Europa, globalización e inmigración
G. Eyre
El poder es, de acuerdo con el
diccionario de la Real Academia Española, la "facultad para hacer una cosa". Es
una cualidad esencial de las personas, sin la cual, éstas se verían
impedidas para realizarse plenamente. Como todo lo personal y esencial en el ser humano,
proviene directamente de Dios --de lo alto --, al que, en con frecuencia, se
califica de omnipotente o todopoderoso. En este sentido, el poder se orienta hacia el
bien, hacia el "hacer cosas buenas". Pero la perversión de su sentido original
conduce al concepto de poder como "facultad para imponerse a los demás", como
negación del otro, como tiranía.
No vamos a perdernos en especulaciones sobre la causa de esta subversión del poder y
porqué algunos necesitan tánto el control sobre sus semejantes. Simplemente constantamos
su existencia corruptora de individuos y estructuras sociales. Pues bien, este tipo
de poder es el que persiguen los constructores del llamado capitalismo global, modelo
económico que consiste en la integración de las economías "nacionales" (1) en
un espacio sin fronteras, universal --o sea, único--, autorregulado por el
"libre" mercado, so pretexto de extender el progreso y la democracia hasta el
último rincón del mundo. En realidad, este modelo económico de apenas una década de
edad, es el penúltimo invento de una poderosa minoría para acrecentar
su poder y perpetuarse en él, a expensas, además, de la fuerza de trabajo del resto de
la humanidad (2).
Esta minoría, con ese poder perverso al que venimos refiriéndonos debe vencer la natural
resistencia de quienes se ven negados en lo más profundo de su ser y forzados a trabajar
--a vivir--, no para sí y los suyos, sinno para los oligarcas --dueños de bancos,
entidades financieras y empresas multinacionales-- y sus lacayos. La dinámica agresiva de
esta minoría provoca una reacción de defensa por parte de los pueblos, minorías, clases
o grupos sociales agredidos... La búsqueda de poder requiere, desde su lógica
antipopular, poner en marcha estrategias que debiliten y anulen la capacidad defensiva de
estos colectivos.
La estrategia de los
poderosos: anular identidades y someter
Los hombres defienden su dignidad porque se saben personas , es decir,
seres libres y con raíces. Para dinamitar los cimientos sobre los que se sostiene esta
conciencia, los poderosos concentran su ataque en la libertad y la identidad de las
personas, en la libertad y la identidad de los pueblos. Una persona sin libertad o sin identidad
, sin referencias existenciales, está en condiciones óptimas para actuar como individuo sumiso
a las exigencias del poderoso: se dejará hacer y deshacer según convenga a éste,
porque, en qué basará --una vez anulado como persona-- una posible rebeldía...? Y lo
mismo ocurre con los pueblos: disueltas su identidades, los elementos en los que estas se
sostienen, cómo justificarán una revolución nacional o un movimiento
de liberación...?
Identidad es aquello que nos identifica, que hace referencia a lo que somos, a nuestra esencia
. La identidad remite a lo que permanece igual en medio de lo cambiante, a la hondura del
"yo" --y también del "nosotros"-- del hombre, donde el ser y la
pregunta sobre el ser son posibles. Esos elementos que parecen casi inmutables en el
tiempo
--porque no se poseen y consumen como unna mercancía sino que se cultivan y se transmiten
como una heredad -- son los que impiden nuestra disolución en un caos.
Nuestra existencia tiene sentido y destino porque a cada instante hay algo en nosotros que
permanece, que guarda memoria de lo que éramos un instante antes. Esto
es de una importancia vital para las personas y para los pueblos, pues la condición de
esclavo es, básicamente, carecer de esa identidad, de rumbo propio.
La UE y la globalización
contra la identidad europea
Volviendo al capitalismo global, se entiende ahora por qué ese interés en promover la
disolución del sustrato étnico europeo: la identidad de los pueblos
europeos debe desaparecer para forzar una sumisión total de su población a los
imperativos del capitalismo global, una plena integración en sus estructuras. La
conciencia europea --la europeidad -- es una arma eficaz contra los
intereses alienantes del capitalismo global y éste se emplea a fondo para destruirla
cuanto antes y como sea... Uno de sus frentes es ese caballo de Troya que llamamos la
"Unión Europea", UE para abreviar. Dejaremos para otros artículos un análisis
más a fondo de lo que es y cómo funciona esta organización antidemocrática... En
éste, sólo denunciamos su enésima traición a los europeos con la propuesta (3)
planteada por su Comisión de impulsar una política global de
"integración", bajo el pretexto de un supuesto envejecimiento
"irremediable" de la población autóctona (4) y la consiguiente caída de los
sistemas de protección social --de los fondos de pensiones, subsidios de desempleo,
sanidad pública, etc-- si no se recurre a la inmigración masiva de extranjeros. Pero, es
esto cierto?
