INTEGRACIÓN Y EVOLUCIÓN

TOMO III

Salvador Navarro Zamorano

 

 

 

 

                                               CAPÍTULO XXXI

 

                    LA CURA ESPIRITUAL POR EL CAMINO DE LA

                                            AUTOREALIZACIÓN

 

                                               LOGOTERAPIA

 

         LOGOS - Palabra del griego clásico - Espíritu cósmico.

         LOGOS o ADI-ATMAN o Cristo Cósmico.

 

         La vida Universal está presente en todos los vivos en forma de Vida Individual.

 

         El mal consiste en la ilusión de una existencia separada de la Realidad Universal.

 

         Concienciar solamente la Realidad de la Presencia de Dios, es la única cosa necesaria y suficiente para substituir la ilusión del mal por la Verdad del Bien Supremo.

 

         El mal forma parte de las apariencias del mundo del hombre-ego y no-parte de la Realidad del mundo de Dios.

 

                                      ESPIRITU

                                      MENTE               Hombre integral

                                      CUERPO

 

         Los maleficios vienen de la falsa identificación con el ego-físico-mental-emocional. La cura espiritual es el contacto del Espíritu de Dios con el del hombre; el alma tocada por el Espíritu Divino despierta a una nueva dimensión de la vida, una dimensión espiritual, donde reina el Espíritu Santo; ahí está la libertad.

 

         El espíritu de Dios eleva al hombre a una nueva consciencia de la vida y a un estado de consciencia que el divino maestro Jesus denomina: “mi reino que no es de este mundo”.

 

         Dios es la fuerza creadora del Universo y su naturaleza es Amor Infinito Universal.

 

         Padre, es el principio creador. Si quisiéramos recibir la gracia de Dios, es necesario que asumamos para con Dios una actitud tal que Su Gracia pueda fluir  dentro de nosotros, así como siempre ha fluido y siempre fluirá.

 

         Toda la creación tiene por fin glorificar al Creador: el hombre debe glorificar a Dios.

 

         El hombre es una de las formas por la cual Dios se expresa. El hombre debe servir a Dios así como lo sirve el Sol, la Luna, las estrellas, las aves, los peces y los mamíferos.

 

         Existe un sólo poder en todo el Universo y ese poder único es Dios y al lado de Él no existe ningún otro poder.

 

         Hay un principio básico, vital, inmutable, en la constitución del Universo; ese principio no depende de nosotros.

 

         Armonía es salud, desarmonia es enfermedad, que nada tiene que ver con el Principio Infinito, tiene que ver con la aplicación finita.

 

         Tú no puedes poner a tu servicio el Poder de Dios. Tú mismo tendrás que poner tu Yo humano en armonía con el poder Divino. Tú puedes poner tu vida al servicio de ese régimen y de ese Poder Infinito, pero no puedes jamás utilizarlo para ponerlo al servicio de tus deseos humanos.

 

         Dios es un poder solamente en el sentido de Ser el único poder creador y mantenedor del Cosmo. Él no es un gran poder que entra en la vida para luchar contra los poderes negativos del pecado y de la enfermedad, de la pobreza y de las limitaciones. Dios es un poder que, por todo y siempre, mantiene su Universo con Perfección, Justicia y Armonía. El poder de curar por el espíritu se concretiza cuando el hombre conciencia en sí mismo que Dios es el único Poder, queda quieto y tranquilo y aguarda la redención de parte del Señor.

 

         Nuestra adoración interna se dirige a un Dios tan Infinito que a Su lado nada existe que deba ser cambiado o aniquilado. Dios en nuestro interior es una Inteligencia Omnisciente, un Amor Divino, un poder Omnipotente, una influencia creadora única, el principio fundamental del Universo.

 

         En este principio está sintetizado el secreto de la cura por el espíritu, como también la armonía de la propia vida.

 

         El momento de iluminación superior, contempla el hombre, el mundo, y ve que todos sus fenómenos transitorios se diluyen como las tinieblas se disuelven ante la cara de la luz. En esos momentos sublimes, puede el hombre enfrentarse con todos los poderes físicos de la Tierra y envolverlos en el fulgor de su consciencia espiritual, en la certeza de que esta luz disolverá todas las apariencias ilusorias que allí están y revelará la verdadera naturaleza de los seres y, Unificados por la consciencia del Ser, quedan unidos a la Fuente Divina.

