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EL KYBALION
(Extractos) Los Tres Iniciados Filosofía Hermética del antiguo Egipto y Grecia |
Introducción
Mucho placer nos causa el poder presentar este trabajo a
la atención de los El propósito de este no es la enunciación de una filosofía
o doctrina especial, Ningún conocimiento oculto ha sido tan celosamente guardado
como los fragmentos del Ocultismo, cuyos rayos han iluminado todos los conocimientos
que han sido Desde la tierra del Ganges muchos ocultistas avanzados se
dirigieron hacia el vinieron discípulos y neófitos que miraban a Hermes como
el Maestro de los La obra de Hermes parece haberse dirigido en el sentido de
sembrar la "O, let not the
flame die out! Cherished age after age in its dark cavern-- in "¡Oh, no dejes extinguirse la llama. Sustentada por
generación tras generación Estos hombres no buscaron nunca ni la aprobación popular
ni acaparar gran número Más estos hombres no han olvidado aún los preceptos de Hermes
respecto a la Y esos oídos incapaces de comprender son los que han criticado
esta actitud de El espíritu de persecución no ha muerto aún en la tierra.
Hay ciertas enseñanzas ¡Crucificadlo!... ¡Crucificadlo!... En esta obrita hemos tratado de daros una idea de las enseñanzas
fundamentales El esoterismo es rico en palabras-claves, símbolos y "esencias"
conceptuales. Su Los Tres iniciados
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CAPITULO I:LA
FILOSOFIA HERMETICA
"Los labios de la sabiduría
permanecen cerrados, excepto para él oído capaz de comprender". EL KYBALION. Desde el antiguo Egipto han venido las enseñanzas fundamentales
y secretas que Fue también en el antiguo Egipto donde vivieron los tan grandes
adeptos y las centurias que han transcurrido desde los tiempos del
Gran Hermes. El Egipto fue la residencia de la Gran Logia de las fraternidades
místicas. Por las puertas de su templo entraron todos los neófitos que,
convertidos más tarde en Adeptos, Hierofantes y Maestros, se repartieron por todas
partes, llevando consigo el precioso conocimiento que poseían y deseando
hacer partícipe de él a todo aquel que estuviera preparado para recibirlo. Ningún
estudiante de ocultismo puede dejar de reconocer la gran deuda que tiene
contraída con aquellos venerables Maestros de Egipto. Pero entre esos grandes adeptos existió uno al que los
demás proclamaron " el Maestro de los Maestros". Este hombre, si es que
puede llamarse "hombre" a un ser semejante, vivió en Egipto en la más remota antigüedad
y fue reconocido bajo el nombre de Hermes Trismegisto. Fue el padre de la sabiduría, el fundador de la
astrología, el descubridor de la alquimia. Los detalles de su vida se han perdido para la
historia, debido al inmenso espacio de tiempo transcurrido desde entonces. La
fecha de su nacimiento en Egipto, en su última encarnación en este planeta, no se
conoce ahora, pero se ha dicho que fue contemporáneo de las más antiguas
dinastías de Egipto, mucho antes de Moisés. Las autoridades en la materia lo creen
contemporáneo de Abraham, y en alguna de las tradiciones judías se llega a
afirmar que Abraham obtuvo muchos de los conocimientos que poseía del mismo
Hermes. Después de haber transcurrido muchos años desde su muerte
(la tradición afirma que vivió trescientos años), los egipcios lo deificaron e
hicieron de él uno de sus dioses, bajo el nombre de Tot. Años después los
griegos hicieron también de él otro de sus dioses y lo llamaron "Hermes, el dios
de la sabiduría". Tanto los griegos como los egipcios reverenciaron su memoria durante
centurias enteras, denominándole el "inspirado de los dioses", y
añadiéndole su antiguo nombre "Trismegisto", que significa "tres veces
grande". Todos estos antiguos países lo adoraron, y su nombre era sinónimo de "fuente de
sabiduría". Aun en nuestros días usamos el término
"hermético" en el sentido de "secreto", "reservado", etc., y esto es debido a que los
hermetistas habían siempre observado rigurosamente el secreto de sus enseñanzas. Si
bien entonces no se conocía aquello de "no echar perlas a los
cerdos", ellos siguieron su norma de conducta especial que les indicaba " dar leche a los
niños y carne a los hombres", cuyas máximas son familiares a todos los
lectores de las escrituras bíblicas, máximas que, por otra parte, habían sido ya
usadas muchos siglos antes de la Era Cristiana. Y esta política de diseminar cuidadosamente la verdad ha
caracterizado siempre a los hermetistas, aun en nuestros días. Las enseñanzas
herméticas se encuentran en todos los países y en todas las religiones, pero nunca
identificada con un país en particular ni con secta religiosa alguna. Esto es
debido a la prédica que los antiguos instructores hicieron para evitar que la
Doctrina Secreta se cristalizara en un credo. La sabiduría de esta medida
salta a la vista de todos los estudiantes de historia. El antiguo ocultismo de la
India y la Persia degeneró y se perdieron sus conocimientos, debido a que
los instructores se habían convertido en sacerdotes y mezclaron la teología
con la filosofía, siendo su inmediata consecuencia que perdieron toda su sabiduría,
