Georges Dumézil
Bernard Sergent
Traducido al castellano por Raquel Thiercelin-Mejías
1. Primeros estudios y encuentro con Michel Bréal
Georges Dumézil nace en París el 4 de marzo de 1898.
La historia de su familia es un notable ejemplo del ascenso social que durante mucho tiempo proporcionó la enseñanza pública. El abuelo, un modesto tonelero de Gironde, da a su hijo, Jean Anatole Dumézil (1857-1929) la oportunidad de matricularse en el liceo. El muchacho -que llegará a General- estudia lenguas y latín, entusiasmándose por la poesía latina, pasión que transmite a su hijo Georges, uno de los dos hijos que le ha dado su esposa, Marguerite Dutier (1860-1945). Y ese hijo será uno de los mayores sabios franceses, el más notable mitólogo (descontando a Claude Lévi-Strauss) de su generación, catedrético del centro de investigación L'École pratique des hautes études y luego del Collège de France, y miembro de la Academia francesa.
El chiquillo es buen alumno. Estudia latín y griego. Con sólo nueve años es capaz de leer la Eneida -que no es, que digamos, el más fácil de los textos latinos. Aprende también alemán, ayudado por su padre que le da a leer un libro de mitología griega del gran especialista de la antiguëdad, Berthold Geor Niebuhr (1776-1831).
El interés del joven Dumézil por la mitología de los pueblos de la antiguëdad se remonta pues a sus primeros años de estudio. Pero lo que va a orientar la vida del futuro sabio se sitúa un poco más tarde, en el liceo, cuando uno de sus condiscípulos lo presenta con su abuelo: Michel Bréal (1832-1915), uno de los maestros de la linguïstica francesa del siglo XIX. El fundador de la gramática comparada es un alemán, Franz Bopp (1791-1867), autor de una obra monumental que trata de manera rigurosa de la comparación de la gramática y del vocabulario de las lenguas de la familia indoeuropea. Y es Bréal quien ha traducido el libro al francés, encabezando la edición (1866) con lo que Dumézil calificará más tarde de « luminosa introducción ». Se hace cargo del interés que el muchacho que le presentan siente por las lenguas y le regala su diccionario sanscrito-francés, aconsejándole dirigirse a su sucesor, Antoine Meillet (1866-1936), el lingüista francés más importante de la segunda mitad del siglo XX. Aún no ha ingresado en la universidad cuando Dumézil ya tiene aprendido el sanscrito -y por si fuera poco, el árabe- y leídos todos los libros escritos por Meillet hasta la fecha.
2. Los estudios indoeuropeos
Se ha identificado a la familia linguïstica indoeuropea desde el siglo XVII, al observarse que algunas lenguas de Europa y de Asia presentaban semejanzas en el vocabulario -por ejemplo en los numerales o en los términos de parentesco.
A principios del siglo XIX, Bopp y el danés Rasmus Khristian Rask precisan las cosas estudiando sistemáticamente dichas lenguas. Se dan cuenta de que todas ellas -es decir el latín, el griego, las lenguas germánicas, célticas, bálticas, eslavas, iranianas e indias- presentan no sólo semejanzas de vocabulario -cuyo número aumenta considerablemente en cuanto uno dispone de textos y de diccionarios- sino también, y principalmente, semejanzas gramaticales, las cuales menos aún que el vocabulario pueden explicarse por la casualidad o el préstamo de un idioma a otro.
Esa familia se define así: el parecido de esas lenguas puede explicarse únicamente en el caso de que todas ellas procedan de una lengua común, prehistórica y desaparecida. A esa familia pronto se la califica de « indoeuropea » dando el nombre de « indoeuropeo » al idioma desaparecido del que nacieron los demás.
A mediados del siglo XIX surge la idea de que si existió un idioma antecesor de las lenguas históricas, los hombres que la hablaban disponían de una civilización y de una religión. Se intenta entonces de reconstituirlas mediante la comparación entre los mitos y los ritos de los diferentes pueblos de lengua indoeuropea.
Pero después de un gran entusiasmo fue preciso hacer marcha atrás: con una salvedad, ningún nombre ni de divinidad ni de héroe parecía común a las diversas lenguas indoeuropeas; ritos y sacerdotes llevaban nombres diferentes; en cuanto a los ritos y mitos que se habían estudiado (como el origen del fuego), existían en otros ámbitos y no tenían nada específicamente indoeuropeo.
La explicación indoeuropea del mundo no es más que uno de los sueños de la humanidad y tampoco es, en cuanto al contenido, un sueño privilegiado. Pero lo es en cuanto a las condiciones de la observación. [ ]: en ningún otro caso se tiene la oportunidad de seguir, a veces durante milenios, las aventuras de la misma ideología en ocho o diez conjuntos humanos que la han conservado después de su total separación. El cuadro que constituyen esas creaciones cuando se las coteja, es ante todo un testimonio de la fertilidad del espíritu humano [ ]
(Georges Dumézil, Mythe et épopée I) [Mito y epopeya I]
3. Lingustica y literatura
Eran mis primeros pasos [ ]Imagínense: ¡publicado en los Anales del Museo Guimet! Un libro que se puso muy pronto en tela de juicio. Y que, como yo mismo lo proclamo, era muy sujeto a dudas.
(Georges Dumézil, a próposito de su tesis de 1924, Entretiens avec Didier Éribon *)
A fines del siglo XIX, el balance de los estudios indoeuropeos era negativo: cuanto más progresaban los estudios puramente linguïsticos, tanto más marcaban el paso los que versaban sobre la civilización y su presunta religión.
Georges Dumézil es el hombre que va a cambiar por completo la situación. Por el momento, prosigue sus estudios. El brillante alumno de primaria y segundaria es también el primero de su promoción en las oposiciones para integrar L'Ecole normale supérieure, en 1916. Es año guerra. Como la casi totalidad de los jóvenes franceses, Dumézil es incorporado en 1917 como oficial de artillería. Devuelto a la vida civil en febrero de 1919, gana las oposiciones a cátedra de Letras clásicas (Agrégation) en diciembre, da clases en un liceo, y lo abandona para preparar su tesis doctoral.
Es entonces cuando bajo la dirección de Meillet, Dumézil emprende la investigación que va a guiarle durante toda su vida. Lo cierto es que tuvo sus dudas: la física le había interesado y durante algún tiempo se preguntó si no iba a estudiar en el novísimo campo de lo nuclear Pero saldrán ganado los amores de la infancia y Meillet le proporciona las ideas que orientarán sus primeras investigaciones: cierto número de ecuaciones lingüísticas (es decir semejanza de palabras de diversas lenguas indoeuropeas) tienen un contenido religioso o mítico. Luego, el fracaso señalado no es total. Que se encargue el jóven Dumézil, dice Meillet, de reestudiar esas ecuaciones, y ya que se interesa por los mitos, que observe si aquellos en los que figura el vocabulario religioso o mítico localizado presentan alguna similitud.
La tesis de Dumézil se basa sobre una ecuación lingüística relevante: el brebaje de inmortalidad se llama en la India antigua amrtâ (amrita) y el alimento de inmortalidad, en Grecia antigua, ambrosiâ. Los dos términos son casi idénticos, y significan la « no muerte ». Dumézil estudia entonces el conjunto de los mitos que hablan de la conquista de un brebaje de inmortalidad en el mundo indoeuropeo y en 1924 publica un excelente libro: Le Festin d'immortalité. Étude de mythologie indo-européenne 1.**
En mi tesis de 1924 yo había tratado de reconstituir un ciclo, ya indoeuropeo, de la ambrosía, la bebida que hace inmortales a los dioses. Y fabriqué uno donde no lo había. Entre los Escandinavos, por ejemplo, que no suministran al filólogo el brebaje de la inmortalidad, promocioné la cerveza a ese rango [ ]
Mi libro era muy torpe. No lo vuelvo nunca a leer y sin embargo no consigo realmente deplorarlo ya que desde mi punto de vista, no era sino el primer barrote vacilante de la acrobática escala que me ha conducido a la terraza en la que me encuentro ahora. Reflexionando sobre las tonterías que has dicho -al menos en mi caso- es como terminas por descubrir probabilidades.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon)
1. Le festin d'immortalité. Étude de mythologie comparée indo-européenne, Annales du Musée Guimet, n 34, Paul Geuthner.
* Conversaciones con Didier Éribon (ndt.)
**El festín de inmortalidad. Estudio de mitología comparada indoeuropea (ndt.)
4. Viajes: Turquía, Cáucaso, Suecia.
Curiosamente, Meillet que ha proporcionado el punto de partida de la tesis, la rechaza -lo cual no es sino uno de los numerosos ejemplos de la desconfianza de algunos lingüistas hacia la mitología.
Dumezil no ha vuelto a dar clases en el liceo y vive de pequeños empleos. Está recién casado cuando se entera de que Meillet ha dejado de apoyarlo; además, otro de los miembros del tribunal, Henri Hubert, le explica que no hay lugar para él en la universidad francesa. Por eso acepta la propuesta que en 1925 le hace Jean Marx.
