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ANTROPOGÉNESIS
La Doctrina Secreta (Volumen III) H.P. Blavatsky Extractos |
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ÍNDICE TEMÁTICO
VOLUMEN III NOTAS PRELIMINARES sobre las Estancias Arcaicas y los Cuatro Continentes Prehistóricos.................... 3 La Doctrina Secreta postula tres Proposiciones nuevas: a) La Evolución simultánea de Siete Grupos Humanos en Siete Distintas Partes de nuestro Globo; b) El Nacimiento del Cuerpo Astral antes del Nacimiento del Cuerpo Físico; c) El Hombre en esta Ronda precedió a todos los Mamíferos en el Reino Animal - Razas sin Sexo y Bisexuales - Los primeros Arquetipos Masculinos en los Dioses del Misterio de los Fenicios, etc. - Alegorías Exotéricas basadas en Misterios Esotéricos - Siete Dioses, cada uno de los cuales crea un Grupo de Hombres - El Significado de las Dos “Creaciones” - Los Cinco Continentes: 1) La Tierra Sagrada e Imperece- dera; 2) La Hiperbórea; 3) Lemuria; 4) Atlántida; 5) Europa - El Hombre existía hace 18.000.000 de años - Períodos Geológicos - Los Trópicos en el Polo.
Parte Primera
DOS ASTRÓNOMOS ANTEDILUVIANOS: Nârada y Asuramaya El Espejo del Futuro - Datos sacados de los Libros Secretos del Ocultismo.
OBJECIONES QUE PUEDEN HACERSE A LO QUE ANTECEDE .
120
UNA VISTA PANORÁMICA DE LAS PRIMERAS RAZAS
LOS MANUS PRIMITIVOS DE LA HUMANIDAD ....
195
El Gran Dragón y las Serpientes de la Sabiduría - Las Pirámides, un Recordatorio de la Gran Inundación Atlante - Los Polos han sido Invertidos.
El Nombre del Dragón en la Caldea y el Décimo Signo del Zodíaco - La Serpiente simboliza al Iniciador - Los Dioses a quienes los Hombres llaman Dragones El Dragón de San Juan es Neptuno, el Símbolo de la Magia Atlante.
LOS SIGNOS SIDERALES Y CÓSMICOS
LAS TRADICIONES PERSAS MÁS ANTIGUAS ACERCA DEL POLO Y DE LOS
CONTINENTES SUMERGIDOS
ESPECULACIONES OCCIDENTALES FUNDADAS EN TRADICIONES GRIEGAS Y
LA “MALDICIÓN” DESDE UN PUNTO DE VISTA FILOSÓFICO ...... 259
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| H. P. BLAVATSKY
Síntesis de la Ciencia, la Religión y la Filosofía
Traducción de Varios Miembros de la Rama de la S. T. E. Segunda Edición Argentina cotejada con la 4ª Edición Inglesa
JUAN VII, 16. La ciencia moderna insiste en la doctrina de la evolución; lo mismo hacen la razón humana y la Doctrina Secreta, siendo corroborada esta idea por las antiguas leyendas y mitos, y hasta por la Biblia misma, cuando se lee entre líneas. Vemos a la flor desarrollarse lentamente del vástago, y al vástago de su semilla. Pero ¿de dónde viene esta última, con todo su programa trazado de transformaciones físicas y sus fuerzas invisibles, y por tanto, espirituales, que gradualmente desarrollan su forma, color y aroma? La palabra evolución habla por sí sola. El germen de la raza humana presente ha debido de preexistir en el padre de esta raza, como la semilla, en donde yace escondida la flor del próximo verano, y fue desarrollado en la cápsula de su flor padre; el padre puede que sólo se diferencie ligeramente, pero sin embargo difiere de su futura progenie. Los antecesores antediluvianos del elefante y del lagarto actuales fueron, quizá, el mamut y el plesiosauro; ¿por qué no habrían de ser los progenitores de nuestra raza humana los “gigantes” de los Vedas, el Volüspa y el Génesis? Si bien es verdaderamente absurdo creer que la “transformación de las especies” ha tenido lugar con arreglo a las opiniones más materialistas de los evolucionistas, es natural pensar que cada género, principiando con los moluscos y terminando con el hombre-mono, se ha modificado de su forma primordial y distintitva. (ISIS SIN VELO, I.) NOTAS PRELIMINARES SOBRE
SPINOZA
En medio de la tierra crecieron y se hicieron grandes. Estos son los siete Reyes de Edom a quienes se hace referencia en la Kabalah; la Primera Raza, que era imperfecta, esto es, nació antes de que existiese la “balanza” (sexos), y que, por lo tanto, fue destruida (4). Aparecieron siete Reyes hermanos y tuvieron hijos; el número de sus gentes era 6.000. El Dios Nergas (la muerte) los destruyó. “¿Cómo los destruyó?” Poniendo en equilibrio (balanza) a los que no existían todavía (5).
