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LOS
QUE VINIERON DE FRANCIA Y LA RESISTENCIA ARMADA: Caída
de la Brigada Pasionaria (1946). Valentín
Andrés Gómez (Seminario
de Fuentes Orales de Cantabria)
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Comencemos introduciendo el tema aclarando algunos términos que fueron
utilizados en su momento para tapar, ocultar o confundir. Terminada la
Guerra Civil, el régimen franquista empleó muchas energías en
ocultar a los españoles las actividades que su oposición política
organizaba, y cuando estas fueron excesivamente evidentes, trató de
deslegitimarlas asignándolas un carácter delictivo o de injerencia
extranjera. Así, en la guerra dialéctica por desfigurar a los grupos
de huídos primero, y, con posterioridad a las incursiones de lo
maquis, gustó en calificarles de “bandoleros”; afirmando que la
motivación última de sus acciones no tenía un contenido político,
sino delictivo: el robo, el asesinato y el desorden. Es por ello que
Franco les combatía, en defensa del orden y del bienestar social. Con
posterioridad a la invasión del Valle de Arán en 1944, y durante los
años en que grupos de guerrilleros españoles exiliados en Francia
cruzaban la frontera, se extendió el término “Maquis” para
definir a todo grupo de guerrilleros o de huídos. La aceptación y
generalización del término, que ha llegado hasta nuestros días,
lleva implícita la idea de ser un fenómeno importado del extranjero,
algo no propio: venían a traer de nuevo la guerra civil. Secundino
Serrano demostró que hubo grupos guerrilleros en los que no participó
ni un sólo “maquis”, por ende lo inadecuado y confuso de esta
generalización. Insistiendo en esta idea; el origen de los grupos, que todavía en
1944, se resistían a las fuerzas de poder y control franquistas en la
cornisa cantábrica, hay que buscarlo en la caída del Frente Norte,
en 1937. Escaparon de las tropas “Nacionales” por miedo a la
represión y permanecieron en el monte creyendo que la guerra aún no
estaba perdida. Mayoritariamente
provenían de zonas rurales; eran los “huidos”, los
“emboscados”, “los del monte”... su objetivo era sobrevivir,
para ello contaban con el conocimiento de su entorno, una red de
apoyos compuesta por familiares y amigos, y la conciencia de que no
tenían otra salida. Posteriormente, el estallido de la Guerra Mundial
les infundió nuevos ánimos: parecía inevitable
que los aliados intervinieran en España. Cuando a fines de 1944 el PCE decidió apoyar en serio al movimiento
guerrillero en España, envió al interior pequeños grupos de
“maquis” y de cuadros políticos, encargados de transformar a los
huidos en grupos guerrilleros[1].
Utilizamos este término, “maquis”, para designar a
aquellos españoles exiliados en Francia que cruzaron la frontera
para venir a luchar como guerrilleros. Tuvieron un gran peso en
zonas donde no existían antecedentes de resistencia armada, como en
Levante, siendo la base de nuevas agrupaciones guerrilleras. En
Cantabria su peso fue menor, al organizarse la guerrilla en torno a
las partidas de “huidos” existentes. Los “maquis” que se
incorporaron a la Agrupación Guerrillera de Santander (A.G.S.) -que
en ningún caso llegaron a superar la docena- fueron los
supervivientes de grupos que tenían por destino otras zonas y que
fueron descubiertos antes de alcanzar su destino. Sin embargo, no se
puede pensar en la existencia de la A.G.S. sin la participación de
cuadros venidos del exterior. El origen de la A.G.S. hay que situarlo en octubre o noviembre de 1944,
cuando Rafael Crespo llega a
Santander, enviado por la Junta Suprema de Unión Nacional (J.S.U.N.),
con la misión de encuadrar a los grupos de “huidos” dentro de Unión
Nacional Española (U.N.E.). Contrasta este hecho con la inexistencia
de organizaciones similares en Asturias y el País Vasco, con una
mayor tradición e implantación del PCE. Es más, los comunistas cántabros
dependían orgánicamente de Asturias, y el estado mayor de la
agrupación guerrillera residía en Bilbao. Durante el año 1945, se
intentó crear una agrupación guerrillera en Euskadi a partir de la
estructura de la A.G.S.: «EUZKADI.
Apoyándonos en la Agrupación de Santander estamos extendiendonos
hacia Euzkadi con el fin de desarrollar aquí bases guerrilleras.
Hemos enviado desde Francia al Camarada Oria, teniente coronel de las
F.F.I., uno de nuestros mejores jefes guerrilleros en Francia y a
Miguel, también comandante aquí. Estos apoyándose en Santander, están
comenzando a organizar los guerrilleros vascos. Desde aquí les hemos
enviado varios grupos de guerrilleros en total hasta 40 hombres bien
armados. Sabemos que el primero de estos grupos enlazó y otro cayó
en una emboscada. Del resto aún no tenemos noticias.»[2] Otras partidas de maquis, como fue el caso de “Brigada
Pasionaria”, se destinaron a encauzar los grupos de huidos
asturianos. Con unos y otros envíos se pretendía formar el
denominado “Ejército
del Norte”, el cual encuadraría a las agrupaciones de Santander,
Asturias y, presumiblemente, Euskadi . Sin embargo,
en febrero de 1946 se lamentaba la delegación del Partido en
España que «no tiene más que la agrupación de Santander».[3] La información que hemos consultado de la incursión de la Brigada
Pasionaria proviene, fundamentalmente: de
los partes de la
Guardia Civil captados por una radio que el PCE instaló en Francia
para este fin; del Libro del Coronel de la Guardia Civil Francisco
Aguado; y de los testimonios orales recogidos para un proyecto de
investigación sobre la Guerrilla Antifranquista en Cantabria. 1.
