943 dio señales de vida en Madrid la JSUN
(Junta Suprema de Unión Nacional) que pretendía ser el máximo órgano
de la UNE en España. A finales de 1944, cuando se empieza a ver el
final de la Guerra Mundial, el PCE se tomó en serio la tarea de
estructurar un movimiento guerrillero en España. Pretendía conseguir la
intervención Aliada y asegurarse una posición influyente en la etapa
postfranquista. Los grupos de huídos iban siendo organizados bajo las
denominadas Agrupaciones Guerrilleras. «Más, aunque en teoría todos
ellos formaban parte de un ejército guerrillero de alcance nacional y
estaban sometidos a un Alto Mando Guerrillero, la coordinación entre los
dos niveles era súmamente deficiente.»[5] El
9 de septiembre de 1944 Rafael Crespo Aguado se fugó del Campo de trabajo
de Cuelgamuros en el Escorial. Poco después entraba en contacto con «Dario»,
quien tras una serie de charlas le envió a Cantabria, para organizar
dentro de la UNE a los grupos de huidos que actuaban por la Región.
«Las instrucciones que lleva son: El desarrollo de acciones ofensivas,
crear una zona guerrillera en Euskadi que se extienda hasta la frontera
francesa. Ligar a los guerrilleros con las masas y convertirlos en
organizadores de la Unión Nacional en el campo. Ayuda económica al
Partido. Edición de propaganda, etc. crear un basto movimiento de
Reservas guerrilleras»[6](Sic). Por
encima de Crespo estaban el Jefe de la Agrupación Guerrillera de
Santander, Alberto, y Miguel (El Vasco), en funciones de segundo.
Ambos residían en Bilbao, y pasaban por aquí esporádicamente para
controlar y dar consignas sobre el funcionamiento. De hecho, Crespo quedó
como único responsable de la Guerrilla en la Región. Se había concentrado
en sus manos toda la estructura de la Guerrilla sin hacer caso de las
directivas del partido, que indicaban que Crespo debía encargarse
solamente de la Propaganda, y dejar a Miguel la dirección de la
Guerrilla. El trabajo realizado en este período fue importante a pesar
del escaso tiempo que estuvieron funcionando. En julio de 1945 se
desmanteló la organización del llano prácticamente en su totalidad,
hecho que no implicó la caída de la estructura guerrillera. Para
realizar su tarea, Crespo aprovechó la estructura y los contactos del
partido. La primera misión fue la de contactar con las diferentes
partidas. En el seno de todos los grupos participaban miembros del
partido, si bien debe quedar claro, que la pertenencia política de los
guerrilleros de estos grupos era diversa: había militantes socialistas,
anarquistas, comunistas, y por supuesto gentes que no pertenecían a
ninguna organización. Consiguió enlazar con la Partida que se movía por
Liébana; y la que permanecía activa por el oriente de la Región, en
la que figuraba Esteban Arce, que habían subido en 1944 para reforzarla.
Estableció enlaces para cada una de las partidas acogidas bajo Unión
Nacional: Honorato Gómez Iglesias para el grupo de Liébana, que además
era el responsable de la custodia de una multicopista en la que se
imprimía propaganda y la revista de la Guerrilla, titulada ÍMPETU; y
Victor Gutiérrez Gutiérrez para Brigada Malumbres. Ante
la necesidad de dotar de mejor armamento a la guerrilla, se preparó un
desembarco en la Franca[7];
para ello llegó a venir un topógrafo de Francia con el fin de levantar
planos del lugar donde se iba a realizar el desembarco. La operación no
se realizó, según Honorato, porque se descubrió en Francia el embarque
de las armas. La
necesidad de dar un carácter más ofensivo al grupo lebaniego, y
a la vez que dificultar su localización llevó a que se dividiera en
tres: uno se desplazó hacia Llanes, otro hacia Valdáliga y el tercero
permaneció en Liébana. Antes de emprender alguna operación debían
informar a los otros para evitar que les cogieran por sorpresa las
actuaciones de pesquisa de la Guardia Civil. Cuando se realizaba alguna
acción de envergadura lo hacían conjuntamente. La
realizada el 6 de Abril, fue una de estas operaciones en que era necesaria
la participación de todo el grupo. Se había decidido dar un golpe en la
mina de Reocín, próxima a la ciudad de Torrelavega, de la que se
pensaba obtener fondos para la organización y difusión entre los
trabajadores de su existencia. Tras una larga preparación sustrajeron a
plena luz del día la nómina que se pagaban en aquellas fechas.Se explicó
a los obreros el sentido que tenía la acción, y que para ellos no traería
consecuencias ya que la mina les debería pagar. Los guerrilleros fueron
descubiertos y cercados por la Guardia Civil, sin embargo lograron salir
del cerco sin pegar un solo tiro. El cerco infructuoso se mantuvo durante
varios días. La cifra de lo sustraído varía en función de la fuente
consultada: José Marcos Campillo habla de unas 20.000 pesetas, Honorato
de unas 68.000 y la sentencia 216/50 habla de 84.000 pesetas[8].