Fueron “destruidos”, como raza, por transfusión en su propia
progenie (por exudación); es decir, la Raza sin sexo reencarnó
en la (potencialmente) bisexual; esta última en los andróginos,
y estos, a su vez, en la sexual, o sea período de la más
reciente Tercera Raza. Si las tablas estuviesen menos mutiladas, se
vería que contienen, palabra por palabra, la misma relación
que se da en los Anales Arcaicos y en Hermes, al menos en lo que concierne
a los hechos fundamentales, ya que no en lo que respecta a los detalles
minuciosos; pues Hermes ha sido bastante desfigurado por malas traducciones. La palabra Adán, aplicada en esas leyendas al primer ser humano, no es evidentemente un nombre propio, sino que sólo se usa como un término que significa la Humanidad. Adam aparece como nombre propio en el Génesis, pero seguramente en algunos pasajes sólo se emplea en el mismo sentido que la palabra asiria (9).
Por otra parte, ni el Diluvio caldeo ni el bíblico, con sus fábulas
de Nisuthros y de Noé, están basados en el Diluvio universal,
ni aun en los de los Atlantes, registrados en la alegoría inda
del Manu Vaivasvata. Son aquéllos alegorías exotéricas
basadas en los Misterios Esotéricos de Samotracia. Si los caldeos
más antiguos conocían la verdad esotérica, oculta
en las leyendas puránicas, las otras naciones sólo conocían
el Misterio Samotracio, y lo alegorizaban. Lo adaptaron a sus nociones
astronómicas y antropológicas, o más bien fálicas.
Históricamente se sabe que Samotracia ha sido célebre
en la antigüedad por un diluvio que sumergió el país
y alcanzó la célebre en la antigüedad por un diluvio
que sumergió el país y alcanzó la cima de las más
altas montañas; suceso que tuvo lugar antes del tiempo de los
argonautas. Se inundó rápidamente por las aguas del Euxino,
que hasta entonces había sido considerado como un lago (10).
Pero, además, los israelitas tenían otra tradición
en que basar su alegoría, la leyenda del Diluvio, que transformó
el actual desierto de Gobi por última vez en un mar, hace 10.000
ó 12.000 años, y que echó a las montañas
vecinas a muchos Noés y sus familias. Como los relatos babilónicos
sólo ahora han sido restaurados de cientos de miles de fragmentos
mutilados (sólo en el terraplén de Kouyunjik se han descubierto,
desde las excavaciones de Layard, más de 20.000 fragmentos de
inscripciones), las pruebas que aquí se citan son relativamente
escasas; sin embargo, tal como son, corroboran casi todas nuestras enseñanzas,
y por lo menos tres, con toda seguridad. Éstas son:
I. La Isla Sagrada e Imperecedera.
II. La Hiperbórea.
dice
un verso de la Odisea (15).
III. Lemuria. Este asunto se trata muy extenso en otra parte (18).
IV. Atlántida.
V. Europa. Estos secretos (de la tierra y del mar) fueron comunicados a los hombres de la ciencia secreta, pero no a los geógrafos (21).
La afirmación de que el hombre físico era originariamente
un gigante colosal pre-terciario, y de que existió hace 18.000.000
de años, tiene, por supuesto, que parecer absurda a los admiradores
y creyentes de la ciencia moderna. Todo el posse comitatus de los biólogos
se apartará de la idea de este Titán de la Tercera Raza
de la Edad Secundaria, un ser apto para luchar con éxito con
los entonces gigantescos monstruos del aire, del mar y de la tierra;
así como sus antepasados, los prototipos etéreos del Atlante,
poco temor podían tener a lo que no podía hacerles daño.
