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Bibliografía:M. Fraijó, A vueltas con la religión, pp. 21-45
Autor: M.A
Los términos estudiados mantienen un largo conflicto dialéctico (entre "racionalidad" y convicción religiosa"). Este conflicto es desde un punto de vista cronológico, continuo. Kant y Hegel son "defensores de esta causa". El sistema hegeliano propone que la filosofía tome en serio a la religión, de ahí su oposición a Scheleiermacher y su concepción de la religión como "sentimiento". Unamuno es un espléndido representante de este conflicto, aunque también Feuerbach niega la posibilidad de una religión sin filosofía. Una y otra vuelcan su esfuerzo en entender un mundo de por sí inteligible.
Desde la Ilustración estas "compañeras de camino" han cuajado en una nueva disciplina. La filosofía de la religión.
Tertuliano creo el abismo eligiendo a la Iglesia y rechazando la Academia. Justino el mártir, utilizó la filosofía como plataforma de lanzamiento de la religión. Para Damiano, la razón (y por tanto la filosofía) debía convertirse en "ancilla" de Teología.
Lutero desprestigia todo lo que puede a la razón y a los contenidos teológicos de la religión (excepto cuando le conviene, a saber, en Works) y se sitúa en el enfrentamiento con Aristóteles.
La afirmación agustiniana de complementariedad entre entendimiento y fe tuvo mucha influencia en el desarrollo de la escolástica. Tal concepción expresa una relación dialéctica, un círculo hermenéutico del cuál San Agustín no duda en afirmar la primacía de la fe. Santo Tomás será el más próximo a una reconciliación pero sabemos de su línea de "final teístico". La tensión existente entre razón y fe en la Edad media, solo es posible comprenderla desde el concepto de lo racional medievalista. Lo que realmente opone San Agustín, son cristianismo y ciencia.
Kolakowski afirma que tal como se ha desarrollado el cristianismo "es un compromiso doloroso entre Atenas y Jerusalén". La argumentación y la fe es un debate interno del cristianismo. Unamuno destacaba de la fe su facultad consoladora. La razón no tiene esta facultad consoladora, porque es opuesta a la vida.
La auténtica pugna por la racionalidad de las convicciones religiosas se desarrolla entre Hegel y Schleiermacher. Hegel no admite que la razón pueda quedar excluida del conocimiento religioso. En esta misma pugna podríamos situar a Kierkeggard, que rechaza todo planteamiento hegeliano, el sentimiento religioso es angustia y la fe una heroica decisión personal.
Husserl vuelve a reclamar la necesidad de la racionalidad de la religión, ni en la filosofía (tal como hace el positivismo). El racionalismo como tal es un error, pero la racionalidad es necesaria.
Fe y razón (Atenas y Jerusalén) son para Fraijó condiciones indisolubles de la condición humana. La religión, convive tanto con la racionalidad como con la pasionalidad, y los términos "convicción religiosa" y "racionalidad" también son conflictivos.