DELFINARIOS

Así son los delfinarios de todo el mundo, música pegadiza a todo volumen, deslumbrante colorido del azul de la piscina y los objetos del show, animadores...

¿Quién no ha disfrutado alguna vez de uno de estos espectáculos? Delfines y orcas bailando al son de la música, saltando de forma espectacular en perfecta sincronización con sus compañeros de show . Parecen tener una relación especial con su entrenador, pero...¿sabemos realmente qué hay detrás de todo ésto?


LA VERDAD DE LOS DELFINARIOS

Lo cierto es que los delfines no son tan felices como parecen en sus espectáculos.
Cada año se capturan más de 250.000 delfines para exhibirlos en espectáculos. La captura es terrible, los atrapan con redes o con pinzas que sujetan su cola o su cabeza. Algunos mueren por shock en el momento de la captura, otros son lesionados y abandonados en el mar heridos, pues ya no sirven para su cometido. En muchas ocasiones separan madres y crías, ocasionando experiencias traumáticas a ambos. De los ejemplares que se capturan, se calcula que menos del 50 % llegan vivos a su destino.

Cuando se ha vivido siempre en un océano es muy difícil adaptarse al reducido espacio de un tanque. Muchos delfines nadan libremente hasta chocar con los muros del tanque que les producen la muerte instantánea. Los delfines acostumbran a nadar entre 150 kms. y 180 kms. al día, pero en cautiverio sólo lo hacen en los 7 mts. de largo de una piscina. Por si esto fuera poco, algunos ejemplares suelen llegar a los 600 mts. de profundidad, mientras que la mayoría de los acuarios en que se mantienen una vez capturados no supera los 10 mts. ó 15 mts. de hondo.
No entienden que el pescado muerto que les arrojan los cuidadores es su alimento. Hasta que lo aprenden los alimentan introduciéndoles un tubo en el estómago.

Más de la mitad no supera el primer año de vida en cautiverio, nada sorprendente si se considera, por ejemplo, que en la filmación de la serie norteamericana Flipper - cuyo protagonista era un delfín, que en realidad era una hembra, del mismo nombre - murieron 20 ejemplares, debido a enfermedades y a malos entrenamientos.

Otro problema es que su sistema de ecolocalización (como un radar) no funciona en cautiverio. Las ondas que envía su sistema de localización rebota en las paredes de los tanques (cosa que no ocurre en el mar) produciéndole perturbaciones. Los productos químicos de tratamiento del agua dañan su delicada piel y, en ocasiones, llegan a dejarlos ciegos. Esto, junto con el exceso de trabajo, la deficiente alimentación, el excesivo volumen de la música y los espectadores, el aislamiento y otros inconvenientes, producen al delfín un estrés que puede conducirlo a la muerte. Hay casos en que se han suicidado dejando, voluntariamente, de respirar. También, en ocasiones, el cautiverio los vuelve agresivos. En el Sealand Victoria de Canadá, en 1991, se dió el caso de una entrenadora de 22 años que fue asesinada y retenido su cadáver durante varias horas por las dos orcas a las que entrenaba. Finalmente fue rescatada por una red, porque ningún buceador quiso introducirse en el tanque, ante el perturbado comportamiento de los animales.

Quizá convenga recordar las palabras de Jacques Costeau: "Ningún acuario, ningún estanque en algún parque marino, sin importar su tamaño, puede reproducir las condiciones del mar. Y ningún delfín que en ellos habite puede ser considerado normal".
Costeau y su hijo ,Jean Michel, juraron no volver a capturar ningún animal marino, después de ser testigos de la captura de un delfín, quien al verse atrapado en un estanque golpeó su cabeza contra la pared, una y otra vez, hasta morir.

El "entrenamiento" de los delfines para llegar a coseguir las proezas que vemos en los shows, consiste en privarlos de alimento. Si no hacen los ejercicios no hay comida. Les reservan el 60% de su ración alimenticia para después de la función. Los entrenadores dicen que si el delfín no está hambriento ya te puedes olvidar de hacerlo saltar.

La gente que trabaja en delfinarios nunca puede decir que un delfín ha muerto, se les prohíbe y las bajas se reponen rápidamente.

Es cierto que estudios de delfines en cautiverio nos han permitido saber cómo escuchan, cómo emiten sonidos, cómo nadan, cómo respiran, cómo trabajan sus cerebros y qué tipos de memoria tienen. Pero nunca nos permitirán conocer el comportamiento natural de los delfines; cómo cazan y cómo se alimentan. Los delfines son seres totalmente organizados y sus parámetros biológicos no pueden ser correctamente evaluados fuera del marco de su estructura social y de sus patrones de comportamiento.

Ultimamente se está poniendo muy de moda otra variedad del espectáculo: la natación con delfines

NATACION CON DELFINES

Para los que no me conozcan, la de la foto soy yo, Miranda.

