|
En Euskal
Herria el icono patriarcal era Aker, el
macho cabrío, y la figura matriarcal era
Mari, la diosa de la fertilidad. El
cristianismo identificó a la diosa Mari
con la Virgen María y, sin embargo, al
dios Aker lo relacionó con algo tan
negativo como el demonio, al tratarse de
una deidad a la que se rendía culto
representada por un animal. Con el paso
del tiempo la postura de
la Iglesia se fue endureciendo, a medida
que se fortalecía lo suficiente como
para luchar abiertamente contra los ya
decadentes cultos antiguos.
Este
endurecimiento produciría la oleada de
represión anti-pagana que en los siglos
pasados experimentó Euskal Herria como
producto de las investigaciones de
distintos ministros de la inquisición
francesa y española; como Lancre o
Salazar.
Pasados
unos cuantos años, uno de los miembros
inquisidores, Don Alonso de Salazar y
Frías, inició una nueva investigación de
los hechos. Recorrió concienzudamente
las aldeas vascas recogiendo multitud de
testimonios y demostró que muchos de los
sucesos narrados durante el proceso
inquisitorial habían sido fabulados. A
palabras de Pedro Valetín (tratados de
1610) un gran número de las experiencias
contadas por las brujas eran solamente
producto de la imaginación, debido
seguramente al miedo y a las diferentes
pócimas a base de plantas alucinógenas
que se consumían en los aquelarres.
Cuando se
dieron a conocer estas informaciones se
comprobó que muchas de estas confesiones
se realizaron bajo torturas y
terroríficas amenazas.
El
humanista Pedro de Valencia en 1610
aconsejó a la Inquisición que se tomara
el asunto con calma y que no creyerá
todo lo que se decía. Es decir, todo lo
que escribe Pierre de Lancre como
ocurrido y cierto, cae como una burda
patraña ante las investigaciones
experimentales de Alonso de Salazar y
Frías. Afirmó que el tribunal de
Logroño de 1610 había actuado
coaccionando y sugestionando a los
procesados para que se declaran
culpables, prometiéndoles la libertad;
no tuvo piedad al negar el perdón a
moribundos que habían pedido a su
confesor renegar del Demonio y,
finalmente, por no investigar la
jactancia pública que hacían las dos
primas, principales descubridoras y
denunciadoras de las brujas, de que todo
lo que habían dicho era mentira. El 31
de agoato de 1614 la Inquisición dio a
luz una instrucción acerca de los
asuntos de Brujería en que se recogían
todas las ideas de Salazar, el cual se
adelantó de modo considerable a otros
autores euroepeos que trabajaron, con
menos originalidad, en la línea de don
Alonso de Salazar y Frías.
La última
petición para que actuase la Inquisición
la realizó en 1621 Diego de Irraga,
señor de Iraeta, repondiéndole el
tribunal de Logroño con evasivas y
lamentando con dolor las violencias y
vejaciones que llevaban a cabo algunos
alcaldes ordinarios.
En el País
Vasco pervive durante más tiempo la
brujería de tipo mitológico, frente a la
satánica. Esto se deduce porque no todos
los lugares en los que se reunen las
brujas vascas se llaman akelarre, sino "eperrlanda"
o "prado de la perdiz". Son lugares de
cita los antiguos altares paganos, como
los dólmenes, fuentes y peñas. Muchas
brujas tienen a su directora en Mari, la
que
provoca tempestades, una mujer
extraordinariamente hermosa que gusta de
atrapar a los hombres y gozar
sexualmente de ellos. Vive en cuevas que
estan llenas de oro y piedras preciosas.
La inmensa
mayoría de los cultos que se practicaban
y practican en estas tierras estaban
estrechamente relacionados con
tradiciones de la teogonía vasca. Los
lugareños eran tradicionalmente
adoradores del Sol y de las fuerzas de
la Naturaleza, representándose en la
diosa Mari. De la misma forma se daba
culto a Aker, encarnado en un macho
cabrío, que representaba la virilidad,
la caza, la fecundidad, etc. En los
encuentros se tomaban diferentes
ungüentos alucinógenos. Estas pócimas
alteraban el nivel de conciencia y de
realidad. En estos "viajes", con
síntomas muy parecidos a los que produce
el ácido lisérgico y sus derivados, las
experiencias místicas se desataban.
Mientras en diferentes zonas de Europa
el psicotrópico más conocido y utilizado
era la mandrágora, en Euskal Herria el
ingrediente que se usaba eran las bayas
de endrinas, con efectos muy similares y
con la que curiosamente se realiza el
famoso y popular pacharán, brebajes que
se consumían buscando otra perspectiva
de la realidad, un contacto más profundo
con la Naturaleza y el ser interior,
según apuntan diferentes eruditos en la
materia. Todas las investigaciones y
estudios antropológicos demostrarán que
la Iglesia persiguió a hombres y mujeres
de una forma que podríamos catalogar de
injusta, atroz e incluso psicópata, por
rendir culto y adorar a dioses paganos
para el cristianismo de aquellos
tiempos. |