Elaine Pagels en Adán, Eva y la Serpiente describe el caracter liberal e igualitarista del cristianismo primitivo. Pagels esta de acuerdo con Evola, la Nueva Derecha Francesa, Max Weber, entre otros sobre los origenes cristianos del pensamiento liberal e igualitarista moderno. Ella tambien hace una división entre Cristianismo y Catolicismo (forma de Cristianismo suavizado, europeizado y paganizado) como Evola, Maurras, Weber y otros

 

El mensaje político de la Creación

Richard L. Rubenstein

 

Los cristianos primitivos usaron el relato bíblico de la Creación y de la Caída para expresar sus actitudes políticas y éticas; su legado aún influencia los valores dominantes

 

Reseña de Adán, Eva y la Serpiente de Elaine Pagels, BCN, Crítica, 1990

 

Frente a las palabras de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos: "Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales...," la mayoría de los norteamericanos no tienen mucho que decir. Sin las verdades "evidentes" de la declaración, es difícil que los norteamericanos hubiesen aceptado las demandas de igualdad política de una minoría étnica descendiente de los esclavos emancipados. Sin ellas tampoco habría sido posible que los Estados Unidos hubiesen acogido como ciudadanos a personas originarias de casi todas las naciones de la tierra. Los firmantes de la Declaración, entendían, sin embargo, que lo que ellos consideraban como evidente no era considerado evidente universalmente. Porque al florecer en una época en que la idea de la igualdad no había sido aceptada completamente en la sociedad y la política europea, hombres como Jefferson, ciertamente un esclavista, entendieron que la desigualdad humana era la norma en vez de la excepción. Lo que distinguió a Estados Unidos en el momento de su creación fue que las ideas bíblicas sobre la creación y la igualdad humana tuvieron una influencia mayor en la consciencia política de sus fundadores que en cualquier otra nación cristiana.

Elaine Pagels, una profesora de religión en la Universidad de Princeton, ha escrito un libro lucido, original y autoritativo: Adán, Eva y la Serpiente, para explicar como se desarrollaron las ideas sobre la igualdad humana, la autoridad politica, las relaciones entre los sexos, el trabajo, la dignidad del individuo, el sufrimiento y la mortalidad en los cuatro primeros siglos de la Era cristiana y como esas ideas continúan influenciando la ideología dominante de nuestra época. Pagels escribe que los pensadores clásicos judíos y cristianos primitivos escribieron tratados sobre esos temas. Ellos utilizaron el relato bíblico de la creación y la caída, Génesis 1:1-3:22 como un vehículo para expresar sus actitudes políticas y éticas. Pagels también muestra que, en tanto que la situación de la joven Iglesia cambio de ser una secta minoritaria perseguida a la religión oficial del Imperio Romano, la interpretación de la Creación también cambio, reflejando la respuesta de los cristianos a su nueva situación. Como Nietzsche y el joven Hegel, aunque con una mayor simpatía al cristianismo, Pagels ve a esa religión como responsable de una transvaluación radical de los valores en el Imperio Romano, y luego, en el mundo. En años recientes, los estudiosos han tendido a remarcar las similitudes en la forma de vida de los cristianos primitivos y sus vecinos paganos. Sin embargo, el interés principal de Pagels es saber en que diferían los paganos y los cristianos primitivos y como esa diferencia ha influenciado el mundo en el que vivimos.

Las diferencias entre los paganos y cristianos se manifestaban en sus actitudes y comportamientos sexuales y políticos. Las vidas célibes y ascéticas de Jesús y Pablo e incluso de aquellos cristianos que se casaban diferían radicalmente de la norma pagana. Los cristianos primitivos rechazaban practicas sexuales que los paganos consideraban normales como la prostitución, el divorcio y la promiscuidad extramarital. Durante los dos primeros siglos de la Era cristiana, el catalogo de las practicas aceptadas incluían también el infanticidio. Desde la perspectiva de aquellos que han sido educados en los valores judeocristianos, la prostitución romana era especialmente repugnante. Los hijos de los esclavos eran criados específicamente para servir como prostitut@s masculinos y femeninos. 

