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Artículo
Traducido por Sorginkoba
Cedido
amablemente por su autor:
Robin Artisson
Publicado
en su Web
Prado de la Cabra
Dos
Maestros Principales: coge la Copa
conmigo; deja que sea tu sangre dentro
de Jaunicot el de las dos caras de
roble, deja que la lámpara entre sus
Cuernos te ilumine en adelante: ¡la
puerta de la llama está abierta! ¡La
luna astada nos observa! ¡Ven ahora
Señor de Gloria!
¡Ven,
Señor que enseñó el artificio, Cabra
Alada que libera de la oscuridad y la
culpa
Ven,
Iaun, Ven, Hobb-Buck, Ven, Basaiaun,
Ven, Iu, Ven padre de los Brujos, Ven,
Gran Maestro de nuestro Rito Secreto y
abre de par en par la oscura puerta del
Akelarre!
"En
algunos países, se le llamaba el Cazador
Salvaje. En otros, el Hombre Negro del
Bosque. Él es Scratch, Maestro Skrat,
Viejo Hobb, Iu-Hu; Janicot; Jaun, Jauna,
Yona o Iaun (que siginifica “Señor”); la
cabra o el Puck/Bucca se asociaba
especialmente con Él en conjunción con
el título “Señor”. Él era y es el
Bicéfalo y Astado; yace a perpetuidad
como el Gran Maestro de los brujos que
entran en comunión con él y con los
Antiguos Poderes, en lugares secretos
del mundo velado de la noche.
En el País
Vasco fue llamado con el nombre
“Basaiaun” o “Basa-Jaun”, que significa
“Señor de los Bosques”, pero Basajaun
fue el espíritu azaeliano que enseñó a
los hombres la agricultura y la forja.
Pueden construirse otros nombres,
incluyendo “Akeraiaun” o “Aker-Jaun”,
que significa “Señor Cabrío” y “Beliaun”
o “Belijaun” – “Bel-Jaun”, el “Señor
Negro”.
"Jaunicot"
pudo significar “Señor que es llamado” o
“Señor Dios” (Jaun + Cot, 'dios').
Janicot, cuando toma nombre puramente
vasco, se traduce como “bendito” en un
viejo canto de brujas. Algunos dicen que
"Janicot" enlaza con Dianus o Jano, el
Dios latino Bicéfalo del Roble. Su
nombre en este caso puede derivar de “Iauna”,
que significa “puerta”. Él es el Dios de
la Puerta, el Dios de los Portales
Ocultos dentro del Otro Mundo, y el
“portal” o puerta entre un tiempo y el
siguiente, entre el antiguo año y el
nuevo, y por supuesto el umbral (que es
la “tercera” condición oculta) con lo
trascendente.
Un dios
con dos cabezas observando lo que se ve
y lo que no se ve, entre la vida y la
muerte, siempre implica un “centro”
invisible: el místico umbral y la
realidad del umbral, que trasciende la
dualidad de lo viejo o nuevo,
izquierda/derecha, dentro/fuera, este
mundo o el otro, simbolizado por el
Señor que Ilumina el Misterio y emerge
de la realidad primaria paternal; este
es el Hijo caprino y dionisiaco del Gran
Padre Roble. El Padre abre la puerta
para la venida de su Hijo, el brillante
y mercurial profesor del arte y el
oficio a la humanidad, de la Iluminación
y los Misterios mediante los cuales se
salvan los hombres por la realización de
los divino.
En Janicot
quizás vemos una figura senior (más
adulta) del señor caprino, un realidad
espiritual primaria que emana de la
activa realidad trascendental que
representa el Maestro-Caprino. En
Janicot podemos observar un reflejo más
oscuro del ctónico y saturniano “Gran
Dios” (y Janicot o Jano estaba asociado
con el Voor o Vacío Primordial, el gran
Caos del Principio, también llamado,
‘Sin reglas’, de nuevo jugando con las
conexiones saturnianas) mientras que el
Señor Caprino era solar, Cabra Lord era
una solar, mercurial, voluble, logos o
manifestación 'activa', pero todavía
poseída de muchas cualidades oscuras y
ctónicas.
