El Fin y el Comienzo

Un día los paganos se divertían en el collado Argaintxabaleta, en la sierra de Aralar, cuando vieron que por el oriente avanzaba hacia ellos una nube luminosa. Asustados por el fenómeno llamaron al sabio del pueblo, un hombre anciano, y le condujeron a aquel paraje para que les explicara el significado de ese extraño fenómeno. El anciano, tras meditar un largo tiempo resolvió “ha nacido el kixmi (el mono) y nuestra época ya ha pasado. Llevadme al precipicio para despeñarme por él”. Estos guiados por la nube corrieron hacia el occidente y al llegar al valle de Arraztaran se precipitaron sepultándose bajo una gran losa que desde entonces se llama Jentillari (la piedra de los gentiles). Así comenzó la era de Cristo, según contaron los cristianos.  

Esta es una leyenda muy conocida en Euskal Herria, fue una leyenda de origen cristiano que trataba de demostrar al pueblo el fin del paganismo frente a la nueva religión. Barandiarán es uno de los autores famosos que se hace eco de esta leyenda. Sin embargo, en Zamakola (Bizkaia) cuenta Barandiarán que los antiguos dioses de los vascos fueron alejados de las zonas pobladas debido a la instauración de parroquias y ermitas cuyas campanas ahuyentaban a los espíritus del mundo antiguo. Otros señalan que fueron exorcizados por la iglesia y algunos incluso que fueron exterminados (estos últimos, los cristianos más devotos). En distintas regiones explican a su manera el final de la época del paganismo en Euskal Herria, todas con la intención y el objetivo de dejar clara la huída de los viejos dioses vascos, o su erradicación a lugares salvajes del territorio vasco, así como cavernas y zonas inaccesibles. Leyendas muy parecidas a las Irlandesas en las que los Dioses son marginados en Shides, donde habitan ajenos a la nueva religión que se preocupa por “alejarlos” con costumbres y rezos, muchos de ellos paradójicamente heredados del propio paganismo irlandés. La historia contradice estas afirmaciones, más bien de índole metafórico, que la Iglesia usó como arma para instaurarse en el territorio vasco. Como se sabe, después de esta instauración, aparecen numerosas leyendas vascas como la de Don Diego López de Haro y la Diosa Mari o la princesa de Mundaka y Sugaar, sin olvidar las decenas y decenas de leyendas locales que afirman la interactuación (a veces para bien y otras para mal) de habitantes, a menudo cristianos, con fuerzas divinas de la cosmología pagana vasca. Y bueno ¡¡cómo no!! La evidencia histórica de la supervivencia del culto a los viejos dioses vascos en el seno de la Brujería en tiempos no demasiado lejanos como el siglo XVI o XVII.

Un dicho griego afirma que “los Dioses únicamente piden que no les olvidemos”, el paganismo tradicionalista, en parte, secunda esta afirmación y persigue la teoría de que un Dios muerto es el resultado del olvido popular de su realidad, y no únicamente de su culto, que bien puede ser reinsertado gracias al recuerdo de su existencia. Nosotros, como paganos, observamos la afirmación de que nuestros Dioses pueden vivir en un letargo debido al destierro al que se han visto sometidos de mano de la nueva religión, pero sabemos que, en el caso de Euskal Herria, siguen siendo recordados en la historia, la mitología, la antropología y la educación, pues son muchos los colegios que utilizan con las niñas y los niños, el pasatiempo de “cuenta cuentos” utilizando el inmenso arsenal legendario y mitológico vasco, donde recordamos a Mari, al Aker, a las Sorgin y las Lamias, a Gaueko, al Sugaar y a los duendecillos Galtxagorris, entre otros. La conciencia popular no ha olvidado a los verdaderos Dioses de nuestro pueblo y es muy raro el caso de un vasco que nunca haya escuchado hablar de ellos. Lo que sí es cierto, que la población vasca contemporánea, recuerda a estos seres dentro de un contexto totalmente mitológico y folclórico típico de nuestras regiones, o como mucho, y dentro de la cultura académica, como antiguas creencias primitivas en desuso. Caso similar al de muchos lugares en donde los Dioses originales se convierten en leyendas locales; Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles, Sussex, Alemania, Inglaterra, zonas de Escandinavia y ¡¡cómo no!! Grecia e Italia.