 

         Para haber una cura a través del espíritu, deberás desarrollar aquella consciencia curativa que nunca el hombre, en su humanidad, observa más que cuando entra en contacto con su propia consciencia espiritual.

 

         Te acostumbrarás a no ver al hombre según su apariencia, sino que lo verás mucho más allá, en la consciencia de su verdadera Identidad Divina.

 

         En lugar de intentar curar, restablecer o mejorar a alguien, te tornarás verdaderamente en un Testimonio de su naturaleza Crística, de su esencial identidad con el Cristo.

 

         La mente humana es instrumento de algo que está por encima de ella. Ese algo es el verdadero YO del hombre, es su VERDADERA IDENTIDAD; si ese tu Yo Interno, guía y controla tu mente, entonces encontrarás una paz perfecta que trasciende el entendimiento humano.

 

         Quien trabaja en este plano, de la curación a través del espíritu, y recibe el grito de socorro de un enfermo, cierra los ojos, sin decir y sin pensar cosa alguna. No dice lo que el enfermo deba comer, o beber, o cómo debería ser su salud. El curador espiritual se siente tranquilo en la consciencia de que su mente es un vaso receptivo; ¿receptivo para recibir, qué?. Para recibir en sí aquella “voz suave y silenciosa”, que llamamos Dios, y que es el alma dentro del hombre, el SER. Percibe, a través de tu mente, la Verdad de Dios, y esta Verdad realizará la obra; no tú o tus pensamientos. No es la actividad de tu mente que liberará a alguien, es la actuación de la Verdad que, a través del canal de la mente, libertará a alguien de sus males.

 

         Permanece en la consciencia Crística de la Verdad (Realidad) Divina, permanente, entera, inmortal.

 

         La cura espiritual total consiste en no reconocer la realidad de una situación negativa. Cuando percibimos las cosas por el poder espiritual, descubrimos al hombre verdadero, así como Dios lo creó, según su Imagen y Semejanza y es precisamente esta facultad de reconocer la Realidad, quien realiza la curación por el espíritu.

 

         El hombre debe habituarse a traspasar su habitual consciencia físico-mental-emocional, que constituye su pequeño ego humano, y entrar en la zona de Consciencia espiritual de su Gran Yo Divino.

 

         La única cosa que es necesaria para liberarse de esta lucha, de dolor, de la enfermedad, del desespero, es despertar, esto es, volverte consciente de tu Verdadera Unidad con el ETERNO.

 

         Tú eres la consciencia de Cristo, tú eres un HIJO DE DIOS.

 

         Cesa ahora de condenarte a tí mismo.

 

         Cesa de reprenderte por tus pecados y errores. Nada conseguirás condenándote a tí mismo o a tus semejantes. Quedarás girando dentro de un círculo vicioso, si aceptares e hicieres actuar sobre tí creencias que te fueron impuestas por el mundo.

 

         Detrás de cada error y cada culpa hay una causa, pero esa causa nunca es personal, a causa de una hipnosis universal.

 

         Hay enfermos y culpables, hay hombres débiles que se embriagan, pero no es que ellos mismos quieran ser así. La hipnosis colectiva subyuga a los hombres, sin que ellos tengan consciencia de esto y actúa sobre todos de tal manera que millares de personas han llegado a ser capaces de sufrir resfriados cuando todos afirman que fuera hace mucho frio.

 

         En el tratamiento espiritual, el empleo de palabras, fórmulas o constataciones de la verdad, en el sentido del tratamiento, es muy útil; para cada caso hay una inspiración nueva y virgen.

 

No intentes aplicar la inspiración de hoy a un tratamiento de mañana. Los hombres están localizados en diversos planos y la inspiración vendrá cada vez que sea necesario, porque el Padre Celeste sabe de lo que necesitas a cada momento.

 

         La actividad espiritual no viene a reparar algo en el plano de las cosas humanas. Con la visión de la unidad entre el hombre y Dios viene a dar verdadera solución del problema. Si en la primera tentativa no aciertas, débese intentar nuevamente, estableciendo paz y silencio hasta que sientas que todo está bien.

