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San Francisco de Asís tuvo la idea y los españoles
la llevamos a cabo. Finaliza el periodo
escolar y es el momento de montar el Belén. Lo
cierto es que muy pocos hogares habrá que no sitúen
en el mejor lugar de la casa un pequeño portal. En
algunos casos ese portal llega a convertirse en toda
una ciudad con sus pastores, alfareros, panaderos,
... y toda una serie de oficios que dan vida y calor
a la aldea de Belén. Tampoco falta el castillo de
Herodes con sus soldados romanos haciendo guardia
junto a la entrada. La imaginación no tiene
fronteras y los niños viven unos momentos de ilusión
mientras aquella ciudad va tomando vida. En cada
hogar de San Juan hay un rincón lleno de vida por
la imaginación infantil que siente el calor
de la borriquita y el buey sobre Jesús. Y el Niño
les mira con ternura ...
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