La importancia de la operación radica en que fue la primera relevante
que el grupo realizaba fuera de su zona de refugio. Tras la operación se
desplaza policía especializada desde Madrid a investigar el suceso, ante
lo cual Carlos Cosío se tuvo que echar al monte, al haber sido el
principal enlace de la operación dentro de la empresa. En
aquellos momentos de euforia, los lebaniegos sufrieron un duro golpe. El
22 de abril fueron cercados por la Guardia Civil en las cabañas de Pandébano.
Iban a celebrar la caída de Berlín con algunos vecinos de Sotres. La
Guardia Civil fue avisada por un enlace, temeroso de que se pudiera
descubrir sus relaciones con la guerrilla. En el tiroteo murió Machado,
en quién recaía el liderato del grupo. Tras ese suceso Santiago Rey
asumió su dirección, llamándose a partir de ahora Brigada Machado. El
grupo que se mueve por la zona de Arredondo-Ramales, tomó el nombre de Brigada
Malumbres. Esteban Arce junto con Tampa dirigían este grupo.
Había una parte de él, como ya dijimos, que tenía reparos en aceptar la
estrategia propuesta por Unión Nacional. Con todo el grupo comienzó a
realizar acciones ofensivas. Para
conmemorar el 18 de Julio, y dejar constancia que no toda España estaba
pacificada, se prepararon una serie de acciones de sabotaje y reparto de
propaganda. Una redada de la policía abortó todo el operativo del
reparto de propaganda, sin embargo no impedió que la Brigada Malumbres
llevara a cabo unas voladuras de líneas de alta tensión y el depósito
de locomotoras de Marrón utilizando para tal fin los explosivos obtenidos
de un polvorín en la población Vasca de Carranza. La caída desbarató
toda la estructura de la Guerrilla en el Llano y de las Juventudes
Socialistas Unificadas (JSU). Fueron apresados Rafael Crespo y 10
miembros más, a pesar de todo, quedaron intactos los grupos Guerrilleros.
de esta forma a lo largo del verano continuaron con los sabotajes de líneas
férreas y eléctricas. La
importancia de este período que va de octubre de 1944 a julio de 1945,
reside en que por primera vez, se puede hablar de una organización
guerrillera. No se agrupaban sólo para sobrevivir, sino que intentaban
derribar el Franquismo, aunque estuviera fuera de su alcance y para ello
confiaran en “la intervención aliada”. 3.
LA REORGANIZACIÓN DE LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA La
caída de la estructura de la guerrilla del llano, no afectó al
mando en Bilbao. Con lo cual en agosto comenzó a reorganizase la Agrupación
Guerrillera con la incorporación de miembros de las JSU que acababan de
salir de la cárcel, con Esteban Arce que bajó de la Brigada Malumbres y
Miguel que se desplazaba más habitualmente desde Bilbao para establecer
contacto con la Agrupación. Antonio Bedia es el responsable del grupo del
llano, cuya misión era mantener contactos con el Partido, con el Mando en
Bilbao y con los grupos guerrilleros. Martín asumió la responsabilidad
militar, teniendo que contactar con las partidas a través de enlaces y
puntos de apoyo. Las personas con las que Martín enlazaba fueron: Aja,
que había sustituido a Esteban Arce en la Brigada Malumbres, y Juanín de
la Brigada Machado. De esta manera los dos grupos volvieron a quedar
recogidos dentro de la organización de la Agrupación Guerrillera de
Santander. El
contexto en que se movían fue cambiando poco a poco. Tras el fin de la
Guerra Mundial y las condenas formales que desde la incipiente ONU se
hacían al régimen de Franco, éste se fue consolidando. «A finales de
1945 el régimen se sentía fuerte y estaba decidido a eliminar todo
vestigio de resistencia armada»[9].
