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LA DOCTRINA SECRETA (COSMOGENÉSIS) VOLUMEN I |
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PROEMIO
PÁGINAS DE UNOS ANALES PREHISTÓRICOS
La doctrina esotérica enseña, lo mismo que el buddhismo y el brahmanismo, y aun la kabala, que la Esencia una, infinita y desconocida, existe en toda eternidad, y que es ya pasiva, o ya activa en sucesiones alternadas, armónicas y regulares. En el poético lenguaje de Manu, llámase a estas condiciones los Días y las Noches de Brahmâ. Este último está “despierto” o “dormido”. Los svâbhâvikas, o filósofos de la más antigua escuela del buddhismo, que todavía existe en Nepal, especulan únicamente sobre la condición activa de esta “Esencia”, a la cual ellos llaman Svabhâvat, y consideran como una necedad el teorizar acerca del poder abstracto e “incognoscible” en su condición pasiva. De aquí que sean llamados ateos por los teólogos cristianos y por los sabios modernos; pues ni unos ni otros son capaces de comprender la lógica profunda de su filosofía. Los primeros no consentirán otro Dios más que la personificación de dos poderes secundarios que han dado forma al Universo visible, y la cual ha venido a ser el Dios antropomórfico de los cristianos -el Jehovah masculino, rugiendo entre truenos y rayos-. A su vez, la ciencia racionalista considera a buddhistas y svâbhâvikas como los positivistas” de las edades arcaicas. Si consideramos la filosofía de estos últimos sólo bajo uno de sus aspectos, pueden tener razón nuestros materialistas en su manera de considerarla. Sostienen los buddhistas que no hay Creador, sino una infinidad de poderes creadores, que colectivamente forman la eterna substancia, cuya esencia es inescrutable; y de aquí que no sea objeto de especulación para ningún filósofo verdadero. Sócrates rehusaba invariablemente discutir acerca del misterio del ser universal, y sin embargo a nadie se le ocurrió acusarle de ateísmo, excepto a aquellos que deseaban su muerte. Al inaugurarse un período de actividad -dice la Doctrina Secreta- tiene lugar una expansión de esta Esencia Divina de fuera adentro y de dentro afuera, con arreglo a la ley eterna e inmutable, siendo el último resultado de la larga cadena de fuerzas cósmicas, puestas así en movimiento progresivo, el universo fenomenal y visible. Del mismo modo, cuando sobreviene la condición pasiva, tiene lugar una contracción de la Esencia Divina, y la obra previa de la creación es gradual y progresivamente deshecha. El universo visible se desintegra, sus materiales se dispersan, y solitarias “tinieblas” es lo único que incuba una vez más sobre la faz del “abismo”. Empleando una metáfora de los libros secretos, que explicará la idea de un modo más claro, una espiración de la “esencia desconocida” produce el mundo; y una inhalación es causa de que desaparezca. Este proceso ha tenido lugar de toda eternidad, y nuestro Universo presente es solamente uno de la serie infinita que no ha tenido principio ni tendrá fin (4).
Este párrafo será explicado, hasta donde sea posible, en
la obra presente. Y si bien tal como se halla escrito nada contiene de
nuevo para el orientalista, su interpretación esotérica
puede contener, sin embargo, muchas cosas que hasta la fecha han permanecido
por completo desconocidas para los eruditos occidentales.
Para que la generalidad de los lectores comprendan con mayor claridad,
debe decirse que la Ciencia Oculta reconoce siete Elementos Cósmicos,
cuatro de los cuales son enteramente físicos, y el quinto (el Éter)
semimaterial, el cual llegará a ser visible en el aire hacia el
final de nuestra Cuarta Ronda, para dominar por completo sobre los demás
durante toda la Quinta. Los dos restantes se hallan todavía absolutamente
fuera del alcance de la percepción humana. Aparecerán, sin
embargo, como presentimiento durante las Razas Sexta y Séptima
de esta Ronda; y serán conocidos del todo en las Rondas Sexta y
Séptima respectivamente (19). Estos siete Elementos, con sus innumerables
subelementos, que son mucho más numerosos que los conocidos por
la ciencia, son simplemente, modificaciones condicionales y aspectos del
Elemento Uno y único. Este último no es el Éter (20),
ni siquiera el Âkâsha, sino el origen de estos. El Quinto
Elemento, hoy día invocado con completa libertad por la ciencia,
no es el Éter supuesto por Sir Isaac Newton, aunque él le
llama por este nombre, habiéndolo asociado probablemente en su
mente con el AEther, el “Padre-Madre” de la antigüedad. como Newton
intuitivamente dice: “La Naturaleza es un operador perpetuo que actúa
en forma circular, engendrando fluidos de sólidos, cosas fijas
de cosas volátiles y volátiles de fijas; las sutiles de
las groseras y las groseras de las sutiles... Así, quizás,
pueden todas las cosas haberse originado del Éter” (21).