EL LARGO VIAJE El ambiente que se respiraba dentro de las fuerzas republicanas a
principios de 1946 estaba cargado de esperanza. El futuro de Franco
era incierto, la conferencia de San Francisco había censurado a los
regímenes surgidos al pairo de las potencias nazi-fascistas. Sin
embargo, los diversos colectivos antifranquistas no había conseguido
superar sus rivalidades para aunar fuerzas en un proyecto común. El
PCE apostó por las guerrillas como método para derrocar a la
dictadura, a la vez que apoyaba al nuevo gobierno de Giral. En este
contexto se dispuso introducir en España unos 40 guerrilleros para
reforzar la guerrilla en Asturias. A finales de enero intentaron realizar un desembarco en la costa de
Lastres, pero las malas condiciones del mar impidieron que se llevara
a buen término la operación. En un mes consiguieron reconducir el
proyecto, y el 24 de febrero se concentró en Sant Jean Pied de Port
(Francia) una nueva expedición con la misma intención. La
responsabilidad del grupo recayó en el gijonés Gabriel Pérez Díaz,
y como segundos José Palomo Santa María y Julio Fraile. La Brigada
Pasionaria fue pertrechada con abundante propaganda y con armamento
hasta ahora desconocido en los montes españoles: «Después
fueron trasladados a Banca donde se les distribuyó propagandas traída
de Toulouse («Unidad», «Lucha» y «Nuestra Bandera»), cuatro
uniformes completos de guardias civiles, confeccionados en la capital
gala, una emisora y 38 metralletas inglesas, dos fusiles
ametralladores americanos, cinco revólveres, seis pistolas de
diversos calibres, 58 pastillas de «tolita» (redondas), 35 cuadradas
del mismo explosivo; 25 lapiceros fulminantes de retardo, para
encender mecha; 54 bombas de mano; dos cajas con doce minas
procedentes del Ejército alemán; dos cajas pequeñas con 20 aparatos
de percusión; 400 metros de mecha; 150 cargadores para metralletas y
4.000 cartuchos, además de los 100 asignados a cada uno»[4] La noche del 25 cruzaron la frontera española andando, en dirección a
Roncesvalles. Avanzaron esquivando las poblaciones hasta llegar a Noaín,
al sur de Pamplona, el último día de febrero. Sobre las 22.00 horas
secuestraron dos camiones cargados de pescado que viajaban con destino
a Zaragoza. Desalojaron el pescado y los guerrilleros ocuparon su
sitio. Tomaron la ruta hacia Puente la Reina, Logroño, pasando
Soncillo[5].
Poco después debieron abandonar los camiones, al comienzo del Puerto
del Escudo, por falta de combustible. No los inutilizaron lo que les causaría grandes perjuicios como nos explicó
Julio Vázquez[6],
que coincidió con los maquis en la Prisión Provincial de Santander: «Cuando vinieron esos, los guerrilleros, resulta que
se les terminó la gasolina en el (Puerto) Escudo, con la nevada
estaba jodido. Pero uno de los choferes de los camiones tenía una
lata de gasolina de reserva (una vez que se marcharon los
guerrilleros), cargó y se bajó a Ontaneda. Y fue el que se chivó,
el que dio parte a la Guardia Civil. Tuvieron que salir... murieron
algunos, cogieron a treinta tantos presos que vinieron aquí, (a la
prisión provincial de Santander) que de aquella yo todavía no había
salido de la cárcel.» Al dejar los camiones y
aproximarse al puerto del Escudo se dividieron en cinco grupos,
de entre 7 y 10 hombres, para poder pasar más desapercibidos.
A pesar de las precauciones, la Guardia Civil ya estaba sobre aviso,
el día 2 de marzo sobre las 14:00 el jefe de la 214 Comandancia de la
Guardia Civil había recibido un... “aviso
telegráfico de que habían visto un grupo armado por la parte de
ARIJA (Burgos) inmediatamente ordene que saliera de REINOSA toda la
fuerza y la disponible de SANTANDER marchando yo sin esperar hacia el
Puerto del Escudo. En dicho Puerto establecí contacto con fuerzas de
REINOSA y ARROYO las que me informaron de que fueron vistos en el
Balneario donde habian estado comiendo unos hombres que al parecer
llevaban ametralladoras pesadas, los cuales marcharon en direccion
Ebro desconociendose...”(SIC)[7]
Se
movilizó a toda la fuerza de la zona, y se estableció el puesto de
mando en Ontaneda, que tras los primeros enfrentamientos pasaría a Bárcena
de Pie de Concha. Se situaron fuerzas en Luena, San Pedro del Romeral
y Vega de Pas, tomando todos los pasos para procurar su captura. Además,
se ordenó a todas las Comandancias de la “Provincia” establecer
servicios de vigilancia y seguridad. En la persecución de la Brigada
Pasionaria llegaron a participar fuerzas de las comandancias de la
Guardia Civil de Burgos, Santander, Bilbao y Gijón, así como algunos
refuerzos de la Academia Regional de Torrelavega. No tardó mucho tiempo en iniciarse los primeros encuentros entre la
Guardia Civil y los “Maquis”. El día 3 de marzo, a las 1:25
horas, se produjo un enfrentamiento en el Valle de Luena, en donde
hubo un muerto (encontrado dos días después) y cuatro detenidos,
entre los cuáles se hallaba Gabriel Pérez jefe de expedición, «apresado
herido». La actividad del día 4 fue mayor, al menos dos grupos
fueron desmantelados: en Santa Mª de Aguayo se entregó un grupo de
“bandoleros” sin resistencia; por el contrario el segundo grupo,
localizado en las proximidades de Bárcena de Pie de Concha hacia las
21:30 horas, ofreció resistencia cayendo guerrilleros en el encuentro[8]. Al finalizar el día 4, el número de bajas de la Brigada Pasionaria ya
alcanzaba las 23, de lo que podemos deducir que al menos tres grupos
habían sido desmantelados. Es posible que escapara uno íntegro, otro
quedó compuesto por 3 ó 4 maquis y el resto de los guerrilleros, que
se infiltraron entre las líneas de la Guardia Civil, lo hiciesen de
forma aislada. El puesto de mando de la Guardia Civil se estableció
en Reinosa y se creó un “Sector” en el límite provincial entre
Cantabria y Asturias, previendo que los maquis se dirigieran hacia allí. «SANTANDER
para GIJON. Jefe 142 Cda. SANTANDER a Jefe fuerzas GIJÓN. URGENTISIMO. Misma posicion continua persecucion resto partida
bandoleros perseguidos esta provincia pudieran dirigirse Asturias. El
jefe 241 Cda. Ha constituido limite ambas provincias un sector cuya
cabeza radica en PANES asi como fuerzas de reserva mando 2_ Jefe.