En el plano político, las diferencias eran mas profundas. El mensaje de Jesús "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si él pierde su alma? (Mateo 16:26) se oponía radicalmente al punto de vista grecorromano (comunitarista) que estimaba la vida publica por encima de la privada y que mantenia que la unica vida que era verdaderamente humana era la del zoon politicon, el "animal político" de Aristóteles que participaba en la vida de la comunidad.  Para un ciudadano griego o romano, una vida introspectiva vivida enteramente en el ámbito privado (individualismo) estaba "deprivada de las cosas esenciales para realizar una vida verdaderamente humana." El Estado y la autoridad eran devaluados por los cristianos. Según el estudioso del Nuevo Testamento Wayne Meeks, los cristianos primitivos eran personas de bajo status. Por esa razón no median la validez de la persona según sus contribuciones al ambito publico. Como sucede a menudo con las personas de bajo status, tendían mas a abrazar la creencia cristiana, derivada del relato creacionista, en el valor intrínseco, infinito e igual de todos y cada uno de los individuos.

Además, cada converso cristiano se había desligado de las comunidades naturales de pertenencia, parentesco, y étnicas para integrarse a una nueva comunidad universal (de creyentes) que presuntamente transcendía esos lazos. Pablo observa que en Cristo los viejos lazos de parentesco, comunitarios y la jerarquía social ya no eran necesarios "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." (Galátas 3:28) Pagels argumenta la idea secularizada de la "sociedad multirracial igualitaria" le debe mucho la visión cristiana primitiva de una nueva sociedad "no conformada por lazos de sangre, tribales o nacionales en común sino por la voluntad de sus miembros". Tal visión, ella dice, se diferenciaba del punto de vista grecorromano, que legitimaba el patriotismo y crea en la inseparabilidad del individuo de su comunidad de origen.

Tal análisis es correcto, aunque lamento la ausencia de cualquier mención en el libro de Pagels al origen esa idea (una sociedad que transciende las divisiones étnicas y que se basa en la voluntad): la doctrina bíblica de la alianza. Fue, después de todo, el rechazo de los "hebreos" (que eran originarios de diversas comunidades etnicas, según los estudios bíblicos modernos) del mundo de los faraones y de sus propios dioses ancestrales, comunidades étnicas y tradiciones para asociarse una nueva sociedad contractual bajo Yahvev que proporciono el modelo para la nueva sociedad a la que aspiraban los cristianos primitivos. Lo que cambio para los cristianos no fue la idea de la comunidad contractual sino su consideración de Cristo como su fundamento.

Pagels también muestra cuanto se distanciaron los cristianos de los valores y practicas judías y romanas. En el Nuevo Testamento, Jesús se refiere a la historia de Adán y Eva solo una vez. Cuando los fariseos le preguntaron su opinión sobre que criterios eran validos para el hombre "para separarse de su esposa" (Mateo 19:3), él respondió que ninguno. El rechazo de Jesús al divorcio constituyo una separación radical del consenso judío y romano. Él baso su punto de vista en una interpretación novedosa del relato de Adán y Eva: "¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará a su padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?" (Mateo: 19:4-5)

Jesús ofreció su interpretación del versículo 2:24 del Génesis: "Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre." (Mateo. 19:6)

Así, Jesús rompe con la tradición judía. Según Pagels, la ruptura fue mayor cuando él sugirió que hacerse "eunuco" para ir al "reino de los cielos" era preferible que el matrimonio. Pagels señala que los judíos valoraban la procreación. En sus lecturas del relato de la Creación, enfatizaban el mandato de Dios a Adán "Fructificad y multiplicaos" (Génesis 1:28). Sus ancestros habían sido nómadas cuya supervivencia dependió de una descendencia numerosa. En tanto que la poligamia y el divorcio tendían a incrementar las oportunidades para la procreación, ninguna de estas instituciones estuvo prohibida. Además, al utilizar el relato del Génesis para apoyar sus puntos de vista los judíos mantenían que, en efecto, eran universales. A diferencia, Jesús, cuyo punto de vista puede ser entendido como una negación de la procreación, uso la estratégica hermeneutica de los nombres para justificar su devaluación del matrimonio y su rechazo del divorcio. 

Para aquellos que compartían la convicción de Jesús de que el Reino de Dios descendería pronto, habían pocas razones para la procreación. Tanto los rabinos como cristianos primitivos como Pablo estaban convencidos de que la mortalidad humana era un castigo divino infligido por los pecados de Adán. En ese punto de vista, la procreación era vista como la respuesta de la especie a la caída de Adán. La resurrección de Cristo fue entendida por Pablo y los otros como una señal de que la mortalidad, la consecuencia mas drástica de la Caída, seria superada pronto. Por consiguiente, la razón principal para procrear ya no era convincente. El motivo teológico para el celibato estaba basado en la escatología mesiánica del cristianismo primitivo.

