Los orígenes del termino "racismo"
El curioso origen de una palabra inútil
Samuel Francis
El diccionario de Inglés de Oxford (Oxford English Dictionary) es un trabajo de referencia en tanto que es uno de los logros mas importantes de la academia inglesa: es el diccionario modelo del idioma ingles en lo que se refiere a la etimología de las palabras. A diferencia de la mayoría de los diccionarios, el de Oxford también nos da información sobre la primera aparición histórica de una palabra y de su uso. La erudición del diccionario de Oxford es impresionante, pero seguramente para nuestros lectores, uno de sus registros etimológicos mas interesantes será el de la palabra "racismo."
Según la segunda edición (de 1989) del diccionario, el primer uso conocido de la palabra "racismo" en ingles ocurrió en un libro (The Coming American Fascism) de 1936 escrito por el "fascista" norteamericano Lawrence Dennis. El segundo uso del termino en ingles en los registros del diccionario fue en el titulo de un libro escrito originalmente en alemán por Magnus Hirschfeld en 1933 y que fue traducido al ingles y publicado por primera vez en 1938 por Eden y Cedar Paul. En tanto que Hirschfeld murió en 1935, antes de la publicación del libro de Dennis, y porque ya había utilizado la palabra extensivamente en el texto y titulo de su propio libro, me parece mas adecuado atribuirle a él y no a Dennis, el origen de la palabra "racismo." En el caso del uso de la palabra "racista" como un adjetivo, el diccionario de Oxford le adscribe su primera utilización a Hirschfeld. ¿Quien fue Magnus Hirschfeld y que tiene que decirnos sobre el "racismo"?
Magnus Hirschfeld (1868-1935) fue un medico judeo-alemán cuyo trabajo se centro en la disciplina que llegaría ser conocida como la sexología: el estudio científico del sexo. Como Havelock Ellis en Inglaterra y Alfred Kinsey en Estados Unidos, Hirschfeld no solo fue uno de los primeros en recolectar sistemáticamente información acerca de la sexualidad sino que también fue un apóstol de la "liberación" sexual. Su libro mas conocido fue un estudio de la homosexualidad, aunque también publico otros libros, monografías y artículos sobre otros aspectos del sexo. Escribió un tratado de cinco volúmenes sobre la "sexología" así como algunos otros 150 trabajos y ayudo a escribir y producir cinco películas sobre el tema.
Es justo decir que sus libros tenían como intención enviar un mensaje: que la moralidad sexual burguesa y religiosa tradicional era represiva, irracional e hipócrita, y que la emancipación sexual era necesaria. Sus traductores y admiradores, Eden y Cedar Paul, en su introducción a Racism, elogian "su defensa incansable de la causa de personas (homosexuales), que, porque su funcionamiento sexual es inusual, son perseguidos por sus conciudadanos mas afortunados." Mucho antes de la "revolución sexual" de los 60, Magnus Hirschfeld estaba llevando una cruzada por la "normalización" de la homosexualidad y otros comportamientos sexuales extraños.
Hirschfeld fue el fundador del Instituto de Ciencia Sexual de Berlín y ayudo a organizar a la "sexología" como disciplina a escala internacional. En 1922 fue atacado físicamente y casi asesinado por unos antisemitas en Munich. En Mayo de 1933, los Nazis clausuraron su instituto sexologico y Hirschfeld se exilio en Francia, donde vivió hasta su muerte en 1935.
Racism
se trata de una "respuesta" bastante controversial a algunas de las principales ideologías y teorías raciales de los siglos 19 y 20. Los escritores que Hirschfeld critica, además de sus enemigos favoritos: los nazis; eran figuras como Arthur de Gobineau, Vacher de LaPouge, Houston Stewart Chamberlain, y otros que son denunciados hoy como "pseudo-científicos." Pese, a que tal calificación es inapropiada, porque algunos de ellos no intentaron escribir sus teorías como científicos sino como políticos o ideólogos, mientras que otros son mejor descritos como escritores pre-científicos que trabajaron con información, conceptos, metodología y terminología inadecuados. Mientras Hirschfeld podría haber acertado al responder a algunos de sus errores, su desprecio hacia ellos por haber cometido esos errores es igual que ridiculizar a Copernico y Kepler porque ellos continuaran aceptando algunas ideas erróneas de la astronomía medieval.Incluso cuando Hirschfeld acierta en su critica de esos teóricos, lo hace porque ha escogido ideas y frases descontextualizadas que son fáciles de refutar. Su "refutación" del "racismo" gira en torno a lugares comunes y tópicos que incluso los exponentes mas extremos del racialismo reconocen y aceptan: que todos los seres humanos son parte de la misma especie y que pueden mezclarse entre ellos, que son posibles las transfusiones de sangre entre razas, que "no existe ninguna raza pura," y que las razas son idénticas en la vasta mayoría de las características físicas, que el índice cefalico no es una medida correcta de la inteligencia o el carácter, etc. Pese a ello, su evidencia "científica" es a menudo meramente anecdótica o simplemente sus opiniones son afirmadas como verdades indiscutibles.