II. La Eternidad del Universo in toto, como plano sin límites;
periódicamente “escenario de Universos innumerables, manifestándose
y desapareciendo incesantemente”, llamados “las Estrellas que se manifiestan”,
y las “Chispas de la Eternidad”. “La Eternidad del Peregrino” (26) es
como un abrir y cerrar de ojos de la Existencia por Sí Misma”,
según dice el Libro de Dzyan. “La aparición y desaparición
de Mundos, es como el flujo y el reflujo regular de las mareas”.
III. La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz Desconocida; y la peregrinación obligatoria para todas las Almas, destellos suyos, a través del Ciclo de Encarnación, o de Necesidad, conforme a la Ley cíclica y Kármica, durante todo el término de aquél. En otras palabras: ningún Buddhi puramente espiritual (Alma Divina) puede tener una existencia consciente independiente, antes que la chispa que brotó de la Esencia pura del Principio Sexto Universal, o sea el ALMA SUPREMA, haya pasado por todas las formas elementales pertenecientes al mundo fenomenal de aquel Manvántara, y adquirido la individualidad, primeramente por impulso natural, y después por los esfuerzos propios conscientemente dirigidos y regulados por su Karma, ascendiendo así por todos los grados de inteligencia desde el Manas inferior hasta el superior; desde el mineral y la planta al Arcángel más sano (Dhyâni-Buddha). La Doctrina fundamental de la Filosofía Esotérica no admite en el hombre ni privilegios, ni dones especiales, salvo aquellos ganados por su propio Ego, por esfuerzo y mérito personales a través de una larga serie de metempsicosis y reencarnaciones. Por esto dicen los indos que el Universo es Brahman y Brahmâ; porque Brahman está en todos los átomos del Universo, siendo los seis principios de la naturaleza la expresión, o los aspectos diversamente diferenciados, del Séptimo y Uno, única Realidad en el Universo, sea cósmico o microcósmico; y también porque las permutaciones psíquicas, espirituales y físicas del Sexto (Brahmâ, el vehículo de Brahman) en el plano de la manifestación y de la forma, se consideran por antifrasis metafísica, como ilusorias y mayávicas. Pues aunque la raíz de todos los átomos individualmente, y de todas las formas colectivamente, es este Séptimo Principio o la Realidad Una, sin embargo, en su apariencia manifestada, fenomenal y temporal, todo ello es tan sólo una ilusión pasajera de nuestros sentidos.
Tho-ag en Zhi-gyu durmió siete Khorlo. Zodmanas zhiba. Todo Nyug seno. Konch-hog no; Thyan-Kam no; Lha-Chohan no; Tenbrel Chugnyi no; Dharmakâya cesó; Tgenchang no había llegado a ser; Barnang y Ssa en Ngovonyidj; solamente Tho-og Yinsin en la noche de Sun-chan y Yong-grub (Paranishpanna), etc.
Todo esto sonaría como un completo Abracadabra.
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LA EVOLUCIÓN CÓSMICA SIETE ESTANCIAS DEL LIBRO SECRETO DE DZYAN
............................................................................... ¿Quién
conoce el secreto? ¿Quién lo ha revelado?
Contemplando la eternidad... ..............................................................................................
Tú eras. Y cuando la llama subterránea Rig Veda (Colebrooke)
1. ...¿Dónde estaban los Constructores, los Brillantes Hijos de la Aurora del Manvántara?... En las Tinieblas Desconocidas, en sus Ah-hi Paranishpanna. Los Productores de la Forma, derivada de la No-Forma, que es la Raíz del Mundo, la Devamâtri y Svabhâvat, reposaban en la felicidad del No-Ser.