Consideramos que venerar a los Dioses de nuestra tierra cuyo culto fue desarrollado en el lugar que hemos nacido y/o estamos pisando, es algo normal y un derecho fundamental siempre y cuando las actividades de este desarrollo espiritual no atente contra las leyes de los distintos países. Cada pueblo tuvo sus tradiciones, sus costumbres y sus Dioses de los que emanaban ciertas prácticas religiosas a menudo parecidas inter-culturalmente. Hoy en día, no únicamente en Euskal Herria, sino en muchas partes del mundo presenciamos numerosas iniciativas que persiguen la finalidad de proteger el idioma, las costumbres, el folclore e incluso la forma de vida tradicional, sin embargo esto se hace desde perspectivas y con manos sociales y/o religiosamente católicas, lo que impide que el impulso que permita también proteger la existencia de nuestros dioses locales y sus tradiciones, se reimpulse como opción libre y particular de las personas. Hoy en día, no únicamente en Euskal Herria concretamente, ni tan si quiera en España en general, sino en muchas partes del mundo se originan grupos que percatándose de esta realidad e impulsados, a menudo, por una disconformidad con la religión impuesta, persiguen la loable tarea de recuperar el culto a sus dioses originales. Estos grupos podemos catalogarlos en dos grupos, al menos dentro del denominado paganismo tradicional (New Age aparte): Grupos de Reconstrucción y Grupos de Reinterpretación. Los primeros buscan reconstruir originalmente la religión de sus antepasados, de forma fiel aunque ajustada a las realidades de la época tanto sociales como legales. Esto impide que la inmensa mayoría de grupos practiquen actividades como el sacrificio animal, una práctica común en muchos pueblos paganos del mundo, que sin embargo no sería factible hoy en día en la inmensa mayoría de los casos. El segundo caso, el de los grupos de reinterpretación, son grupos que, algunas veces por la gran falta de datos sobre una tradición concreta, buscan la veneración de sus dioses ancestrales generando un sistema, que a menudo no es del todo fiel con las realidades del paganismo histórico vinculado al culto de esos dioses concretos. Por poner ejemplos de este segundo caso podemos decir de algunos paganos que están orientados dentro del culto de los Dioses Celtas, pero que a la vez, usan muchas metodologías típicas del paganismo germánico. Dioses Celtas y Dioses Nórdicos, así como sus tradiciones, son a menudo tremendamente similares y para un estudioso del paganismo tradicional indoeuropeo, vienen a suponer conocimientos complementarios en su desarrollo. Como hemos dicho, muchas veces esto se debe a la información incompleta en la supervivencia de las tradiciones, pero hablamos de grupos orientados y no necesariamente eclécticos a los cuales no enumeraremos aquí por no considerarlos como parte del Paganismo Tradicional, siendo más práctico incluirles dentro del movimiento Neo-Pagano.

El idioma, la cultura, el folclore y las costumbres es un derecho, es indudable. Sin embargo, la recuperación de nuestros dioses originales y su veneración dentro de la propia tradición a la que pertenecemos, junto a ellos, también debería ser un derecho. El despertar del movimiento pagano tradicional es el despertar de estos Dioses y sus tradicionales ancestrales, el Cristianismo ha supuesto para muchos, un largo invierno en nuestro paganismo, pero tal y como suceden las estaciones, estamos al final de ese invierno y la llegada, nuevamente, de la primavera en donde tendremos como opción, algo que hace siglos supuso una costumbre: Venerar a nuestros dioses originales.

 
 
 
 

 

Copyrigth © 2007 Sorginkoba Elkartea. Todos los Derechos Reservados.
1