El antropólgo moderno puede reírse cuanto quiera de nuestros
Titanes como se ríe del Adán bíblico, y como el
teólogo se ríe del antecesor pitecoide de aquél.
Los ocultistas y sus severos críticos pueden estar seguros de
que en esta fecha ya no se quedan nada a deber unos a otros. Las Ciencias
Ocultas pretenden menos y dan más en todo caso que la Antropología
Darwiniana o la Teología Bíblica. ...durante la Edad Miocena, Groenlandia (a 70º lat. N.) desarrolló gran abundancia de árboles tales como el tejo, el árbol rojo, un sequoia aliado a las especies de California, hayas, plátanos, sauces, encinas, álamos y nogales, así como también una clase de magnolias y de zamias (26).
En una palabra: Groenlandia tenía plantas del Sur desconocidas
en la regiones del Norte. PARTE I
DOCE
ESTANCIAS, COMPRENDIENDO CUARENTA Y NUEVE SLOKAS, Con Comentarios
Setecientos años de trabajo pasó
Antes que un hermoso ánade descendiendo
Apóyase ligeramente en las rodillas:
Pone en él sus huevos libremente, Kalevala (Crawford). ANTROPOGÉNESIS DE LAS ESTANCIAS DE DZYAN (1)
5. La Rueda volteó por treinta crores más. Construyó
Rûpas; Piedras blandas que se endurecieron; Plantas duras que
se ablandaron. Lo visible de lo invisible, Insectos y pequeñas
Vidas. Ella las sacudía de su dorso cuando invadían a
la Madre... Después de treinta crores, se volvió por completo.
Reposaba sobre su dorso; sobre un costado... No quería llamar
a Hijos del Cielo, no quería buscar a hijos de la Sabiduría.
Ella creó de su propio Seno. Produjo Hombres Acuáticos,
terribles y perversos. ESTANCIA III
11. El Señor de los Señores vino. Del Cuerpo de ella él
separó las Aguas, y aquello fue Cielo arriba; el Primer Cielo.
14. Las Siete Huestes, los “Señores Nacidos por la Voluntad”,
impulsados por el Espíritu Dador de Vida, separaron a los Hombres
de ellos mismos, cada uno en su propia Zona.
18. Los Primeros fueron los Hijos de Yoga. Sus hijos, los hijos del
Padre Amarillo y de la Madre Blanca.
22. Después la Segunda desarrolló la Nacida del Huevo,
la Tercera. El Sudor creció, sus Gotas crecieron, y las Gotas
se hicieron duras y redondas. El Sol la calentó; la Luna la enfrió
y la formó; el Soplo la alimentó hasta su madurez. Desde
la Estrellada Bóveda el Cisne Blanco cobijaba a la gran Gota.
El Huevo de la Raza futura, el Hombre-Cisne de la Tercera ulterior.
Primeramente macho-hembra, luego Hombre y Muejr.
24. Los Hijos de la Sabiduría, los Hijos de Noche, prontos para
renacer descendieron. Vieron ellos las formas viles de la Primera Tercera.
“Podemos elegir”, dijeron los Señores; “poseemos la sabiduría”.
Algunos entraron en los Chhâyâs proyectaron una Chispa.
Otros lo difirieron hasta la Cuarta. De su propio Rûpa llenaron
el Kâma. Los que empezaron se convirtieron en Arhats. Los que
sólo recibieron una Chispa, permanecieron destituidos de conocimiento;
la Chispa ardía débilmente. Un Tercio permanecía
sin mente. Sus Jivas no estaban dispuestos. Estos fueron puestos aparte
entre las Siete. Se volvieron ellos de cabeza estrecha. En un Tercio
estuvieron preparados. “En estos moraremos”, dijeron los Señores
de la Llama (y de la Sabiduría Secreta).
28. De las gotas de sudor, del residuo de la substancia, material procedente
de los cuerpos muertos de hombres y animales de la Rueda anterior, y
del polvo desechado, fueron producidos los primeros animales. ESTANCIA IX
33. Viendo lo cual, los Lhas que no habían construido hombres,
lloraron, diciendo:
38. Así, de dos a dos, en las Siete Zonas, la Tercera Raza dio
nacimiento a la Cuarta; los Sura se convirtieron en A-sura.