 

         Todo el tratamiento se basa en el reconocimiento de la impotencia de las circunstancias; actúa solamente en el plano de Dios y no del hombre mortal.

 

         Si después de tratado, el caso vuelve a la memoria, es señal que el proceso aún no terminó (esto es, el conocimiento de que el problema es puramente aparente): Dios es la única vida-indivisible, inseparable y perfecta.

 

         Cuando entremos en meditación, debemos hacer la única oración verdadera que es el deseo de volvernos conscientes de la Realidad de Dios.

 

         La segunda parte del tratamiento es estar consciente de que no eres tú quién produce la cura, tú eres sólo el vehículo.

 

         El final del tratamiento es conseguido cuando ya no son empleadas las palabras, ni afirmaciones, ni negaciones, y éste es el estado más perfecto, que todos alcanzan.

 

         El curador no aplica tratamiento a un hombre, ni procura ver en él al Cristo; el ve al Cristo como el único Ser. Ve el Cristo, siente el Cristo, experimenta el calor del amor del Cristo en tu propio Ser.

 

         Tú eres quien domina tu cuerpo por la consciencia de tu Verdadera Naturaleza y esta consciencia revertirá en salud también para todos aquellos que se dirijan a tí.

 

                                                        TÉCNICA

 

         1º - RELÁJATE y concéntrate en el chakra cardíaco, a la altura del corazón, en la Luz Blanca Cristalina Presente en el Corazón Espiritual (lado derecho del pecho).

 

         2º - Mentalmenta concienciar:

Yo entro consciente en el Corazón del Fuego Sagrado, y ahí permanezco. Este es el Verdadero Punto Central de mi SER.

 

         3º - Queda tu Cristo en comunión con el Cristo de la persona necesitada

 

         4º - En el caso de que al ámbito de tu consciencia vuelva el recuerdo de la persona necesitada, consigue hacer un esfuerzo más, y tantas veces como fuera necesario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                               CAPÍTULO XXXII

 

                                                        EL SER

 

         El SER tiene dos formas de expresión: VIDA Y CONSCIENCIA. Ampliamos la VIDA Y CONSCIENCIA estando en la manifestación, en las experiencias y es así que el SER va rejuveneciendo. Adquiérese la consciencia por medio de la Individualidad. Se van realizando las experiencias, observando las reacciones y los resultados; hablando de una u otra experiencia, se va adquiriendo mayor conocimiento en el sentido del saber CÓMO HACER; aprende a controlar las circunstancias a través del error. De la misma forma y por la experiencia en cómo se va adquiriendo el conocimiento, el SER va desarrollando su consciencia. Débese procurar lo más rápido posible, así como, de nuestro Maestro Interno, pues es Él quién nos va a facilitar un progreso más rápido. Este maestro es nuestra Individualidad, el mayor de todos los Maestros. Este momento se realiza en el encuentro justo y perfecto.

 

         Estamos ahora en la fase de la acción, de la experiencia. Ya salimos del estadio de coleccionar informaciones y de la devoción pasiva. Esta acción es una experiencia tan concreta y material que en la misma química del cuerpo aparece su reacción lumínica. Un clarividente lo percibe en términos de luz. Éste es un estadio que produce una repercusión material.

 

         El Maestro, que fácilmente está a nuestro alcance, dentro de nosotros, está siempre queriéndonos orientar, principalmente cuando en el camino surge una bifurcación. Hasta en términos materiales, prácticos, en el común día a día, ahí encontramos las respuestas y orientaciones precisas.Nos habla a través de la institución que hasta entonces era esporádica, pasando a ser constante, en un lenguaje directo.

 

         Lo que cabe hacer, cuando estamos frente a la Individualidad, no es quedar pidiendo, pues ella ya sabe de antemano de todas nuestras necesidades. Es quedar en la misma posición del loto (yoga) delante de aquella luminosidad, permitiendo que ella nos hable.

 

         Es quedar en el templo contemplando, recibiendo la luz, viendo como las respuestas, que a veces son directas o pueden surgir repentinamente, como un destello de luz, surgen desde nuestro interno, a veces súbitamente y otras, días después.

 

         Los pálpitos o las corazonadas, que no son más que tenues lucecillas, pasan a ser certezas, ampliando con mayor rapidez la consciencia.