Cuando el año 1946 llegó a su fín quedó claro que las potencias
aliadas no iban a intervenir militarmente en España. En este período no
se volvió a oir hablar de la UNE. El
régimen semiabierto que se mantenía en el Campo de Trabajo de Arroyo
permitió mantener algunos contactos con los presos que estaban intentando
organizar el PCE dentro. Martín subió varias veces. Una de estas tuvo
que sacar a 4 personas que les habían cogido con propaganda de la
embajada Norteamericana. Estas personas iban a ser trasladados al Dueso,
para después juzgarlas. De esta manera se reforzó la Brigada Malumbres. A
principios de 1946 aparece un nuevo grupo guerrillero, la Brigada
Cristino. Tiene su origen en la necesidad de Martín Santos de echarse
al monte, tras ser identificado por la policía. Se le planteaba la
posibilidad de integrarse a la Brigrada Malumbres o al Grupo de Juanín.
Él, por otro lado, propuso a la organización crear un nuevo grupo al sur
de la Provincia, ya que la Brigada Malumbres actuaba sobre la zona
oriental, y la brigada Machado actuaban sobre la zona occidental. El grupo
se organizó con posterioridad a la muerte de Cristino García en febrero
de 1946, de quien tomó el nombre, y con anterioridad al 22 de abril,
fecha en la que existe un cable enviado desde la emisora que el Partido
Comunista tiene en Asturias a Francia: «Reinosa acepta decisión formar
grupo guerrillero por su cuenta pero queriendo justificar su
responsabilidad por lo que allá al hacerse cargo el tiene.»[10]
(sic) En
el grupo de Martín al ser un grupo nuevo, no se dió la pasividad
existente en la Brigada Malumbres, provocada por la esperanza que generó
la posible intervención de los aliados en España. El embrión del grupo
lo formaba Martín, con Churriti y Pancho, que provenían
del Grupo de Malumbres. Se les sumó Carroceda, militante
socialista que tenía problemas con las autoridades por temas del
estraperlo. A través de Ángel Vejo, Martín se puso en contacto con 3
miembros que aún permanecían vivos del grupo del Hijo del Practicante de
Carabeos. Martín les propuso que se incorporasen a su grupo, pero estos
ya tenían preparado su paso a Francia. El 9 de julio de 1946, tres
militantes del PCE se unieron a la Brigada, procedían de una célula de
Mataporquera (Bárcena -El chaval-, Eulogio Gutiérrez -El sordo-
y Arsenio Tapia). El grupo tenía una composición ideológica diversa:
solamente 3 eran comunistas (El Sordo, Churriti, y Martín).
El último en incorporarse fue Santiago, un enlace de la provincia de
Burgos que arrebataron a la Guardia Civil cuando lo llevaban detenido.[11] La
mayor parte del tiempo la pasaban fuera de las poblaciones. Poseían
varios campamentos que ocupaban según las diferentes estaciones del año.