1. ...La última Vibración de la Séptima Eternidad
palpita a través del Infinito. La Madre se hincha y se ensancha
de dentro afuera como el Botón del Loto. 2.
Cunde la Vibración, y sus veloces Alas tocan al Universo entero
y al Germen que mora en las Tinieblas; Tinieblas que alientan sobre las
dormidas Aguas de la Vida. 3.
Las Tinieblas irradian la Luz, y la Luz emite un Rayo solitario en las
Aguas, dentro del Abismo de la Madre. El Rayo traspasa el Huevo Virgen;
el Rayo hace estremecer al Huevo Eterno, y desprende el Germen no eterno,
que se condensa en el Huevo del Mundo. 4.
Los Tres caen en los Cuatro. La Radiante Esencia viene a ser Siete interiormente,
Siete exteriormente. El Luminoso Huevo, que es Tres en sí mismo,
cuaja y se esparce en Coágulos blancos como la leche, por toda
la extensión de las Profundidades de la Madre: la Raíz que
crece en los Abismos del Océano de la Vida. 5.
La Raíz permanece, La Luz permanece, Los Coágulos permanecen,
y sin embargo, Oceahoo es Uno. 6.
La Raíz de la Vida estaba en cada Gota del Océano de Inmortalidad,
y el Océano era Luz Radiante, la cual era Fuego y Calor y Movimiento.
Las Tinieblas se desvanecieron, y no fueron más: desaparecieron
en su Esencia misma, el Cuerpo de Fuego y Agua, del Padre y la Madre. 7.
He aquí, ¡Oh, Lanú!, al Radiante Hijo de los Dos,
la Gloria refulgente sin par -el Espacio Luminoso, Hijo del Negro Espacio,
que surge de las Profundidades de las grandes Aguas Obscuras. Él
es Oeaohoo, el Más Joven, el ***. Él brilla como el Sol,
es el Resplandeciente Dragón Divino de la Sabiduría. El
Uno es Cuatro, y Cuatro toma para sí Tres (1), y la unión
produce el Sapta, en quien están los Siete que vienen a ser los
Tridasha, las Huestes y las Multitudes. Contémplale levantando
el Velo y desplegándolo de Oriente a Occidente. Oculta lo de Arriba
y deja ver lo de Abajo como la Gran Ilusión. Señala los
sitios para los Resplandecientes, y convierte lo Superior en un Mar de
Fuego sin orillas, y el Uno Manifestado en las Grandes Aguas. 8.
¿Dónde estaba el Germen y dó estaban entonces las
Tinieblas? ¿En dónde está el Espíritu de la
Llama que arde en tu Lámpara, ¡oh, Lanú!? El Germen
es Aquello, y Aquello es la Luz, el Blanco Hijo Resplandeciente del Obscuro
Padre Oculto. 9.
La Luz es Llama Fría, y la llama es Fuego, y el Fuego produce el
Calor, que da lugar al Agua - el Agua de Vida en la Gran Madre. 10.
El Padre-Madre teje una Tela, cuyo extremo superior está unido
al Espíritu, Luz de la Obscuridad Única, y el inferior a
la Materia, su extremidad de sombras. Esta Tela es el Universo, tejido
con las Dos Substancias hechas en Uno, que es Svabhâvat. 11.
Se ensancha cuando el Soplo de Fuego se extiende sobre ella; se contrae
cuando el Aliento de la Madre la toca. Los Hijos se disgregan entonces
y se esparcen, para volver al Seno de su Madre, al final del Gran Día,
y ser de nuevo unos con ella. Cuando se enfría, se hace radiante.
Sus Hijos se dilatan y contraen dentro de Sí mismos y en sus Corazones;
ellos abarcan el Infinito. 12. Entonces Svabhâvat envía a Fohat para endurecer los Átomos. Cada uno es una parte de la Tela. Reflejando al “Señor que existe por Sí Mismo”, como un espejo, cada cual a su vez viene a ser un Mundo.
1. ...Hijos de la tierra, escuchad a vuestro Instructores, los Hijos del
Fuego. Sabed que no hay ni primero ni último; porque todo es un
Número, que procede de lo que no es Número. 2.
Aprended lo que nosotros que descendemos de los Siete Primeros, lo que
nosotros, que nacimos de la Primitiva Llama, hemos aprendido de nuestros
Padres... 3.