Comuniquelo puestos y destacamentos.»[9]
(SIC) Los días siguientes pasaron sin muchas novedades. El 5 de marzo fue
capturado otro guerrillero en la sierra de Breña, cercana a Santa Mª
de Aguayo. Una fuerte nevada, caída el 8 de marzo, impedía los
movimientos de la Guardia Civil, y dificultaba la supervivencia de los
maquis. El día 9 se reforzaron los puestos de Pesaguero, Cabezón de
Liébana, Pido y Camaleño, todos ellos en la Liébana, la comarca más
occidental de Cantabria, para impedir el paso de los guerrilleros. Ese
mismo día se ordenó que se desconcentrasen las fuerzas acumuladas
entre Reinosa y la Vega de Pas, al considerar que el grueso de los
supervivientes ya habían abandonado esta zona. Antes que se
materializase la orden, otro maquis fue detenido en Bárcena de Pie de
Concha, con la cual la Guardia Civil contabilizaba 27 bajas entre
heridos y muertos. Si aceptamos, de momento,
que el número total de maquis era de 40, todavía quedarían 13 fuera
del control policial. El día 17 ingresaron en la Prisión Provincial
dos maquis más detenidos, reduciéndose los guerrilleros que aún
quedaban en libertad. 1.1
La muerte de José Palomo Santa María El día 10, la Guardia Civil divisó el primer maquis por la zona de Liébana,
en los montes de Caloca y Vendejo. A partir de este momento los
encuentros entre maquis y Guardia Civil se desplazaron a la zona
occidental de Cantabria y
a las comarcas limítrofes
de Palencia y Asturias. Parece ser que los “maquis” tenían como
referencia para orientarse la línea de alta tensión que había
tendido la Electra de Viesgo entre la cuenca minera asturiana y la
central hidroeléctrica de Urdón. Esta sería la razón, por la cual,
los que sobrevivieron a los primeros encuentros con la Guardia Civil,
confluyeran sobre esta zona. En estas acciones participaron vecinos
del pueblo de Tresviso, por cuya intervención fue condecorado el
Alcalde de dicho pueblo: «Entre los elementos dispersos, dos de ellos
hicieron aparición en términos de Tresvisos, los cuales habían
asesinado a un Guardia. El alcalde de este pueblo en unión de un
grupo de vecinos, colaboró eficazmente en la persecución y
localización de ambos bandidos, los cuales en encuentro sostenido con
la fuerza apoyada por los paisanos lograron darles muerte.»[10] (SIC) El día 11 de marzo, sobre las 12 de la mañana, una patrulla del
destacamento de Cabezón de la Sal vio a un “bandolero” al cual
siguió. «Abrigo azul y mochila, con guantes... víveres y municiones»
[11]
(SIC). Este guerrillero, a las afueras de Bejes, se tropezó con el
guardia Elías Rodríguez Fernández que venía del Barrio de la
Quintana. Allí mismo, el guardia cayó muerto por los disparos que le
atravesaron el corazón.
«A 21 horas ayer guardia esta Cda. Eliaz Rodriguez
Fernandez destacado en Bejes resultó muerto por un bandolero el que
hasta la fecha no ha sido capturado.»[12](SIC) Un
vecino del pueblo de Bejes nos describió cómo fue el encuentro: «Palomo
le llamaban, no sé si era nombre o apodo. Este llegó al pueblo (Bejes)
y en la primera casa pidió cena: -«Que no se mueva nadie que...»
Cenaba con una mano y en la otra tenía la pistola. Cenó y marchó,
uno de los de la casa miró entre los cristales lo vio como marchaba,
entonces arrancó y fue en busca de los guardias. Este salió hacia
abajo, entonces venía un guardia del otro barrio, que venía de ver a
la novia. Traía en una mano la picaya y en la otra una cesta de
huevos. El del monte al verlo echó mano... tenía una puntería... el
(guardia) tenía una pluma estilográfica en el bolsillo; tres tiros
pegó, y de tres tiros deshizo la pluma. Entonces ya dieron en
seguirlo. Los vecinos de Tresviso salieron también detrás de él.
Llamó de aquí la Guardia Civil. (Como) son gente que no conoce el
terreno, (lo alcanzaron y) lo acribillaron a tiros. Le mataron para
Tielve. No sé a donde bajarían (a enterrar) a Palomo.»