El invierno frecuentaban las laderas más resguardadas de la Reserva del
Saja, y en verano los bajos bosques pero muy tupidos de los Carabeos,
llegando incluso a zona de Barruelo, en la provincia de Palencia. Tuvieron
información acerca de los movimientos de falangistas y Guardias Civiles,
si bien la capacidad de acción estaba limitada por las repercusiones que
sobre los familiares y gentes de izquierdas podían tener sus actos. Sus
contactos provenían de conocidos de la cárcel, por lo que la represión
enseguida les alcanzaría. La
carencia de todo medio para realizar propaganda, les llevó a que el 5 de
noviembre de 1946 asaltasen
la Lactaria Montañesa de la que extrajeron varias máquinas de escribir[12],
unas se subieron al monte y otras se destinaron al partido. Con estas máquinas
el grupo de Martín, en los momentos libres se dedicaban a escribir la
propaganda, que Velarde y el sobrino de Carroceda tiraban desde su
bicicleta las noches antes del Mercado de ganados de Torrelavega. Los
sabotajes se convirtieron en una actividad recurrente por diversas
razones: debido al bajo riesgo que tenía su realización, a que
normalmente se cometían fuera de las poblaciones, con lo cual evitaban «que
jodieran a medio pueblo» (Martín Santos), y por ser el único medio del
que disponían para que la población se enterara de la continuidad de la
resistencia en el monte, por lo que se llevaba a término en fechas señaladas.
La acción mas osada la realizaron una noche de enero de 1947: Martín y
Aja estuvieron vigilando el edificio de la Comisaría de la Policía
Armada en Torrelavega; cuando estuvieron seguros que quedaba completamente
vacío, colocaron en los bajos una bomba. Hasta entonces nunca se había
operado en el interior de una ciudad. Aunque la noticia no fue publicada,
fue difícil que no se difundiera de boca en boca en la localidad. La
dinamita de estas y otras operaciones se había obtenido en el asalto al
Polvorín de la Mina que la empresa Orconera Iron Ore tenía en Obregón. En
marzo de 1946 la Brigada Pasionaria fue descubierta
en el Puerto del Escudo por la Guardia Civil, cuando se desplazaba
desde Francia a Asturias para reforzar el movimiento guerrillero en
aquella Región. En pocos días cayeron detenidos gran parte de sus
integrantes, que se movían entre la nieve y el desconocimiento de la
zona. Para esta operación fueron movilizados efectivos de la Guardia
Civil de Santander y Burgos. Los restos de ésta Brigada deambularon entre
Cantabria, Palencia y Asturias hasta finales de mes, que 4 de ellos fueron
localizados por la Brigada Machado en el macizo oriental de los Picos de
Europa, en la cual se integraron[13]. Entre los miembros de la Agrupación
Guerrillera de Santander ésta operación dejó malestar, ya que no habían
sido avisados de su presencia y, seguramente, podrían haberles facilitado
el paso. Esteban
Arce como responsable de la Agrupación Guerrillera subió a reunirse con
los integrantes de la Brigada Machado, acompañado de dos expertos en el
manejo de explosivos. Con la finalidad de formar a los guerrilleros en
esta materia. También se trajeron con ellos explosivos que, junto con los
que tenían los maquis, sirvieron para
realizar varios sabotajes a torres de alta tensión y a la línea férrea.
Cuando se agotaron estos explosivos, se terminaron con ellos los
sabotajes, ya que no volvieron a diponer de más cargas. Durante
1946, la Brigada Malumbres realizó las operaciones más ambiciosas.
Provocaron múltiples sabotajes a líneas de alta tensión, y el 13 de
Julio intentaron secuestrar a Camilo Alonso Vega, que pasaba unos días de
descanso en el Hotel Balneario de Puente Viesgo. Sin embargo, la mala
fortuna hizo que el día anterior tuviese que salir con urgencia hacia
Madrid a una reunión. Otra parte del grupo, el 17 de julio asaltó el
pueblo de Udalla. Posteriormente hubo un enfrentamiento con la Guardia
Civil en el que murieron 3 guerrilleros (Manuel Otero, Buenosvinos y
Carrillo, el primer nombre está confirmado por testimonios recogidos, los
otros dos parecen haber sido inventados para la ocasión). Este suceso según
algunos informantes, reavivó las discrepancias entre Tampa y el
Ferroviario. En octubre, Inocencio Aja ya se había desplazado
hacia Torrelavega con parte del grupo, lo que se puede interpretar como
una manifestación de estas diferencias. Aun así siguió manteniendo
contactos con los que quedaron por los montes de Arredondo. El
grupo de Aja, ya asentado en el Valle del Cayón, no estableció
campamentos, sino una serie de puntos de apoyo, aprovechando el trabajo
realizado por Aja cuando organizó las JSU en esta zona. Dicho grupo lo
componían Aja, Bonifacio, Colsa, y Ciuco. A partir de enero de 1947 se
les une Enrique González Zurita, que realizaba tareas de enlace entre la
Agrupación Guerrillera y Juanín. A pesar de la difícil situación por
la que pasaba el grupo de Aja, intentaron contribuir al trabajo político.