43. Ellos construyeron enormes ciudades. Con tierras y metales raros
ellos construían. De los fuegos vomitados, de la piedra blanca
de las montañas y de la piedra negra, tallaban sus propias imágenes
a su tamaño y semejanza, y las adoraban.
47. Pocos quedaron. algunos amarillos, algunos del color oscuro y negro,
y algunos rojos quedaron. Los del color de la Luna habían desaparecido
para siempre.
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Las anteriores enseñanzas de la Doctrina Secreta, completadas por tradiciones
universales, han debido demostrar ya que los Brâhmanas y Purânas,
el Vendîdâd y otras escrituras mazdeístas; las egipcias,
griegas y romanas, y finalmente, hasta los anales sagrados judíos, todas
tienen el mismo origen. Ninguna de ellas es un cuento sin sentido y sin fundamento,
inventado para atrapar al profano incauto; todas son alegorías que encierran,
bajo un velo más o menos fantástico, las grandes verdades reunidas
en el mismo campo de la tradición prehistórica. La falta de espacio
nos impide entrar, en estos volúmenes, en más minuciosos detalles
acerca de las cuatro Razas que han precedido a la nuestra. Pero antes de presentar
al lector la historia de la evolución psíquica y espiritual de
los padres directos antediluvianos de nuestra Quinta Humanidad (la Aria), y
antes de demostrar su influencia sobre todas las ramas laterales desarrolladas
del mismo tronco, tenemos que dilucidar algunos hechos más. Se ha mostrado
con el testimonio de todo el mundo literario antiguo, y las especulaciones intuitivas
de más de un filósofo y hombre científico de las últimas
edades, que las enseñanzas de nuestra Doctrina Esotérica se hallan
corroboradas, en casi todos los casos, tanto por pruebas deducidas como por
las directas, y que ni los Gigantes “legendarios” ni los perdidos Continentes,
así como tampoco la evolución de las Razas precedentes, son cuentos
sin ningún fundamento. En la Adenda del siguiente volumen, la Ciencia
se verá más de una vez imposibilitada de replicar; y esperamos
que esa Adenda resolverá todas las observaciones escépticas que
se presenten respecto al número sagrado en la naturaleza, y a nuestras
cifras en general.
Mientras tanto, fáltanos por concluir una tarea: la refutación
del más pernicioso de todos los dogmas teológicos, la MALDICIÓN
bajo la cual se dice ha sufrido la humanidad desde la supuesta desobediencia
de Adán y Eva en el jardín del Edén.
Los poderes creadores del hombre fueron un don de la Sabiduría Divina,
no consecuencia del pecado. Esto se ve claramente en la conducta paradójica
de Jehovah, que maldice primero a Adán y Eva (o la Humanidad) por el
supuesto crimen cometido, y luego bendice a su “pueblo escogido” diciendo: “Creced
multiplicaos, y llenad la tierra” (183). La Maldición no fue atraída
sobre la humanidad por la Cuarta Raza, pues la Tercera, relativamente sin pecado,
los antediluvianos aun más gigantescos, habían perecido del mismo
modo; por tanto, el Diluvio no fue un castigo, sino simplemente resultado de
una ley periódica y geológica. Tampoco cayó sobre ellos
la maldición del KARMA por buscar la unión natural, como hacen
todos los animales sin mente en las épocas debidas; sino por abusar del
poder creador, por degradar el don divino y malgastar la esencia de la vida
sin más objeto que la satisfacción personal bestial. Cuando se
comprende, se ve que el tercer capítulo del Génesis se refiere
al Adán y Eva de la Tercera Raza que terminaba, y de la Cuarta que empezaba.
En el principio, la concepción era tan fácil para la mujer como
para toda la creación animal. Nunca estuvo en el plan de la Naturaleza
que la mujer diese a luz a sus hijos en el “dolor”. Desde aquella época,
sin embargo, durante la evolución de la Cuarta Raza, declaróse
la enemistad entre su simiente y la simiente “de la Serpiente”, la simiente
o producto del Karma y de la Sabiduría Divina. Pues la semilla de la
mujer, la lujuria, aplastó la cabeza de la semilla del fruto de la sabiduría
y del conocimiento, convirtiendo todo el misterio de la procreación en
satisfacción animal; de aquí que la ley del Karma “magullase el
talón” de la Raza Atlante, cambiando de un modo gradual, fisiológica,
moral, física y mentalmente la naturaleza toda de la Cuarta Raza humana
(184), hasta que, en lugar de ser el rey saludable de la creación animal
de la Tercera Raza, el hombre se convirtió en la Quinta, nuestra Raza,
en un ser escrupuloso e impotente, y vino a ser el heredero más rico
del Globo de enfermedades de constitución y hereditarias, el más
consciente e inteligentemente bestial de todos los animales (185).