 

         En cuanto no sepamos qué hacer, actuando o caminando en círculos, vamos cosechando solamente briznas de consciencia. Mientras que, realizando las experiencias, iremos adquiriendo mayor consciencia.

 

         Cuando una persona hace una experiencia, no debe contarlo a otra persona, pues si ella estuviera en un estadio más avanzado irá a perjudicar la oportunidad de la otra, perturbando o anulando su real experiencia. Éste es un camino que debe ser experimentado en soledad. Esto es algo tan serio, con tanta magia, tan personal, que no es encontrado en libro alguno. Sólo se encontrarán comentarios paralelos. Son estas informaciones transmitidas hace milenios, de boca a oído, y por esto mismo no pueden ser escritas.

 

         Nuestra vida precisa se vivida para poder responder a la pregunta: “¿Que hacer?”, que tiene cuatro complementos: ¿Cuándo?, ¿Como?, ¿Dónde?, ¿Con quién?.

 

         A través de: ¿Qué hacer?, se procura y realiza la experiencia y es a través de la experiencia que se amplía la consciencia y quién adquiere la consciencia es el SER. Esta pregunta, ¿Qué hacer?, justamente es para ser hecha teniendo a la vista la experiencia, aumentándola, no para la personalidad, sino para el SER que está siendo formado.

 

         Muchos preguntan, pero pocos saben lo qué HACER Vivimos para responder a esa pregunta. Es necesario saber responderla, para estar en condiciones de realizar la experiencia que debe ser hecha y por medio de ella expandir la consciencia del SER, siendo la personalidad un mero instrumento.

 

         El humano está formado por la personalidad e individualidad; en la profundidad está el SER que en razón de su madurez, se va tornando joven; esto es el ALMA. El Ser comienza con el nombre de Alma.

 

         La Individualidad, a través de varias encarnaciones, va adquiriendo diversos cuerpos materiales, personalidades. La comunicación entre la Individualidad y la Personalidad es escuchada por alguien, que es el SER; es para esto que hay un diálogo entre la Personalidad y la Individualidad, materia y espíritu, para que el SER pueda escuchar. El SER escuchando va expandiendo su consciencia y entonces pasa a SER. La Individualidad es totalmente diferente al SER. No somos la Individualidad ni la Personalidad; venimos a ser un producto de este cambio de informaciones. La única manera de saber LO QUÉ HACER ¿DÓNDE?, ¿CÓMO?, ¿CUÁNDO? Y ¿CON QUIÉN?, es ir dentro del corazón, frente a nuestro sol, de la Individualidad, que únicamente nos puede enseñar lo qué hacer.

 

         Tenemos que aprovechar el máximo del tiempo durante la encarnación, que es un período cortísimo en relación a la eternidad. Si la persona no encuentra la Individualidad, quedará debatiéndose en una noche oscura. El proyecto del encuentro se da a través de la voluntad. Por medio de este encuentro, éntrase en unión directa con la intuición, saliendo de aquella inseguridad, de “encuentro” o “pienso”, qué es esto o aquello. Para ir al encuentro de la Individualidad hay un proceso, una técnica, una ruta a seguir. Es un acto de participar, comulgar, un acto de voluntad, es una decisión en el sentido de seguir este camino, los caminos internos de la personalidad.

 

         Debemos comulgar con esta idea en todo momento presente, y en  un determinado momento se da el “encuentro”. De nada adelanta quedar en una mera devoción pasiva, ni adelanta solamente leer y estudiar, pues esto sólo nos da informaciones y conocimientos, y poca valía tiene sin la experiencia.

 

         Es por esta razón que la humanidad tiene un millón de años de tiempo para realizar este Encuentro. Dentro de este espacio de tiempo, el individuo tendrá entonces tantas encarnaciones como sean necesarias, para realizar este encuentro. Pero esto está dentro de la Ley de Evolución Común. Nosotros deseamos por ello situarnos en la Ley del Progreso; iremos a centrar nuestra mente en el plexo cardíaco, a toda hora y en todo momento.