En la fábrica de la Nestle robaron dos máquinas de imprimir; una de
ellas fue instalada en una cabaña del Monte de Carceña, donde según el
Coronel Aguado, se imprimía Mundo Obrero y «hojas sueltas»[14]. Quizá
sea este el período en el que la organización guerrillera estuvo más
desarrollada. Se creó un grupo nuevo, en el que sus miembros provenían
de organizaciones afines al PCE, que tras ser descubiertos, deciden saltar
al monte. Es el momento en que los grupos estuvieron más activos. 4.
FIN DE LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE SANTANDER.
A finales de junio de 1947 tuvo lugar una redada en Torrelavega que
desmanteló la red de enlaces de la Agrupación Guerrillera. De esta
primera redada escapó Antonio Bedia, que ya había perdido el contacto
con el mando en Bilbao. Algunos de los apresados fueron paseados por las
calles de Santander acompañados de policías secretas en un intento de
localizar a Bedia, como así ocurrió en el mes de julio. Tras la caída
de Bedia la Guerrilla quedó aislada, sin contactos con el Partido. Martín
asumió la dirección de la guerrilla para intentar reorganizar la
Agrupación. Llamó a Aja para que restableciese conexión con el Partido,
quedando al frente de su grupo Bonifacio González Mazón Rubén.
Aja intentó restablecer la relación con el comité provincial a través
Vázquez, militante de las JSU, y a través de una carta con la
organización de Bilbao para que el partido, desde allí, se hiciera cargo
de la dirección de la guerrilla, pero estos no llegaron a contestar[15]. El
25 de noviembre de 1947 en el pueblo de Torres, cercano a Torrelavega,
fueron localizados Aja y Pancho, mientras esperaban un contacto. La
Guardia Civil rodeó la casa; al abrir la puerta disparó y dejó herida a
la dueña. Por la parte de atrás, salieron los guerrilleros, Pancho
es abatido, y Aja se lanzó al canal de agua de la mina que bajaba
crecido, en el cual se ahogó. Lo cual dejaba a Martín más aislado, si
cabe. Desde
que se produjeron las caídas de junio, el grupo de Bonifacio fue a
ciegas, sin poder ponerse en contacto con sus enlaces, evitando los
caminos y con pocos momentos de descanso. En esta situación decidieron
asaltar la tienda de Miguel Ángel Arenal, en Vega de Villafufre, allí
les estaba esperando un Somatén. En el tiroteo que entablaron cayeron
heridos Bonifacio y Zurita. Bonifacio murió por las torturas recibidas y
falta de asistencia médica. Ciuco y Colsa escaparon y hasta que se
entregaron en diciembre, tuvieron que
ser protegidos por miembros del Partido. Su caída fue el inicio de una
redada entre los enlaces del grupo y del Partido. En
la Brigada Malumbres las rencillas ya conocidas, desencadenaron la
muerte de Tampa. Es difícil precisar cuales fueron las
motivaciones y la fecha aproximada en que se produjo. Los elementos que
nos permiten analizar estos hechos son contradictorios.