(Miguel
Sánchez Bulnes)[13] En efecto, el maquis salió huyendo pero su
desconocimiento de la zona hizo posible que el día 14 lo liquidasen: «fue
capturado y muerto en TIELVE 20 horas hoy... por fuerzas SOTRES el
bandolero José Pomares Ruiz que se supone autor de la muerte guardia
destacamento Beges (sic).»[14] La Guardia Civil todavía desconocía su
verdadero nombre, José Palomo Santa María. 1.2
El maquis de Río Chico y los que pasaron a Asturias.
En estos momentos quedaban dos grupos: uno que se había desplazado por
el norte de Palencia; y otro que cruzó el desfiladero de la Hermida,
posiblemente, provenía
de Peña Rubia. El día 17 ambos grupos fueron localizados, y se
dispusieron sendos operativos para su persecución. Un vecino de
Tresviso dio conocimiento a la Guardia Civil de la presencia del
segundo grupo, localizado en los puertos de la Llama, entre Bejes y
Tresviso. «Jefe
Sector POTES a Jefes Cdas. GIJON y SANTANDER. Tres horas madrugada hoy comunica que ultimas horas
noche fueron vistos bandoleros inmediaciones pueblo PANES, fuerzas
BEJES se encontraban... siguen pista con paisanos. Se mandaron fuerzas
direccion BEJES cortarles paso por NACIMIENTO. Otras patrullas caminan
URDON, TRESVISO, POTES... y demás destacamentos SANTANDER asi como
las de PANES regresaron 10. horas a sus bases. Salgo localizarlos con
fuerzas de .... y ARENAS DE CARRENA y CAMARMENA me enlazaron con las
de SOTRES.»[15]
(SIC) Por la tarde, tras un intenso rastreo de la Guardia Civil, que contó
con la colaboración de Vecinos de ambos pueblos, dieron con un
maquis. «Resulta
que ese bajó por Robledo, por el sendero de Retuertas. Yo tenía allí
una vaca o dos. Estaba allí cuando bajó corriendo. Llegó hasta el
“Canto” y como por allí no podía, siguió por el sendero de la
Cuestacova, bajó hasta el río. Allí entre los dos ríos, el Río
Chico y el que baja de Sobra, allí fue donde lo acribillaron. Decían
que si era hijo de la Rineria de Potes, que estaba para Francia.» (Antoliano Campo Campo)[16] Según lo que cuentan algunos comunicantes, el guerrillero al verse
cercado quiso entregarse, sin embargo, no tuvo opción. Por el
contrario, el parte de aquel día reflejaba el suceso de otra manera: «Comandante
Jefe Sector limite con SANTANDER comunica que sobre 20 horas hoy con
fuerzas ambas Cdas. capturose muerto en lucha en ROBLEDO TRESVISO esta
provincia indicada un bandolero de la partida procedente de Francia,
ocupandosele una metralleta y una pistola.»[17]
(SIC) Los restos de este guerrillero reposaron en «Campo Santo», pero
previamente, originaron una fuerte disputa que terminaría meses mas
tarde con el cambio de destino del párroco: «Otro
que mataron en la parte de Tresvio, en Río Chico, que le llamaban. No
querían enterrarle. Le enterraron porque el cura dijo, creo que era
al Cabo de la guardia Civil: -«Puede ser hijo de tan buena madre como
es usted o como soy yo. Las ideas que tenga él, usted o yo, esas, son
por parte. Puede ser cristiano como el que más». Allá entró en el
cementerio (de Bejes).»
(Valeriana Alles Rey)[18] No hemos podido confirmar que este hombre formara parte del grupo, al
que nos referimos primero, empero todo parece indicar que así fuera.
Tras esta caída, la Guardia Civil perdió la pista del grupo. Por un
documento del Archivo del PCE, fechado en 1948 supimos de su destino: “Más
tarde adquirimos noticias de que tres fueron recogidos también por
una guerrilla en Asturias”[19].
Entre los que eludieron el acoso estaban Julio Fraile, al que Aguado
apoda «Mediometro», que actuaba de subalterno de Gabriel junto con
José Palomo. 1.3
Los que se unieron a la Brigada Machado Los partes captados por la radio del PCE instalada en Francia se
interrumpen el día 18[20].
En ese último parte se da la noticia que habían sido vistos un grupo
de guerrilleros, el día
17 en Redondo, pueblo de comarca palentina de la Pernía. La siguiente
comunicación captada está fechada el 27 de marzo, con lo cual hay 10
días de los que no se conservan informes de la Guardia Civil. Este
vacío los suplimos con el testimonio de José Marcos Campillo Campo[21],
guerrillero de la Brigada Machado, que actuaba por occidente de
Cantabria. Quién, con su primo Gildo, recogió a 4 supervivientes de
este grupo: «Cuando vinieron al Escudo, ellos me decían que
eran 48, y cuando se terminó la gasolina se habían dividido en 7 por
grupo. Mataron a muchos y otros se entregaron. En fin, este grupo se
salvó. Pasó por la provincia de Palencia, y estando escondidos en
una cueva, a la tarde llovía y hacía mal tiempo. Al oscurecer
estaban los Guardias por allí, salieron y empezaron a tiros. Echaron
a correr, también (ellos) pegaron tiros pero con las metralletas no
se puede tirar muy lejos, por eso yo nunca quise metralletas. Uno traía
fusil ametrallador que les cascaba bien: -«Salimos corriendo y uno se
despistó, no sabemos por donde quedó -ellos no atacaron porque las
metralletas no llegan muy lejos y porque eran una banda de ellos, (los
guardias)-. Había tanto bosque y unos escobales que levantan más que
yo de altura...» Continuaron viaje, pasaron por Polaciones. Allí,
dijeron, que se habían encontrado con un señor por un camino y les
dio comida. Entonces, llegaron al Puente de Castro, y ellos (los
guardias) sabían que algunos se habían escapado, en todos los
puentes se ponían. Ellos llevaban la dirección de la línea de alta
tensión, que viene desde Asturias a Bilbao, llevaban mapas pero se
orientaban por eso. En Castro (los guardias) estaban en el puente y
anduvieron a tiros. De los 6 (maquis que quedaban), a uno le mataron.