Este especialista de las novelas del rey Arturo, menos opuesto a los trabajos de un mitólogo, le propone trasladarse a Turquía para ocupar la cátedra de Historia de las religiones que Mustafá Kemal acaba de crear.
La estancia en Turquía será uno de los grandes momentos de la vida de Dumézil. Para empezar, aprende el turco, que mucho más tarde le servirá; luego, tiene la oportunidad de visitar, en 1929, a los supervivientes de un peublo caucasiano, los Ubik, localizados en 1912 por un viajero alemán al este de Turquía, en donde se habían refugiado después de haber sido vencidos por los Rusos en 1860-1870. Allí estudia su lengua. Y saca provecho de su situación para realizar un gran viaje por el Cáucaso. Profundiza su conocimiento de los diversos pueblos caucasianos y descubre la soprendente tradición oral del único que era de lengua indoeuropea, el de los Osetes. Vuelve a Turquía, y luego a Francia, con un cajón de libros en ruso o en lenguas caucasianas sobre las lenguas, tradiciones y costumbres del Cáucaso. Es hoy en día el fondo de caucasología entre los más ricos en un país occidental.
En 1931, consigue el puesto de lector de Francés de la universidad de Upsala, en Suecia, lo que le permite proseguir sus estudios sobre la religión germánica antigua y aprender a fondo una lengua nórdica.
5. Los Osetes
A continuación de su viaje por el Cáucaso, Dumézil llega a ser el principal (de hecho, durante largo tiempo, el único) especialista francés de las lenguas caucasianas. Es él quien redacta el capítulo sobre las tres familias en que se reparten esas lenguas, en la suma dirigida por Antoine Meillet y Marcel Cohen . En cuanto a los Osetes, aportan un material fundamental a las investigaciones mitológicas de Dumézil.
Ocupando el centro del Cáucaso, son los únicos descendientes de un gran pueblo, los Alanos, un ramal de los Escitas, y por consiguiente, de lengua iraniana. En su mitología, un pueblo legendario, los Nartes, son una proyección heroica de ellos mismos. Se distinguen dos elementos en esos mitos de los que Dumézil publicará dos recopilaciones: por una parte, se vinculan con el material folklórico común a toda Europa y al Asia occidental -los héroes combaten ogros, gigantes, dragones de siete cabezas, etc.-; por otra, esa tradición hunde sus raíces en la antigua religión de los Escitas, y más allá en la tradición indoeuropea (Dumézil lo probará en una serie de libros y de artículos).
Descubre así un texto según el cual los Nartes se dividen en tres familias, diferenciándose en fuertes, ricos e inteligentes. Lo cual a nuestro sabio le recuerda algo y en 1930 publica un artículo sobre « La préhistoire indo-iranienne des castes » *. Pues tanto en Irán como en la India, se conoce la división de la sociedad en tres categorías (que son efectivamente castas en la India) que corresponden a la división oseta: sacerdotes, guerreros y poseedores de rebaños.
La observación de esas similitudes desempeñará un papel fundamental en la obra de Dumézil.
Los Bori(i)atæ eran ricos en ganado (fons), los Alægatæ eran fuertes en inteligencia (zund), los Æxsærtægkatæ eran valientes (bhatær) y fuertes por los hombres (lg).
6. 1938 : las tres funciones.
En octubre de 1937, volví a tomar desde el principio el problema de Flamen-Brahman. Fue durante aquel examen de conciencia, aquella autocrítica, cuando una evidencia, negada hasta entonces, se me hizo patente. Desde hace casi cincuenta años no hago sino sacar las consecuencias de aquel descubrimiento.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon*)
En 1933, Dumézil regresa de Turquía: el indianista Sylvain Lévi (1863-1935), que había apreciado sus investigaciones, le consigue un puesto en L'Ecole pratique des hautes études para dictar un curso sobre mitología comparada indoeuropea. Paralelamente, Dumézil asiste a las clases de Marcel Granet sobre la antigua China, y el método de estudio de los textos de aquel sabio influirá mucho en él. En 1935, Lévi y Meillet, ya más favorable, le hacen nombrar director de estudios.
Es en 1938, en el momento de preparar una clase, cuando se sitúa el descubrimiento decisivo. El artículo de 19301 señalaba un parentesco de concepción entre los Osetes, los antiguos Iranianos y los Indios: descubrimiento interesante, pero que no salía del cuadro indoiraniano.
El descubrimieno de 1938 es de mayor amplitud . Existía en la Roma antigua una categoría de sacerdotes llamados flamines: tres de ellos eran llamados flamines mayores y se dedicaban al culto de Júpiter, el mayor de los dioses, de Marte, dios de la guerra, y de Quirino, protector de la colectividad y de la producción agrícola. Lo que Dumézil observa es que los caracteres que definen a esos dioses corresponden a las « castas indoiranianas » estudiadas anteriormente. Lo expone immediatamente en un artículo, « La préhistoire des flamines majeurs »2 **. Las tres funciones indoeuropeas -la primera, la soberanía, lo sagrado, la inteligencia; la segunda: la fuerza, y particularmente la de los guerreros; la tercera: la abundancia, tanto aquella producida por el trabajo agrícola como la representada por la colectividad -habían sido decubiertas.
1. Ver ficha 5, "La Préhistoria indoioraniana de las castas" 2. Revue de l'histoire des religions, CVIII, recogido en Idées Romaines, Gallimard, 1986.
* Converaciones con Didier Éribon (ndt.)
** La prehistoria de los flamines mayores (ndt.)
7. Mitología germánica
Las tradiciones reveladas por antiguos textos islandeses, los Edda, forman uno de los conjuntos principales de la tradición europea medieval. Desde su trabajo de 1924 sobre la bebida de inmortalidad1, Dumézil había estudiado algunos de los mitos de los Edda, y mostrado, por su parentesco con los mitos griegos, romanos o indios, que si su transcripción databa de la Edad Media, el material mítico era mucho más antiguo.
A fines de los años 1930, Dumézil trabajaba en una suerte de manual de la religión germánica -que no existía en francés- en el que defendía la tesis del origen antiguo del material mítico de los Edda, cuando su descubrimiento de 1938 interfirió con la redacción del libro y lo llevó a modificar el plan de la obra. Dado que si el conjunto coherente de las tres funciones (pronto hablará de trifuncionalidad, o de tripartición funcional) ha sido descubierto gracias a materiales romanos e indoiranianos, resulta que se encuentra también en el ámbito germánico.
Un texto que atestigua los últimos tiempos del paganismo en Suecia señala que en el templo de Upsala se adoraba a tres dioses: Thor, el más potente, Wotan, que dirige las guerras y proporciona el coraje; Fricco, dotado de un pene enorme, y que procura a los hombres la paz y la voluptuosidad. Esos mismos dioses se encuentran en la Saga de Egil: se invoca a Odin (=Wotan) para que se enoje contra un rey que ha despojado a Egil, Thor, para ahuyentarlo; y a Freyr (=Fricco) y a Njördhr para que odien a aquel que saquea los santuarios.Y todos los mitos confirman esas definiciones: Odin es el dios soberano, dueño de la magia (como Varuna, su homólogo indio) y de la victoria. Thor es el fuerte, armado de un martillo, Freyr, con su padre Njördhr y su hermana Freya, se ocupa de la fecundidad. La tripartición funcional es en la misma medida germánica, y los mitos germánicos de los Edda son verdaderamente antiquísimos.
8. Primeras utilizaciones de un descubrimiento.
A mi regreso a Francia, en septiembre de 1940, redacté Jupiter, Mars, Quirinus, esbozo más que programa de lo que vendría después y que vislumbaba sólo a grandes trazos.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon*)
Mythes et dieux des Germains1 [Los dioses de los germanos], sale a la luz en 1939. Es el año del principio de la Segunda Guerra mundial. Dumézil es movilizado; a causa de su conocimiento del país y de la lengua, se le manda a Turquía, destino que lo salva de integrar el millón y medio de prisioneros de guerra franceses de mayo y junio de 1940. El armisticio permite su desmovilización y su regreso a Francia.
Pero el nuevo régimen lo priva de su cátedra de L' Ecole pratique des Hautes Etudes por haber tomado parte en una logia masónica entre1936 y 1939, ya que el régimen francés de Pétain quería eliminar a los masones, igual que a los judíos, de los servicios estatales.
Dumézil se gana la vida dando clases particulares; lo salva un colegio católico de Pontoise, la academia Saint-Martin, proponiéndole dar la clase de latín. Al año siguiente, el historiador de la antigüedad Jérôme Carcopino (1881-1970), nombrado ministro de Educación, lo reintegra en su puesto. Por gratitud para con la academia Saint-Martin, Dumézil seguirá dando su clase de latín todos los miércoles en Saint-Martin, hasta 1947.
Los años de la guerra le dejan pues tiempo para trabajar. Publica numerosos libros entre 1939 y 1948 -en su mayoría en las ediciones Gallimard. Componen dos series, Les mythes romains2 y Jupiter, Mars, Quirinus3* cuyos títulos revelan la importancia tomada de súbito por el material propiamente romano en el trabajo de Dumézil, incluso si dichas obras son siempre, correlativamente, la ocasión de cotejar los datos romanos con los datos escandinavos, célticos o iranianos.
