EL SEGUNDO NACIMIENTO  
  Salvador Navarro Zamorano  

 

 

                                                              

Estamos biológicamente encarnados y traemos en nuestra semilla el átomo permanente de la consciencia espiritual. Somos la primera de las especies que presenta un tipo de consciencia espiritual y material a un tiempo. Ninguna especie dotada de vida se ha levantado para tomar consciencia de sí misma, como ser independiente. Nos componemos a un tiempo de espíritu y materia. Un proceso creativo de millones de años, culmina en esta Nueva Era, donde se ha producido un hijo “la humanidad”, una nueva especie, una nueva criatura de conformación mixta.

         La Consciencia Crística se levanta de manera planetaria y cósmica. En la consciencia material, el hombre permanece en la inseguridad, por eso vivir es un gran desafío donde tenemos la oportunidad de crear la espiritualidad dentro de nosotros, creer en el amor, amar a nuestros semejantes y a nosotros mismos principalmente.

         Las informaciones e influencias que hemos tenido en el pasado hicieron de nosotros seres medrosos y limitados. Nuestra vida no puede consistir sólo en tener que comer y vestir, dónde vivir y disfrutar de los placeres materiales.

         En cada Era o Época existía una cualidad específica que favorecía un tipo especial de actividad. En el siglo XVII nuestros intelectuales cuando veían un animal agonizante aullando de dolor, permanecían sin acusar ningún sentimiento. Decían que los animales eran como máquinas que cuando estaban heridas emitían sonidos horribles.

         De esta manera, nuestras dificultades ya vienen heredadas de nuestros antepasados científicos, que nos lleva a pensar “en lo físico separado del universo”.

         Dentro de un abordaje moderno holístico podemos decir que la consciencia y el cuerpo del hombre, así como la consciencia y el cuerpo de un animal o de una montaña, forman parte de un proceso cósmico luminoso de unidad.

         He tenido experiencias extraordinarias ante una montaña volcánica, donde fui bañado por una serie de sentimientos.

         Ellos me fueron comunicados por la montaña y eso me llevó a entender que este acontecimiento es al mismo tiempo físico y psíquico. Es una interacción electrodinámica cuántica entre los fotones de la montaña con los electrones de mi ser humano. Puedo entonces decir que experimenté interiormente mis sentimientos y mis intuiciones. Entonces, nuestros “sentimientos” no son fabricados en la mente humana trascendente  sino que son transmitidos exactamente como lo son los fotones.

         Lo mismo puedo decir del Sol, cuando soy bañado por su luz. Como cualquier otro acontecimiento es al mismo tiempo físico y psíquico, pues calienta mi cuerpo cuando inflama mi mente. Me transmite energía termonuclear y este acontecimiento integra ambos polos: el ser humano y el Sol. Existe una integración, una unidad.

         En el siglo XVII, la Revolución Industrial institucionó la creencia en el progreso material y tecnológico, pero fue en el siglo XX que los científicos sensibles han intentado explicar la física cuántica. Dentro de los que divulgan la “nueva ciencia”, encontramos a Fritjof Capra que a través de un lenguaje simple nos transmite esta ciencia.

         Cuando estudiaba el I Ching, me di cuenta que lo mismo representaba un código que una ciencia basada en la resonancia holística, pasado y futuro fluyen igualmente, pero se unen en el presente. Fue interesante cuando entré en contacto con el I Ching pues creo que es un sistema ordenador del mundo, con formas básicas y sistemas polares de naturaleza uniforme.

         Partimos del principio de que si el tiempo existe, él es como un circuito de donde tanto el pasado como el futuro fluyen igualmente, pero que ambos se encuentran en el presente.

         Hay una canalización que integra nuevas emanaciones transmitidas por la Madre María y Raphael, el Arcángel del Sol. Tanto su “Manto de Luz” como su “Momentum de energía” había aumentado enormemente por la unión de los pueblos Mayas e Incas con la Madre para agraciar a la humanidad con sus rayos de sabiduría y cura. Esto implica que no podemos vivir la vida fuera de la vida, y que tenemos que confiar en la naturaleza.

         Es lo mismo que arrojar una semilla en la tierra, tenemos que confiar en la tierra y en la cosecha. La ley de la vida es confiar en ella, dejar que haga por nosotros y así no estaremos solos. Si confiamos que está a nuestro favor, nos podrá ayudar, de lo contrario todo saldrá mal. No es que Dios o la Naturaleza haga todo por nosotros, pero si creemos en la Unidad, quedaremos integrados en el Todo. Necesitamos saber que merecemos lo mejor.