Lo que sí queda claro es que su muerte supuso el fin de la Brigada
Malumbres, y posibilitó que la mayor parte del grupo salvase las
diferencias que los separaban para pasar a Francia. El
proceso de descomposición de la guerrilla también afectó a la Brigada
Cristino. Tres miembros se separaron del grupo al no poder subir mujeres
al campamento. El 27 de diciembre de 1947 fueron descubiertos por la
Guardia Civil en la Serna, donde murieron Anastasio Benito y Alfredo Palacios,
en casa de la novia de Alfredo. Estos, junto con Santiago, fueron los que
se separaron del grupo de Martín. En
Noviembre de 1948, Martín Santos y Alfredo Bárcena intentaron pasar a
Francia con el fin de contactar con el Partido y recibir así
instrucciones. Fueron descubiertos en un hotel en San Sebastián y en las
persecuciones posteriores fue abatido Bárcena. Casi milagrosamente
Martín consiguió eludir dos veces el cerco de la Guardia Civil, y
enlazar con el taxi que le había llevado. En Bilbao se apeó del taxi,
robó una sotana y con ella se plantó en Montes Claros, a través del
tren de la Robla. Tras
este fracaso, al año siguiente el objetivo del grupo fue preparar su
definitivo paso a Francia. A mediados de 1949, consiguieron enlazar con
José Imaz, que había llegado en la primavera a hacerse cargo del
Partido. Imaz a través de unos contactos preparó la salida del grupo al
extranjero. Para financiar esta operación se pensó en el secuestro del
hijo de Emilio Valle, quien por Reinosa pregonaba que los guerrilleros de
León no habían podido «echarle mano», lo que daba a la operación un
cierto carácter de reto personal. Emilio Valle poseía minas en León,
Palencia y Cantabria, y tenía a una hija casada con Arias Navarro. El
objetivo reunía todas las características deseables. El 28 de agosto de
1949 realizaron la operación, pero debieron contentarse con un hermano
del citado, ya que no le encontraron. Le mantuvieron retenido solamente un
día debido a que el pago se realizó de forma rápida: les pidieron
500.000 pesetas. Una vez que Martín tuvo el dinero, bajó con Carroceda para preparar el viaje. De vuelta al campamento en los Carabeos descubrieron que los otros 4 habían desaparecido (Eulogio, Tapia, Manolo y un andaluz). Debieron coger miedo, ya que todos los intentos de pasar la frontera que conocían habían fracasado. Al no poder localizarlos, Martín y Carroceda decidieron marchar solos.
La
situación más embarazosa se produjo en Francia cuando Martín tuvo que
arreglar los papeles para que le concedieran el estatuto de refugiado. El
PCE no quiso firmarle que
pertenecía a esa organización, con lo cual se le planteó el peligro de
ser devuelto a España. La situación se arregló gracias a que un
anarquista le firmó esos papeles. Tras
la caída de junio de 1947 desapareció la Agrupación Guerrillera de
Santander a pesar del intento de reconstrucción. Los grupos se fueron
descomponiendo como consecuencia de
los golpes de la Guardia Civil y el paso a Francia de los últimos
guerrilleros.
Sólo permaneció en activo la Brigada Machado. 5. AÚN
LIEBANA PERMANECE EN LOS MONTES.
A partir de 1948 era ya difícil justificar la continuidad en el monte
como un intento de derrocar al régimen, puesto que no existía rastro
alguno de una dirección de los grupos guerrilleros. Tras
la caída de la Agrupación Guerrillera los grupos de la Brigada Machado,
quedaron aislados de la organización del Partido. Por medio de Maté,
guerrillero de este grupo que procedía de Asturias se estableció
contacto con grupos asturianos. Estos intentaban organizar un desembarco
de Armas, sin embargo los lebaniegos desconfiaban del individuo que
organizó este proyecto, por lo que se desentendieron. El desembarco se
realizó en San Vicente de la Barquera, y no fue más que una trampa en la
que cayeron varios grupos asturianos. Con lo que continuaron sin contactos
con el Partido. En
un informe del Partido comunista elaborado tras una reunión con 16
guerrilleros de la Brigada Machado, en la comarca asturiana de la
Borbolla, con fecha de enero de 1948, se dice de la moral de los
guerrilleros: «...lo que más quebranta esta, es la falta de un organismo
exterior o interior que estimule y preste ayuda y dirección a la
resistencia. Esto sería un hecho acogido en las guerrillas con calor y
entusiasmo y que terminaría con muchas divergencias»[16]
(sic). Según
José Marcos, hacia 1950 él planteó pasar a Francia, siendo consciente
de la falta de organización que reinaba, la desunión de los partidos
que defendieron la República y la falta de apoyo internacional. De
hecho, Carlos Cosío y "El Dandi" pasaron la frontera, sin
embargo: «Los que habían venido de Francia no querían volver para allá,
y no se porqué. En el 50 fue cuando marchó Carlos, para esto ya me había
escrito mi hermano que conocía al que se dedicaba a pasar gente. Yo lo
propuse, pero los de Francia no querían, ni Santiago, ni Gildo.»