9. Nueva visita a Roma
El descubrimiento de que Roma presentaba una teología y un sacerdocio emparentados con los de la India y de Irán (Dumézil comparaba incluso el nombre mismo de los flamines con el de los brahmanes, representantes de la primera casta en la India) fue lo que llevó al investigador a examinar dichas tradiciones. A partir de ahí va de un descubrimiento a otro.
El primero es que la tripartición funcional estructura algunos de los mitos. Primero el más importante, el de la fundación de la ciudad. Es obra de Rómulo, hijo del dios Marte. Una guerra estalla poco después con los vecinos, los ricos Sabinos, como consecuencia del rapto de sus hijas. La guerra se termina por una alianza; el jefe sabino Titus Tatius va a Roma y se trae a sus dioses -los cuales tienen todos algo que ver con la fecundidad. Por consiguiente, Rómulo tiene por su parte a los dioses de primera (Júpiter) y de segunda (Marte) función, los Sabinos, los de tercera.
Después es la dinastía de los reyes de Roma la que aparece organizada por un legado conceptual indoeuropeo. Dumézil, al mismo tiempo que las tres funciones, descubre parte de la esfera de la soberanía bajo dos aspectos, llamados (según los datos indios védicos) la vertiente Varuna y la vertiente Mitra1. Constata entonces que entre los reyes de Roma anteriores a los reyes etruscos, el primero, Rómulo, se distingue del segundo, Numa Pompilio, como Varuna de Mitra; el tercero, Tulio Hostilio, se pasa el reino entero guerreando; el cuarto, Anco Marcio, enriquece la ciudad, la administra económicamente, funda un puerto. Por lo tanto, los primeros reyes de Roma ilustran sucesivamente las tres funciones, distinguiéndose la primera en sus dos aspectos (Rómulo en el aspecto Varuna y Numa Pompilio en el aspecto Mitra).
Y los paralelismos míticos, que el siglo XIX había buscado en vano, se multiplican: los talismanes del rey Numa tienen sus equivalentes entre los Celtas, los Escitas, en el antiguo Irán; lo que se cuenta del segundo rey etrusco, Servio Tulio, tiene su paralelo en la India antigua, tanto en el motivo del censo como en el de la vaca de abundancia; el héroe Horacio Cocles se dedica, con los ojos, o con el único que tiene,2 a las mismas muecas que el Irlandés Cuchulinn o el Escandinavo Egil
10. Teología iraniana
Los textos religiosos más antiguos de Irán, reunidos en el siglo IV de nuestra era en un conjunto, el Avesta, ponen ante todo en escena a un dios soberano, y único en los primeros escritos, Ahura Mazdâ. Pero a ese dios se le añaden entidades mal definidas como los seis Amecha Spenta, a veces llamados « arcángeles » en el mazdeismo. Dumézil conocía la religión persa desde sus primero trabajos: una de esas entidades se llamaba Ameretãt, que es equivalente de la amrtâ (amrita) india, la ambrosiâ griega su tesis de 1924 contenía un capítulo sobre el tema1. En 1945 descubre que los nombres, los empleos y más tardíamente los elementos puestos en relación con esas seis entidades, permiten ver que se reparten según las tres funciones: Vohu Maha, el « Buen Pensamiento » corresponde a la vertiente Mitra de la soberanía, y Acha, el orden, a Varuna, pues la palabra es idéntica al antiguo indio Rta, orden cósmico del que Varuna es el garante; Xchathra, la « Potencia » es el equivalente del ksatriya, el « guerrero » indio; Armaiti, el « Pensamiento piadoso » que es la Tierra y la Madre de los Iranianos; Hurvatat, la « Integridad », y Amereât, la « no muerte ». Como en Roma, la primera función está expresada en sus dos aspectos (Mitra-Varuna), y la tercera, por una pluralidad de figuras.
El artículo de 19302 mostraba la concordancia de la India, del antiguo Irán, de la tradición oseta en una tripartición de la sociedad según los mismos criterios.
« La Préhistoire des flamines majeurs »3* la extendía a la teología romana. Lo que aparece hoy es que la Roma más antigua, el más antiguo Irán, utilizaron el mismo cuadro de pensamiento para los mitos, panteones y organizaciones humanas. La herencia indoeuropea salta a la vista una vez más
11. Fecundidad de la trifuncionalidad
En los mitos y las literaturas que vengo estudiando, lo que más me ha llamado la atención es la increíble diversidad de las variantes -proliferación y mutilación, transferencias e inversiones, descentramientos, ósmosis etc.- que se forman sobre lo que yo simplifico al presentarlo como un esquema común.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon *)
De hecho, a partir del descubrimiento de 1938, Dumézil descubre dos órdenes de cosas. Por una parte, la multiplicidad de las organizaciones trifuncionales, no sólo en los mitos y las organizaciones de los dioses o de los hombres, sino también en todos los órdenes de los seres, objetos y fenómenos concebibles. Por otra parte, son campos enteros de mitología común lo que se revela, de una a otra punta del ámbito indoeuropeo -por ejemplo, el mito de los orígenes de Roma1 tiene un paralelo riguroso en el mito de la primera guerra de los dioses en los Edda: en efecto, el conflicto opone a un grupo de dioses, los Ases, entre los cuales se encuentran Odin y Thor, y otro grupo, los Vanes, que está compuesto ante todo de Freyr, Njördhr, Freya, es decir los dioses de la fecundidad: como en Roma, un mito de fundación en este caso, la fundación de la sociedad divina) opone las dos primeras funciones a la tercera.
En cuanto a las triadas divinas organizadas según las tres funciones, después de Upsala y Roma, Dumézil las descubre también en Iguvio, entre los Umbros del centro de Italia, y en Lanuvio, en el Lacio.
Los mitos, y a veces los cuentos, suelen poner en escena ciertas elecciones -el troyano Paris tiene que elegir entre Hera, que le brinda la soberanía, Atena que le ofrece la conquista y Afrodita que le promete la mujer más bella del mundo; el rey iraní Feridûn hace que elijan sus tres hijos: Salm quería grandes riquezas, y obtiene el imperio romano: Tôz quería el valor, y conquista el Turquestán, Erico, devoto de la ley y de la religión, recibe en herencia Irán y la India -, culpas dioses, héroes (Indra, Héracles, el danés Starcatherus), cometen faltas que se reparten entre las tres funciones-, plagas -según un texto gálico, el rey legendario Lludd al ver que su reino estaba afligido de una raza de « sabios » que lo entendían todo, de dos dragones que combatían entre sí, de un mago que robaba todos los alimentos, y del mismo modo, las inscripciones reales del rey persa Darío piden a Ahura Mazdâ que impida que aparezcan el ejército, las malas cosechas y la mentira.
Son los mismos « lugares geográficos » los que estoy estudiando, sólo que se multiplican. Si usted quiere, uno empieza por tener una visión global y confusa. Y a medida que se precisa tal o cual punto, ve que los que estaban a oscuras hasta ahora, se iluminan. Y surgen otros problemas.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon*)
1. Ver ficha 9.
* Conversaciones con Didier Éribon. (ndt.)
12. Grecia está aparte
Grecia, como siempre, ha elegido lo mejor: a las reflexiones hechas y derechas, a las relaciones preestablecidas entre los hombes y las cosas que le proponía la herencia de los ancestros del Norte, ha preferido los riesgos y las oportunidades de la crítica y de la observación, ha contemplado el hombre, la sociedad y el mundo con ojos nuevos.
(Georges Dumézil, Mythe et épopée I) [Mito y epopeya]
Las dos mitologías más imponentes del mundo indoeuropeo son, y con mucho, la India y la antigua Grecia. Era normal que proporcionaran, a lo largo del siglo XIX, los dos pilares de la comparación mitológica.
Dumézil, al principio, no derogó a la regla: su primer libro compara la ambrosía con la
amr tâ 1, otro, del mismo año, trata del mito de las Lemnianas 2, luego, el tercero y el cuarto abordan sucesivamente la semejanza entre los Centauros griegos y los Gandharva indios y los mitos griegos del dios de Cielo, Urano, a la luz de los mitos y ritos indios acerca de Varuna 3.
Pero Grecia ya no desempeña ningún papel ni en el artículo de 1938 ni en los libros publicados entre 1939 y 1945. La trifuncionalidad, la bipartición de la soberanía, los mitos fundadores que oponen unas funciones a otras, los innumerables motivos anotados en las encuestas acerca de los talismanes reales o las muecas del guerrero, la vaca de la abundancia matada por un rey y la mujer ebria de oro todo ello lo han suministrado y alimentado los aportes indios, iranianos (osetas entre otros), romanos, germánicos, célticos.
El primero sorprendido es el propio Dumézil: Grecia, que por su lengua ha dado tanto a la gramática comparada y cuyos textos son tan ricos, es la provincia del mundo indoeuropeo que menos contribuye a la comparación.