         Toda la humanidad viene con una consciencia de dualidad y el gran desafío de este momento planetario es vibrar interiormente con la Unidad. Recuérdese que nosotros no fuimos creados en la perfección de la dualidad, sino en la perfección de la Unidad.

         La canalización de la energía de la Madre es para mí una sorpresa diaria, y he llegado a la conclusión de que la manera de estudiar y reflexionar sobre los misterios de la vida, toman otros caminos que los habituales, y son algo sorprendentes.

         Tengo la certeza de que es necesaria una ruptura con la estructura mental ortodoxa y asumir lo que es evidente en relación al período galáctico que atravesamos, a fin de acompañar las evoluciones que la Tierra pasa a su humanidad para una transformación positiva.

         Si quisiéramos alcanzar un mayor grado de conocimientos tendrá que ser por medio de la evolución de la mente a través de la expansión de consciencia. Un instrumento precioso que nos coloca en expansión y contacto con la inteligencia galáctica.

         Hoy entiendo más que antes, cuando recibí de mis Maestros la importancia de transmitir el conocimiento espiritual a personas interesadas en evolucionar y expandir sus consciencias con la meditación y ejercicios por medio de la Luz Solar. El Sol no es sólo fuente y sustento de vida, sino también mediador de la energía radiante de otros sistemas estelares. Por eso, los Mayas, Incas, Aztecas y otros pueblos, conocían que a través del Sol recibían un saber más elevado.

         La tragedia de la raza humana se da por el hecho de que cada hombre olvida que es un ser divino.

         Si cada individuo se conoce a sí mismo, conocerá la Fuente Suprema, y este auto-conocimiento lo llevará a una consciencia de amor incondicional universal.

         Cuando ampliamos nuestro poder interior, nos hacemos más conscientes de que esta realidad nace a partir del grado de sintonía y atención que creamos conscientemente con aquello que es nuestra verdadera identidad. Es fundamental comprender que aquello que ya somos se transfiere para nuestro mundo, generando una fuerza que atrae una sintonía con aquello que pensamos y sentimos en relación a nosotros mismos y al mundo.

 

 

 

LA FUERZA PRIMORDIAL

         La unidad divina sólo es posible si la materia fuera espiritualizada, esto es, cuando se transforma de nuevo en espíritu.

         Pero la materia por su poder y fuerza propia no puede transformarse en espíritu. Por eso uno de los aspectos de Dios desciende a la materia, se reviste de materia, asume sus características y le da vida como “Sí Mismo”, para que la espiritualidad sea posible.

         Todo lo que surgió sobre el mundo cognoscible cayó desde un punto del Universo, que se tornó entonces su propio punto central. Con la caída se transformó en materia. Y si todo lo que puede ser conocido solamente puede serlo porque se separó del “Todo-Nada”, esa separación es sólo una apariencia, pues la mitad complementaria fue dejado en lo no-manifestado.

         El más elevado ser vivo de la Tierra es el hombre y su tarea consiste en actuar ayudando a espiritualizarse al planeta. Cada hombre se puede transformar desde una persona identificada con su ego hasta una individualidad despierta para el espíritu, y así cumplir con su misión.

         Ese hombre individualizado espiritualizó un pedazo de Tierra, ayudando al planeta a dar un paso rumbo a su evolución. Ese hombre con la consciencia de su luz se transformó en un Guardián de la Luz Divina.

         Una vez que la Fuente Primordial de todas las sabidurías es el Ser Eterno, Dios, que no se revela y está por encima del tiempo y del espacio, siendo sus manifestaciones proyectadas en el mundo dimensional. Para entender bien las Leyes precisamos comenzar por Él.

         Pero nos enfrentamos siempre a la misma dificultad al hablar de Dios. Él está más allá del mundo manifestado y cada ser humano sólo podrá percibirlo a medida que seamos capaces de vivirlo conscientemente, de revelarlo y concretizarlo. Y eso significa que el hombre puede ser un dios. Dios vive en todo y todo vive en Él, pero solamente puede comprenderlo quien no se separó de Él. Solamente Dios puede entender a Dios y esto significa ser una unidad como ser divino, el Dios interno.

         Eso es fácil de decir, pero difícil de ser o hacer, pues el hombre cayó de su autoconsciencia divina y sólo puede imaginar a Dios según su propia fuerza de imaginación y sus creencias.

         ¿Cómo entonces creer lo que la verdadera y viva divinidad es en su perfección, si la imaginación solamente corresponde al grado personal de una parte de la Unidad que cayó y se aisló de ella?

         ¿Cómo lo finito puede comprender lo infinito? ¿Cómo lo temporal puede comprender la eternidad?