Quintiliano y Madriles, marcharon por un sitio, otros dos por otro, y
otro solo, que era el que llevaba el fusil ametrallador. Él del
fusil, en Cabañes entró en una casa, coincidió que eran de
izquierdas, y le dieron de cenar. Lo de aquella casa se corrió y
fuimos nosotros allí, le dijeron por donde tenía que ir. Encima de
Cabañes hay una roca; por una parte de la roca es terreno llano, por
la parte de Bejes; pero por la otra es roca, y hay que andar menos kilómetros.
La dirección que llevó fue la del Pico Llosa; en vez de tirar por la
derecha, tiró por la izquierda. Como no conocía, por la noche empezó
a subir por una roca, hasta que llegó a un sitio del que se despeñó
y se mató. Hay uno aquí, en Santander, que fue el que encontró el
cadáver, andaba buscando las cabras, en un hoyo entre las rocas vio
una cosa, y era él.» Esto ocurría el 27 de marzo a la 1 de la madrugada. Gonzalo de Miguel,
casualmente viajaba esa mañana en la línea de autobús que pasa
justo al lado de donde se sucedieron los tiroteos: «Me
recuerdo, un día que venía de casa, en un permiso que había ido yo
allí (a Tama), y en Castro, en un Molino que hay según sales del
desfiladero de la Hermida, a mano derecha había dos molinos, pues en
el primero, mataron a tres o cuatro (maquis). Bajaba yo en el coche de
línea, y estaba allí el que fue Capitán General de la Guardia
Civil, uno pequeñito... Camilo Alonso Vega, con la pistola en mano.
Me acuerdo que paró el chofer allí: -«_Arranque usted!». Desde el
mismo coche vimos los bultos, que estaban tapados con mantas, en un
campo que había allí.» [22] Especificar el número de
guerrilleros que componían la Brigada y cada uno de los grupos es difícil;
más adelante nos detendremos en analizar este punto. Sin embargo,
podemos establecer que los caídos en Castro fueron dos[23].
La suerte de los cuatro supervivientes, sólo la podemos conocer a
través del relato que nos hizo Campillo: «Nosotros
estábamos en la Marina, que le llamábamos de Colombres para allá.
Estábamos Daniel, Santiago, Gildo y yo. Un día estábamos en una
casa que íbamos a buscar comida, y (nos enteramos que) uno que tenía
las cabras en un sitio que se llama Valdediezma, en una cueva se
encontró con dos, que salían a ver si tenía comida. Ellos no
llevaban nada, más que un paquete de cigarrillos, le preguntaron que
por donde se iba a Cabrales. Ellos se guiaban por la línea de alta
tensión, aunque traían mapas. Querían llegar a Asturias. _A donde?
No lo sabían, el sitio fijo lo tendría el jefe. Este muchacho que
era de izquierdas, fue a mi casa y dijo que había encontrado a dos, y
que les había dicho por donde si iba a Cabrales. Un hermano mío vino
a la casa donde estábamos, y dice: -«Claudio se ha encontrado a dos
en la Praucotera, y le han preguntado por donde se iba para Cabrales.»
Esa noche se perdieron. Cogimos comida y nos fuimos a dos montañas
con los prismáticos, que una parte da para Asturias y la otra para
Santander, que por la parte de allá quien no conoce no la pasa.
Estuvo uno en el cueto de los Tombos y el otro en cueto de la
Cerralosa, a 4 ó 5 Kilómetros. Pero en vez de dirigirse por la
dirección que les indicaron, se fueron al revés.» Tras
dos días de búsqueda, y de escapar a varios encontronazos con la
Guardia Civil que también se empeñaban en hallarlos dieron con los
primeros Maquis: «Al
día siguiente volvimos a subir arriba, a ver si se habían perdido y
pasaban por alguna parte, porque es una cordillera que el que no la
conoce de noche no la pasa. Y de día hay que conocerla, hay algunos
sitios que ni las cabras pueden entrar. No vimos nada, y volvimos a la
casa. En eso viene uno de mis hermanos y dice: -«Eliseo se ha
encontrado con dos en la fuente de la Concha de las Quemás -una casa
que hay yendo para Sotres-». Al cruzar el camino, como estaba oscuro
se dieron de frente uno contra el otro y como él sabía que yo los
estaba buscando, les dijo: -«Oye, tengo dos primos que os andan por
ahí buscando. Esconderos ahí que yo voy a avisar a la familia de que
estáis por aquí.» Vino mi hermano a casa: -«Vais a buscarlos y los
traéis a la Collada Cima. Les lleváis comida para que coman y allí
vamos nosotros.» Volvieron para allá y ya no estaban en el mismo sitio,
empezaron a silbar suave y ya se presentaron.
Nosotros no habíamos cenado, cenamos y arrancamos para allá.
Cuando llegamos estaban cenando. La emoción, se abrazaron a nosotros.