Sólo más tarde, Dumézil, a la luz de lo adquirido, discernirá casos de mitos en que la tripartición desempeña un papel (el juicio de Paris, en 1953, el transcurso de la vida de Heracles, en 1956). Por el momento, se interroga sobre esa extraña laguna. Muchas veces expresará la idea de que en Grecia el brote del pensamiento libre, sin sacerdotes dictando dogmas, en donde la verdad surge de la discusión, suplantó muy tempranamente los cuadros del pensamiento antiguo. La tripartición funcional parecía como que pertenecía al pensamiento en la prehistoria de Grecia, y ya no al de su historia.
13. De los Vedas al Mahabarata
El cuarto volumen de la serie "Jupiter, Mars, Quirinus", en 1948, se dedica ampliamente a presentar el descubrimiento de un colega sueco, Stig Wikander (1908-1983): estudiando el Mahabarata, la epopeya india más importante, éste último observa que los héroes de ese relato épico, llamados Pandavas, son los hijos de los dioses védicos de los que Dumézil ha mostrado precisamente que expresan las tres funciones.
El Rg-Veda (Rig-Veda) es el conjunto de himnos más antiguo de la India; en él se menciona a un gran número de divinidades. Y los trabajos de Dumézil desde 1938 habían consistido en gran parte en un estudio de esos grupos divinos. Había descubierto la pareja de dioses soberanos, Varuna y Mitra2, una pareja de dioses de la guerra que comprendía en primer lugar Indra, y a su lado, más violento, Vayú, el Viento; y expresando la tercera función una pluralidad de dioses (como en Irán, en Roma y en Escandinavia), entre los cuales se destaca un grupo fraterno, los Asvina.
Wikander observa, en un artículo publicado en 1947, que, sobre cinco Pandavas, los dos últimos, Nakula y Saha-deva, que no tienen la misma madre que los otros, tienen por padres divinos a los Asvina; en cuanto a los otros tres, Bhima es hijo de Vayú, Ardyuna es hijo de Indra, y sólo el mayor, Yudhis, es hijo de un dios no védico, Dharma -pero dharma es el equivalente hinduista del Rta védico, del que Varuna era el garante. El investigador concluye: las tres funciones estructuran el Mahabarata, sea cual sea la edad de esta epopeya.
Dumézil advierte enseguida la importancia del descubrimiento. Traduce el artículo y lo comenta. Más tarde, después de leer la integralidad del Mahabarata, hará de él un magnífico análisis en la casi totalidad del primer volumen de Mythe et épopée3 [Mito y epopeya].
Fue sólo después de 1945 cuando mi pequeña bomba de 1938 produjo algún ruido [ ] En Upsala, el indianista Stig Wikander, menor que yo de diez años, encontró en mis análisis los datos comparativos que le permitieron explicar la estructura del Mahabarata.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon)*
14. Estructura: Mitra -Varuna
Mitra es el soberano bajo su aspecto razonador, claro, ordenado, tranquilo, bondadoso, sacerdotal; Varuna es el soberano bajo su aspecto agresor, sombrío, inspirado, violento, terrible, guerrero.
(Georges Dumézil, Mitra-Varuna)
En su obra acerca de los himnos védicos1 , el indianista Abel Bergaigne (1838-1888) había puesto de manifiesto que dos figuras divinas tienen, en relación con las demás divinidades, una función dominante que llamó « de soberanía ». Uno de los descubrimientos principales de Georges Dumézil es que esa pareja de dioses soberanos no se limita a la India antigua, sino que se encuentra bajo formas distintas en gran parte del mundo indoeuropeo por ejemplo los dos primeros reyes de Roma2 , o en Irán 3, también entre los Germanos, en donde, junto al dios principal Wotan-Odin, existía un dios más pacífico, Ziu/Tyr, garante de la justicia.
Se trata pues de una tipología que opone un primer aspecto Varuna, violento, alejado de los hombres, a otro, Mitra, pacífico, próximo a los hombres, que Dumézil descubre en otras culturas que las de la India, pero como ella de lengua indoeuropea.
Varuna tiene afinidades con la guerra: su equivalente germánico, Odin, conduce a la victoria, y Rómulo crea una suerte de policía para asegurar su poder. Los medios de acción de Varuna son los vínculos y la mâyâ, es decir la magia que crean las formas, la ilusión: Odin es el dios de la embriaguez, el dios de los ahorcados, mientras que los policías de Rómulo son los lictores, « los que atacan ».
A la inversa, Mitra, cuyo nombre significa el « Contrato » se ocupa de las relaciones negociadas entre los hombres, como Tyr se ocupa de la justicia; es « más sacerdote » frente al mago Varuna; en Roma, Numa es el rey que crea los cultos y los sacerdocios, adora ante todo a Fides, la diosa de la « Confianza »; Mitra tiene más afinidades con la tercera función; en cuanto al sabino Numa, toma consejo de la ninfa de un manantial.
Ulteriores investigaciones revelarán otros ejemplos de esa bipartición, tal como, en Irán, la pareja de Amecha Spenta, con Vohu Manah y Acha4 .Y los seguidores de Dumézil descubrirán otras formas de ello en Grecia, en la epopeya francesa
La oposición Mitra-Varuna es una estructura, de igual manera que la tripartición funcional, y esa bipartición de la soberanía en sus dos aspectos opuestos y complementarios es verdaderamente una de las adquisiciones del comparatismo indoeuropeanista estudiado por Dumézil: no se observa fuera del ámbito de las lenguas indoeuropeas.
15. Estructura: el tuerto y el manco
En una circunstancia importante para la sociedad, en Roma para la sociedad humana, en Escandinavia para la sociedad divina, en una situación de sumo peligro, la salvación se consigue mediante acciones conjuntas, sucesivas y complementarias de dos personajes, uno tuerto, [ ] y otro que se vuelve tullido de mano [ ].
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon)*
Otra pareja, menos contrastada que la anterior, pero que, recurrente, forma en adelante un conjunto estructurado, es la que constituyen un tuerto y un manco. Por lo demás, la pareja se vincula con la anterior.
Según los Edda, Odin es tuerto -ha dado un ojo a cambio de la sabiduría-, y T'yr es manco -después de poner la mano en las fauces de un lobo, y de haber jurado en falso.
En la India esas dolencias se encuentran en divinidas distintas de Mitra y Varuna, pero como ellas, de la esfera de la soberanía: Bhaga, próximo a Mitra, es ciego (es él quien reparte los bienes entre los hombres); Savitri, próximo a Varuna tiene las manos de oro -lo que recuerda un mito irlandés en que el rey de los dioses, Nuadu, pierde el brazo derecho que será sustituido por un brazo de plata, pero eso permite a los dioses realizar un acuerdo con sus adversarios, mientras que su sucesor, Lug, se entrega a una danza mágica sobre una pierna y con sólo un ojo abierto.
Enfin el doble motivo se encuentra en Roma, separado a la vez de la soberanía y de lo divino: durante la guerra contra los etruscos, después de la fundación de la república, dos héroes van a ilustrarse. Por un lado, Horacio Cocles, que es tuerto, aterroriza a sus enemigos, según unos textos, con su único ojo; del otro, Mucius Scaevola (el « zurdo »), espanta al rey enemigo prestando un falso juramento que autentifica dejándose quemar la mano en las llamas.
* Conversaciones con Didier Éribon. (ndt.)
16. Estructura : el Fuego y el Viento
Una vez más, la comparación entre la India y Roma permite a Dumézil, durante el fértil decenio 1940-1950, descubrir un conjunto teológico tan sistemático que de nuevo conviene hablar de estructura.
Se trata de la disposición de los himnos védicos, y del orden de las operaciones cultuales de los Romanos. En unos y otros la divinidad del Fuego está en posición señalada: en los himnos ocurre que Agni, el Fuego encabece la invocación pero por lo general, está al final; en Roma, Vesta, la diosa del Fuego, es según Cicerón, la de los extrema: se le sacrifica a lo último, o se terminan con ella las invocaciones. En Irán, Atar, el Fuego, está a veces al frente de las invocaciones colectivas, más comúnmente al final. En lo que toca a Gracia podemos añadir que Hestia, homólogo de Vesta, está a menudo al principio en las invocaciones similares.
Pero si Vesta, Agni, Atar están con más frecuencia en cola que en cabeza es porque otra figura divina puede ocupar el primer puesto. Y dicha localización no se debe tampoco al azar. En la India es a menudo Vayú, el Viento, quien abre una invocación. Se sospecha que ocurría lo mismo con Vata su homólogo del Irán antiguo. En Roma, ningún dios del Viento desempeña ese papel, que en cambio hace de modo específico un dios Ianus (Jano). Ianus no es un dios viento; pero lo propio del viento es circular, y el nombre de Ianus se basa en una raíz que significa « ir ».
Estos conceptos se comprenden: la invocación, el sarificio, han de ser llevados hasta los dioses y no hay mejores vectores que el viento y el fuego. Lo cual no impide que observando cómo se situaba a las divinidades de esos elementos en lugares peculiares, concibiendo incluso un dios específico de los comienzos (Ianus), Dumézil descubría una nueva originalidad, pues semejante pareja operativa del sacrificio o de la invocación no se comprueba fuera del mundo indoeuropeo.