Es
importante darse cuenta que el
Ángel-Caprino o Maestro Caprino era un
símbolo de iluminación, el Verdadero
profesor y padre de las brujas, al mismo
tiempo que exhibía todos los sellos
ctónicos y la naturaleza esencial de su
origen. La Cabra se asocia a menudo con
la oscuridad, lo material, lo carnal y
el invierno, entre otras cosas. Este es
otro indicio de la naturaleza paradójica
de las verdades ocultas contenidas por
estas figuras; el Macho cabrío es la
Iluminación dentro de la Materia, el
Fuego en la Tierra, que es
simultáneamente libre y puro e inmortal,
percibido como “fuera” de la Tierra,
aunque en realidad no existe separación,
todo es uno y el todo. La Oscuridad en
la Luz, la Luz en la Oscuridad, estas
cosas muestran una completa integración
y la totalidad, desafiando la lógica
dualista que limita los pensamientos más
altos de la humanidad.
Puede
ayudar el uso del modelo “hijo”, como
Macho Cabrío el hijo del Roble; la
superposición entre los Dioses padre y
sus hijos-logos es densa, como sucede
con Dios Padre y Jesús en el
cristianismo, o con Zeus y Dionisio.
Zeus, al igual que su equivalente
semítico El y su hijo Dionisio, tiene
como sagrados los robles y viste en
ocasiones cuernos de toro. Era el
Janicot quien portaba la luz entre sus
cuernos para las brujas del norte de
España y de Francia, luz que representa
el logos, su espíritu tutelar o hijo, el
“Macho Cabrío Encima” mientras que el
padre es la “Bestia Astada Inferior”, el
dios de naturaleza saturnal.
Es
importante considerar al Gran Maestro de
las brujas en términos de poder
saturnal, superpuesto, integrado con
toda la Naturaleza pero,
misteriosamente, fuertemente presente en
toda ella en un sentido omnisciente, así
como manifestado en la astuta y caprina
Luz/Logos, Maestro dador y tutelar, pues
estas dos antiguas corrientes no pueden
ser separadas.
Algunas brujas le
llamaban también Iu, Iasus, Iasu o Iesu.
Su esposa era Basa-Andre, la
“Señora del Bosque”, o sólo Andre, la
“Señora” (también denominada “Benzozia”).
Su asociación con los bosques la acerca
al molde de la diosa-bruja Diana-Holda,
o Herodías, junto a Jano y Dianus.
Todos estos poderes
recibían culto en el “Campo de la Cabra”
o “Prado de la Cabra”, llamado
“Akelarre” en el lenguaje antiguo.
Por supuesto, la opinión de mucho
fieles del Señor-Caprino es que el
verdadero “campo de la Cabra” no es un
terreno en la tierra, sino un campo de
consciencia eterna y místicamente
inspirada, en la que encontrarse e
interactuar con los Antiguos Poderes a
nivel interno.
* * *
El Altar
de los Antiguos era variable: podía ser
las piedras planas del hogar, la tierra
desnuda en un cementerio o un bosque, un
viejo tocón mojado, una roca o piedra
grande caída. En estos altares, se
colocaban cráneos de cabras, rodeados de
por velas. ¿La gente bailaría, andaría,
y correría llevando palos, escobas y
horcas, todos yendo al contrario de las
agujas del reloj alrededor o antes de
estos sitios santos (alrededor o antes
de llegar, para llamar a Su espíritu) o
iban de espaldas para así poder llegar a
su presencia? Quizás ambas.
De un modo
u otro, daban vueltas alrededor,
silbando y cantando diferentes sonidos y
palabras, incluyendo “Hu”, “Iauna-cot”,
“I-O”, y “bok”, pero la realidad de la
“canción de la bruja” era más simple, en
el fondo eran un himno constante de
anhelo por el Maestro, pidiéndole
"venir”. Podían ser usados cualquiera de
sus nombres: "ven señor, ven cabra, ven
Hu; ven Viejo Maestro Puck, ven Bucca,
ven Iaun, ven Maestro, ven Iaunicot ...
para aquellos adoradores que conocían a
su señor de culto como Azael o Lucifer
(el dador de luz resplandeciente y
mercurial, que aún se asocia con
regiones y bestias ctónicas) pocos otros
nombres eran necesarios.
Un antiguo
cántico de brujas para invocar al
Antiguo:
Har har hou hou!
Eman hetan! Eman hetan!
Har har hou hou!
Janicot! Janicot! Janicot! Janicot!
Har har hou hou!
Yona Gorril, Yona Gorril,
Akhera Goiti, Akhera Beiti.
Traducido:
Gusano Gusano hou hou!
Pareces viejo!
Pareces viejo!
Gusano Gusano hou hou!
Bendito! Bendito!
Bendito! Bendito!
Señor el Rojo, Señor el Rojo,
La Cabra arriba, La Cabra abajo.
La Cabra ha venido.