Además de los motivos escatológicos, habían motivos sociopoliticos prácticos para el celibato, especialmente para los conversos no-judios como Justino Mártir, Atenagoras y Clemente de Alejandría. Pagels nos recuerda que los cristianos predicaban el celibato porque rompían con el orden tradicional de la familia y la polis que ellos despreciaban. Como Soren Kierkegaard dijo alguna vez, el matrimonio encierra al individuo en la sociedad y en el orden establecido. El celibato ofrecía un camino para liberarse de esas obligaciones y un grado de autonomía individual imposible para la persona casada. Con Cristo como modelo, el celibato no fue pensado solamente como una posibilidad para algunos.  Para muchos cristianos el celibato fue considerado como una forma de vida superior al matrimonio. Pagels remarca que "la conversión transformo tanto la consciencia como el comportamiento." Los cristianos no identificaban el celibato con la represión como lo han hecho algunos críticos modernos. Al contrario, muchos veían el celibato como un camino a la liberación personal de sus impulsos pecaminosos y de la Roma imperial.

A principios del siglo segundo, los cristianos estaban aplicando el relato de la Creación a su propia situación política. Justino Martir caracterizo a los emperadores romanos, su Estado y sus dioses como demoniacos, identificando los dioses de Roma con los ángeles caídos malvados que fornicaban con "las hijas de los hombres" de los versículos 6:2-4 del Génesis. Para Justino los dioses paganos eran invenciones de los demonios. Al responder en el juicio y la ejecución de Ptolomeo, un maestro cristiano, se le pregunto una sola pregunta "¿Sois cristiano,?" Justino procedió a atacar a los dioses romanos cuyas tradiciones apoyaban la promiscuidad sexual. Inevitablemente, Justino fue arrestado y condenado por Rusticus, prefecto urbano de Roma. A Justino se le invito a obedecer la orden de Rusticus de "obedecer los dioses y honrar a los emperadores." El rechazo de Justino a hacerlo resulto en su ejecución.

Como Pagels lo describe, el desencuentro entre Justino y Rusticus fue por un tema fundamental, innegociable. Al rechazar honrar a los emperadores, Justino había atacado las bases sagradas del Imperio. Esto fue un acto de sedición hecho en el nombre de Jesús, quien era considerado por los romanos como otro criminal que había sido justamente ejecutado por otro acto de sedición. Tanto Justino y Rusticus entendieron completamente el significado del rechazo de Justino. En palabras de Pagels, cristianos como Justino "radicalmente desvalorizaron el poder y la majestad del Estado y de las obligaciones sociales y políticas." 

Veinte años después Clemente de Alejandria tomo la idea bíblica de que Dios había creado la humanidad "a su imagen y semejanza" como evidencia de la igualdad humana y como un principio para el gobierno imperial. Tomando sus argumentos del Génesis, Clemente afirmo que en tanto que Dios hizo a cada hombre a su imagen, era monstruoso que los pueblos estuviesen sujetos a diferentes gobernantes y no a uno solo.

Uno de los aspectos únicos del cristianismo primitivo era la noción de que con el bautismo morían las viejas identidades de los cristianos y estos últimos renacían en Cristo. Similarmente, la Santa Comunión era considerada como un rito en el creyente se convertía en lo mismo que Cristo. La identidad del creyente con Cristo es expresada por Pablo: "He sido crucificado con Cristo, y ahora no vivo mi propia vida sino que la vida de Cristo vive en mi" (Galátas 2:20). Como Cristo había derrotado la muerte, eso significaría que los cristianos renacidos "en Cristo" también. Pablo escribe:  "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?  Porque somos sepultados juntamente con él en su muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva." (Romanos 6:3,4)

No obstante, hay una dimensión política en la idea cristiana de renacer en Cristo. Como ha sido notado, la existencia en Cristo es libre, al menos en principio, de los lazos naturales familiares, tribales, nacionales e imperiales, al transcenderlos. Por eso, el cristiano renacido podría verse a si mismo como igual, sino superior, al emperador, al desconocer las diferencias en status, origen, etc. Clemente de Alejandria decía que desde la llegada de Cristo "ahora la divinidad impregna igualmente a toda la humanidad." Para los cristianos el culto al emperador era una blasfemia pretensiosa. Cada vez que un cristiano asistía a la Santa Comunión, él se convertía en lo mismo que la divinidad y por ende, superior al emperador cuya divinidad era una pretensión blasfema. La Santa Comunión fue así un acto de desacralización radical de la política y de homologación. Según Pagels el mensaje cristiano fue explosivo política y socialmente. En mi opinión otros rituales como el bautismo eran igualmente explosivos. Esto no contradice la tesis de Pagels. Aunque lamentablemente Pagels excluyo de su investigación el tema del ritual.