17. Las lenguas caucasianas y el turco y el quechua
El Cáucaso del Norte y la maravillosa costa por la cual éste aborda el mar Negro y se prolonga largamente hacia el Sur, es un conservatorio de pueblos y de lenguas de los más interesantes que subsiste en la tierra.
(Georges Dumézil, Mythe et épopée I) [Mito y epopeya]
Al margen de su gran obra mitológica, Dumézil no dejó nunca de seguir estudiando temas de lingüistica. Era por las lenguas por donde había empezado precozmente su carrera1 y siempre abordó los textos como filólogo. La investigación lingüistica propiamente dicha le interesó menos, aunque no la ignoró.
Especialista de las lenguas del Cáucaso2, retorna a aquella región en 1954, y seguirá volviendo allá con regularidad, en verano, hasta 1972. Allí estudia diferentes lenguas, siendo en varias ocasiones el primer autor occidental en hacerlo, y particularmente el ubik (¡ idioma peculiar con sus ochenta y dos consonantes y dos o tres vocales!) que está a punto de desaparecer. Descubre a Tevfik Esenc -al que se llamará más tarde « el último de los Ubik » (1897/1902-1992), porque aquel hombre, por más señas analbabeto total, tenía una aguda conciencia de su lengua, de sus sonidos y sutilezas-, que va a ser un valioso auxiliar del investigador, ayudándole a registrar todo lo que se puede de una lengua que se encuentra en peligro de muerte.
Ese trabajo con los Ubik, como el que realiza con los Cherqueses, da lugar a numerosas publicaciones.
Mucho menos conocida es una serie de artículos (cuatro, entre 1954 y 1957) en que, después de un viaje al Perú, durante el cual se había lógicamente interesado por la lengua local, el quechua, Dumézil observó una curiosa semejanza entre los seis primeros nombres de los números en aquella lengua y su equivalente en turco. Planteando, a partir de esas aproximaciones, las ecuaciones consiguientes, llegó a vislumbrar todo un vocabulario común al quechua y al turco. Hasta la fecha, aquella investigación no ha tenido continuación.
18. Destellos védicos sobre Roma
[ ] basta con apelar al testimonio de la India: los himnos del Rig-Veda no describen los ritos, pero sí revelan claramente los mitos.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon) *
En 1949, Dumézil es elegido catedrático del Collège de France en donde funda la cátedra de « civilización indoeuropea » con el apoyo del lingüista Émile Benveniste (1902-1976) y del americanista Claude Lévi-Strauss.
El método que se ha revelado tan fértil anteriormente sigue siendo utilizado en los años 1950: la cultura de la Roma primitiva presenta muchos rasgos comunes con la India védica; pero, tanto la India revela explicaciones detalladas sobre sus ritos y sus dioses, tanto Roma permanece muda ignorando muchas veces por qué cumplía con aquellos ritos. La clave del trabajo de Dumézil consistirá en explicar los datos romanos por los textos indios.
Rituels indo-européens à Rome 1 ** (1954) muestra cómo algunos viejos rituales, mal comprendidos por los Romanos, y después de ellos por los especialistas de Roma, encuentran su explicación en los Brâhmana. Así, en los Fordicidia, los Romanos sacrificaban el 13 de abril, una vaca preñada. A lo cual la India védica ofrece un paralelo con el sacrificioo de la « vaca de ocho patas » es decir igualmente preñada. Y no sólo expone con un mayor lujo de detalles cómo se operaba el sacrificio de las vacas preñadas, sino que explica por qué era necesario que las vacas lo estuvieran. Y es de la misma forma como queda esclarecida la oposición, en Roma, entre el templo redondo de Vesta y los templos cuadrados de los otros dioses formas que son, en la India, las de dos de los tres fuegos del sacrificio védico-, o que el ritual romano del october equus, caballo sacrificado en octubre, es comparado con el ritual indio antiguo llamado achvamedha, mucho mejor conocido por los textos.
Déesses latines et mythes védiques 2 ***(1956) aplica un tratamiento homólogo a la elucidación de cuatro diosas latinas, Mater Matuta, Angerona, Fortuna Primigenis, Lua Mater. Para la primera, por ejemplo, diosa de la Aurora, ¿cómo se explica que con ocasión de su fiesta, el 11 de junio, las mujeres casadas lleven en brazos a los niños de pecho de sus hermanas y hagan penetrar a una esclava en el templo y luego la echen fuera a palos? En la India védica, explica Dumézil, Noche y Aurora son hermanas, Noche da a luz al Día, y Aurora cuida de él. Luego, en los Matralia, las mujeres toman al niño (el Día) de su hermana (la Noche), pero cuando le toca a la Aurora echar fuera a la Noche, es una esclava la encargada de desempeñar el papel de aquélla.
19. Mito y epopeya I. El Mahabarata, Virgilio, los Nartes.
[ ] como introducción a todo este párrafo, yo aconsejaría el primer tomo de Mythe et épopée, [ ] Retomé allí, en toda su amplitud, los análisis que había propuesto en artículos o en breves estudios.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon*)
Dumézil se jubila en 1968. Su pensamento ha evolucionado mucho desde el descubrimiento inicial de 1938. Si en aquel entonces tenía tendencia a pensar que un reparto social de los papeles había podido ser el origen de la tripartición funcional, se da cuenta de que ha sido un sistema del mundo que permitía a los indoeuropeos analizar y clasificar el mundo. Por lo demás, muy crítico para con su propia obra, rechazando incluso todos los trabajos mitológicos anteriores a 1938, volviendo a menudo sobre los temas tratados, decide aprovechar su jubilación para poner las cosas en limpio, separar lo bueno de lo malo, sacar las consecuencias de sus obras de los tres decenios atrás.
La primera síntesis es el voluminoso tomo I de Mythe et épopée1[Mito y epopeya] . Dumézil se propone hacer el balance definitivo -¡ que no será tal!- de tres legajos que han ocupado su atención durante largo tiermpo: el análisis del Mahabarata, a continuación del artículo de Stig Wikander de 19472, aquí muy considerblemente aumentado y tomando en cuenta a todos los principales prsonajes del poema; el mito de la primera composición étnica de Roma a partir de tres componentes, según lo que han expuesto Virgilio y Propercio, sobre todo en la época de Augusto; el de la fundación de la ciudad y los primeros reyes3; por fin el asunto oseta, el de esas tres familias entre las que se reparten los Nartes4, con el examen de todos los mitos, por ejemplo aquellos en que los Fuertes se enfrentan, para despojarlos, a los Ricos, que ponen así a la luz los rasgos característicos de las tres familias, en toda su magnitud.
La cuarta parte, « Epica minora », vuelve sobre el tema de las tres plagas, en la India, en Irán, etc., y de la elección, ya sea propuesta a tres personajes (los hijos de Feridûn5, los hijos de Guillermo el Conquistador), ya triple, y propuesta a un solo personaje (Paris, Drona en el Mahabarata).
20. Mito y epopeya II y III, la India, Irán, Irlanda
Los tomos siguientes de Mythe et épopée 1[Mito y epopeya] ( 1971,1973) no llevan tan bien su nombre: cuando el primer tomo se proponía estudiar efectivamente cómo una materia épica, es decir literaria, prolongaba o adaptaba mitos antiguos, la comparación mitológica se encontraba entonces río arriba; los volúmenes siguientes estudian fragmentos de epopeyas, o epopeyas perdidas (es el caso de las de Heracles), y se entregan a la franca comparación mitológica para el mayor goce tanto del autor como del lector. En uno de ellos Dumézil estudia a un héroe guerrero, sometido a un rey, pero al que eventualmente mata, y a veces triple pecador (los Indios Sisupâla y Jarâsandha, el Escandinavo Starkadhr, el Griego Heracles), un curioso brujo (llamado Kavi Usan en el Shanameh, Kâvya Uchanas en el Mahabarata) haciendo de él un personaje de la tradición común indo-iraniana, o también un personaje de rey culpable de orgullo, salvado por sus hijos, particularmente por su hija (son los Indios Yayâti, Yima, Vasu Uparicara, el Irlandés Edchaid Feidled; por otra parte los nombres de las hijas deYayâti, Mâdhavî y del Irlandés Medb, son idénticos: significan « embriaguez »).
Menos « épico » aún, el otro tomo se interesa por un grupo mítico y ritual constituido por las leyendas romanas (del dios Neptuno, con sus festejos, los Neptunalia), irlandesa (del pozo ordálico de Nechtan), e indoiraniana (del dios llamado Apâm Napât, de funcionalidad también ordálica en Irán). El « material romano » compone lo esencial del volumen: la investigación de Dumézil que había corrido los primeros tiempos de Roma, de la historia a la mitología, prorroga su estudio hasta el pleno periodo histórico, mostrando cómo la organización de una biografía según las tres funciones tanto como la influencia de una mitología solar, han podido informar, en la analística romana, la imagen de personajes reales. Los hombres cuya comparación mitológica aclara las vidas, Camilo, Coriolano, Publicola, han vivido entre el VI y el IV siglo antes de J-C.
¡Aquí el problema de fondo es más « Historia y mito » que « Mito y epopeya »!