(J. Marcos Campillo) Los hechos destacados a partir de este momento se debieron a las muertes y a las caídas, generalmente, de guerrilleros y enlaces. No se produjeron acciones ofensivas, se dedicaron a dar golpes económicos que les asegurasen la supervivencia. Los sucesos más destacados de esta historia los relato a continuación.
El
4 de julio de 1952 pereció el Secretario del Ayuntamiento de Tresviso a
manos de los guerrilleros; este hombre se había caracterizado por las
continuas denuncias a sus vecinos, siendo responsable de numerosas
encarcelaciones y palizas, además de ser quien mató a Mateo Campo cuando
intentaba huir en Cañimuelles. Esta acción se puede entender como una
venganza o un ajusticiamiento. El
día 20 de octubre de 1952 era
lunes, y como todos los lunes había mercado en Potes. En un registro
rutinario en Tama sorprendieron a Gildo, a Guerrero y a Pin el
asturiano en la casa de Dominador Gómez Herrero. El registro lo
realizaba un Sargento y dos números de la Guardia Civil. Nada más
comenzar el tiroteo, Gildo cayó muerto, el Asturiano y
Guerrero perforaron el suelo de madera y salieron por la bodega. En la huída,
el Sargento les cortó al paso, y allí cayó muerto. Al cruzar el puente,
un Guardia que estaba allí de permiso, mató a Pin el Asturiano,
pudiendo escapar Guerrero. Los Civiles al encontrar muerto al sargento,
allí mismo fusilaron a Dominador, a su mujer y a una hija. Tras lo
sucedido en Tama se produjo una gran redada en la que fueron detenidos
muchos enlaces y familiares, que sufieron brutales torturas; algunos
llegaron a dormir 15 días entre los caballos de la Guardia Civil de
Potes, siéndoles de continuo aplicado el cepo. En
este momento quedaban 6 guerrilleros: Santiago Rey, y Joaquín Sánchez el
Chino por el norte de Palencia; José Marcos Campillo y Quintiliano
Guerrero por Liébana y la zona asturiana entre Cabrales y Llanes; y Juan
Fernández Ayala -Juanín-, y Francisco Bedoya[17]
que se movían entre Liébana y Valdáliga. El
siguiente encuentro con la Guardia Civil se produjo el 14 de abril 1953.
Marcos y Guerrero fueron sorprendidos a la salida de Tresviso en pleno
monte por una patrulla de la Civil. Murió Guerrero, y José Marcos, mal
herido, consiguió llegar a casa de un enlace. Para ser curado necesitaba
atención especializada, por lo que se pusieron en contacto con Santiago
Rey, que organizó el traslado de Marcos a Bilbao. Tras su recuperación
el objetivo fundamental fue pasar a Francia. Volvieron a Liébana para
contactar con Juanín y Bedoya. Recorrieron las casas de los
enlaces, pero no consiguieron localizarlos debido a la prudencia que
mantenían; nunca decían de donde venían, ni a donde iban, con lo cual
debieron regresar a Bilbao y preparar la salida sin ellos. A
través de un hermano de José Marcos consiguieron un guía para pasar la
frontera, pero pagando. En un primer momento le llamaron para que el
Chino y otro hermano de José Marcos que estaba trabajando en
Bilbao, cruzaran la frontera. Para pagar la evasión decidieron
secuestrar a Emilio Bollaín, un abogado que poseía grandes extensiones
de pinos en Balmaseda. Tras el secuestro se desató una fuerte persecución.
Estuvieron rastreando varios días pero no los encontraron. Se refugiaron
una temporada en Bilbao a la espera de poder traspasar la frontera. El 4
de octubre de 1955 Santiago y José Marcos cruzaron la frontera.