Del Resplandor de la Luz -el Rayo de las Eternas Tinieblas- surgen en
el Espacio las Energías despertadas de nuevo; el Uno del Huevo,
el Seis y el Cinco. Después el Tres, el Uno, el Cuatro, el Uno,
el Cinco, el doble Siete, la Suma Total. Y éstas son las Esencias,
las Llamas, los Elementos, los Constructores, los Números, los
Arûpa, los Rûpa y la Fuerza o el Hombre Divino, la Suma Total.
Y del Hombre Divino emanaron las Formas, las Chispas, los Animales Sagrados,
y los Mensajeros de los Sagrados Padres dentro del Santo Cuatro. 4.
Éste era el Ejército de la Voz, la Divina Madre de los Siete.
Los Destellos de los Siete están sometidos y son los servidores
del Primero, del Segundo, del Tercero, del Cuarto, del Quinto, del Sexto
y del Séptimo de los Siete. Estos son llamados Esferas, Triángulos,
Cubos, Líneas y Modeladores; pues así se sostiene el Eterno
Nidâna - el Oi-Ha-Hou. 5.
El Oi-Ha Hou, que es las Tinieblas, el Ilimitado o el que no es Número.
Âdit-Nidâna, Svabhâvat, el .......: 6. ... Después los Segundos Siete, que son los Lipika, producidos por los Tres. El Hijo Desechado es Uno. Los “Hijos-Soles” son innumerables.
1. Los Siete Primordiales, los Siete Primeros Soplos del Dragón
de la Sabiduría, producen a su vez el Torbellino de Fuego con sus
Sagrados Alientos de Circulación giratoria. 2.
Ellos hacen de él, el Mensajero de su Voluntad. El Dzyu se convierte
en Fohat: el Hijo veloz de los Hijos Divinos, cuyos Hijos son los Lipika,
lleva mensajes circulares, Fohat es el Corcel, y el Pensamiento el Jinete.
Él atraviesa como el rayo las nubes de fuego; da Tres y Cinco y
Siete Pasos a través de las Siete Regiones superiores y de las
Siete inferiores. Alza la Voz, y llama a las Chispas innumerables y las
reúne. 3.
Él es su conductor, el espíritu que las guía. Cuando
comienza su obra, separa las Chispas del Reino Inferior, que se ciernen
y tiemblan gozosas en sus radiantes moradas, y forma con ellas los Gérmenes
de las Ruedas. Las coloca en las Seis Direcciones del Espacio, y una en
el Centro: la Rueda Central. 4.
Fohat traza líneas espirales para unir la Sexta a la Séptima
- la Corona. Un Ejército de los Hijos de la Luz se sitúa
en cada uno de los ángulos; los Lipika se colocan en la Rueda Central.
Dicen ellos: “Esto es bueno”. El primer Mundo Divino está dispuesto,
el Primero, el Segundo. Entonces, el “Divino Arûpa se refleja en
Chhâyâ Loka, la Primera Vestidura de Anupâdaka. 5.
Fohat da cinco pasos, y construye una rueda alada en cada ángulo
del cuadrado para los Cuatro Santos... y sus Huestes. 6. Los Lipika circunscriben el Triángulo, el Primer Uno, el Cubo, el Segundo Uno y el Pentaclo dentro del Huevo. Éste es el Anillo llamado “No Se Pasa”, para los que descienden y ascienden; para los que durante el Kalpa están marchando hacia el gran Día “Sed Con Nosotros”... Así fueron formados los Arûpa y los Rûpa: de la Luz Única, Siete Luces; de cada una de las Siete, siete veces Siete Luces. Las Ruedas vigilan el Anillo...
1. Por el poder de la Madre de Misericordia y Conocimiento, Kwan-Yin -la
Triple de Kwan-Shai-Yin, que reside en Kwan-Yin-Tien- Fohat, el Aliento
de su Progenie, el Hijo de los Hijos, habiendo hecho salir de las profundidades
del Abismo inferior la Forma Ilusoria de Sien-Tchan y los Siete Elementos. 2.
El Veloz y Radiante Uno produce los Siete Centros Laya, contra los cuales
nadie prevalecerá hasta el Gran Día “Sed Con Nosotros”;
y asienta el Universo sobre estos Eternos Fundamentos, rodeando a Sien-Tchan
con los Gérmenes Elementales. 3.