Ésta es la verdadera Maldición desde el punto de vista fisiológico, casi la única que se indica en el Esoterismo kabalístico. Considerada bajo este aspecto, la Maldición es innegable, porque es evidente. La evolución intelectual, marchando en su progreso mano a mano con la física, ha sido, ciertamente, una maldición más bien que una bendición; un don apresurado por los “Señores de Sabiduría” que derramaron sobre el Manas humano el fresco rocío de su propio Espíritu y Esencia. El Divino Titán ha sufrido, pues, en vano; y casi se siente uno inclinado a lamentar su beneficio a la humanidad, y a suspirar por aquellos días tan gráficamente descritos por Esquilo en su “Prometeo Encadenado”, cuando al final de la primera Edad Titánica (la Edad que siguió a la del Hombre Etéreo, del piadoso Kandu y Pramlochâ) el hombre físico naciente, todavía sin intelecto y (fisiológicamente) sin sentidos, se describe como:
Viendo, veían en vano;
Oyendo, no oían; sino que semejantes a las sombras en sueños,
Durante largo tiempo, todo lo confundían al acaso.
Nuestros Salvadores, los Agnishvâtta y otros “Hijos divinos de la Llama de la Sabiduría”, personificados por los griegos en Prometeo (186), bien pueden quedar desconocidos y sin que se les dé las gracias, en la injusticia del corazón humano. En nuestra ignorancia de la verdad, pueden ser indirectamente maldecidos por el don de Pandora; pero verse proclamados y declardos DEMONIOS por boca del clero es un Karma demasiado pesado para “Aquel” que, cuando Zeus, “deseó ardientemente” extinguir toda la raza humana, “se atrevió él solo” a salvar a la “raza mortal” de la perdición, o, como se hace decir al Titán que sufre:
Para que no se hundieran, arrebatados al tenebroso Hades,
Por esto, terribles torturas me oprimen,
Cruel sacrificio, que a lástima mueve,
Yo que a los mortales compadecí...
El coro observa muy pertinentemente:
¡Gran beneficio fue el que a los mortales otorgaste!
Prometeo contesta:
Sí, y además les di el fuego,
CORO: ¿Conque el fuego llameante esos seres efímeros poseen?
PROM.: Sí, y por él muchas artes con perfección aprenderán...
Pero con las artes, el “fuego” recibido se ha convertido en la mayor de las
maldiciones; el elemento animal y la conciencia de su posesión han cambiado
el instinto periódico en animalismo y sensualidad crónica (187).
Esto es lo que amenaza a la humanidad como pesado manto funerario. así
surge la responsabilidad del libre albedrío; las pasiones Titánicas
que representan a la humanidad en su aspecto más sombrío:
La insaciabilidad constante de las pasiones y deseos inferiores que, con cínica insolencia, desafían las trabas de la ley (188).
Habiendo Prometeo dotado al hombre, según el Protágoras de Platón, con aquella “sabiduría que suministra el bienestar físico”, y no habiendo cambiado el aspecto inferior del Manas del animal (Kâma), en lugar de “una mente inmaculada, primer don del cielo”, creóse el eterno buitre del deseo jamás satisfecho, del pesar y de la desesperación, acoplado a la “debilidad soñolienta que encadena a la raza ciega de los mortales” (556), hasta el día en que Prometeo sea puesto en libertad por su libertador, destinado por el cielo, Heracles.
