MONUMENTOS

Iglesia de los Sagrados Corazones - II

    El 14 de julio de 2.004 fueron entregados a la Iglesia de los Sagrados Corazones cinco lienzos pintados por Juan del Castillo, hacia 1.639, sobre escenas de la vida de Juan el Bautista y que formaban parte del retablo mayor del templo. Durante cuatro años fueron sometidos en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) a un complejo proceso para "revitalizarlos" consiguiendo que detalles que ya no eran visibles debido al deterioro sufrido por el paso de los años pudieran ser nuevamente disfrutados por aquellos que se acerquen a contemplarlos. Destaca especialmente la "viveza" conseguida en los lienzos por los técnicos del Instituto en esta magnífica restauración que acrecienta el patrimonio artístico y cultural de nuestra Villa.
    

Predicación de San Juan Bautista Nacimiento de San Juan Bautista San Juan Evangelista en la tina

Bautismo de Cristo San Juan Evangelista en la isla de Patmos

Ampliación - Fuente: Junta de Andalucía

    La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha entregado a la Iglesia de los Sagrados Corazones de San Juan de Aznalfarache los cinco lienzos, originales del pintor  Juan del Castillo, que forman el retablo de San Juan Bautista una vez concluido el proceso de restauración llevado a cabo por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico en dos fases comprendidas entre 2000 y 2004.
    Se han restaurado los lienzos "Predicación de San Juan Bautista", "Bautismo de Cristo", "Nacimiento de San Juan Bautista", "San Juan Evangelista en la tina" y "San Juan Evangelista en la isla de Patmos", que forman parte del Retablo Mayor del templo. El retablo y las pinturas se realizaron para decorar el presbiterio de la iglesia de San Juan de la Palma en Sevilla, lugar en el que permaneció hasta 1710, fecha en la que pasó a la iglesia del convento de San Antón, de frailes franciscanos menores, de San Juan de Aznalfarache (actual parroquia de los Sagrados Corazones).
    La construcción del retablo fue acordada en octubre de 1734 entre la fábrica del templo y Miguel Cano (arquitectura lignaria) y Juan del Castillo (pintura). El genial Alonso Cano, hijo de Miguel, actuó como fiador de Juan del Castillo. Sabemos que la empresa resultó azarosa, no cumpliéndose los plazos acordados y decidiéndose la sustitución de dos temas iconográficos. A su fallecimiento, Castillo no había realizado todos los trabajos contratados, razón por la que en 1658 Gaspar de Rivas recibe el encargo de dorar el retablo.
    Juan del Castillo es uno de los grandes pintores del barroco andaluz. Nace en Sevilla hacia 1590 formándose en el espíritu tardomanierista vigente en las últimas décadas del siglo XVI en la pintura sevillana, reforzando su estilo con el estudio de grabados. A partir de la segunda década del siglo XVII su arte evolucionó hacia un tímido naturalismo, de cierto carácter descriptivo, y cromatismo más cálido incorporando detalles inspirados en las obras de Pacheco, el joven Velázquez, e incluso Zurbarán.
    Entre la obra de Juan del Castillo que ha llegado hasta nosotros podemos citar la Alegoría de la Eucaristía con San Juan y San Ignacio (1612) que forma parte del patrimonio de la Universidad de Sevilla; las pinturas para el Retablo Mayor del Convento del Espíritu Santo (1621) en la parroquia de Brenes desde 1791; el Santo Domingo Soriano (1625) del convento de Madre de Dios de Carmona y el Descendimiento de la iglesia de Santa Ana de Triana.
    Entre 1630 y 1640 se sitúa la mejor producción de Castillo, entre la que destaca el conjunto pictórico del Retablo Mayor de la iglesia conventual de Monte-Sión (1636), hoy conservado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
    La metodología de intervención aplicada en los lienzos pertenecientes al Retablo Mayor, ha consistido en una primera fase de estudios previos a través de técnicas físicas de examen que permitieron documentar gráficamente, mediante la aplicación con luz normal, luz rasante y luz ultravioleta, el estado de conservación de las obras y los procesos de restauración realizados.
    Una primera inspección visual de la pintura y su posterior análisis biológico, tras la recogida de muestras, determinó la presencia de microorganismos o insectos causantes de deterioros en los bastidores y lienzos. La aplicación del sistema no tóxico de desinsectación mediante el desplazamiento del oxigeno por un gas inerte como el argón, permitió eliminar por completo las poblaciones de insectos destructores de las obras de arte.
    Los problemas que presentaban los lienzos se centraban principalmente en el soporte, con un reentelado muy inestable realizado con tela de algodón y de lino, de cuadros negros, rojos y azules; perdidas considerables de soporte original (zona inferior del cuadro "Nacimiento de San Juan Bautista"); y con tablas de madera, bastante deterioradas, clavadas a los bastidores, que impedían ver el reverso de los cuadros, y transmitían su patología al bastidor y al soporte de tela.
    Los tratamientos de restauración del soporte han consistido en la eliminación de las tablas y de la tela del antiguo reentelado, para realizar un nuevo reentelado con tela de lino similar a la original. Dado su estado de conservación, los bastidores se han sustituido por otros nuevos de igual tipología que los anteriores, en tres de las obras restauradas ("San Juan Bautista", "San Juan Evangelista en Patmos" y "Nacimiento de San Juan Bautista"), mientras que en las otras dos se ha mantenido el bastidor original una vez restaurado ("San Juan Bautista predicando en el desierto" y "San Juan Bautista en puerta latina").
    En las cinco obras la película pictórica presentaba un oscurecimiento muy generalizado, no sólo por la oxidación de los barnices, sino por los repintes sobre estucos muy gruesos e irregulares, que cubrían pintura original, y por la degradación del azul de esmalte en los celajes. La limpieza de la película pictórica ha permitido apreciar el cromatismo real de las obras, y datos técnicos que antes no se pudieron observar, como son los “arrepentimientos”.
    Las lagunas de preparación y de color se estucaron con sulfato cálcico y cola animal. Posteriormente se reintegraron, primero mediante técnica acuosa y, tras el barnizado, con pigmentos al barniz, mediante rayas y veladuras de color. Finalmente se han aplicado varias capas de barniz pulverizado.

© JMNieto-2004

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