De los Siete - primero Uno manifestado, Seis ocultos; Dos manifestados,
Cinco ocultos; Tres manifestados, Cuatro ocultos; Cuatro producidos, Tres
escondidos; Cuatro y Un Tsan revelados, Dos y Una Mitad ocultos; Seis
para manifestarse, Uno dejado aparte. Últimamente, Siete Pequeñas
Ruedas girando; una dando nacimiento a la otra. 4.
Él las construye a semejanza de Ruedas más antiguas, colocándolas
en los Centros Imperecederos. 5.
En la Cuarta, los Hijos reciben orden de crear sus Imágenes. La
Tercera parte se niega. Las Otras Dos obedecen. 6.
Las Ruedas más Antiguas rodaban hacia abajo y hacia arriba... 7. Haz tus cálculos, Lanú, si quieres saber la edad exacta de tu Pequeña Rueda. Su cuarto Rayo “es” nuestra Madre. Alcanza el Cuarto Fruto del Cuarto Sendero del Conocimiento que conduce al Nirvâna, y tú comprenderás porque verás...
1. He aquí el principio de la Vida informe senciente. 2.
El Rayo Único multiplica los Rayos menores. La Vida precede a la
Forma, y la Vida sobrevive al último átomo. A través
de los Rayos innumerables el Rayo de Vida, el Uno parecido a un Hilo que
ensarta muchas cuentas. 3.
Cuando el Uno se convierte en Dos, aparece el Triple, y los Tres son Uno;
y éste es nuestro Hilo, ¡oh, Lanú!, el Corazón
del Hombre-Planta, llamado Saptaparma. 4.
Él es Raíz que jamás perece; la Llama de Tres Lenguas
y Cuatro Pabilos. Los Pabilos son las Chispas que parten de la Llama de
Tres Lenguas proyectada por los Siete -de quienes es la Llama- Rayos de
Luz y Chispas de una Luna que se refleja en las movientes Ondas de todos
los Ríos de la Tierra. 5.
La Chispa pende de la Llama por el más tenue hilo de Fohat. Ella
viaja a través de los Siete Mundos de Mâyâ. Se detiene
en el Primero; y es un Metal y una Piedra; para el Segundo, y hela hecha
una Planta; la Planta gira a través de siete cambios, y viene a
ser un Animal Sagrado. De los atributos combinados de todos ellos, se
forma Manu, el Pensador. ¿Quién lo forma? Las Siete Vidas
y la Vida Una. ¿Quién lo completa? El Quíntuple Lha.
¿Y quién perfecciona el último Cuerpo? Pez, Pecado
y Soma... 6.
Desde el Primer nacido, el Hilo entre el Silencioso Vigilante y su Sombra,
se hace más y más fuerte y radiante a cada Cambio. La Luz
del Sol de la mañana se ha cambiado en la gloria del mediodía... 7. “Ésta es tu Rueda actual” -dijo la Llama a la Chispa-. “Tú eres yo misma, mi imagen y mi sombra. Yo me he revestido de ti, y tú eres mi Vâhan hasta el día “Sed Con Nosotros”, en que has de volver a ser “yo misma y otros, tú misma y yo”. Entonces los Constructores, terminada su primera Vestidura, descienden sobre la radiante Tierra, y reinan sobre los Hombres, que son ellos mismos.
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COMENTARIOS
de
las Siete Estancias y sus expresiones siguiendo el orden
1. EL ETERNO PADRE (1), ENVUELTO EN SUS SIEMPRE INVISIBLES VESTIDURAS, HABÍA DORMITADO UNA VEZ MÁS DURANTE SIETE ETERNIDADES.
El “Padre”, el Espacio, es la Causa eterna, omnipresente de todo; la incomprensible
DEIDAD, cuyas “Invisibles Vestiduras” son la Raíz mística
de toda Materia, y del Universo. Es el Espacio la única cosa eterna
que podemos fácilmente imaginar, inmutable en su abstracción,
y sobre la que no ejerce influencia ni la presencia en ella, ni la ausencia,
de cualquier universo objetivo. No tiene dimensión en ningún
sentido y existe por sí mismo. El Espíritu es la primera
diferenciación de “AQUELLO”, que es la Causa sin Causa así
del Espíritu como de la Materia. Según enseña el
Catecismo Esotérico, no es ni el “vacío sin límites”,
ni la “plenitud condicionada”, sino ambas cosas. Fue y siempre será.