Ahora bien; los cristianos, especialmente los católicos romanos, han tratado de relacionar proféticamente este drama con el advenimiento de Cristo. No se podía cometer error mayor. El verdadero teósofo, el que busca la Sabiduría Divina y rinde culto a la Perfección absoluta -la Deidad Desconocida, que no es Zeus ni Jehovah-, rechazará tal idea. Señalando a la antigüedad, probará que jamás ha habido un pecado original, sino sólo un abuso de la inteligencia física siendo guiado lo psíquico por lo Animal, y extinguiendo entre ambos la luz de lo Espiritual. Dirá él, pues: ¡Todos los que podáis leer entre líneas, estudiad la Antigua Sabiduría en los viejos dramas, indos y griegos; leed con atención el “Prometeo Encadenado”, representado en los teatros de Atenas hace 2.400 años! El mito no pertenece a Hesiodo ni a Esquilo; sino que, como Bunsen dice, “es más antiguo que los mismos helenos”, pues verdaderamente pertenece a la aurora de la conciencia humana. El Titán crucificado es el símbolo personificado del Logos colectivo, la “Hueste” de los “Señores de la Sabiduría” o el HOMBRE CELESTE, que encarnó en la Humanidad. Además, según demuestra su nombre (Pro-me-theus, “el que va ante él” o el futuro) (189), en lo que él ideó y enseñó a la humanidad, la penetración psicológica no era lo de menos. Pues según sus quejas a las hijas del Océano:
De modos diversos determiné las profecías (492)
Y entre los sueños distinguí primeramente
La visión verdadera... y a los mortales guié
A un arte misterioso...
Todas las artes, de Prometeo los mortales recibieron.
Dejando, por unas páginas, el asunto principal, detengámonos a
ver lo que puede ser el significado oculto de esta tradicional alegoría,
una de las más antiguas así como de las más sugestivas.
Como se relaciona directamente con las primeras Razas, no será esto una
verdadera digresión.
El asunto de la trilogía de Esquilo, de la cual se han perdido dos piezas,
es conocido de todo lector culto. El semidiós roba a los Dioses (los
Elohim) su secreto, el misterio del Fuego Creador. Por este atentado sacrílego,
Cronos (190) lo derriba y le entrega a Zeus, el Padre y Creador de una humanidad
que él hubiera deseado ciega intelectualmente y semejante al animal;
una Deidad Personal que no quería ver al HOMBRE “como uno de nosotros”.
Por tanto, Prometeo, el “Dador del Fuego y de la Luz”, es encadenado al Monte
Cáucaso y condenado a la tortura. Pero el Destino triforme (Karma) cuyos
decretos, como dice el Titán, hasta Zeus -
Ni aun él al destino escapar puede...
- ordena que estos sufrimientos sólo durarán hasta el día
en que nazca un hijo de Zeus -
Sí, un hijo más fuerte que su padre . (787)
..
Uno de tu propia estirpe (de Io) será. (791)
Este
“Hijo” librará a Prometeo (la humanidad que sufre) de su propio don fatal.
Su nombre es “Aquel que tiene que venir”.
Bajo la autoridad, pues, de estas pocas líneas, las cuales, como toda
otra sentencia alegórica, puede ser amoldada a cualquier sentido (bajo
la autoridad de las palabras pronunciadas por Prometeo y dirigidas a Io, la
hija de Inaco, perseguida por Zeus), toda una profecía ha sido construida
por algunos escritores católicos. Dice el Titán crucificado:
Y , portento increíble, las encinas parlantes
Las cuales claramente, sin enigmática frase,
Te proclamaron como la ilustre esposa de Zeus
....................... (853)
............. halagándote
Con sólo el suave contacto de su diestra;
Luego al oscuro Epafo parirás, cuyo nombre
Registra su concepción sagrada ... (870)
Esto fue interpretado por varios fanáticos (Des Mousseaux y De Mirville, entre otros) como una clara profecía. Io “es la madre de Dios”, se nos dice, y el “oscuro Epafos”, Cristo. Pero este último no ha destronado a su Padre, excepto metafóricamente, si nos referimos a Jehovah como el Padre; ni el Salvador cristiano ha precipitado a su Padre en el Hades. Prometeo dice (en el verso 930) que Zeus será también humillado:
....tal matrimonio prepara
Que desde el trono de su poderío a la nada
Lo precipitará; cumpliráse así en todo
La maldición de su padre Cronos...... Dejadle, pues, estar
Confiado en su alto y mugiente trueno,
Y blandiendo con ambas manos el rayo fiero;
Pues estos no le librarán, y tendrá que caer,
Caída ignominiosa, intolerable ... (980)
El “oscuro Epafos” era el Dionisio-Sabasius, hijo de Zeus y de Deméter
en los Misterios Sabasios, durante los cuales el “Padre de los Dioses”, tomando
la forma de Serpiente, engendró con Deméter a Dionisio, o el Baco
Solar. Io es la Luna y, al mismo tiempo, la Eva de una nueva raza, y lo mismo
es Deméter, en el caso presente. El mito de Prometeo es verdaderamente
una profecía; pero no se refiere a ninguno de los Salvadores cíclicos
que han aparecido periódicamente en varios países y en diversas
naciones, en sus estados transitorios de evolución. Se refiere al último
de los misterios de las transformaciones cíclicas, en cuya serie la humanidad,
habiendo pasado del estado etéreo al físico sólido, desde
la procreación espiritual a la fisiológica, marcha ahora adelante
en el arco opuesto del ciclo, hacia esa segunda fase de su estado primitivo
en que la mujer no conocía hombre y la progenie humana era creada, no
engendrada.