 

         Así, en ciencia espiritual, un día equivale a un año, que corresponde a las leyes de las progresiones. Entonces, el indivíduo entrando en la Ley del Progreso, sale de la Ley de Evolución Común, realizando rápidamente lo que llevaría muchas y muchas encarnaciones. Si un año vale por un día, una media de 72 años serían 72 días; un equivalente al trabajo de 10 encarnaciones, 720 días - dos años de trabajo progresivo e intenso, acortando así el ciclo de encarnaciones, condensado en dos años lo que haría en 10 encarnaciones.

 

         El progreso del encuentro no es casual, sino puramente técnico. Tenemos que procurar el Encuentro, lo que puede llevar una semana, un mes, un año o más, pero es preciso buscarlo: ¿la hora que se realiza?,  eso será dentro de las características de cada persona. Es fundamental saber llegar frente a la Individualidad, frente a sí mismo. Y a través de esta convivencia es cuando el SER se manifiesta.

 

         Nuestra personalidad es como la madre soltera, que está criando a todas horas hijos que no conocen al padre; hay un determinado momento en que la madre reencuentra al marido, la Personalidad con la Individualidad. Entonces las cosas que la madre criaba, pasan a tener un padre; el conocimiento, el apercebimiento de este factor es asumido por el SER.

 

         El Ser es el Hijo, el producto de la interacción de la Personalidad con la Individualidad; la personalidad tórnase consciente de que ésta o aquélla actitud es de la Individualidad, que está siempre actuando dentro de la Personalidad y viceversa.

 

         Cuando se hace el proceso del encuentro, tenemos la tendencia de hallar que “yo soy la Individualidad”, pero no somos así, como no somos la Personalidad; somos la consciencia en síntesis. Lo que realmente somos es la consciencia que adquirimos de esta permuta de materia (personalidad) y espiritu (individualidad), el SER que tiene dos formas de expresión: VIDA Y CONSCIENCIA. Esto es lo que tenemos que percibir.

 

                                                        EJERCICIO

 

         Visualizar, por medio de la imaginación (que es creadora), que son las 9 horas, el Sol matutino al Este, lleno de luz. Por el mero ejercicio de la voluntad, lentamente, traer esta Luz, este Sol imaginario en la cabeza, hacia dentro, hasta el corazón. Estás ahora, contemplando el Sol muy pequeño dentro del corazón; dale brillo, más brillo intenso, el máximo esplendor posible.

 

         Cree que, efectivamente, estás caminando hacia el Sol; cree que si vas al Sol, puedes traer su substancia a la Tierra, que carece de Luz.

 

         Imagina ahora el Sol iluminado la superficie terrestre. Mira hacia abajo y ve el Sol iluminando la Tierra, sus continentes, las personas caminando y recibiendo la Luz, ansioso de que haya una humanidad esclarecida e iluminada por la luz solar. Deja caer esta Luz. Como método de verificación, colócate como el último de la humanidad, que recibirá esta Luz que estás enviando, inclusive a los que están en la parte oscura, en la noche. Todos reciben la luz, calor, entusiasmo, amor divino; nosotros seremos acariciados con lo que sobra.

 

         Gloria y más gloria al Señor de todas las cosas. Bendita sea su Luz que envuelve a todos los humanos, indicándoles el Camino. Benditos todos nosotros que creemos en la acción directa del Padre, que nos bendice y nos guarda. Que así sea.

 

 

 

 

 

        

 

 

MENSAJE IRRADIADO POR EL MAESTRO

 

         Igual que vencieres el tiempo, así habrán nuevos horizontes.

         Igual que vencieres el espacio, así habrán nuevos días.

         Y tu nave penetrará cada vez más en el Azul del mar Cósmico.

         Y encontrarás islas de Luz. Y la Luz crecerá, y crecerá . . .

         Y crecerá tanto que no distinguirás más ni trazos ni formas.

         Será un mar de Luz. Y este mar abrigará sólo dos cosas:

         LA VIDA Y LA CONSCIENCIA.

         Y nunca más te perderás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                               CAPÍTULO XXXIII

 

                                      LA EVOLUCIÓN ESPIRITUAL

 

 

 

         Son tres las etapas de la evolución espiritual:

 

 

 

         1ª Etapa - PURIFICACIÓN.- Es la más dolorosa, porque en cuanto el hombre no sale de la periferia, esto es, salir de la consciencia de su yo-personalidad, sufrirá siempre, pues estará dividido, será como una fracción. Si el hombre tiene que realizar siete sentidos para poder percibir, aquél que aún no los ha realizado, vive girado hacia los cinco sentidos, en todo lo que pueda expresar, dentro de cualquier contexto, en todo momento presente será una fracción multiplicada por otra fracción, resultando un valor menor.