No se me olvida que el Guerrero estaba abrazado y llorando. Me dio una
pena de aquel hombre. En la gabardina me habían dado 16 tiros y
ninguno me había tocado, la cogió Guerrero y dijo: -«El que la
lleve, a ese, no le matan, y además, yo ya no me separo de Campillo.»
Terminamos de cenar y marchamos para Sobra, para el bosque, para las
montañas que como era el mes de abril todavía no hay ganado. Fuimos
al puerto de la Llama en Bejes, porque nos contaron que había otros
tres, que no sabían lo de “el del fusil”. En unas montañas, en
el monte los Negros, ellos empezaron a llamarlos, quienes eran, donde
habían estado, para que no desconfiaran. No había Guardia Civil.
Pero no apareció nadie. Marchamos para Liébana, estuvimos allí en un garaje
dos días o así, poco tiempo. Yo
no quedé conforme y les digo: -«Hay que buscarlos. Por si se
encuentran como os encontrasteis vosotros.» Volvimos y al pasar por
el puerto de la Llama, en una cabaña nos encontramos con ellos. Los
primeros eran Guerrero y Madriles. Los otros eran el Chino y el
Asturiano, que se habían encontrado con una pastora de Bejes en el
bosque. Por el día se metían en el bosque, que no venía nadie y por
la noche al pajar. Nos juntamos y fuimos para Liébana, a esperar a
los otros que faltaban. Que no aparecieron más. Faltaba uno y de ese
no se sabía lo que había pasado, hasta que se descubrió que lo habían
encontrado despeñado en una roca en Cabañes. Así fue el encuentro
con ellos.» 2.
RECAPITULEMOS Quizá sea el momento de hacer algunas cuentas y conjeturas. Habría
que empezar, intentando descifrar el número total de componentes de
la Brigada Pasionaria. El dato más verificable es el de encarcelados;
en el archivo de la Prisión Provincial de Santander constan 27
personas como miembros de dicha Brigada, de los cuales se posee la
fecha de ingreso y la de su traslado o fusilamiento. Tenemos información
para aceptar que al menos 7 maquis consiguieron escapar de los
servicios de la Guardia Civil, tres recogidos por una guerrilla en
Asturias y los 4 que se unieron a la Brigada Machado. Y por último,
nos quedaría por determinar
el número de muertos que se produjeron en los enfrentamientos. Los
datos más oficiales a los que nos
podemos referir son los ofrecidos en la «Relación de los
servicios más destacados de bandolerismo realizados por la fuerza del
Cuerpo[24]»: “Comandancia de Santander:
El día 2 y sucesivos del mes de marzo la fuerza del cuerpo sostuvo
varios encuentros con una numerosa partida de hombres armados
procedentes de Francia. Se consiguió la captura de 33 de ellos entre
los que figuran 6 muertos y 4 heridos, sin bajas por parte de la
fuerza ocupándoseles abundantes armas y explosivos.» Aceptando
estos datos, el número total de guerrilleros de la Brigada ascendería
a 40. Sin embargo, unas páginas más adelante nos dan unas cifras
diferentes: «después de lograrse la captura de 26 individuos y
haberles ocasionado cinco muertos. Entre los elementos dispersos, dos
de ellos hicieron aparición en término de Tresvisos...» (SIC),
que como ya referimos «lograron darles muerte». Por lo cual, sería
necesario hacer un recuento lo mas detallado posible, para establecer
el monto total. En los encuentros de los primeros días de marzo, el número de muertos
ascendió a tres guerrilleros[25].
Con José Palomo y el que cayó en Río Chico, ya son cinco. Los dos
caídos en el molino de Castro, siete. Y por último, el que se despeño
por encima del pueblo de Cabañes, ocho. Por lo tanto, podemos decir
que los miembros de la Brigada Pasionaria, al menos, debieron ser 42.
Y si aceptamos que cada grupo estuvo compuesto por siete guerrilleros,
como afirmaba José Marcos Campillo, al abandonar los camiones al pie
del escudo, la Brigada se debió dividir en 6 grupos.
Esta misma conclusión se puede sacar de una comunicación
transmitida por el PCE desde Asturias a Francia[26],
en la que se cita la existencia de 5 grupos, numerándolos del 1_ al
6_. En esta relación faltaría el 2_ grupo. Si sumamos el total de
maquis de estos grupos, nos faltaría 7 para llegar a los 42 que hemos
aceptado como número mínimo. _Por qué se omitió la relación de
este grupo? Quizá, por no llamar la atención de la Guardia Civil
sobre ellos, en caso de que fuera captado el mensaje. Como un primer
balance de esta incursión, por cierto bastante explícito, podemos
ofrecer las siguiente cifras:
3.
EPÍLOGO DE LA BRIGADA PASIONARIA Cuando por fin, la Agrupación Guerrillera de Santander tuvo noticias
de la existencia de la Brigada Pasionaria y de la presencia en la Casa
Salud Valdecilla de su Jefe, tomó cartas en el asunto. Envió a
Inocencio Aja, responsable de la Brigada Malumbres, a explorar las
zonas más próximas al Escudo, por si todavía podían localizar a
alguno de los maquis supervivientes. La operación no deparó ningún
resultado positivo, ya que los que no habían sido detenidos ni
muertos, en esos momentos estaban muy alejados de allí. Gabriel
estaba herido por cinco
disparos,«tres en los brazos y dos en las piernas, no grave».