El “Tiempo” es sólo una ilusión producida por la sucesión de nuestros estados de conciencia en nuestro viaje a través de la Duración Eterna, y no existe donde no existe conciencia en que pueda producirse la ilusión, sino que “yace dormido”. El Presente es solamente una línea matemática que separa la parte de la Duración Eterna que llamamos el Futuro, de la otra parte que llamamos el Pasado. Nada hay en la tierra que tenga verdadera duración, pues nada permanece sin cambio, o es lo mismo, durante la billonésima parte de un segundo; y la sensación que experimentamos de la realidad de la división del Tiempo que se conoce como Presente, nos viene de la impresión de la momentánea vislumbre, o vislumbres sucesivas, de las cosas que nuestros sentidos nos comunican, al pasar dichas cosas de la región de lo ideal, que denominamos el Futuro, a la región de los recuerdos a que damos el nombre de Pasado. Del mismo modo experimentamos una sensación de duración en el caso de la chispa eléctrica instantánea, a causa de haber sido impresionada la retina y continuar la impresión. Las personas y las cosas reales y efectivas no son únicamente lo que se ve en cualquier momento dado, sino que están constituidas por la suma de todas sus condiciones diversas y mudables, desde el momento en que aparecen en forma material hasta que desaparecen de la tierra. Estas “sumas totales” existen de toda eternidad en el Futuro, y pasan gradualmente a través de la materia para existir de toda eternidad en el Pasado. Nadie dirá que una barra de metal arrojada al mar, comenzó a existir cuando abandonó el aire, y que cesó de existir en cuanto penetró en el agua; ni que la barra consistía únicamente en la sección transversal de la misma, que coincidiera en cualquier momento dado con el plano matemático que separa y al mismo tiempo une la atmósfera con el Océano. Así sucede a las personas y a las cosas que, cayendo del “va a ser” en el “ha sido”, del Futuro en el Pasado, presentan momentáneamente a nuestros sentidos a manera de una sección transversal de sus propias totalidades, conforme van pasando a través del Tiempo y del Espacio (como materia) en su camino de una a otra eternidad: y estas dos eternidades constituyen aquella Duración en que únicamente hay algo que tenga verdadera existencia, la cual percibirían nuestros sentidos si fuesen aptos para conocerla.
“Mente” es un nombre dado a la totalidad de los Estados de conciencia comprendidos en las denominaciones de Pensamiento, Voluntad y Sentimiento. Durante el sueño profundo, cesa la ideación en el plano físico y la memoria está en suspenso; así es que en todo ese tiempo la “Mente no existe”, porque el órgano, por medio del cual el Ego manifiesta la ideación y la memoria en el plano material, ha dejado de funcionar temporalmente. Un nóumeno puede llegar a ser fenómeno en cualquier plano de existencia, sólo con manifestarse en aquel plano por medio de una base o vehículo apropiado; y durante la larga Noche de reposo, llamada Pralaya, cuando todas las Existencias están disueltas, la “Mente Universal” queda como una posibilidad permanente de acción mental, o como el absoluto Pensamiento abstracto, del cual la Mente es relativa manifestación concreta. Los Ah-hi (Dhyân Chohans) son las huestes colectivas de Seres espirituales -las Huestes Angélicas del cristianismo, los Elohim y “Mensajeros” de los judíos-, los cuales son el Vehículo para la manifestación del Pensamiento y de la Voluntad Divina o Universal. Son las Fuerzas Inteligentes que dan y establecen en la Naturaleza las “Leyes”, al paso que ellos mismos obran conforme a leyes que les han sido impuestas de modo análogo por Poderes todavía más elevados; mas no son “personificaciones” de los Poderes de la Naturaleza, como erróneamente se creído. Esta Jerarquía de Seres espirituales, por cuyo medio la mente Universal se pone en acción, se asemeja a un ejército -una hueste en verdad- merced al cual se manifiesta el poder militar de una nación, y que se compone de cuerpos de ejército, divisiones, brigadas, regimientos, etc., cada una de cuyas unidades tiene su individualidad o vida separada, y su libertad de acción y su responsabilidad limitadas; estando cada una contenida en una individualidad superior, a la cual sus intereses propios se hallan subordinados, a la vez que contiene en sí misma individualidades inferiores.