 

         “Donde colocares tu tesoro, allí estará tu corazón”

 

         Donde colocares tus valores, allí estarán tus expresiones. El hombre se vuelve íntegro cuando se realiza en los siete sentidos; encontrar su “Centro”, unificar sus expresiones, dándole su valor Real.

 

         2ª Etapa - ILUMINACIÓN.- La Luz aparece al entrar en el gran divisor de las aguas. Dentro de esta fase se da el Encuentro con la Individualidad, para el cual no podemos comparecer con nuestros vehículos cargados. Precisamos estar con el Karma, o por lo menos, con gran parte de él rescatado. En la fase de la iluminación, se desarrolla la Luz, se entra en el plano Búdico (lo cual estudiaremos más tarde). Adquiérese dones para-normales, poderes extrasensoriales, los cuales no son el objetivo, sino que son los medios para la continuación del proceso evolutivo, en el sentido de alcanzar la Justa Perfección, el SER.

 

         3ª Etapa - PERFECCIÓN - EL “SER”.-  El SER ya existe y nuestro trabajo reside en ser conscientes. Somos el SER y por la consciencia de este hecho, asumimos nuestra verdadera identidad.

 

         Cuando más nos conscienzamos de nuestra Real identidad, más nos asume el SER.

 

         Nuestro cuerpo físico necesita de una personalidad, un cuerpo material, que es un instrumento de trabajo y aprendizaje. La aproximación del SER que es CONSCIENCIA Y VIDA, repercute en la materia física en términos de belleza, salud, vitalidad y luz. Es por la actuación de la Personalidad que el SER va creciendo y perfeccionando. Siempre que hubiera un diálogo, es el Ser quien está a la escucha.

 

         El SER es VIDA Y CONSCIENCIA. Se amplía la consciencia de tres maneras: Información, experiencia y contacto con la Individualidad.

 

         La información se adquiere a través de lecturas, cursos, coleccionando conocimientos variados. Pero este estadio debe ser seguido por el de mayor importancia: En el desarrollo de la vida, se obtiene informaciones y datos.

 

         La tercera fase de ampliación de la consciencia es el Encuentro, el encuentro directo con la Individualidad, el Maestro Interno. Esta fase es la más importante, pues la Individualidad da todas las informaciones, dicta todas las experiencias que deben ser realizadas de una manera rápida y precisa, dispensando a la Personalidad de las experiencias sacrificadas y frustrantes, como pudiera ser la pérdida de tiempo con lecturas inútiles.

 

         La Individualidad proporciona directamente la tan deseada búsqueda de la Sabiduría. Esto es meditación, recibir la Luz de la Individualidad. La Individualidad da al individuo todas las informaciones que él necesita en sólo cinco ó diez minutos de meditación diaria. Esto en el inicio se presenta como un ejercicio auto-realizado, Auto-dirigido por un golpe muy fuerte que es la VOLUNTAD, pero luego pasará naturalmente a fluir, día a día, en todos los contextos de nuestras vivencias.

 

         Toda y cualquier información constituye una ampliación para la consciencia del SER, hasta cierto nivel. Es en el tercer estadio que el individuo pasa a saber que SABE, a pesar de no haber leído ningún libro o manual. La Individualidad concede en una sola existencia lo que se precisaría en diez, veinte o más encarnaciones.

 

         La Luz de la Individualidad es una realización. Cuando ocurre este encuentro, hay una purificación, una quema del Karma, un sufrimiento, que forma parte de este proceso.

 

         Cuanto mayor es la consciencia del individuo, más se aproxima al SER.

 

         LA VIDA, el segundo aspecto del SER, se expresa por la vitalidad, que es algo material que se estudia en la ciencia espiritual.

 

         Cuanta más vitalidad, mayor aproximación del SER. EL SER necesita de la perfecta vitalidad para su perfecta manifestación.

 

         EL SER es perfección.

