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Mujer
de talento extraordinario, con espíritu bien distinto
al de su época. Nació a principios del s. XIX, mala época
para explayar su filosofía panteísta. La sociedad no
concedía valor a su elevada inspiración poética y
prefirió no publicar en vida. Al morir dejó el
encargo de publicar sus libros, pero sólo uno se
conserva, de bellísimas composiciones, Fue mujer
ilustradísima, en historia, filosofía, ciencias
morales y astronomía; hablaba inglés, francés, alemán
e italiano, conociendo a la perfección el latín.
Viajó por toda Europa para completar su educación.
Nació en Sevilla, relacionándose con los grandes
hombres de su tiempo: Quintana, Ayala, Zorrilla, Alarcón
y Martínez de la Rosa. Estos le animan a que
publique.
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