(a) Existen “Siete Senderos” o “Vías” hacia la “Felicidad” de la No-Existencia, que es absoluto Ser, Existencia y Conciencia. No existían, porque el Universo hasta entonces se hallaba vacío, existiendo sólo en el Pensamiento Divino.
(b) Porque son... las Doce Nidânas, o Causas del Ser. Cada una de
ellas es el efecto de la que le ha precedido, y a su vez causa de la que
le suceda; estando basada la suma total de las Nidânas en las Cuatro
Verdades, doctrina especialmente característica del Sistema Hinayâna
(7). Pertenecen ellas a la teoría de la corriente de la ley de
encadenamiento que produce mérito y demérito, y que finalmente
manifiesta al Karma en la plenitud de su poder. Es un sistema fundado
en la gran verdad de que la reencarnación tiene que ser temida;
pues la existencia en este mundo vincula en el hombre sólo sufrimientos,
desdicha y dolor; siendo la muerte misma incapaz de libertar al hombre
de ello, puesto que la muerte no es más que la puerta a través
de la cual se pasa a otra vida en la tierra, después de un breve
reposo en su umbral, o sea en el Devachan. El Sistema Hinayâna o
Escuela del Vehículo Pequeño, es de origen muy antiguo;
al paso que el Mahâyâna, o Escuela del Gran Vehículo,
pertenece a un período posterior, habiendo tenido origen después
de la muerte de Buddha. Sin embargo, los principios de esta última
son tan antiguos como las montañas en medio de las cuales han existido
semejantes escuelas desde tiempo inmemorial; y en realidad, las escuelas
Hinayâna y Mahâyâna enseñan ambas las mismas
doctrinas. Yâna o Vehículo es una expresión mística,
y ambos “Vehículos” significan que el hombre puede escapar de la
tortura de los renacimientos, y aun de la falsa felicidad del Devachan,
por medio del logro de la Sabiduría y del Conocimiento, únicos
que pueden disipar los frutos de la Ilusión y de la Ignorancia.
(a) Las “Tinieblas son Padre-Madre; la Luz su Hijo”, dice un antiguo proverbio
oriental. La luz es inconcebible, a no ser que se la considere como viniendo
de algún origen que sea causa de la misma; y como en el caso de
la Luz Primordial aquel origen es desconocido, si bien claman enérgicamente
por él la razón y la lógica, por esto lo llamamos
“Tinieblas” desde un punto de vista intelectual. En cuanto a la luz prestada
o secundaria, cualquiera que sea su origen, puede tener tan sólo
un carácter temporal y mayávico. Las Tinieblas constituyen,
pues, la Matriz Eterna, en la cual los Orígenes de la Luz aparecen
y desaparecen. En este nuestro plano nada se añade a las tinieblas
para convertirlas en luz, o a la luz para transformarla en tinieblas.
Ellas son permutables, y científicamente la luz es tan sólo
un modo de las tinieblas y viceversa. Sin embargo, ambas son fenómenos
del mismo nóumeno, el cual es tinieblas absolutas para la mente
científica, y tan sólo un obscuro crepúsculo para
la percepción de la generalidad de los místicos; si bien
para el ojo espiritual del Iniciado es la luz absoluta. El que percibamos
más o menos la luz que brilla en las tinieblas, es cosa que depende
de nuestro poder de visión. Lo que es luz para nosotros, es tinieblas
para ciertos insectos; y el ojo del clarividente ve iluminación
allí en donde el ojo normal tan sólo percibe obscuridad.
Cuando todo el Universo permanecía sumido en sueño, o sea
que había vuelto a su único elemento primordial, no existían
allí ni centro de luminosidad, ni ojo para percibir la luz; y las
tinieblas necesariamente llenaban el “Todo sin Límites”.
6. LOS SIETE SEÑORES SUBLIMES Y LAS SIETE VERDADES, HABÍAN DEJADO DE SER (a); Y EL UNIVERSO, EL HIJO DE LA NECESIDAD, ESTABA SUMIDO EN PARANISH- PANNA (b) (9), PARA SER EXHALADO POR AQUELLO QUE ES, Y SIN EMBARGO NO ES. NINGUNA COSA EXISTÍA (c).