Nota la asociación de “gusanos” con Hou
o Hu. “Gusano” puede referirse aquí
también a serpientes (criaturas
profundamente terrestres). La Canción
comienza invocando al Señor Hou-Janicot,
y finaliza llamando al Macho Cabrío, no
muy diferente a cristianos invocando al
Dios Padre y su hijo... quien, a
propósito, se piensa como “uno”, uno la
manifestación perfecta del otro, el
manifestador y mediador de los humanos y
todo la creación de un poder mayor y más
misterioso. La Cabra y el Maestro Cabrío
son para el brujo lo que el Cristo es
para un cristiano.
Los brujos
iban al contrario de las agujas del
reloj, contra el sol, haciendo sus
plegarias y llamadas invocadoras, sus
cánticos y canciones, sin quitar ojo del
blanco cráneo iluminado sobre el altar,
y cuando lo hacían giraban de forma
impaciente los ojos hacia atrás, antes
de pararse finalmente ante el altar y
caer de bruces, fijando sus ojos con los
agujeros negros de llos cráneos de
aquellas bestias -Sus bestias- y rezando
silenciosamente para que Su espíritu
estuviera allí.
Decían que
siempre podrías decir cuando él estaba
allí, porque el altar se sentía como
“vivo” y el cráneo de la bestia sobre el
altar parecía mirarte (copas de bebida
fuerte se llenaban y se pasaban, con la
mano izquierda, tres veces al contrario
de las agujas del reloj, antes de ser
elevadas al Maestro y vertidas (¡Viejo
Rey Cabrío, bendice este trago!...) Un
poco del líquido tenía que ser vertido
en el cráneo sobre el altar, sobre el
altar o alrededor de éste. "Bebiendo con
el Macho Cabrío" era el sacramento
compartido que formaba el vínculo entre
la bruja y el maestro-brujo.
Esta misma
libación compartida se convirtió en el
propio bautismo de agua del Diablo, útil
para lavar el bautismo cristiano y para
“animar” o dar vida a las pequeñas
muñecas de arcilla y paja, las cuales
después eran llamadas y tratadas tal y
como las brujas deseaban que su Maestro
tratara a la persona a la cual
representaban. Rodear el altar contra el
sol, rezando mantras y cánticos para que
el Dios pudiera hacer que los cambios
ocurrieran en el mundo (conforme a los
deseos de aquellos que daban vueltas)
era el corazón de la antigua magia del
culto.
Permancer
allí, agarrando el bastón o la escoba
que se había llevado alrededor del
altar, unirse al espíritu del Maestro
mediante el rezo y al acto de compartir
la Copa del Macho Cabrío con él y los
demás; permanecer allí, con los ojos
cerrados, esperando su Espíritu para que
te llevara al trance; estos eran los
puntos principales de las reuniones. Se
pensaba que los sueños que seguían a
esta antigua comunión no eran sueños
mundanos, sino experiencias que tenía el
espíritu, liberado y enviado a viajar a
través de otra realidad por la mano del
Antiguo...”
* * *
"Simples hogueras también podían ser sus
altares, pero se hacían con maderas
consideradas sagradas para Él, junto a
la efigie de un animal astado construída
con alguna madera toscamente tallada,
que se montaba en lo alto de la pira sin
luz. La gran caminata contraria al sol
tenía lugar, con los cánticos santos
como fuego ardiendo encima. En algunas
ocasiones las hogueras eran verdaderos
“fuegos de hueso”, conteniendo huesos de
sus bestias. Los fuegos siempre
contenían pedazos de pan ácimo o
pequeñas tortas con sus símbolos
grabados, de vez en cuando quizás las
obleas de comunión robadas... estos
grandes resplandores tenían dentro el
contenido de copas de libación, que se
partía y quemaba.
Sus
adoradores buscaban su rostro y otros
signos en el resplandor; para ellos era
una gran puerta dorada, a través de la
cual el espíritu y la presencia del Gran
Maestro podía escucharlos y verlos, y
ellos podían a Él si rezaban y miraban
lo suficiente al resplandenciente
Dios... él era la fuente de su luz y
poder.
Para
aquellos que deseaban volar con el poder
de su Dios, las crecientes llamas y el
humo transportaba el cuerpo etéreo de la
esperanzada bruja, tal y como las llamas
asecendentes y el humo transportaban las
oraciones y peticiones de la reunión...
incluso el clima podía ser mandado
usando los caminos del humo ascendente
de los sagrados fuegos del dios-Brujo, y
trapos empapados en los fluidos de
libación podían convertirse en piedras
por el nombre del Maestro, lanzadas al
cielo para derribar la lluvia...” |