José y Jesús de las Cuevas

     

    Decía Florentino Pérez-Embid que los hermanos José y Jesús de las Cuevas Velázquez-Gaztelu nacieron respectivamente en Madrid, en 1918 y 1920, "por pura casualidad". Su descendencia y constante vivencia andaluza les hacía ser andaluces por los cuatro costados.

    En ese Arcos mágico literario ellos fueron los artífices de un nuevo género: la literatura histórica y apasionante del pasado, del vivir y del acontecer de un pueblo agrícola que se empeñaba día a día en no abandonar unas raices autóctonas que le definían de forma singular. Ahí están esas prodigiosas obras "Historia de una finca", considerada como una de las mejores creaciones de la narrativa andaluza, y "Curro y los aparceros", verdadero caleidoscopio del habla de jerga en este rincón del sur. José y Jesús fueron unos enamorados de las vivencias familiares del XIX.

Obras de José de las Cuevas

    José de las Cuevas nació en Madrid el 11 de abril de 1918 y murió en Arcos en 1992, hombre abierto, sincero y con un gracejo excepcional que, en 1937, comenzó una amplia colaboración periodística y literaria, entre las que recordamos aquellos artículos en "ABC" titulados "Al paso", donde criticaba con sinpatiquísima ironía los acontecimientos de la vida social y política de la difícil etapa de los años sesenta. Otras de sus aportaciones estuvieron en "Águilas", "Cauces", "El vuelo de las horas", "El Español", "La estafeta Literaria", "Fotos", "Semana", "Domingo", `Blanco y Negro"..., etc.

   Entre sus libros, cabe destacar la majeza de "Genio e ingenio de don José de Espronceda", que fue premio del concurso de biografías convocado por el' Ayuntamiento de Almendralejo, en 1946. "El vuelo de las horas en la feria de Sevilla", "Biografía del vino de Jerez", que obtuvo el premio de la Vendimia de Jerez, en 1946, y alcanzó varias ediciones. En 1952 publicaba' su "Historia del Brandy de Jerez".

    Entre otros premios, obtuvo el de los Juegos Florales de Elche, el de Cádiz, Mensual de Periodismo, Ciudad de Pontevedra...

Obras de Jesús de las Cuevas

    Jesús nació, como su hermano en Madrid el 3 de enero de 1920 y murió en Ronda el 3 de octubre de 1991, al pie del cañón literario espués de presentar el libro "La mina secreta del palacio del rey moro de Ronda", de Francisco Garrido Domínguez. Entre sus obras figuran "Nuevas páginas sobre la viña y el vino de Jerez", que obtuv premio de la Vendimia Jerezana en 1952. Sus epistolarios, de cuyo tema era un gran entusiasta, alcanzó el número de la docena: "Epistolarios inéditos de Reinoso", "Roldán", "Fernán Caballero", "Gertrudis Gómez de Avellaneda", "Romero Robledo", "Cartas de Menéndez Pelayo al Doctor Thebussem", "Cartas inéditas de Bécquer", "Una polémica andaluza sobre el Greco", el estudio sobre "El arte de la pintura de Pacheco", "El Danilo inédito de Roldán", "El arte de alegrarse", "Los vinos de Andalucía,... El colofón de su epistolario fue "Andalucía en papel de cartas", publicado por la Confederación Española de Cajas de Ahorros, en 1987.

   Obtuvo por dos veces el premio en el Concurso de Monografías de la Excma.Diputación Provincial de Sevilla y en Jerez de la Frontera el del certamen del VII Centenario de su Reconquista (1964) con su trabajo de erudicción titulado "La canción de Barahona Padilla". Su novela "Cada buitre en su almena", publicada en 1966, había sido finalista del premio "Nadal", en 1953.

    En 1974, la Caja de Ahorros de Cádiz publicaba su "Cádiz y los viajeros románticos", a la que seguiría, en colaboración con Javier Alonso López su "Sierra y mar", en 1981. En 1987, la Caja de Ahorros de Jerez publicó su biografía sobre "Paul y Angulo".