la que acabó por transformarse en una cantidad inmensa de supersticiones
religiosas, cultos, credos y dioses. Lo mismo pasó con las enseñanzas
herméticas de los gnósticos cristianos, enseñanzas que se perdieron por el tiempo de
Constantino, quien mancilló la filosofía mezclándola con la teología, y la iglesia
cristiana perdió entonces su verdadera esencia y espíritu, viéndose
obligada a andar a ciegas durante varios siglos, sin que hasta ahora haya encontrado
su camino, observándose actualmente que la iglesia cristiana está
luchando nuevamente por aproximarse a sus antiguas enseñanzas místicas. Pero siempre han existido unas cuantas almas que han
conservado viva la llama, alimentándola cuidadosamente y no permitiendo que se
extinguiera su luz. Y gracias a esos firmes corazones y a esas mentes de extraordinario
desarrollo tenemos aun la verdad con nosotros. Mas no se encuentra en
los libros. Ella ha sido transmitida del Maestro al discípulo, del iniciado al
neófito, de los labios a los oídos. Si alguna vez se ha escrito algo sobre
ella, su significado ha sido cuidadosamente velado con términos de astrología y
alquimia, de tal manera que sólo los que poseían la clave podían leerlo
correctamente. Esto se hizo necesario a fin de evitar las persecuciones de los
teólogos de la Edad Media, quienes luchaban contra la Doctrina Secreta a
sangre y fuego. Aun en nuestros días nos es dable encontrar algunos libros
valiosos de filosofía Hermética, pero la mayor parte se ha perdido. Sin embargo,
la Filosofía Hermética es la única clave maestra que puede abrir las
puertas a todas las enseñanzas ocultas. En los primeros tiempos existió una compilación de ciertas
doctrinas herméticas que eran las bases fundamentales de toda la Doctrina
Secreta, y que habían sido, hasta entonces, transmitidas del instructor al estudiante,
compilación que fue conocida bajo el nombre de "El Kybalión", cuyo
exacto significado se perdió durante centenares de años. Sin embargo, algunos que han
recibido sus máximas de los labios a los oídos las comprenden y las conocen. Sus
preceptos no habían sido escritos nunca hasta ahora. Son, simplemente, una
serie de máximas y axiomas que luego eran explicados y ampliados por los
Iniciados. Estas enseñanzas constituyen realmente los principios básicos de
la "alquimia hermética", la que, contrariamente a lo que se cree,
está basada en el dominio de las fuerzas mentales, mas bien que en el de los
elementos materiales; en la transmutación de una clase de vibraciones mentales en
otras, más bien que en el cambio de una clase de metal en otro. La leyenda acerca de
la piedra filosofal, que convertía todos los metales en oro, era una alegoría
relativa a la Filosofía Hermética, alegoría que era perfectamente comprendida por
todos los discípulos del verdadero hermetismo. En esta obrita invitamos a nuestros estudiantes a examinar
las enseñanzas herméticas, tal como fueron expuestas en "El
Kybalión", explicadas y ampliadas por nosotros, humildes estudiantes de las mismas, que si
bien llevamos el título de iniciados somos, sin embargo, simples discípulos a los
pies de Hermes, el Maestro. Transcribimos aquí muchas de las máximas y
preceptos de "E l Kybalión", acompañadas por explicaciones y comentarios que creemos
ayudarán a hacer más fácilmente comprensible esas enseñanzas por los hombres
modernos, especialmente teniendo en cuenta que el texto original ha sido velado a
propósito con términos obscuros y desconcertantes. Las máximas originales, axiomas y preceptos de "El
Kybalión" están impresos con otro tipo de letra. Esperamos que los lectores de esta
obra sacarán tanto provecho del estudio de sus páginas como lo han sacado
otros que han pasado antes por el mismo sendero que conduce al adepto desde los
tiempos de Hermes Trismegisto, el Maestro de los Maestros, el Tres veces
Grande, hasta ahora. Dice "El Kybalión": "Donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí
los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par. "Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los
labios que han de llenarlos con sabiduría". De manera que, de acuerdo con lo indicado, este libro solo
atraerá la atención de los que están preparados para recibirlo. Y
recíprocamente, cuando el estudiante esté preparado para recibir la verdad, entonces
este libro llegará a él. El principio hermético de causa y efecto, en su
aspecto de "ley de atracción", llevará los oídos junto a los labios y el
libro junto al discípulo. |
CAPITULO III:TRANSMUTACION
MENTAL
"La mente así como
todos los metales y demás elementos, pueden ser Como indicamos anteriormente,
los hermetistas fueron los verdaderos creadores de Lo cierto es que, además
de la química, astronomía y psicología (esto es, la "Transmutación"
es el término generalmente empleado para designar el antiguo esa definición, "transmutación
menta" significa el arte de transformar o cambiar los estados, cualidades,
formas, condiciones mentales etc., en otros. Así que podéis ver que la transmutación
mental no es otra cosa que una especie de |