Lo primero que debería hacernos sospechar es que una organización indisimuladamente capitalista
como la UE actúe en favor de los pobres, de los países en vías de desarrollo, del
llamado Tercer Mundo. Llama la atención que, para erradicar la pobreza de la humanidad,
en lugar de ir a sus causas --que son, en suma, el propio capitalismo y
su globalización--, la UE se aferre precisamente a este modelo económico e impulse, no
la promoción de los pueblos empobrecidos sino la de algunos individuos --los
inmigrantes-- que consiguen introducirse en Europa..., como si el que un senegalés que
prosperase (en el mejor de los casos) en Barcelona implicase prosperidad para el Senegal y
el pueblo senegalés. Pero no es así. La realidad es que la UE, instrumento del naciente
capitalismo global, expolia a los pueblos tercermundistas , y seguirá
haciéndolo... No la mueven principios solidarios ni humanitarios, pero tampoco los
atavismos eurocéntricos o afanes neocoloniales que dicen algunas ONGs: la UE busca sólo
el fortalecimiento económico --y por consiguiente, el poder-- de aquella minoría
capitalista, apátrida y sin escrúpulos, a la que nos referíamos
anteriormente.
Y es que, además, no lo oculta: "conviene a los europeos --corean a
una todos los medios de comunicación, desde los más conservadores hasta los más
progresistas--abrir sus fronteras a los inmigrantes", o sea, importa según parece el
bienestar material de los europeos no realmente los inmigrantes. Si el futuro de aquellos
estuviera garantizado quizá no fuesen tan entusiastas partidarios de la inmigración.
Pero todo esto es verdad sólo a medias. Cierto es que a la UE --insistimos, instrumento
capitalista-- no le interesa la inmigración más que por el provecho que pueda obtener de
ésta, pero es falso que actúe en favor de los europeos: la UE no
representa a los ciudadanos de Europa ni, mucho menos, a los pueblos europeos. Esto es
algo que debe quedarnos claro para evaluar correctamente todas sus actuaciones: en lo
político, en lo económico, en lo militar, y, poco a poco, también en lo social y
cultural, dicha organización ejecuta lealmente planes no europeos, peor aún, planes
obstinadamente antieuropeos . Un ejemplo de ello es la mencionada
propuesta de la Comisión siguiendo punto a punto las directrices de la ONU (5).
Falacias del discurso
globalizador sobre la inmigración en Europa
Para crear una "opinión pública" favorable echan mano de algo tan recurrido en
las tiranías de todos los tiempos como es el miedo . En este caso miedo
al infortunio, a vivir peor. Las falacias de las que se vale la UE y otros organismos
dependientes o a ella vinculados (los gobiernos de los países que la integran
actualmente), se apoyan en la capacidad de los medios de comunicación para difundir y
hacer creibles peligros catastróficos que justifiquen "soluciones finales" para
Europa. Así se explica que ante una situación demográfica crítica se presente como
solución idónea la inmigración de extranjeros, y no lo que sería propio de una
voluntad soberana: la ejecución de políticas sociales de urgencia y la puesta en marcha
de un plan a más largo plazo de paulatina recuperación demográfica. El envejecimiento
de la población en Europa se debe, en primer lugar, a la lógica propia del
capitalismo, inhibidor de todo aquello que no sea económicamente rentable. Y tener hijos
no lo es. Por tanto, no hay, como se dice desde el poder y sus instrumentos de propaganda,
un "irremediable" proceso demográfico: hay un superable modelo económico --el
capitalismo-- y un superable modelo político y social --el neoliberalismo-- que deben ser
denunciados por etnocidas, entre otros motivos, y eliminados del horizonte humano.
Pero demos un somero repaso a los argumentos que se esgrimen a favor de la inmigración
extranjera, y cuál es nuestra respuesta.
"Sin la incorporación de inmigrantes al mercado laboral europeo caerán
las pensiones".
FALSO . Caerán de todos modos porque ésta es la tendencia marcada
actualmente por la política económica neoliberal y nada hace esperar un cambio en esta
tendencia.
"Los trabajadores extranjeros garantizarán nuestras pensiones
".
FALSO . Garantizarán su futuro y el de su gente, como es lógico y
natural, lo otro, lo que sugiere el argumento de la Comisión europea va en la línea de
un neoesclavismo brutal rescatado de siglos pasados. No nos parece probable --ni
moralmente aceptable-- que los extranjeros vengan a "mantenernos".
"En Europa sobra sitio".
FALSO . En Europa faltan europeos, que es muy distinto. En Europa urge
una política de apoyo integral a la natalidad: trabajo seguro, empleo joven, vivienda
accesible, subsidio a la maternidad, a las familias numerosas, guarderías, servicio
social de apoyo al trabajo doméstico, ventajas fiscales, etc...