Sus premios

    Juegos Florales de Sevilla por su trabajo sobre "El paisaje en el teatro de los Alvarez Quintero"; de Jerez de la Frontera, de la Hispanidad del Puerto de Santa María, la "Hucha de plata", concedida por la Confederación Española de Cajas de Ahorros,...

    Su última gran pieza oratoria fue el Pregón Taurino de la Real Maestranza de Sevilla que pronunció en el Teatro Lope de Vega en 1991.

    Cuando murió tenía muy adelantada una novela que trabajaba con gran entusiasmo: "Historia de una casa", en la que pretendía aglutinar el vivir y acontecer diario de una familia rica y noble del XIX venida a menos.

Obras de José y Jesús

    García Sanchiz escribía que eran un "entendimiento bicéfalo y un solo corazón". Su primera publicación, en la "Colección para leer al fuego", fue "Vivir contigo" (1943), un libro sobre el amor, a la que siguió "Cuando los ángeles hablaban con los hombres" y "Pueblo dormido" (1946), con prólogo de Florentino Pérez Embid, que obtuvo el premio nacional del T.E.U. en 1928. La primera de estas dos representaciones escénicas fue estrenada en el Teatro Lope de Vega, de Sevilla, el 25 de diciembre de 1944, bajo la dirección de Luis González Robles.,. Por aquellos años también fueron autores de un programa para teatro radiofónico titulado "A la hora en que cae la nieve".

    Premio de Novelas de la Vendimia de Jerez, en 1957, fue "La bodega entrañable", a la que siguió "Los mil años del castillo de Tarifa", Premio del Milenario del Castillo de Tarifa, en 1964. En 1958 veía la luz de la imprenta una magistral novela, modelo de narrativa andaluza: "Historia de una finca", premio Juan Palomo. El Premio Ciudad de Sevilla, 1967, fue para su obra "Mientras apagan las ventanas de Sevilla".

    En 1979 aparece un magnífico tratado sobre las una y mil historias del vino de nuestra tierra: "Vida y milagros del vino de Jerez" y, en 1980, un libro de lujo titulado "E] bicentenario de Garvey"

    Por encargo de la Excma. Diputación Provincial de Cádiz escribieron sus "Monografías de la Sierra de Cádiz", (1959-1965) dedicada "A nuestro padre que nos enseñó a vivir en esta tierra".

    En 1980 obtuvieron el premio Aljarafe por su obra "Curro y los aparceros", un amplio tratado sobre el léxico y la filosofía del campo andaluz.

    Radio Nacional de Sevilla les otorgó el premio "Portugal" y fueron académicos de la Real de Buenas Letras de Sevilla, de la Hispano Americana de Cádiz, de Ja Real jerezana de San Dionisio y de la de Medicina de Sevilla.

    Don José y don Jesús de las Cuevas, juntamente con don Higinio Capote Porrúa y don Victor F. Marín Solano, realizaron el expediente para lograr que Arcos fuera declarado Monumento Histórico-Artístico, lo que se consiguió el 15 de marzo de 1962, gracias a la intervención de don Francisco Velázquez-Gaztelu y Caballero Infante.

    Ambos hermanos fueron designados Hijos Adoptivos de Arcos de la Frontera, de la ciudad que más amaron, por la que más trabajaron y en la que no pudieron nacer; Jesús ni tan siquiera morir porque accidentalmente nacieron en Madrid y él murió en Ronda.

"HISTORIA de UNA FINCA", un monumento literario

     De "Historia de una finca" escribía así Melchor Fernández Almagro en ABC de Sevilla, del 18 de agosto de 1959: "Cuanto pueda haber, en el campo, de sugestión social, muy de hoy más que de ayer, por razones diversas, adquiere un cabal estado literario en 'Historia de una finca', reduciendo a la unidad del relato los diversos elementos que sus autores combinan, por lo que su obra ofrece un reduplicado interés. Es novela perfectamente caracterizada y, al mismo tiempo, documento histórico-social, cualificado por la autenticidad del lenguaje. José y Jesús de las Cuevas buscan en su novela otro tipo de inducción y hasta de compenetración: finca y propietario. Entiéndase bien, propietario que labre o que en el campo reconozca la razón de su vida y su linaje. Tal es el caso, en principio, de los Núñez de Baena. Incluso los que aspiran a poseer la tierra hablan de ella como si se tratase de una mujer, al modo de los hermanos José Manuel y Antonio José..."