Es interesante notar que pese a todo el rechazo que tiene hacia el "racismo," Hirschfeld nunca menciona los estudios de CI o la considerable evidencia psicometrica sobre la inteligencia y las razas que ya estaba disponible en los años 30. La mayoría de la polémica de Hirschfeld esta dirigida contra los proponentes de las teorías raciales intra-europeas (como el Nordicismo, por ejemplo) y no a aquellos proponentes de las diferencias entre blancos y otras razas (aunque él apresuradamente niega que tales diferencias existan). Curiosamente nunca cita como apoyo al trabajo antirracista del antropólogo Franz Boas, aunque sus libros ya se distribuían en Europa en ese tiempo, tampoco invoca las ideas de la Escuela de Francfort, aunque la afirmación de Hirschfeld de que el "racismo" es provocado por el miedo, la baja autoestima, y por otras patologías sociales y psicológicas se parece a las ideas que la Escuela de Francfort formularía sobre el tema.
Pese su origen judío y la amenaza que representaban los Nazis para los judios, Hirschfeld parece poco preocupado por el antisemitismo; al contrario, en uno o dos párrafos él critica a los judíos por su etnocentrismo y culpa al Sionismo de haber creado un nuevo "odio racial" entre los judíos y los árabes. Paradójicamente, Hirschfeld defiende la eugenesia, aunque no desde el punto de vista étnico, e incluso su libro tiene un capitulo breve que explora la distinción que existe entre lo que él llama "Gobinismo" y el "Galtonismo": atacando las ideas del "racista" francés Arthur de Gobineau y defendiendo aquellas de Francis Galton, el creador del termino "eugenesia" y fundador de tal disciplina. Hoy la mayoría de los críticos del "racismo" unirían a Galton y Gobineau en vez de distinguirles.
El libro de Hirschfeld es un fracaso como critica de las teorías raciales de otro tiempo y flojo en alguno de sus argumentos. Sin embargo, el libro es importante no tanto por su contenido, sino por lo que nos dice sobre la palabra "racismo" y sobre cómo los enemigos de la identidad europea la han utilizado para sus propios propósitos.
Hirschfeld describe sus propios ideales políticos como "Pan-Humanismo," una forma de universalismo político, moral, cultural y racial. Sus traductores escriben: "pensamos que los lectores de Racism detectaran una definitiva inclinación a la izquierda en este libro. . . . [Hirschfeld] fue uno de quienes realizaron que la reforma sexual era imposible sin una revolución económica y política antes."
En el libro Racism, Hirschfeld ofrece su definición del "Pan-Humanismo": "El individuo, a pesar de sus lazos con su pueblo, familia, lenguaje, y la tierra de su nación y país, solo puede encontrar una verdadera pertenencia en la identificación permanente espiritual con la humanidad, con la raza humana en general. Con algunas excepciones, él es uniname en su denuncia de todos los sentimientos de pertenencia a naciones, razas y culturas: "En todos lados, excepto en la Rusia soviética, solo hay xenofobia, xenofobia, xenofobia." Luego nos dice: "Podría ser demasiado temprano para hablar, pero quizás el problema de las razas y las nacionalidades ya ha sido resuelto (sic) en un sexto de la superficie del mundo (es decir, en la Rusia estalinista)."
"Racismo", es, por consiguiente, un termino originado en la izquierda, y ha sido definido y llenado con todos los significados que la Izquierda desea darle y no puede ser utilizado por los defensores de la identidad europea para ningún propósito constructivo. Cualquiera que use el termino para describirse a si mismo o sus ideas ya ha permitido ser maniobrado hacia el campo de su oponente y ha perdido la batalla semántica y filosófica. Tal ingenuo podría intentar definir ese termino de otra manera, pero malgastaría su tiempo en explicar que lo que él quiere decir no es lo que todos los demás o su adversario piensa que es. Es inútil como termino para comunicar ideas identitarias y quienes crearon el termino lo hicieron con esa intención.
Pero el conocimiento de los orígenes de la palabra "racismo" en la polémica de Hirschfeld también resalta la inutilidad del termino para cualquier otro propósito. Nadie parece haber usado ese termino para describir sus propias ideas o las ideas que mantiene; su uso ha sido mayormente por los enemigos de las ideas que presuntamente describe, y por ende no tiene otro significado aparte de ese uso en la polémica política. Si nadie llama "racismo" a sus propias ideas y sí su única aplicación es a un conjunto de ideas consideradas falsas y malas, entonces no tiene otro uso que como palabra peyorativa, cuyo propósito es ser utilizada para demonizar a cualquiera que exprese las ideas que presuntamente describe.
Es claro al leer a Magnus Hirschfeld que él mantenía un gran resentimiento ideológico, profesional y personal contra aquellos a quienes aplicaba el termino de "racistas", y que aquel rechazo podría haberse extendido a la sociedad entera que en su carrera él asocio con la represión sexual y que él quería sustituir con el comunismo mundial del "Pan-Humanismo." Mas allá de los errores y virtudes de su polémica contra el "racismo", su oposición a él no fue enteramente racional o desinteresada. Es tiempo para que los adversarios de las identidades étnicas, culturales y nacionales como Hirschfeld y la Escuela de Frankfort cesen de clamar el monopolio de la racionalidad y la lucidez y que las obsesiones y oscuras motivaciones que parecen originar sus propias ideologías y comportamientos políticos sean sujetas al mismo escrutinio que ellos aplicaron a las sociedades y pueblos que su pensamiento quería destruir.