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Bibliografía:Crombie.op.cit.
Hasta el siglo XIII el interés principal de los latinos por la botánica había sido médico; y el interés por la Zoología, moral y didáctico. De hecho, las mismas actitudes caracterizaron mucho de la historia natural hasta el siglo XVII. Cuando, en el siglo XIII la Biología se convirtió en una ciencia que combinaba la observación con un sistema de explicaciones naturales, esto se debió en gran parte a las traducciones de las obras biológicas del propio Aristóteles, del pseudo-aristotélico De Plantis (una compilación de ideas de Aristóteles y de Teofrasto que se creía en la Edad Media que era una obra original del primero) y de varios tratados de Galeno; y lo que los árabes, y en especial Avicena y Averroes, iban a enseñar fue rápidamente asimilado tan pronto como estuvo disponible.
El De Animalibus de Alberto Magno, y en especial las secciones sobre reproducción y embriología, es uno de los mejores ejemplos del modo en que el sistema de hechos y de las explicaciones naturales proporcionadas por las traducciones de las obras de Aristóteles y otros autores griegos estimularon a los filósofos de la naturaleza del siglo XIII a hacer observaciones semejantes por su cuenta y a modificar las explicaciones a la luz de estas observaciones. Los primeros 19 libros de los 26 del De Animalibus son un comentario que incluye el texto de la traducción de Miguel Scot de la Historia de los Animales, Partes de los Animales, y Generación de los Animales de Aristóteles. Alberto utilizó también el comentario de Avicena a esos textos, el Canon de Avicena, que estaba basado en Galeno, y las traducciones latinas de algunas de las obras del propio Galeno. Los siete libros restantes de los 26 contienen discusiones originales de varios temas biológicos y descripciones de animales concretos, tomadas en parte de Tomás de Cantimpré.
La rama de la Biología en la que tuvieron lugar los progresos más interesantes en los siglos XIV y XV no fueron ni la botánica, ni la zoología, ni la embriología, sino la anatomía humana. El principal motivo del estudio de la anatomía era su valor práctico para el cirujano y para el médico. Las fuentes principales del saber anatómico eran Galeno y Avicena, cuyas secciones anatómicas del Canon de Medicina estaban basadas en gran parte en Galeno. De Aristóteles se conocían otras ideas. Pero al final del siglo XIII se daba mayor preferencia en general a Galeno, que era habitualmente más exacto.