REFLEXIONES

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LA SOCIEDAD QUE TENEMOS, LA SOCIEDAD QUE QUIERO

Ya no hay nada que hacer, los derribos en el Cabañal empiezan mañana, y con ellos la odisea de 42 familias entre las que se cuentan más de 70 niños. A partir de las 7:00 el ayuntamiento de Valencia podrá enorgullecerse del comienzo de la ampliación de una de las grandes avenidas que facilitará el acceso a la playa.

Los servicios sociales del ayuntamiento no tienen medios para alojar a tanta gente. Sin embargo, la consejería de urbanismo sí tiene recursos para que puentes y rascacielos como los de Calatrava (cuyo valor estético y despilfarro económico está fuera de toda duda) se inauguren cada tres meses.

Pero no creamos que este problema se resuelve cambiando una papeleta después de haber estado oyendo mentiras durante 3 meses. Y ésta no es la solución, por una sencilla razón,

¿SOY CONSCIENTE, APROXIMADAMENTE, DEL NÚMERO DE PUENTES QUE CALATRAVA HA INAUGURADO EN MI CIUDAD?

¿Y DE LAS VIVIENDAS DE PROTECCIÓN OFICIAL QUE SE HAN DADO?

Vivimos bajo la autoridad de un estado tremendamente paternalista que no duda en multarnos por un hecho tan simple como no llevar puesto el cinturón de seguridad, ya que con ello estamos poniendo en peligro nuestra propia vida (que no la de ningún otro). Y esa misma autoridad (tan preocupada por salvarme la vida cuando yo no se lo pido) se desentiende de la vida de 200 personas que solicitan su ayuda y vuelve a no dudar a la hora de dejar a más de 70 niños durmiendo en la calle a menos de 4ºC.

Y ahora pienso,

¿alguien encuentra algún sentido a esto?

¿tendrá algo que ver el hecho de que los que conducimos coches votamos y los que dormirán mañana en la calle, bastante tienen con poner un trozo de pan en la boca de sus hijos como para preocuparse de quien gestiona mejor su comunidad?

Esta noche, después de cenar, me sentaré en el sofá de mi casa a ver la televisión un poco. Al poco de estar sentado me dará frío, y me levantaré para subir un poquito la calefacción. Y entonces me acordaré de toda la gente que no sólo no tiene calefacción sino que no tiene cuatro paredes que resguarden del frío a sus hijos.

Si ese día me gusta la programación pensaré, "que injusta es la vida", y continuaré viendo la película de violencia gratuita que tanto me gusta. Si, por el contrario y como es habitual, la programación es una mierda, me haré una serie de preguntas, "¿cómo se podría solucionar esto?¿que puedo yo hacer?¿como podría yo ayudar?" para terminar diciéndome, "voy a hacer algo".

Tras darle varias vueltas, la sensatez me devolverá a la realidad," ¿cómo voy a hacer algo yo, que sólo soy un estudiante de 24 años, para cambiar un problema tan grande?","además, no tengo tiempo. Ahora estoy loco con los exámenes. Cuando se acaben necesitaré al menos el mes de febrero para descansar. Pero claro, en marzo, si quiero terminar la carrera este año tendré que empezar con el proyecto en serio. Y si quiero empezar a trabajar en julio tendré que hacer algún curso porque mi currículum es igual que una hoja en blanco. A si que me gustaría, pero no tengo tiempo".

 

Y después de haberme ocurrido esto una y otra vez, ahora pienso,

SI ENCUENTRO TRES MOMENTOS AL DÍA PARA COMER,

¿POR QUÉ NO ENCUENTRO UNO A LA SEMANA PARA AYUDAR A MI VECINO A HACERLO?

SI CUANDO TENGO HAMBRE SE ME OCURREN UN MILLÓN DE COSAS PARA PALIARLA,

¿POR QUÉ CUANDO ES MI VECINO EL QUE LA TIENE NO SE ME OCURRE NADA?

 

Una de las chicas que a partir de mañana dormirá en la calle, sale de cuentas dentro de 15 días. Y hay un solo motivo por el cual el niño que vendrá al mundo dentro de dos semanas será él, y no el que vino al mundo el 12 de noviembre de 1980 en el hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. Y ese motivo es el azar. Y únicamente por el azar, uno nace en una familia de titulados y tiene la posibilidad de estudiar la carrera que quiere y en la ciudad que quiere. Y lo que es más importante, tiene la oportunidad de decidir hacia donde quiere que vaya su vida. Mientras que el otro, si supera este invierno (lo cual no es muy probable) tendrá únicamente dos oportunidades, dedicarse a la droga o malvivir en una chabola esperando que algún día el ayuntamiento venga a echarlo para prolongar una gran avenida.

Y ahora pienso,

LA SOCIEDAD ME HA DADO LA OPORTUNIDAD DE MI VIDA, ¿NO ESTOY EN DEUDA CON ELLA?

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