Otros tres guerrilleros permanecían con él en el Hospital. Es
curioso destacar la poca vigilancia que se estableció sobre ellos, lo
que permitió que miembros de la agrupación establecieran contacto e,
inmediatamente, valoraran la posibilidad de liberar a Gabriel. «A
Gabriel le hirieron en un encuentro con la Guardia Civil, cuando
pasaba por el Escudo. Le hirieron a él y a otro, y los bajaron a
Valdecilla. Entonces el
Partido establece contacto con él. Pero la persona que va a donde él,
le anima y le dice: -«_Oye mira!, aquí tienes posibilidad de salir.
La tapia está muy baja. Aquí te ponemos un coche para marcharte.» Y
él ni dice que sí, ni que no. El día llega, no hay nada que hacer.
Se piensa, que este hombre, al no conocer al individuo, desconfía.
Entonces va a verle uno que había estado en Francia en la Guerrilla,
le dijo: -«Que somos muchos y buenos, no te preocupes.» Surge el
problema con otro preso que estaba herido, que también quiere
marcharse. En ese intervalo de tiempo, le suben a la provincial.» (Miguel Velasco[27]) Efectivamente, el 30 de abril, el mismo día que Gabriel era trasladado
a la Prisión Provincial, la radio, que el PCE tenía instalada en
Asturias, transmitió la posibilidad de su liberación. Quince días
después tuvo que dar las necesarias explicaciones del suceso: «G.
se negó a salir del hospital alegando que al elegirle los otros podían
reaccionar mal y cantar todo lo que sabían. Estaba preparada su
salida para el 28 de abril. Le comunico nuestra decisión de sacarlo.
A los otros dos hay cosas raras; los tratan muy bien, los visitan
gobernadores militar y civil, furibundos falangistas y les permiten
vista de la familia. Es claro que quieren sacar algún jugo politico
al asunto. (3) habló en persona con G. Comunicarle hora fuga. Pasó
aviso X. Que le recuerdo su responsabilidad y cumpla decisión salida.
Con el grupo de Palomo aún no tenemos contacto. (3) de un lado y (45)
de otro tiene tarea de acelerar busca.»[28]
(SIC) El resultado de ambas operaciones fue desalentador. Según avanzaba
1946, cada vez quedaba más claro que las potencias aliadas no iban a
intervenir. El régimen franquista se sentía fuerte, los juicios por
delitos políticos regresan a los tribunales militares y las penas
volvieron a endurecerse.
Para entonces, el PCE había desarrollado una organización fuerte
dentro de las cárceles. La falta de funcionarios suficientemente
cualificados, les permitió acceder a las oficinas, al botiquín, a la
vigilancia de los paquetes, etc. Consiguieron mantener comunicaciones
entre las cárceles por medio de los presos en tránsito. Gracias a
este control, en vísperas de que comenzase el juicio contra la
Brigada Pasionaria, se organizó una entrevista entre Rafael Crespo,
que en ese momento era responsable del Partido en la cárcel, y
Quintiliano Guerrero, superviviente de la Brigada. «El
Guerrero vino un día allí, porque me lo dijo Crespo que habló con
él en la visita. No sé quien le trajo hasta allí. La entrevista era
para la coordinación, pero nosotros cómo les
íbamos a dar órdenes desde allí».(Honorato Gómez Iglesias)[29] Sin descartar que se planteara este tema, según nos narra Miguel
Velasco, el motivo estuvo relacionado con el juicio. Se pretendía
contratar un abogado para la defensa de los maquis. Miguel estaba
destinado en las oficinas, debido a la baja cualificación de los
carceleros. Desde su puesto puso en marcha los mecanismos para
organizar la visita. «Que yo conozca, (el Partido) sólo recibimos dinero de la guerrilla
una vez, para el juicio. Porque iban a juzgar a los que habían pasado
de Francia por el Escudo. Y al efecto de pagar un abogado, se hizo
bajar un dinero. Y ese dinero lo teníamos nosotros. Y como no se pudo
pagar al abogado, se empleó parte para ayudar a las familias de gente
que estuvo presa... Cuando el dinero, Guerrero vino a la cárcel. A
los de Liébana se les plantea la posibilidad de mandar dinero, para
pagar un abogado. En la entrevista de la cárcel se queda en eso.»[30] El
consejo de guerra se celebró el 16 de febrero de 1948. No se autorizó
que la defensa corriera a cargo de un abogado civil, poniendo en
evidencia las escasas garantías procesales. Como se temía,
las sentencias fueron duras: cinco fusilados[31]
y penas que oscilaban entre los 12 y los 30 años de cárcel. «Fueron
juzgados y condenados de una forma alevosa. Señalado el consejo a las
10 de la mañana, y en vista del numeroso público que habría
presente, lo postergaron para otro días alegando un pretexto
imaginario, celebrándose ese mismo día por la tarde, sin previo
aviso y con la ausencia de público...»[32] 4.
LAS VALORACIONES Entre algunos integrantes de la Agrupación Guerrillera,
la caída de la Brigada Pasionaria,
generó dudas sobre la manera en que se había realizado la
incursión. El testimonio de Martín Santos[33]
nos sirve para plantear estas dudas. «Venían
con una experiencia de Francia, casi todos habían estado en la
Resistencia. Pero no supieron comprender, que la resistencia allí era
una cosa y aquí la otra. Allí el pueblo los protegía, los ayudaba,
mientras aquí era todo lo contrario. Unos porque no estaban con
nosotros y otros, que en realidad estarían con nosotros, porque tenían
miedo. No tenías ayuda de ninguna clase.»