    Manuel Ríos Ruiz, en su "Diccionario de Escritores Gaditanos", dice: "Por nuestra parte consideramos 'Historia de una finca' la novela andaluza por excelencia de los últimos tiempos, de estos tiempos en que tanto se habla de una novela específicamente andaluza. 'Historia de una finca' es un hito que entendemos no ha sido todavía superado".

     Joaquín Romero Morube, en ABC de Sevilla (15 de febrero de 1959) se expresaba así: "Recomendamos al lector, y más si es andaluz, este libro magistral. Sin reparar en sus múltiples merecimientos estilísticos; ni en su hábil trama romancesca, ni en el acierto de podar todo lo supérfluo hasta conseguir ese tuétano sabroso y dificil de lo justo -'ni un pelillo más, ni un pelillo menos', como bien dice la gente-, este libro constituye el mejor elogio de algo tan próximo, sagrado y deleznable como es la tierra en que vivimos".

     Federico Carlos Sainz de Robles, en el diario "Madrid" (2 de abril de 1959): "...es una gran novela... a la española. Es decir: realista sin crudo naturalismo, intensa sin truculencias, vibrante sin estridencias, patética sin morbosidad. Sí, es una de las mejores novelas aparecidas en los últimos veinte años".

     Dámaso Santos, en "Pueblo" (17 de junio de 1959), con respecto a esta novela, decía así de sus autores: "Ellos son escritores de raza y conciencia, y se han preocupado, más que nada, de dar a su libro la pureza justa de lenguaje, de personajes y de acción que hagan de su historia, si imaginada, verdadera".

     Paulina Crusat, en "ínsula" (15 de junio de 1959), afirmaba: "Mejor no se escribe. Una lengua más fluida, más pura (en el doble sentido de estar limpia de barroquismo y limpia de todo giro que no sea purísimamente castellano o andaluz) no es concebible. Es una lengua refinada y sin pretensiones, como la vida que describe, espontánea y armoniosa en sus gestos como un animal silvestre o una muchacha que no ha llegado aún a la edad de presumir".

     Tomás Salvador, en "Ondas" (1 de agosto de 1959), elogiaba el lenguaje de la obra: "El lenguaje es preciso, sobrio, ajustado en todo momento, sin pintoresquismos ni dicharacherías, que tanto cansan en los que escriben novelas rurales sin haber visto el campo, libros populares sin ser pueblo".

    En "Blanco y Negro" del 27 de diciembre de 1958, Leopoldo Panero aseguraba que "...también el estilo narrativo y el trasfondo expresivo de la palabra misma -que por eso son tan andaluces los hermanos José y Jesús de las Cuevas, aunque de la Andalucía menos aparencial- están bañados de campo, cielo, aire, olor de fresca tierra milenaria y milenaria gracia natural..."

     El entrañable José Montoto, en su "Correo de Andalucía", más que hacer una crítica, enviaba un piropo a los autores: "Jesús y Pepe Cuevas, con garbo, con ingenio, con elegancia suma, han escrito la historia de un cortijo enclavado en la Baja Andalucía. Una historia en la que se entretejen el amor a la tierra y el dulce sentimiento del amor".

     En "Diario de Cádiz", Donato decía: "Es un libro lleno de verdades enteras. Desde la del escenario, recogida sin andalucismo acrobático, hasta la de cada persona dibujada con los perfiles exactos, sin mojigaterías ni apaciguamientos, para que se le vea la carne y el alma".

     El literato arcense Carlos Murciano, en "Punta Europa" de marzo de 1959, decía que era una "Novela luminosa como un vaso de agua que un rayo de sol punza y atraviesa; porque a cristal con luz suena su prosa, rica, grácil, grave y fugaz a un tiempo; a cristal que hace temblar, vibrar, una varilla sonora: la varilla de oro de la poesía".