21. Roma, siempre
Después de la serie Mythe et épopée [Mito y epopeya], se han terminado las grandes síntesis comparativas y el investigador va a dedicarse en adelante, con sostenido compás, al estudio de puntos particulares. Tan particulares que en los últimos años se tratará de « Esbozos » de mitologías, popurrí de estudios en los que la agrupación temática será en el mejor de los casos geográfica, o también de densas monografías que exploran un tema preciso.
Les Dieux souverains des Indo-Européens1 [Los dioses soberanos de los indoeuropeos] es un libro de síntesis con el que Dumézil tenía empeño desde mucho tiempo atrás, y que permite recapitular uno de los asuntos más rigurosos que podía presentar: el estudio completo de la pareja Mitra-Varuna2 en las diferentes religiones indoeuropeas. Deja al cuidado de las generaciones futuras efectuar las síntesis sobre la segunda y tercera funciones menos logradas
Otras dos monografías, publicadas respectivamente en 1969 y 1975, son romanas. Idées romaines3* dedica trescientas páginas al estudio de nociones y divinidades romanas o a problemas de la tripartición funcional en esa misma tradición. Fêtes romaines d'été et d'automne4** vuelve sobre los Neptunalia5 y otras fiestas de temporada romanas, y se prolonga en Dix Questions romaines, ***en donde se retoman y reexaminan trabajos anteriores sobre el caballo de octubre, la Fortuna6, Camila7. Cuestiones que vuelve a tomar y a examinar en varios « Esbozos » de las últimos obras.
Es de lo que yo no trataré y que merecería ser tratado. El principio de esos Esbozos es plantear un problema e indicar lo que pienso que es, hic et nunc, el principal elemento de solución.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon)****
22. De los Osetes a los Escitas
El estudio de los Osetes atraviesa la vida de Dumézil y, en cierto sentido, está en el punto de partida de lo que considerará como el mayor descubrimiento de su vida1. Si puede decirse que encuentra precisamente su apogeo en el magistral estudio de la epopeya oseta que constituye la tercera parte del primer tomo de Mythe et épopée 2[Mito y epopeya], una suma publicada diez años más tarde -1978, año de la eleción de Dumézil a la Academia francesa-, en parte una reunión de artículos, propone, bajo el título de Romans de Scythie et d'alentour3 *, un maravilloso análisis de la antigua sociedad y de la religión de los Escitas a la luz de las tradiciones de sus descendientes, los Osetes.
El análisis es pues una anamnesis: aclara lo que sabemos de los Escitas -por el libro IV de las Historias de Herodoto, más que nada, y por otros escritores antiguos, la arqueología, el decorado de los búcaros -gracias a la inmensa literatura oral dee los Osetes. Ahí sobre todo se verifica la calidad de esa tradición: trátese del dios de la guerra, de la diosa « que da luz y calor », de la enfermedad de la mujer que según Herodoto afectaba a los sacerdotes de Enaria y que afecta al Narte Xaemyc, en la leyenda oseta, del tema de los hijos de ciego, de la nieve de plumas (o de guata), de los datos acerca de los rituales funerarios, o sobre el caldero del soberano, ya no es la herencia indoeuropea lo que está a menudo puesto de manifiesto, sino dentro de una tradición cultural específica, la larga continuidad cultural que va desde los Escitas hasta un pequeño pueblo del Cáucaso.
23. Discreto regreso de Grecia.
Me ocupaban otros asuntos más urgentes y más prometedores, y el abuso de la referencia griega me había extraviado tantas veces antes de 1938, que me volví después demasiado prudente. Me hace feliz que lo exploren los más jóvenes.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon) *
Ya señalamos cómo en la comparación mitológica, Grecia faltaba a la cita, indoeuropea1. Ausente en los trabajos posteriores a 1938, hace una tímida reaparición en un artículo de 1953 en el que Dumézil, derogando a su regla de no considerar sino los textos más antiguos, pero sometiéndose a la evidencia, señalaba cómo la elección de Paris entre tres diosas o la organización de la ciudad ideal en la República de Platón son ejemplos perfectos de series trifuncionales.
Es poco: Grecia sigue sin figurar en las grandes obras siguientes. Totalmente ausente (salvo en lo de la elección de Paris y la historia de Heracles) de los tres tomos de Mythe et épopée, no será objeto de ninguna monografía. Está siempre aparte.
Más que nada son los helenistas, Lucien Gerschel, Jean-Pierre Vernant, Francis Vian, Atsuhiko Yoshida, Bernard Sergent, quienes descubren poco a poco, en el mito de las razas sucesivas de Hesiodo, en las leyendas de Tebas, en las tradiciones de
Esparta o en la Iliada, tratamientos trifuncionales. Estos últimos revelan, al propio Dumézil en primer lugar, cómo la tripartición funcional ha tomado formas originales que hay que saber discernir en una materia griega aun más compleja que las formas de los himnos védicos o las secas descripciones romanas.
En lo sucesivo, los volúmenes de « Esbozos »2 contienen gran número de apostillas sobre los mitos griegos, los tres pecados del rey troyano Laomedonte, la diosa triple Hécate, sobre Apolo, comparado con la diosa védica Vâc (« Palabra ») , o sobre la manera como Ulises domó a Circe Y principalmente, Dumézil muestra que si el juicio de Paris no está relatado en la Iliada, en donde sólo es objeto de una alusión, todo lo que ahí se dice de las tres diosas implicadas es conforme a las propuestas que cada una hace al pastor.
Por lo demás, en esto también, Dumézil dejaba grano que moler para otros investigadores.
24. Georges Dumézil y Claude Lévi-Strauss
Francia se honra de tener otro muy gran mitólogo en la persona de Claude Lévi-Strauss. Su obra es bien conocida: yendo de la filosofía a la sociología, se interesó por las estructuras simbólicas, pasando luego, para observarlas, a la mitología. Los cuatro tomos de sus Mythologiques (1964-1971) son una de las obras capitales del siglo XX.
Hay quienes se han complacido comparando a los dos sabios -ambos estructuralistas- y oponiéndolos. Por ciero, el campo de estudio y los métodos los oponen totalmente. Dumézil estudiaba textos de sociedades antiguas, pertenecientes a la misma familia lingüistica, siendo su meta reconstituir un pensamiento común a dicha familia; el estructuralismo era para él un método de trabajo. Lévi-Strauss trabaja sobre una literatura oral (mitos recogidos, principalmente en los siglos XIX y XX, entre los pueblos indoamericanos contemporáneos pertenecientes a una multitud de familias lingüisticas, siendo su meta comprender el modo de funcionamiento del espíritu humano; para él, el estructuralismo es una doctrina. Paradójicamente, el filólogo Dumézil ha hecho obra antropológica, estudiando el pensamiento y el sistema de valores de un grupo humano dado (los Indoeuropeos), mientras que el antropólogo Lévi-Strauss ha hecho obra filosófica al establecer reglas psíquicas comunes a toda la humanidad.
Sin embargo, Dumézil y Lévi-Strauss se estimaban profundamente y siempre se respaldaron: aquél ayudo a éste a ser admitido en L' Ecole Pratique des Hautes Etudes y luego en el Collège de France, éste recibió a aquél en la Academia Francesa.
Pues, más allá de su común interés por los mitos, más allá del estructuralismo, en realidad mucho menos ambicioso en Dumézil que en Lévi-Strauss, existía la convicción de la seriedad, del rigor, de la exhaustividad en la documentación, que garantizaba el avance de la investigación -por muy diferentes que hayan sido los resultados.
25. El compromiso político y la crítica de Dumézil
En seguida que los productos de una reflexión se ponen en circulación, hay peligro de mala lectura. Y mirándolo bien, tal vez sea mejor que las malas lecturas se manifiesten pronto para que uno pueda rectificarlas estando en vida.
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon) *
A principios de los años 1920, un condiscípulo de liceo, Pierre Gaxote, presenta a Dumézil con Charles Maurras, el dirigente del importante movimiento de extrema derecha Action Française. El muchacho, muy influenciado por él, lo trata bastante durante unos cuantos años hasta que termina por distanciarse, en 1924. Pues aunque admite el nacionalismo de Maurras, no soporta su antisemitismo (su propio padre había sido partidario de Dreyfus).
En los años 1930, bajo el seudónimo de Georges Marcenay, Dumézil redacta la crónica de política internacional del diario nacionalista Le jour.
Dumézil ha sido siempre muy reservado acerca de aquel compromiso político, y hasta 1980 no fue nunca atacado en Francia. Claro que surgieron muchas polémicas, incluso bastante agresivas, pero versaban sobre su obra. Sin embargo, a partir de 1980, aparecen varios artículos firmados por Carlo Ginzburg, Alain Schnapp, Jean-Paul Demoule y a quien atacan es al hombre. Esos acusadores tardíos sostienen que Dumézil hubiera descubierto las tres funciones indoeuropeas o redactado algunos de sus libros -principalmente el de 1939 sobre la religión germánica, que pretenden desaparecido de las bibliotecas francesas- bajo la influencia de ideas nazis. De hecho, la fuente es italiana, y es el especialista de la antigüedad Arnaldo Momigliano1, quien, el primero de todos, en 1963, toma posición en contra de Dumézil. Sus alegaciones, como las de sus secuaces, fueron refutadas por Didier Éribon en 1992 2.