Posteriormente serán reclamados por el Gobierno español, pero Francia no
concederá la extradición. Todavía en Cantabria sobrevivirán Juanín y Bedoya, hasta 1957, dando continuos golpes económicos con los que se sustentan. Tenían una amplia red de enlaces, lo que les daba libertad de movimientos y facilidad para encontrar lugares seguros. Se les llegó incluso a acusar de algunos robos que no han podido cometer por estar en otra zona. La preocupación de las autoridades llevó a que saliera un preso para intentar liquidarlos. Primero intentó ganarse la confianza de la hermana de Bedoya, con la que terminó casándose. Después, la de los guerrilleros, sin embargo sólo conseguirá la de Bedoya, tras la muerte de Juanín. Los
sucesos del 24 de abril de 1957 han sido los que quizás hayan despertado
la mayor curiosidad. La cantidad de conjeturas, testimonios y opiniones
vertidas sobre el tema hace que sea muy difícil esclarecer el hecho. Sin
embargo la valoración no parece cambiar. Al día siguiente en grandes
titulares se publicaba en la prensa la noticia, sin esperar el permiso
correspondiente. Será la noticia, de las que hicieron referencia a los
del monte, que más rápido se difundió. Era el fin de un mito, el de la
resistencia armada al Franquismo. Hecho que convenía propagar, aún
cuando Bedoya todavía sobreviviera hasta diciembre de ese año. Bedoya
cuando se encontró sólo accedió al plan de su cuñado, subirse en una
moto con destino a Francia. Esta maniobra estaba preparada con la Policía
para acabar con el guerrillero lejos de sus escondites naturales. Su cuñado
que colaboraba con la Policía, no sabía que le esperaba la misma suerte
que él había trenzado.
A modo de conclusión, se puede decir que en Cantabria el movimiento
guerrillero fue el intento más serio de oposición al Franquismo, quizás
el único hasta bien entrados los años sesenta. Hay que definir a los
grupos que surgen, como un movimiento de autodefensa ante la inviabilidad
de incorporarse a la vida civil. En 1944 se organizaron bajo la estela del
PCE, y permanecieron hasta 1947, en que fue desarticulada la organización
guerrillera. A partir de este momento los grupos fueron desapareciendo
bajo los impulsos de la Guardia Civil o el paso de frontera. En Liébana
sobrevivieron guerrilleros hasta 1957, esta larga agonía quizá sea
producto de la inercia, ya que no se ha podido demostrar que recibieran
consignas o apoyos del Partido con posterioridad a 1948. 6.
ANEXO.
Esta es la relación de entrevistados, indicando el lugar de nacimiento y
la fecha. Los que vienen precedidos por un asterísco, son nombres
supuestos. (*) MARCOS AGUADO, Hermosa. (*) ANGEL BRAVO GUTIERREZ, Torrelavega 1919. (*) BELTRAN PRIETO, Ruiloba. JOSÉ MARCOS CAMPILLO CAMPO, Tresviso. (*) JOAQUIN GUTIERREZ, Montejo (Burgos). (*) MIGUEL, Santagadea (Burgos). (*) EUSTAQUIO DEL RÍO, Aldea de Ebro. RAFAEL CRESPO AGUADO, León 1910. (*) CRESCENCIO HOYAL, Mirones. DAVID TEZANOS GONZÁLEZ, Val de Iguña 1913. DESIDERIO GÓMEZ SEñAS, Vega de Liébana 1925. (*) ALEJANDRO. ESTEBAN CUEVAS GONZÁLEZ, Esanos de Bedoya 1913. FELICIANO CAMPO, Tresviso 1921. GERMÁN SOLANA, Matienzo. GONZALO DE MIGUEL FERNÁNDEZ, Tama 1923. GREGORIO HAZAS, Matienzo 1902. (*) HERMENEGILDA CONTRERAS, Tresviso. HONORATO GÓMEZ IGLESIAS, Pesués 1912. ANTOLIANO CAMPO CAMPO, Tresviso. IRINEO CAMPO SANCH |