     "El amor entrañable, a veces casi sensual, del propietario hacia su finca, viene a presentarnos un ángulo interesantísimo de Andalucía. Porque aquí han realizado sus autores una novela andaluza en las más justas y hondas pr orciones. No es una novela regiona ; es una novela de nuestro tiempo", escribía en "España", el 4 de mayo de 1959, Enrique Sánchez Pedrote.

     Fernando Quiñones, desde su Caletá gaditana, en "Cuadernos Hispanoamericanos" -noviembre de 1959 decía que "En acción y articulada, cada línea del libro nos proyecta sobre las siguientes, siendo de primer interés narrativo los pasajes en donde concurren las sequías y su esposa mortandad, el final de don Santiago, del niño de Medinilla y de Fernando, la interior complejidad y viveza de los pasajes amorosos y el discurrir general de las diversas y ensambladas acciones o argumentos".

     En el diario "Sevilla", Fernando Ramos escribía que "Pocas veces un empeño tan sentido trasluce en el parto literario con tanta fidelidad, por esta novela histórica, que no es la historia de una finca, sino la verdadera historia y la única interpretación de la mejor Andalucía".

     En "Cumbres" de Utrera, Manuel Morales Alvarez: "La 'Historia de una finca' es un calco fiel y exacto de todo cuanto palpita sobre el terruño llano y pródigo, ancho y hondo, de estas partes de nuestra Andalucía; de todo cuanto hierve y bulle bajo la sombra de nuestro cielo azul, limpio, diamantino, singular; en estas tierras únicas, preñadas, pródigas, en las que los antiguos quisieron situar los Campos Elíseos. Los Cuevas, formados plenamente, plenamente capaces, han entintado las páginas de esta novela con tonos de elegía a la antigua...".

     Emilio de la Cruz publicaba en "Diario de Cádiz" del 9 de enero de 1959 esta cariñosa semblanza: "Constituye un hito fundamental en la producción de los hermanos Cuevas, por tantas y tantas razones, de alta calidad espiritual. 'Historia de una finca', en definitiva, es uno de los libros que mejor retratan el alma del hombre andaluz directamente vinculado con el campo y sus inquietudes, haciendo desfilar varias épocas totalmente distintas entre sí hasta nuestros días y cuajando en unos cuadros inolvidables la vida de una heredad que no se desvincula de una familia a través del tiempo".

     "La prosa es ligera, alada, casi impresionista, a veces. Dice lo que quiere y lo dice sin falsa retórica, en una pincelada, en un vuelo. Como bien reza el título de la obra, es la historia de una finca, 'San Rafael'. Los personajes son más bien episódicos; nacen en ella o a su alrededor, aman, viven y mueren. El campo es eterno, con sus amaneceres, sus atardeceres y sus noches de negrura transparente, como una vida también. 'San Rafael' es la novela, toda la tragedia y toda la esperanza de la tierra andaluza desde principios de siglo hasta ahora, desde el arado de madera a los Vierzón, a los Hanomag...", escribía Joaquín Pedregal en "El Correo de Andalucía".

     Rafael García Serrano decía que "Es un poema de amor a la tierra y una delicia de observación".

     En carta a los autores, José A. Muñoz Rojas les decía: "Ya era hora que nuestra labradora tierra fuera protagonista de algo más digno que tablado de tres al cuarto, artículos de periódico o informes económicos. Vosotros la habéis tratado con tanto amor y delicadeza, que se siente uno compensado y ella seguramente vindicada".

     El entonces decano de los escritores gaditanos, Manuel Barbadillo, resumía así la obra: "Todo el libro tiene perfume de tierra abierta, de campo de sol, de copla en el silencio de las gañanías, Magnífico"; y José María de Quinto, en otra epístola: "Pocas veces he leido un libro tan verdadero -ese campo, ese paisaje- como el vuestro. Está escrito de un modo limpio, exacto. Los personajes están vivos. El mayor mérito de vuestra novela es el que se refiere a la descripción de la tierra. Pocas veces, dentro de la literatura española, se ha escrito de un modo tan auténtico y verdadero sobre ella" ".

    Sobran más comentarios -los hay en cantidad abrumadora- para seguir demostrando el éxito que fue en su día y lo sigue siendo hoy la publicación de "Historia de una finca"; lo que decíamos: un monumento literario.

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