«Cuando
Bedia y el Rubio me decían que estaban en contacto con Francia: -«Explicarme
a ver, _por qué esta gente ha venido hasta el Escudo de la forma que
ha venido y se han dejado matar como se han dejado matar? Si tenéis
contacto con Francia, _por qué no os han avisado y hubiéramos salido
a buscarlos?» «No
se fiaban de nadie, pero venían con la orden de en caso de verse
sorprendidos, debería entregarse sin resistencia. Y es en lo que yo
siempre me he matado, _entonces, a qué hostias los mandan aquí?
Armados hasta los dientes como venían, _a qué hostias los han
mandado, sino tenían que hacer resistencia?» La estrategia general del «Movimiento Guerrillero» fue
elaborada desde Francia, quedando a cargo del «Mando Guerrillero,
órgano supremo de toda la organización armada»[34],
la dirección de las diferentes agrupaciones. Los responsables de la
Agrupación Guerrillera de Santander conocían, solamente, aquellas órdenes
de su incumbencia. No tenemos conocimiento que se destinara ni un sólo grupo para
reforzar la Agrupación Guerrillera de Santander. Lo que nos viene a
reafirmar que en el desarrollo de la Agrupación, los maquis tuvieron un
escaso peso. El interés del Mando guerrillero y del Partido en el
exilio estaba centrado en la creación del Ejército del Norte, en el
que se debería integrar la Agrupación Guerrillera de Santander. El
comité regional del PCE incluía a Asturias, León y Santander, y su
sede estaba en Asturias; por lo que consideramos, que el Estado Mayor de
este ejército también se ubicaría allí, donde la organización del
Partido estaba más implantada. De hecho, ya se habían destinado con
anterioridad cuadros políticos para ir preparando el terreno. En
septiembre de 1945, el Grupo «Asturias I» compuesto por unos
siete guerrilleros, cruzaron la frontera y, una vez alcanzado su
objetivo, comenzaron a actuar. Los cuarenta y dos miembros de la Brigada
Pasionaria tenína la misión de reforzar este proyecto, que de haber
conseguido llegar a su destino, sin duda, hubiera significado un fuerte
revulsivo a la lucha armada en la región. [1]
Heine, H. (1983): La oposición política al Franquismo. Ed.
Critica. Barcelona. (Pág. 427) [2]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 22. Caja
105 carpeta 2/8 (30/6/1945). (Pág.9) [3]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc.
28 Jac. 46 (págs.34-45). Informe
de la Delegación (6/2/1946): Situación del trabajo guerrillero. [4]
Aguado, F. (1975): El Maquis en España. Ed. San Martín.
Madrid. (Pág.648) [5]
Pueblo del Norte de Burgos cercano al Puerto del Escudo . [6]
Entrevista realizada el 2 de marzo de 1995. [7]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 27 (Pág..2).
El balneario a que se hace referencia está ubicado a pocos metros
de Corconte.(Cantabria), al pie del Puerto del Escudo. [8]
Aguado, F. (1975). (Pág..649) [9]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero.
Doc. 27 (Pág..2) [10]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Caja 105 Carpeta 3/2. Relación de servicios más destacados
de Bandolerismo realizados por la fuerza del Cuerpo. (23/07/1957).
(Pág.. 28) [11]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 27 (Pág..3) [12]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc.
27 (Pág..4). Parte radiado por el Jefe de la comandancia de
Santander a los Generales de las zonas de Zaragoza, Valladolid,
Bilbao, y al Director General en Madrid, (13/3/1946.) [13]
Entrevista realizada el 29 de diciembre de 1996. [14]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc.
27 (Pág..4) [15]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 27 (Pág..5) [16]
Entrevista realizada el 24 de febrero de 1995. [17]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 27 (Pág..5) [18]
Entrevista realizada el 29 de diciembre de 1996. [19]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 49. «Sobre
lo que el partido me pidió con interés» (7/1/1948) (Pág..1) [20]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 22 Caja
105 carpeta 2/8 (30/6/1945). (Pág..9) [21]
Entrevista realizada los días 11 y 12 de julio de 1995. [22]
Entrevista realizada el 8 de mayo de 1995. [23]
Archivo PCE. Sección Partes Guardia Civil. Jac. 551. [24]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Caja 105
Carpeta 3/2. Relación de servicios más destacados de Bandolerismo
realizados por la fuerza del Cuerpo (23/07/1957). (Pág..11 y 28) [25]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Caja 105
Carpeta 3/2. Relación de servicios más destacados de Bandolerismo
realizados por la fuerza del Cuerpo (23/07/1957). (Pág.. 29) [26]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 28. (14
/6/1946) [27]
Entrevista realizada el 30 de octubre de 1995. Miguel, por aquel
entonces, fue miembro
varias veces de la ejecutiva del PCE en Santander. A consecuencia de
lo cual paso por prisión. [28]
Archivo PCE. Sección Movimiento Guerrillero. Doc. 28. (19/5/1946). [29]
Entrevista realizada el 10 de febrero de 1996. [30]
Entrevista realizada el 30 de octubre de 1995. [31]
Los fusilados fueron: Gabriel Pérez Díaz, Jerónimo Argumosa,
Feliciano Santa María García, Juan Rivero Sánchez y Francisco
Rodríguez Chaves. [32]
Archivo PCE. Sección represión cárceles. Informe
Uriarte. Jac.189. (Pág. 5) [33]
Entrevista realizada los días 4 de abril y 15 de noviembre de 1995.
Martín fue uno de los responsables de la Agrupación Guerrillera de
Santander, al ser identificado por la policía «saltó al monte»,
organizando la Brigada Cristino Gracia en la primavera de 1946. [34]
AA. VV. (1990): El movimiento guerrillero en los años cuarenta.
FIM. Madrid. (Pág.. 12)
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