"Los extranjeros son la clave para nuestra recuperación
demográfica" .
FALSO . La elevada tasa de natalidad de la población no europea --que ya
quisiéramos para Europa-- sólo garantiza su supervivencia, la de ellos. Naturalmente:
los niños europeos nacen de padres europeos. Además, que no se hagan ilusiones, la
población extranjera que resida en Europa irá poco a poco adquiriendo los hábitos
burgueses y egoístas, antinatalistas, a los que el sistema occidental induce a los
europeos: para nuestra desgracia, es imposible ser un "ciudadano europeo" medio,
como son la mayoría, y tener la prole de un tercermundista.
"Acogerlos es solidario".
FALSO . El único gesto solidario es acabar con la causa de la miseria y
el hambre en el mundo que fuerza a cientos de miles de personas desesperadas a abandonar
su tierra, su gente y su cultura. El poder económico capitalista es la causa de todo ello
y lo solidario es precipitar su colapso.
"Es humanitario".
FALSO . La inmigración-integración es un plan político para disolver las
identidades colectivas. Pero la identidad, como ya señalamos más arriba, es algo
constitutivo de la persona sin lo cual la persona misma se ve anulada. Lo humanitario es
la afirmación de la diversidad humana, del crisol de pueblos, razas, culturas,
tradiciones, lenguas, etc, que constituye la humanidad.
"Ayuda a combatir la pobreza en el mundo".
FALSO . La posible relativa prosperidad de varios millones de extranjeros
en Europa no sacará de la miseria a los miles de millones seres humanos que malviven
fuera de Europa. La pobreza es un problema estructural y global que no se solucionará con
"microcorrecciones".
"Debemos acogerlos porque nosotros también fuimos inmigrantes".
FALSO . Los europeos jamás fuimos "acogidos" como inmigrantes en
ningún lugar del mundo. Fuimos conquistadores y colonizadores. Construimos países y
extendimos nuestra civilización --con sus aspectos buenos y malos-- a otras regiones del
planeta. Los cientos de miles de pobres y fugitivos europeos que siguieron a los
exploradores y pioneros jamás fueron objeto de una política integradora por parte de las
poblaciones indígenas. Sólo encontraron el apoyo de otros colonos europeos. Podemos
sentirnos en deuda con los pueblos colonizados siglos atrás por la ruina racial y
cultural que nuestra irrupción en su historia produjo, pero es inaceptable que el cobro
de esa deuda consista en nuestra propia ruina, en nuestro suicidio colectivo. Insistimos,
la mejor manera de "compensar" y apoyar a los pueblos en vías de desarrollo es
eliminando aquello que obstaculiza su progreso: el actual orden económico mundial.
"Favorece la tolerancia y el mutuo respeto entre las
personas".
FALSO . Sustituye el diálogo enriquecedor entre los pueblos por un monólogo
artificial, vacío de sensibilidad antropológica, y pervierte las relaciones de
cooperación en relaciones de asistencia/dependencia, que son otra forma de sometimiento.
Y no es tolerante porque la integración se basa en la negación del derecho fundamental
de toda persona a vivir en su tierra, entre su gente y conforme a los valores de su
cultura.
"Los inmigrantes nos aportarán su cultura y su estilo de vida, que
serán enriquecedores".
FALSO . Difícilmente podrán conservar sus rasgos propios cuando ni los
europeos somos capaces de hacerlo. El "mundo" occidental es la antítesis de la
cultura tradicional europea y lo será de cualquiera que se integre en él. En cuanto al
enriquecimiento, encontramos deseable que sea tal. Pero no debemos confundir aprender de
lo ajeno con desposeernos de lo propio: "ser uno mismo" es la mayor riqueza.
"Mestizaje cultural es sinónimo de riqueza y progreso".
FALSO. La riqueza es el encuentro entre culturas genuinas, no su mezcla.
Encuentro basado en el respeto mutuo. El mestizaje cultural en realidad es una moda que
trata de disolver la conciencia étnica de las personas, sus referentes propios. Además,
la humanidad es ya "multicultural", promover esto a escala nacional es como
pretender la cuadratura del círculo, un sinsentido, porque la nación es la
estructuración política de UNA cultura, de UN pueblo.
"Los extranjeros inmigrados no representan una amenaza para nuestra
identidad porque siempre serán una minoría".
FALSO . Según la ONU --y la UE detrás-- Europa necesitará en las práximas
décadas más de 47 millones de inmigrantes para mantener el actual nivel de vida, o 123
millones para mantener el actual ratio 1:4 de jubilados/activos. De hacerse realidad esto
último, la población de origen no-europeo en Europa será a mediados del presente siglo
casi el 50% de la población total, lo que no permite hablar de minoría. Sí, en cambio,
será una minoría exigua la población de origen europeo sólo una generación después
(hacia finales de siglo).