(a) Los “Siete Señores Sublimes” son los Siete Espíritus
Creadores, los Dhyân Chohans, que corresponden a los Elohim hebreos.
Es la misma jerarquía de Arcángeles a la cual pertenecen
San Miguel, San Gabriel y otros en la teogonía cristiana. Sólo
que, así como a San Miguel, por ejemplo, se le atribuye en la teología
latina dogmática la vigilancia sobre todos los promontorios y golfos,
en el Sistema Esotérico, los Dhyânis velan sucesivamente
sobre una de las Rondas y grandes Razas Raíces de nuestra Cadena
Planetaria. Además, se dice de ellos que envían sus Bodhisattvas,
los representantes humanos de los Dhyâni-Buddhas durante cada Ronda
y cada Raza. De las “Siete Verdades” y revelaciones, o más bien
secretos revelados, cuatro únicamente nos han sido comunicados;
pues estamos todavía en la Cuarta Ronda, y el mundo también
ha tenido sólo cuatro Buddhas, hasta ahora. Es ésta una
cuestión muy complicada, y más adelante nos ocuparemos de
ella con detenimiento.
(b) “Paranishpanna” es la perfección absoluta que todas las existencias
alcanzan a la conclusión de un gran período de actividad,
o Mahâmanvantara, y en la cual permanecen durante el período
siguiente de reposo. En tibetano se llama “Yong-Grub”. Hasta los días
de la escuela Yogâchârya, la verdadera naturaleza de Paranirvâna
se enseñaba públicamente, pero desde entonces se ha convertido
por completo en esotérica; de aquí que existan tantas interpretaciones
contradictorias acerca de la misma. Sólo un verdadero idealista
puede entenderla. Cada cosa ha de considerarse como ideal, a excepción
del Paranirvâna, por quien quiera comprender aquel estado, y adquirir
un conocimiento acerca de cómo el No-Yo, el Vacío y las
Tinieblas son tres en Uno, y lo que existe sólo por sí mismo
y es perfecto. Es absoluto, sin embargo, tan sólo en un sentido
relativo, puesto que debe dar lugar a una perfección todavía
más absoluta, con arreglo a un tipo más elevado de excelencia
en el siguiente período de actividad, del mismo modo que una flor
perfecta tiene que dejar de serlo y morir, con objeto de convertirse,
en su desarrollo, en un fruto perfecto, si se nos permite tal manera de
expresarnos. (c) Por “aquello que es, y sin embargo no es”, se significa el Gran Aliento mismo, del cual únicamente podemos hablar como de la Existencia Absoluta, pero sin poderlo representar a nuestra imaginación bajo una forma cualquiera de Existencia que podamos distinguir de la No-Existencia. Los tres períodos -el Presente, el Pasado y el Futuro- son en filosofía esotérica un tiempo compuesto; pues los tres son un número compuesto únicamente con relación al plano fenomenal; pero en la región del nóumeno no tienen validez abstracta. Como dicen las Escrituras; “El Tiempo Pasado es el Tiempo Presente, así como también el Futuro, el cual, si bien no ha entrado todavía en existencia, sin embargo es”, según un precepto de la enseñanza Prasanga Madhyamika, cuyos dogmas “han sido siempre conocidos desde que se separó de las escuelas puramente esotéricas (10). Nuestras ideas, en resumen, acerca de la duración y del tiempo, son todas derivadas de nuestras sensaciones, con arreglo a las leyes de asociación. Enlazadas de modo incomprensible con la relatividad del humano conocimiento, no pueden, sin embargo, poseer existencia alguna, excepto en la experiencia del yo individual, y perecen cuando su marcha evolutiva disipa el Mâyâ de la existencia fenomenal. ¿Qué es, por ejemplo, el tiempo, sino la sucesión panorámica de nuestros estados de conciencia? He aquí las palabras de un Maestro: “Me siento exasperado al tener que emplear estas tres palabras desdichadas -Pasado, Presente y Futuro-, pobres conceptos de las fases objetivas del subjetivo todo, tan mal adaptadas para el objeto como un hacha para labor escultórica delicad |