No podemos explorar completamente el tratamiento de Pagels de la contribución de la interpretación del relato de la Creación a la formación de la consciencia ética y política moderna. Sin embargo, es importante resaltar su análisis de lo que sucedió cuando el Cristianismo dejo de ser una secta despreciada y extranjera y el mismo emperador se convirtió a la nueva religión. Según Pagels, durante la mayor parte de los primeros cuatro siglos de la era cristiana, una de las características mas importantes del Evangelio era su carácter subversivo y libertario. La visión cristiana de la libertad, incluía la libertad individual frente la comunidad étnica y sus tradiciones, la libertad frente a los poderes demoniacos, libertad de las obligaciones sociales y sexuales tradicionales, libertad frente al Estado, y libertad frente al destino.

En el siglo quinto la Iglesia Católica Romana se había convertido en un aliado del Imperio. Ya no fue posible para la Iglesia condenar y demonizar a un Imperio que activamente perseguía a los rivales de la iglesia y utilizaba el poder del Estado para asegurar su predominio. Ya no era posible remarcar el carácter libertario, igualitario e individualista del Evangelio o del Génesis. La nueva situación demandaba una nueva teología. Según Pagels, fue Agustín de Hipona quien le dio al Cristianismo occidental (Catolicismo) la teología apropiada para la nueva situación.

Pagels ve que Agustín se diferencia de sus predecesores en tanto considera que el Génesis afirma el carácter depravado de todos los hombres. Agustín efectúo la transformación del Cristianismo occidental de una ideología con matices libertarios a una de dictadura universal. Antes de Agustín, el relato de la Creación fue interpretado como que Adán fue inicialmente un agente moral libre y que su progenie retuvo un potencial igual en esa capacidad. Los cristianos que llevaban una vida célibe y ascética eran considerados como que habían logrado su libertad y recuperado parte de la gloria de Adán. Agustín no cuestiono frente sus predecesores la idea de que la condición mortal de los humanos era consecuencia de los pecados de Adán. Sin embargo, él penso que la rebelión de Adán había privado a la humanidad de su libertad así como también de su inmortalidad original. Agustín mantuvo que el pecado había corrompido la sexualidad humana y había hecho incapaces a los humanos de alcanzar la libertad.

El contemporáneo de Agustín Juan Chrysostom había argumentado que la espada del gobierno era una imposición necesaria sobre la mayoría corrupta pero que los salvos entre los cristianos no necesitaban tal dominación. Juan distinguía la espada del Estado de la persuasión practicada por la iglesia al tratar con los herejes. Siguiendo una tradición común al Cristianismo primitivo y al Judaísmo rabínico, Juan mantuvo que ni la fe o la moral podían ser forzadas sobre el hereje, así que la persuasión fue el método de corrección de la Iglesia. Como Pagels apunta, para Juan "el gobierno de la Iglesia, a diferencia del gobierno romano, permanece enteramente voluntario, y aunque, este estructurado jerárquicamente, es esencialmente igualitario, en tanto que pretende reflejar la armonía original del Paraíso."

El pensamiento de Agustín era en otros aspectos aún más pesimista. Llego a rechazar la noción de que los cristianos tuviesen la capacidad para elegir libremente el bien. Agustín ve también la corrupción de los cristianos bautizados en los escritos de Pablo. Pablo había escrito al describir su experiencia anterior a la conversión: "No hago lo que debería, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago." (Romanos 7:15) Agustín aplico la descripción de Pablo a los cristianos bautizados, una nueva interpretación radical. Agustín pensaba que el castigo divino por la afirmación de Adán de su autonomía contra Dios resulto en la perdida de esa autonomía para Adán y su progenie. Para Agustín, esto significa que incluso los cristianos necesitaban de la disciplina del Estado y de la guía moral y teológica de una Iglesia autoritaria.

Debe ser notado, sin embargo, que Agustín no le adscribía una sacralidad inherente al Estado. El Estado era una necesidad secular indispensable dada la corrupción de la humanidad y la naturaleza luego de la Caída. La principal autoridad de los cristianos es Dios, no el Estado. La estructura política ya no era sagrada en su carácter. Además, incluso la Iglesia era una institución imperfecta, aunque necesaria dada la condición caída de la humanidad. Pagels concluye su estudio con la observación de que el pensamiento pesimista de Agustín se convirtió en la influencia dominante del Cristianismo católico y Protestante (mas en el segundo que en el primero) y que influencio en parte a la cultura occidental, cristiana, o no, desde entonces." Adán, Eva y Serpiente han continuado influenciando la consciencia religiosa y parte de la política en el mundo occidental hasta el presente.

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