"Oponerse a la inmigración es una postura xenófoba".
FALSO. Matar de hambre cada año a decenas de millones de seres humanos, como
hace el actual orden económico mundial que defienden los mismos capitalistas que
promueven la inmigración, sí es xenófobo y genocida. Oponerse a la inmigración no
equivale en modo alguno a desentenderse de los gravísimos problemas que padecen muchos
países del mundo: nuestra integridad étnica es innegociable, pero la cooperación para
el desarrollo integral de los demás pueblos es también un quehacer moralmente obligado y
justo, y políticamente conveniente en la línea de preservar nuestra identidad y nuestra
existencia como comunidad de pueblos. Esta necesaria cooperación garantizará en buena
medida la supervivencia de Europa, y de toda la humanidad en su rica diversidad de
pueblos, razas y culturas, frente a la globalización.
Las otras falacias...
Pero es verdad, también, que en el bando opuesto algunos rechazan la inmigración
impulsados por sentimientos xenófobos --que nostros, insistimos, rechazamos-- y que
intentan justificar con argumentos no menos falaces que los vistos en el apartado
anterior. Estos argumentos --básicamente dos-- son utilzados a menudo en las campañas
electorales de partidos de la derecha radical para obtener votos de entre las clases más
afectadas por la crisis económica (6). Primero está el del aumento de la
inseguridad ciudadana como consecuencia de la inmigración, lo cual es
completamente falso porque la delincuencia no la traen los extranjeros, existe ya en
nuestros países. Si la prostitución, la droga, el contrabando, los robos... aumentan,
por la razón que sea, significa que las fuerzas del orden no actúan con eficacia y que
urge corregir la "política" policial y las leyes penales. El otro argumento, el
tan socorrido de que los inmigrantes "nos roban puestos de trabajo"
, es tan falso como el anterior. El paro existe porque la maquinaria económica
capitalista así lo exige para funcionar y no porque los limitados puestos de trabajo sean
copados por extranjeros. En una sociedad capitalista siempre habrá trabajadores en paro,
porque el trabajo es considerado una mercancía y el "mercado" laboral, según
su lógica capitalista, debe fluctuar (de ahí que el pleno empleo sea pura demagogia en
boca de los políticos neoliberales) y la presencia o ausencia de extranjeros no cambiará
en nada esta realidad.
El incierto futuro...
Algunos creen que la Europa mestiza, o sea, la disolución de lo genuinamente europeo,
es inevitable, como la globalización, que también lo es en opinión de muchos. Dios no
lo quiera, pero si sucede, dejaremos en nuestro lugar una leyenda como nadie habrá oido
contar esta entonces.
Pero, aún tiene que suceder, y nosotros estamos dispuestos a impedirlo...
Notas:
(1) El término
"nacional" de dichas economías hace referencia al ámbito, local, en el que
actúan básicamente. Los diversos modelos "nacionales" de capitalismo obedecen,
no al interés de cada comunidad nacional, sino al del poder supranacional que
representan los bancos, entidades financieras, empresas multinacionales, etc. El
capitalismo jamás ha sido una economía nacional en sentido estricto.
(2) Como ilustra Ignacio Ramonet en su introducción a Geopolítica del caos
(1999), las 225 fortunas más importantes del mundo representan, por ejemplo, el
equivalente a la renta anual del 47% de los más pobres entre la población mundial (2.500
millones de personas). Otro dato ilustrativo: el patrimonio de las 15 personas con las
mayores fortunas del mundo sobrepasa el PIB total del conjunto del frica subsahariana.
(3) Debate sobre asilo e inmigración del 22 de noviembre de 2000, en la
línea marcada por la sesión de Tampere (octubre de 1999) sobre la creación de un
espacio de libertad, seguridad y justicia en la UE .
(4) "Aunque la inmigración no será una solución en sí misma a los problemas del
mercado laboral", señalaba el informe de la Comisión, "los inmigrantes
pueden suponer una aportación positiva a ese mercado laboral, al crecimiento económico y
al mantenimiento de los sistemas de protección social".
(5) La ONU advertía el año pasado en un informe titulado "Replacement
Migration: Is it a Solution to Declining and Ageing Populations?" del
envejecimiento de la población europea y recomendaba la inmigración masiva de
extranjeros según los modelos estadounidense y australiano. No vemos que sea envidiable
la suerte que corrieron los indígenas americanos y australianos con los
"inmigrantes" europeos...
(6). Así es. Estos partidos, como el de Le Pen en Francia, suelen presentarse como
salvadores de las esencias patrias cuando, sus flirteos con el capitalismo --enemigo
número uno de la identidad y soberanía nacionales--, demuestran cuán demagógico es su
d