 

         Dentro del organismo físico habita el MAESTRO, la Individualidad. Los caminos dentro del cuerpo físico nos llevan al Maestro. Nosotros no somos la Personalidad, tampoco somos el Maestro, la Individualidad dentro de nosotros. Nosotros somos el SER. Nuestra meta es llegar a Dios y la Perfección. Muchos buscan este aspecto en la periferia, por la devoción, religión, etc. Tenemos que buscar dentro de nosotros mismos, interiorizándonos; dejando fluir todo el potencial interno; entonces una nueva luz comienza a brillar, y cuanto más vivenciamos, experimentando cada momento presente, daremos más brillo hasta alcanzar el esplendor, esto es, un estado de consciencia superior que nos coloca dentro de una Sabiduría transcendental, y éste, sí es el conocimiento por el SABER. Es la Voz o Expresión del Espiritu Santo. Nosotros somos la divinidad, somos dioses. Somos el SER.

 

                                                        EJERCICIO

 

                              LAS TRES PROFUNDIDADES EN EL SOL

 

         OBSERVACIÓN: Es importante habituarse a realizar la meditación con los ojos abiertos. Toda la cuestión reside en la Luz. En el momento en que uno de los sentidos es cortado, en el caso de cerrar los ojos en que se corta la visión, mecánica y automáticamente, la consciencia se retira del mundo físico y penetra en el etérico, al cual no estamos habituados, ni tenemos conocimiento adecuado debido a la vivencia común. Colocando nuestra consciencia en el plano etérico, posibilitamos la aproximación de entidades, que directa o indirectamente se aprovechan de la situación.

 

         Por eso es necesario aprender a hacer la concentración con los ojos semi-cerrados, mirando hacia abajo, a la altura de la mitad del pecho, de la boca del estómago o más bajo. Cuando estamos en esta posición, la bola del ojo al descender, desvíase hacia adelante, en la parte superior, lo que se llama Punto Muerto. Esto es altamente indispensable para quién está dentro de la corriente espiritual. Es exactamente a través del punto muerto que se desarrolla la videncia. Con el tiempo se percibe que es la mejor actitud para la visualización o mentalización de algo.

 

         El Ejercicio de la Tres Profundidades en el Sol, consiste en llevarnos al Señor del Universo, al Sol, Señor del Centro, para todas las cosas. Esta es nuestra tarea en la actual situación de la humanidad. En todo momento tenemos que unirnos al SOL ayudándolo a realizar su tarea. Nadie avanza en el espiritualismo si no hubiese auxiliado al Centro del Sistema Solar en su evolución. Este es uno de los pasos que es muy importante hacer y es dual, porque por un lado ayuda al Centro del Sistema, trayendo su Luz hasta los más escondidos rincones. Y, por otro lado, es una ayuda a la Tierra, que tiene carencia de Luz. Por causa de esta Luz es que se establece la gran confusión en el Cosmos en el cual fuimos colocados en el sentido de ayudar a mejorar su situación. En verdad, iniciamos este ejercicio con técnicas a fin de cristalizar la idea de la imaginación que creamos para posteriormente, ya con substancia suficiente, adquirir un estado de consciencia de Unidad. Nada existe fuera de Mi; Yo, el Verbo que me hizo, estoy en todas las cosas. Por tanto este Sol, no está lejos ni fuera de mí, en verdad Él está y siempre estuvo dentro de mí; por eso, yo con mi consciencia del Yo-personalidad separé todas las cosas.

 

         Este ejercicio podrá ser hecho a cualquier hora del día o de la noche y en cualquier lugar, hasta cuando conducimos, en el trabajo, en casa, o en la oficina, caminando por la calle o en una reunión social.

 

         Bajar los ojos lentamente e imaginar que se está abriendo, en la raíz del cabello, en la frente una especie de objetivo hacia el cielo donde alumbra el Sol. Observar, lo que es muy sutil, que abriendo o cerrando un poquito más los ojos, hay un punto en que la visualización es más fácil.

 

         Dar una zambullida en el Sol, siente su calor, su luz, recibe el toque de su caricia, aspira la substancia dorada de la Sabiduría, y exhala por todas tus células, iluminándolas para que fluya todo el SABER de los Designios Divinos; así podemos permanecer conscientes aquí y ahora, y expresándonos dentro del Plano Divino. Podemos arrojar esta substancia dorada del corazón de los hombres en todo el Universo, y ellos recibirán una nueva energía, que fluirá conforme el estado de la consciencia en que cada uno se encuentre. El Espiritu Santo guiará e iluminará sus mentes.