Ese estado volverá al mundo en general cuando éste descubra y
aprecie realmente las verdades que yacen en el fondo de este gran problema del
sexo. Será él como la “luz que nunca ha brillado ni en la tierra
ni en el mar”; y tiene que llegar a los hombres por medio de la Sociedad Teosófica.
Esa luz conducirá a la verdadera intuición espiritual. Entonces,
según se dijo una vez en una carta a un teósofo:
El mundo tendrá una raza de Buddhas y Cristos, porque el mundo habrá descubierto que está en su poder el procrear niños semejantes a Buddha, o Demonios... Cuando este conocimiento venga, todas las religiones dogmáticas, y con éstas los Demonios, se extinguirán.
Si reflexionamos sobre el desarrollo sucesivo de la alegoría, y del carácter de los héroes, el misterio puede descifrarse. Cronos es, por supuesto, el “Tiempo”, en su curso cíclico. Devora él a sus hijos, incluso a los Dioses personales de los dogmas exotéricos. En lugar de Zeus, ha devorado él a su ídolo de piedra; pero el símbolo ha crecido, y sólo se ha desarrollado en la fantasía humana, a medida que la humanidad ha descendido en el ciclo hacia su perfección intelectual y física solamente, no hacia la espiritual. Cuando haya progresado igualmente en su evolución espiritual, Cronos no seguirá engañándose. En lugar de la imagen de piedra, se tragará a la misma ficción antropomórfica. Porque la Serpiente de la Sabiduría, representada en los Misterios Sabasios por el Logos antropomorfizado, la unidad de los Poderes espirituales y físicos, creará con el Tiempo (Cronos) una progenie: Dionisio-Baco o el “oscuro Epafos”, el “poderoso”, la Raza que le derribará. ¿En dónde nacerá? Prometeo muestra su origen y lugar de su nacimiento en su profecía a Io. Io es la Diosa Lunar de la generación, pues ella es Isis y es Eva, la Gran Madre (191). Él muestra el sendero de la marcha (de las razas), tan claramente como pueden expresarlo las palabras. Ella tiene que dejar Europa e ir al continente asiático, llegando allí a la más elevada de las montañas del Cáucaso (véase 737); pues el Titán le dice:
Cuando el río atravieses que separa
Entrambos continentes, hacia el Oriente abrasador ... (810)
tiene que viajar en dirección al Este, después de pasar el “Bósforo Kimmeriano” y cruzar lo que evidentemente es el Volga y ahora Astrakhan sobre el mar Caspio. Después de esto encontrará “furiosos vientos del Norte”, y de allí pasará al país de la “hueste de Arimaspian” (al Este de la Escitia de Herodoto) hacia
Las ondas cargadas de oro de Plutón ... (825)
Lo cual ha conjeturado acertadamente el profesor Newman que significa el Ural,
siendo los Arimaspi de Herodoto “los habitantes conocidos de esta región
aurífera”.
Y ahora se presenta (entre los versículos 825 y 835) un enigma para todos
los intérpretes europeos. Dice el Titán:
No te acerques a estos (a los Arimaspi y Grifos); a una tierra mucho más
lejana
Llegarás después, donde mora una raza negra
Cerca de las fuentes del Sol, de donde viene el Etíope río;