Pero ¿por qué cuajaron aquellos ataques? ¿cómo pudo seducir a algunos espíritus en Italia, Francia, Estados Unidos, la inanidad de las tesis de Momigliano? La razón profunda es política. Después de la segunda guerra mundial y de los horrores perpetrados por los nazis en nombre de los « ancestros » arianos, « indogermánicos », una gran capa de la opinión pública mundial, por supuesto ignorante de las cuestiones de lingüistica y de gramática comparada, sospecha de todo autor que aborda el tema indoeuropeo.
Primer error, la investigación de Dumézil es independiente de sus ideas políticas ya que emprende sus primeros estudios lingüisticos antes de que la guerra lo oriente, como a muchos Franceses, hacia el nacionalismo.
Segundo error, Dumézil empieza su tesis mucho antes de la aparición de los nazis; el artículo de 1938 sobre las tres funciones indoeuropeas, y por consigüiente el libro de 1939, no hacen sino prolongar el artículo publicado en 19303 antes de la llegada de Hitler al poder (1933). Por lo demás, si en los años 1930 Georges Marcenay (Georges Dumézil) es un nacionalista francés, es también ferozmente anti nazi, aprobando la firmeza de Stalin frente a Hitler y anhelando, como gran parte de la derecha francesa de la época, una alianza entre Francia e Italia para hacer contrapeso a Alemania.
A la inversa de lo que piensan algunos, se puede ser como Bréal (que era judío), Meillet (próximo a los comunistas) y Dumézil, indoeuropeanista, sin ser nazi.
1
. Curioso individuo, el tal Momigliano, un fascista activo en los años 30, y que se hizo demócrata a partir del momento en que Musolini tomó medidas en contra de los judíos -y que supone en Dumézil la misma versatilidad que en sí mismo. La posición de Momigliano ha sido explicitada por Marco García Quintela, Dumézil (1898-1986), Madrid, Ediciones del Orto, 1999.
2. Didier Éribon, Faut-il brûler Dumézil? Mythologie, science et politique, Paris, Flammarion, 1992.
3. Ver fichas 5 y 6.
* Conversaciones con Didier Éribon (ndt.)
26. Muerte y posteridad de un sabio
Georges Dumézil muere el 11 de octubre de 1986.
De hecho, lo que lo mató fue la calumnia. Dumézil había contestado con humorismo al ataque de Momigliano, ironizando sobre la expresión « ancestros arianos » subrayada por el universitario italiano -él que había hablado de los Indoeuropeos como de sus « ancestros », y que no había empleado jamás el término ariano, en su forma auténtica Arya, sino para designar a los pueblos de la India y de Irán que se llamaban así ellos mismos. La multiplicación de los ataques a partir de 1980 lo sorprendió. Un universitario americano, Bruce Lincoln, se hizo el portavoz de las críticas de Dumézil y las generalizó, sosteniendo que todas sus teorías provenían de su amistad con Pierre Gaxotte y de las ideas de Charles Maurras. Es lo que se prepara a reafirmar en el Times Literary Supplement del 3 de octubre de 1986 con motivo de la reseña del último libro de Dumézil. Éste último recibe copia del artículo antes de su publicación y a partir de septiembre se establece un intercambio de correspondencia entre Bruce Lincoln, Daniel Dubuisson y Dumézill. En carta del 9 de octubre, Dumézil pide a Dubuisson que trate de obtener del Americano la modificación de ciertos pasajes. Pero es demasiado tarde y Dumézil recibe el arículo ese mismo día.
Su capacidad de trabajo estaba intacta: poco antes había fundado con Georges Charachidze la Revue des études gorgiennes et caucasiennes *.
Si no ha tenido discípulos ni estudiantes de tesis doctoral, Georges Dumézil ha ejercido una influencia considerable sobre sus contemporáneos. Stg Wikander, Geo Widengren, Christian Guyonvarc'h, Louis Renou, Jan de Vries, Jacques Duchesne-Guillemin, Jean de Menasce, Marijan Molé, Emile Benveniste, Edgar Polomé, se han inspirado de sus trabajos en sus propias investigaciones y no omiten señalar los casos de tripartición funcional que van encontrando.
Por lo demás, el entusiasmo persiste. Ya se ha citado a los helenistas que se inspiran de Dumézil e introducen a Grecia en el debate1. En cuanto a la India, la obra de Dumézil alienta la investigación de Jean Naudou sobre la filosofía, de Daniel Dubuisson sobre el Narayana, inspira la de Madeleine Biardeau sobre la epopeya india y en Oxford la de Nick J. Allen. Joël Grisward abre la epopeya medieval al campo de investigación dumeziliano, y la búsqueda de material romano la continúan en Francia y en Bélgica Robert Schilling, Dominique Briquel, Jean Poucet, Frédéric Blaive y Jean-Luc Desnier. Alwyn y Brinley Rees, Claude Sterckx muestran, después de Ch. Guyonvarc'h y Françoise Le Roux, la utilidad de la comparación « estructural » dumeziliana en el universo céltico, igual que Françoise Bader, Zoé Petre, Didier Pralon en lo tocante a Grecia, mientras que Emilia Masson abre el dossier hitita. Por fin, en Estados Unidos, después de E. Polomé, Donald Ward, C. Scott Littleton, Dean A. Miller, Jaan Puhvel y Udo Strutynski ofrecen obras inspiradas en los hallazgos de Dumézil, y Gregory Nagy resuelve una pregunta planteada cuarenta y cinco años atrás por aquél: las tres tribus entre las que se repartían los Dóricos de la antigüed griega eran efectivamente trifuncionales.
Georges Dumézil no quería fundar escuela: pensaba que su investigación tenía un alcance universal. Sus manes pueden estar tranquilos. No hay escuela dumeziliana, pero sí una corrientes de múltiples caños.
27. Hitos biográficos
No deseo que se saque un libro de texto de lo que he hecho: el libro de texto sólo conserva los resultados olvidando el recorrido que los ha producido. Ahora bien, en nuestros estudios, lo fecundo, lo que puede inspirar, aunque sólo sea en vocación, a investigadores más jóvenes, es la historia del camino con sus aventuras [ ]
Suponiendo que haya estado totalmenete descarriado, mis Indoeuropeos serán como las geometrías de Riemann y Lobatchevsky: construcciones fuera de la realidad. Que no es poco. Bastará cambiarme de anaquel en las bibliotecas y ponerme en la sección « novela ».
(Georges Dumézil, Entretiens avec Didier Éribon)
A los reparos de principio que se me hace, tengo respuestas fuertes, decisivas. Tengo ganas de decir al Señor « nunc dimittis servum tuum ya que me has permitido ver mi pequeña parte de verdad ». Y al mismo tiempo sé, pues es una ley sin reservas, que esta obra, dentro de cincuenta años, tal vez veinte, o diez, ya no tendrá más que un interés histórico, que será, en el peor de los casos, arruinada, y en el mejor, lo que es mi esperanza, podada, recortada, transformada.¿Transformada según qué modelo? Si lo adivinara, emprendería yo mismo la operación.
(Georges Dumézil, Discours de réception à l'Académie Française) *
* Discurso de admisión en la Academia Francesa (ndt.)
Cronología
1898 Georges Dumézil nace en Paris, el 4 de marzo.
1916 Saca primera plaza en el concurso de entrada a L'École normale supérieure.
1919 Gana las oposiciones a cátedra de Letras Clásicas (Agrégation)
1920 Georges Dumézil empieza la redacción de sus tesis doctorales, principal y complementaria.
1921 Estancia en Varsovia
1924 Defiende sus tesis : Le festin d'immortalité y Le crime des Lemniennes
1925 Georges Dumézil se traslada a Turquía para ser profesor en la universidad de Istanbul. Ocupa el puesto hasta 1929. Descubre el universo caucasiano.
1929 Le problème des centaures, segundo gran libro de mitología comparada indoeuropea.
1931 Nombrado lector de francés en la unversidad de Upsala, permanecerá en Suecia hasta 1933.
1933 Obtiene gracias a Sylvain Lévi un puesto en L'École pratique des hautes études en donde dicta « mitología comparada indoeuropea ». Hasta 1938 sigue las clases de sinología de Marcel Granet y redacta artículos de política para el diario Le Jour.
1938 Descubre la « tripartición funcional » y publica el artículo fundador, « La Préhistoire des flamines majeurs ».
1941 Georges Dumézil es expulsado de la enseñanza por masonería. De 1941 a 1949, publicación de las dos series, Les Mythes romains y Jupiter-Mars-Quirinus.
1949 Electo profesor del Collège de France. Titula su cátedra « Civilisation indo- européenne ».
1952 A partir de esa fecha y hasta 1972, Georges Dumézil efectúa viajes a Turquía y al Cáucaso para estudiar las lenguaas caucasianas. Hasta 1968, descontando dos libros de síntesis (Les Dieux des Indo-européens, 1952, y L'idéologie tripartite des Indo-européens, 1958) publica un sinnúmero de artículos sobre puntos particulares de la herencia trifuncional entre los diferentes pueblos indoeuropeos.