 

         Haz una pausa, respira normalmente una, dos o tres respiraciones y haz una nueva zambullida en el Sol; aspira la substancia azulada del Poder Divino; exhala enviando toda esta energía vivificante para todas tus células. Y si quieres, podrás, como fue arriba mencionado, lanzar esta substancia azulada sobre la humanidad, a fin de que fluya en los hombres el Poder Divino.

 

         Haz otra pausa, respira normalmente uno, dos o tres respiraciones y zambúllete nuevamente en el Sol, aspirando la substancia rosa del Amor Divino; exhala enviando a tus células; y si quieres hacer caridad, proyéctala sobre la humanidad; esta substancia prenderá en el corazón de los hombres con Amor, la paz, la armonía divina y con todas las cosas que cada uno necesite.

 

                                               OBSERVACIONES

 

         Esta misma técnica podrá ser hecha usando un solo color, como por ejemplo el violeta; absorber la substancia de este color y proyectarla, lo que además debe ser hecho siempre, sobre los reinos de la Naturaleza: mineral, vegetal y animal.

 

         Usa esa misma técnica para las personas que lo necesiten, por ejemplo, los que precisen mucho amor y misericordia; es indicada para casos de enfermedad.

 

         La substancia de color violeta es de poder transmutador aliviando hasta el mismo karma del individuo.

 

         Para un ambiente muy pesado, donde se encuentren personas tensas, proyectar el color violeta.

 

         El color rosa tiene un resultado muy positivo con personas necesitadas, personas llenas de odio, que no consiguen estar bien ni con ellas mismas.

 

         NOTA: Puedes usar el color violeta sin recelo de interferir en los karmas ajenos. Esta llama tiene un poder muy grande de transmutación y debe ser usado siempre en cualquier lugar, situación o cosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                CAPÍTULO XXXIV

 

                                  LA ESTRELLA DE LA SABIDURIA

 

 

         Hay un camino que es común a todos, que debe ser plenamente vivido: la estrella de 6 puntas. La Estrella de la Sabiduría es la Luz del Templo hasta que el SER la pueda asumir. EL SER es informado a través de las experiencias de la Personalidad y la Individualidad. No es positivo ni negativo es Ser la sal de la Tierra. “Aquél que es penetrado por la Luz”.

 

         En la estrella de 6 puntas están reunidas todas las condiciones que nos hablan de la espiritualidad del mundo, las 6 religiones principales.

 

Nuestro destino es la religión central, la del Astro Zero, esto es la religión Solar, aún no establecida. Centraliza todas las otras y está cerca de nosotros, en todo lo que nos rodea. El Zoroastrismo es, por tanto, una religión distribuidora de todas las otras, que son buenas y necesarias para la vida física y emocional.

 

         Lentamente veremos que la religión de las religiones siempre estuvo con nosotros, en nuestro centro, que es nuestro centro universal. Donde el individuo pone su consciencia, allí estará su mente y allí vivirá conscientemente. El centro de este centro, es el plexo cardíaco, a la altura del corazón, el Eterno donde no hay modificación. Aunque el Ser renazca muchas veces y adquiera experiencias, eternamente está en el Eterno, donde el individuo puede volver para entrar en la profundidad.

 

         Lo que nos ata a la vida física es la inseguridad producida por la ausencia de conocimientos sobre los planos internos.

 

         La estrella de 6 puntas justamente se refiere al aspecto divino en el triángulo ascendente, así como las cosas materiales, en el triángulo descendente.

 

         En el triángulo ascendente, la punta superior es representada por Jesús, maestro del Cristianismo, bien como Señor de Mercurio, cuya virtud es el Espiritualismo, el deseo que tenemos de superarnos. El color amarillo, tiene valor 5 para el aspecto espiritual; color azul celeste, valor 8 para el aspecto material.

 

         La punta de Marte, cuyo Maestro es Moisés, es la religión que significa acción, pero no física. Para el aspecto espiritual el color es rojo y el valor es 9; para la parte material, el color es marrón, y el valor 5.

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