La cocina puede ser laboratorio, convento, o simplemente un sitio donde se prepara lo fundamental para seguir viviendo. Muestra la calidad de vida que viene determinada entre otras muchas cosas, por aquello que ingerimos.
Observar, tocar y preparar los ingredientes, participar en las diferentes fases de la elaboración, son los objetivos del taller de cocina árabe (T.C.A.) que nos transmite las costumbres y formas de estar en una cocina árabe, el grado de dependencia de la olla, la potencia del fuego, el nivel de los líquidos, las historias y anécdotas que se escuchan y se cuentan al pasar tanto tiempo en el centro neurálgico de la casa. Todo se cuece ahí, desde el pan hasta la política del estado.
Dependiendo de las condiciones que puedan existir en el lugar donde se preparen o sirvan las comidas, éstas se pueden mejorar, enriquecer, creando un ambiente conveniente con el acontecimiento en cuanto se refiere a decoración, iluminación y música.
Se descubrirá el poder del té y su aroma con hierbabuena para juntar a todos alrededor de una mesa y compartir sus aportes al organismo humano (antioxidantes, selenio, vitamina c, hierro, calcio, potasio, sodio, magnesio, zinc), o sus beneficios en cuanto al sistema nervioso, estomago, estreñimiento, infección intestinal o flujo sanguíneo.
Aportamos todo el menaje que hará falta para la elaboración de las comidas árabes, incluyendo los platos de cerámica árabe y las teteras.
Para garantizar el buen funcionamiento del taller propuesto y el máximo aprovechamiento y disfrute por parte del participante, seria aconsejable una visita previa al lugar donde se realice, principalmente la cocina. Así se puede calibrar las necesidades y evitar sorpresas desagradables de ultima hora. El número de participantes no debería ser menos de ocho personas, dada la naturaleza de la cocina árabe: una cocina de mesa y grupo. Se cocinará como lo hace una familia mediana en el mundo árabe (7 ú 8 personas). Cuantos más mejor. Como ejemplo, el cuscús no se cocina solo para dos.
El taller empieza a las 11 horas, y se prolonga hasta la hora de comer, del sábado y el domingo. La elaboración de la cena del sábado comienza a las 20 horas.
Lo que se pretende con el taller, es que los lazos culturales se refuercen, y el conocimiento culinario sea diverso, deje de tener fronteras, y se convierta en patrimonio de todos.
De todas formas, un encuentro previo con los responsables del sitio será lo más conveniente con el fin de disipar cualquier duda y aportar la cualquier aclaración al respecto.