1964 Georges Dumézil se jubila. De 1968 a 1972, a invitación de Jaan Puhvel, Mircea Eliade, va a profesar a Los Angeles y a Chicago y publica, entre 1968 y 1973, los tres tomos de Mythe et épopée.
1978 Admisión en la Academia Francesa y publicación de Romans de Scythie et d'alentour.
1979 Entre1979 y 1986 salen a la luz numerosos libros, que son en gran parte Esquemas de mitología ( Esquisses mythologiques).
1986 Georges Dumézil funda con Georges Charachidzé la Revue des études géorgiennes et caucasiennes. Muere en París el 11 de octubre.
28. Bibliografía selectiva
Obras esenciales de Georges Dumézil
La fecha y el editor de la edición original van, cuando viene al caso, puestos entre corchetes. Para una bibliografía completa y comentada, remitirse al libro de Hervé Coutau-Bégarie, Luvre de Georges Dumézil, Catalogue raisonné, Economica, 1998.
Apollon sonore et autres essais. Esquisses de mythologie, Gallimard, 1982.
Contes lazes, Travaux et mémoires de lInstitut dEthnologie, XXVII, 1937.
La Courtisane et les seigneurs colorés et autres essais, 25 esquisses de mythologie, Gallimard, 1983.
Le Crime des Lemniennes, [Librairie Paul Geuthner, 1924] Macula, 1998.
Déesses latines et mythes védiques, collection Latomus, vol. XXV, Bruxelles, 1956.
Les Dieux des Germains, Gallimard, 1959.
Les Dieux des Indo-Européens, PUF, 1952.
Les Dieux souverains des Indo-Européens, Gallimard, [1977] 1993.
Du mythe au roman. La Saga de Hadingus (Saxo Grammaticus, I, V-VIII) et autres essais, [Puf, 1953] Gallimard, 1997.
Le Festin dimmortalité. Étude de mythologie comparée indo-européenne, Annales du Musée Guimet, n 34, Librairie orientaliste Paul Geuthner, 1924.
Fêtes romaines dété et dautomne, suivi de Dix questions romaines, Gallimard, [1975], 1986.
LHéritage indo-européen à Rome. Introduction aux séries «Jupiter Mars Quirinus» et «Les Mythes romains», Gallimard, 1949.
Heur et malheur du guerrier, Aspects mythiques de la fonction guerrière chez les Indo-Européens, [PUF, 1969] Flammarion, 1996.
Horace et les Curiaces, Gallimard, 1942.
Idées romaines, Gallimard, [1969] 1986.
Jupiter Mars Quirinus I, Essai sur la conception indo-européenne de la société et sur les origines de Rome, Gallimard, 1941.
Jupiter Mars Quirinus II, Naissance de Rome, Gallimard, 1944.
Jupiter Mars Quirinus III, Naissance darchanges, essai sur la formation de la religion zoroastrienne, Gallimard, 1945.
Jupiter Mars Quirinus IV, explication de textes indiens et latins, PUF, Bibliothèque de lÉcole des Hautes Études, Sciences Religieuses, n 52, 1948.
Légendes sur les Nartes, suivies de cinq notes mythologiques, Bibliothèque de lInstitut Français de Léningrad, n 11, Paris, Institut dÉtudes Slaves, 1930.
Le Livre des héros. Légendes sur les Nartes, traduit de lossète, avec une introduction et des notes de Georges Dumézil, Gallimard/Unesco, 1989.
Loki, [Maisonneuve, 1948] Flammarion, 1995.
Mariages indo-européens, suivi de Quinze questions romaines, Gallimard, [1979] 1988.
Mitra-Varuna, Gallimard, [1940] 1948.
Mythes et dieux de la Scandinavie ancienne, recueil posthume darticles, édition établie et préfacée par François-Xavier Dillmann, Gallimard, 2000.
Mythes et dieux des Germains: essai dinterprétation comparative, Librairie Ernest Leroux, 1939.
Mythe et épopée I, Lidéologie des trois fonctions dans les épopées des peuples indo-européens, Gallimard, [1968] 1993.
Mythe et épopée II, Types épiques indo-européens: un héros, un sorcier, un roi, Gallimard, [1971] 1986.
Mythe et épopée III, Histoires romaines, Gallimard, [1973] 1990.
Mythe et épopée I, II et III, Gallimard, 1995.
Loubli de lhomme et lhonneur des dieux, Gallimard, 1985.
Ouranos-Varuna, Essai de mythologie comparée indo-européenne, Maisonneuve, 1932.
«La Préhistoire des flamines majeurs», Revue de lHistoire des Religions, 1938.
«La Préhistoire indo-iranienne des castes», Journal Asiatique, 1930.
Le Problème des Centaures, Annales du Musée Guimet, t. 41, Librairie Orientaliste Paul Geuthner, 1929.
La Religion romaine archaïque, Payot, [1966] 2000.
Rituels indo-européens à Rome, Klincksieck, 1954.
Romans de Scythie et dalentour, Payot, [1978] 1988.
Le Roman des jumeaux, esquisses de mythologie, édition posthume par Joël Grisward, Gallimard, 1995.
Servius et la Fortune: Essai sur la fonction sociale de louange et de blâme et sur les éléments indo-européens du cens romain, Gallimard, 1943.
Tarpeia. Essai de philologie comparée indo-européenne, Gallimard, 1947.
«Les trois fonctions dans quelques traditions grecques», Hommage à Lucien Febvre, Armand Colin, t. II, 1953.
Le troisième souverain. Essai sur le dieu indo-iranien Aryaman et sur la formation de lhistoire mythique de lIrlande, Maisonneuve, 1949.
Los prefacios y otros textos « teóricos » de Dumézil han sido reunidos por Hervé Coutau-Bégarie bajo el título: Georges Dumézil, Mythes et dieux des Indo-Européens, Flammarion, 1992.
Obras sobre Georges Dumézil y su obra
Françoise Desbordes
«Le comparatisme de Georges Dumézil. Une Introduction», Georges Dumézil, Cahiers pour un temps, Jacques Bonnet et Didier Pralon (sous la dir. de), Centre Georges Pompidou -Pandora Éditions, 1981.
Georges Dumézil et Didier Éribon
Entretiens avec Didier Éribon, Gallimard, 1987.
Didier Éribon
Faut-il brûler Dumézil? Mythologie, science et politique, Flammarion, 1992.
Huguette Fugier
«Quarante ans de recherches dans lidéologie indo-européenne: la méthode de Georges Dumézil», Revue dhistoire et de philosophie religieuse, n 45, 1965.
C.Scott Littleton
The New Comparative Mythology. An Anthropological Assessment of the Theories of Georges Dumézil, University of California Press, 1973.
John Scheid
«Georges Dumézil et la méthode expérimentale », Opus II, Rome, 1983.
Sergent, Bernard
« Paroles en oeuvre: Georges Dumézil », La Mandragore, Revue des littératures orales, n1, 1997.
Marco V. García Quintela
Dumézil, Une introduction, préface de Christian J. Guyonvarc'h, Editions Armeline, 2001.
Obras de Georges Dumézil publicadas en castellano
Del mito a la novela: La saga de Hadingus (Saxo Gramático, I v-viii) y otros ensayos por Georges Dumézil, [ F.C.E. México, 1973], Madrid, F. C. E. de España, 1993.
Los dioses de los indoeuropeos, por Georges Dumézil [Traducción de María Hernández], [Barcelona: Seix Barral, 1970 (Bibl. breve, ciencias humanas ; 298)], 1971.
Los dioses soberanos de los indoeuropeos por Georges Dumézil; traducción: David Chiner, Barcelona, Herder, 1999.
Tratado de historia de las religiones, Prefacio de Gorges Dumézil, traducción de Tomás Segovia, México, Era, 1972.
Mito y epopeya, por Georges Dumézil; [traducción del francés de Eugenio Trías] : Seix Barral, Barcelona, 1977
Mito y epopeya, por Georges Dumézil; traducción de Sergio René Madero Báez, México, Fondo de Cultura económica, 1996.
La cortesana y los señores de colores : esbozos de mitología, por Georges Dumézil; traducción de J.A.Castell, Fondo de Cultura económica, México, 1989.
El destino del guerrero: aspectos míticos de la función guerrera entre los indoeuropeos, por Georges Dumézil, traducción de Juan Almela, México, Siglo XXI, 1971.
Los dioses de los germanos: ensayo sobre la formación de la religión escandinava, por Georges Dumézil, traducción de Juan Almela, México, Siglo XXI, 1973.
Escitas y oscetas: mitología y sociedad, por Georges Dumézil, traducción de Juan Almela, México, Fondo de Cultura económica, 1990.
Nostradamus, Sócrates, por Georges Dumézil, tr. Juan Almela, México, Fondo de Cultura económica, 1989.
Bernard Sergent, La homosexualidad en la mitología griega; prefacio de Georges Dumézil; [traducción, Alberto Clavería Ibañez], Barcelona: Alta Fulla, 1986.