Supongo que os extrañará verme practicando natación con delfines después de todo esto que os he contado. La explicación es que yo nadé con delfines en 1998, en un viaje a República Dominicana, entonces me pareció una de las experiencias más increíbles de mi vida, salí de la piscina llorando de emoción... y hoy lo hago de tristeza al saber en qué condiciones viven estos animales en cautiverio. Por aquel contacto pagué unos 60 euros, para mí fueron 10 minutos de diversión, para ellos toda una vida de condena.

La única forma de acabar con esto es NO ACUDIR A DELFINARIOS o espectáculos de este tipo. En la mayoría de países se están cerrando los delfinarios, mientras en España los seguimos construyendo. Sin comentarios...

Entiendo que mucha gente quiera vivir una experiencia como esta. Yo se la recomiendo a todo el mundo. Tocar la piel de un delfín (es justo como la imaginas, como si fuese goma), sentirlo pasar rozando tus piernas o verlo saltar sobre tu cabeza es una experiencia única. Pero hay formas mejores de hacerlo que en un delfinario...

OTRAS FORMAS DE NADAR CON DELFINES

Ya hay empresas que organizan viajes cortos a zonas donde se avistan delfines.
Por experiencia propia, puedo hablar de los que se organizan en Tenerife, al impresionante y hermosísimo Acantilado de los Gigantes. Tenerife es una excelente zona para el avistamiento, puesto que el 30% de las especies marinas del mundo pasan por allí cada año. Son catamaranes que te llevan en busca de delfines y ballenas piloto. Lo cierto es que nadie te puede asegurar que el día de tu visita los delfines se dejen ver, pero al menos sabes que no estás contribuyendo a que algunos de estos ejemplares vivan encerrados de por vida.

Son visitas que se realizan en el día, después de los avistamientos te sirven comida a bordo, anclados frente al acantilado y, quienes lo deseen, pueden bañarse en las aguas de color turquesa.

Nosotros tuvimos mucha suerte, aunque los delfines los vimos de lejos, un grupo de ballenas piloto nos acompañó durante un buen rato.

Es muy fácil ver ballenas piloto en esta zona por la calidez de sus aguas y por la abundancia de alimento, ya que cada ejemplar consume cada día unos 60 kilos de pescado.

Esta es otra de las ventajas de contratar este tipo de viajes. Algunos de los catamaranes participan en programas de protección a cetáceos y el guía te va explicando muchas cosas sobre ellos durante el viaje. También te enseñan fotos de los delfines o ballenas que tienen identificados, los reconocen por sus aletas.

¿A que nadie te enseña nada de esto en un delfinario?

Esta foto os puede dar una idea de lo cerca del barco que nadan las ballenas piloto. Aquí vemos una hembra con su cría.

El Centro de Investigación de Mamíferos Marinos Leviathan de Chile realiza un trabajo bastante singular. Debido a la gran cantidad de delfines que se encuentran en la zona - cuyo número podría llegar a 200-, desde hace tres años, un grupo de biólogos se dedica a estudiar las conductas de estos animales en condiciones silvestres.

A bordo de una pequeña embarcación, a la que llaman con orgullo el "laboratorio flotante", el equipo se encarga de describir detalladamente, por ejemplo, los horarios en que el grupo de mamíferos marinos suele alimentarse, amamantar a las crías, jugar y aparearse. El objetivo, según explica Paolo Sanino, director del centro, es recoger una serie de datos que puedan ser cuantificables, para - en un futuro ojalá cercano- poder hacer un turismo que no dañe a la especie. "Es importante estudiar cuál es el horario de estos delfines y por dónde se desplazan, para proponer una hora de visita que no interrumpa momentos en los que para ellos es indispensable estar solos", agrega Sanino.

Ideas como un turismo y un acercamiento más responsable hacia los delfines se destacan en el 4 de julio, fecha en que se celebra el "Día de los Delfines en Libertad", que se conmemora desde 1994 promovido por Cetacean Defense del Reino Unido.

He leído que hay excursiones de mayor contacto que éstas, pero creo que no se hacen en ningún sitio de España.

Me refiero a esas en que la excursión se basa en permanecer todo el tiempo en el agua. Mientras en unos no permiten chaleco salvavidas, en otros es obligatorio.

Yo hice una excursión de este tipo para ver peces tropicales. El viaje fue en moto acuática por parejas, bordeando la costa, precioso. Al llegar a la zona te reparten los snorkel y las aletas y...todos al agua!

Para que los peces acudan a tí, sólo debes golpear con la yema de tus dedos en el cristal de tu reloj. Esto produce un chasquido metálico que los atrae.

Es increíble sentirse rodeada por un banco de peces. Yo los he visto así y los he visto en acuarios y... ¿qué queréis que os diga?

Con peces es alucinante, con delfines no puedo ni imaginarlo.


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