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EN LA MOCHILA
JOSE ANTONIO LABORDETA
Tiempo de maquis
Dos testimonios emocionantes, por la sinceridad de
sus propias vivencias, se recogen en las páginas del libro titulado
Historias de maquis en el Pirineo aragonés, publicado por la editorial
Pirineos, asentada en la ciudad oscense de Jaca.
Ambos testimonios recogen las palabras de dos
testigos de aquellas páginas dramáticas de la reciente historia de España.
Unas vienen desde el lado de los guerrilleros, las de Sixto Agudo; las
otras se reconstruyen desde la memoria de un teniente de la Guardia Civil
-Florentino Miguel Abadía- de más de 90 años. Entre ambas, e intentando
unir y desenmarañar esa crónica humana, están el resto de textos que
van, desde el mero estudio histórico, hasta la creación literaria
partiendo de un hecho real escuchado en las largas noches de los inviernos
montañeses.
Y de esta mezcla nace el gran interés de este
libro: para comenzar, Mercedes Yusta, hace una excelente introducción del
movimiento maquis y de todo el entorno político y militar sobre el que
nace y se asienta. Mercedes estudia, por primera vez, muchos de los puntos
hasta ahora oscuros y, muchas veces, manipulados por la propaganda
franquista.
En las últimas líneas de esa introducción
Mercedes Yusta recoge un capítulo titulado: Conclusión: una población
atrapada entre dos fuegos, en las que, de manera directa, algunos
habitantes de estas comarcas denuncian la brutalidad represora de algunos
miembros de las fuerzas del orden.
Y al mismo tiempo que la historia de ese periodo se
va resumiendo en estudios tan interesantes como el que Carlos Forcadell
hace sobre la mítica Radio España Independiente o el de Anabel Bonsón a
través de testimonios familiares de narraciones vividas muy de cerca y
hasta hace unos pocos años, otra parte del libro abre sus páginas a
relatos literarios, totalmente, partiendo de alguna línea testimonial y
recreando la dureza de unas vidas ofrecidas, muchas veces, a una próxima
muerte ya anunciada por el despropósito de una empresa -las invasiones a
través de los Pirineos- que la dirección del PCE preparó en contra de
todos los vaticinios y augurios posibles.
De 5.000 hombres que atravesaron la frontera por el
valle de Arán el año 44, sólo regresaron a sus bases 1.500, el resto, o
murió en combate, o fue hecho prisionero. Esta página negra, nacida de
un despropósito, también debería ser tenida en cuenta a la hora de
analizar los sucesos de aquellos tiempos en los que, residir en una
olvidada central eléctrica, en el Maestrazgo turolense, podía suponer la
vida o la muerte de, a veces, toda una familia.
Con la edición de este libro y con la presentación
de unos documentales sobre este periodo, realizados por Eugenio Monesma,
se cierra un ciclo que comenzó para rememorar -no diría para conmemorar-
los 60 años del exilio y de la resistencia al franquismo, celebrado todo
ello, curiosamente, en Huesca y su provincia. Posiblemente el dolor de una
brutal represión dejó demasiadas huellas en la memoria familiar y ahora,
aquellos tallos cortados a tajo, reverdecen en las nuevas generaciones que
buscan la verdad de un periodo en el que todos aquellos que lucharon por
devolver a España la libertad, eran tratados -y lo son todavía- como
bandoleros.
http://www.el-mundo.es/diario/1999/12/30/cultura/30N0114.html
EL MUNDO en Internet
www.el-mundo.es
CULTURA Jueves,
30 de diciembre de 1999
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