         A pesar de los obstáculos, el hombre necesita alcanzarla. El eterno deseo y la añoranza constante lo ayuda e impulsa en dirección a su Yo divino. Pero la sabiduría divina se manifiesta entre su persona mortal y lo eterno impersonal, construyéndose un puente, el intelecto, un regalo peligroso. Por el intelecto, el hombre cae en la tentación, con su consciencia se separó de la Unidad. Pero con el intelecto él es capaz de entender las verdades, comprenderlas y seguir buscando y experimentando, hasta que un bello día encuentre su propio y único camino para la realización de su Yo.

         La Realización significa “ser alguien”. Podemos pensar sobre nosotros mismos, sin que seamos nosotros, nuestro ser creador. Pensar en alguna cosa significa estar separado de ella. Lo que hay en nuestra inteligencia aún no somos nosotros. La inteligencia nos pertenece, es un maravilloso instrumento, un espejo, en el cual podemos proyectar todo y reconocernos, pero no somos la inteligencia. Ella está fuera de nuestro Yo, lo que quiera realices con la inteligencia no eres tú, no significa realización.

         El hombre, cuando busca a Dios fuera de sí mismo, puede pensar en Él, rezarle, amarlo de todo corazón, pero nunca podrá encontrarlo. El creador en el ser humano es el propio Yo, cuya manifestación desde el punto central proyectó el pequeño “yo”, la personalidad, la auto-consciencia. Ese “yo” personal en el hombre es Dios reflejado a través de la materia en el cuerpo.

         Cuando el hombre quisiera aproximarse para volver a la identidad con Dios necesitará recorrer con su consciencia el mismo camino y esto significa recogerla profundamente y, a partir de su yo personal dirigirse a su verdadero Yo, en su interior, sucediendo el encuentro con su Creador, hasta conocerlo conscientemente.

         En ese estado no es la criatura, la persona que se reconoce, una vez que no tiene existencia real, sino el propio Creador que se reconoce en la criatura, en la persona.

         Entonces la separación termina en el momento en que la consciencia se encuentra en estado de unidad, cuando el “pensar en sí mismo” termina, y se transforma en “Ser el Sí Mismo” y en auto-conocimiento. El conocedor, lo que es reconocido y el conocimiento son uno y el mismo sujeto, el Sí Mismo, el Creador que reconoce el Sí Mismo en Sí.

         Resurrección es eso: que el hombre sólo puede vivir a Dios de esa manera. En ese estado él reconoce que ha creado su propio yo y lo crea constantemente. Su yo es el propio Creador pero también es el mismo único yo, el creador de todo.

         Ese estado divino, en el cual el creador se reconoce, representa a Dios en su estado de reposo de sí mismo, cuando uno es tres y tres es uno. Por eso la forma del triángulo equilátero es usada como retrato simbólico de Dios, en el cual el conocedor, lo conocido y el conocimiento, son uno en tres y tres en uno.

         El triángulo trae en sí la perfecta armonía y equilibrio, visto que sus tres puntas están exactamente a la misma distancia una de la otra. La divinidad en su estado primordial de reposo en sí mismo, se revela siempre en la forma de un triángulo.

         Cada forma manifestada es la revelación de la fuerza que ella misma ha construido. Cada forma es también la imagen de la fuerza creadora que la construye y que está en ella.

         Para que la fuerza pueda salir de la ausencia de dimensión y revelarse, necesita un punto de partida. El punto en sí no tiene dimensión mientras no sale de la Unidad, pero cuando quiere revelarse se proyecta y actúa de forma que surge la línea. Con la línea nace la primera dimensión, la longitud.

         La línea en sí es infinita y, como consecuencia, también lo es el número uno. Pero en el mundo de las manifestaciones, en el que existe comienzo y fin, ella tiene tres factores: el punto de partida, el punto final y el intervalo entre ambos. Entonces, la línea contiene en sí el número tres, que es el número clave para el mundo unidimensional. La primera dimensión es la longitud, la segunda es el ancho. El número dos sólo puede nacer cuando dos unidades fueran colocadas juntas. Pero, como fuera de la unidad nada existe, necesita enviar un reflejo de sí misma para que haya una división, una separación, lo que significa la muerte de la unidad.

         Como la línea consiste en una serie de puntos y constatando que la energía creadora en cada uno de esos puntos actúa con la misma fuerza y durante el mismo tiempo, todos ellos salen de la primera para la segunda dimensión, formando cada uno una línea y del conjunto de esas líneas surge una superficie, un cuadrado.

         El cuadrado, es cuatro en uno y uno en cuatro, lo que implica cinco factores: el primero es la línea de partida, el segundo la línea final, el tercero es el lado derecho, el cuarto la línea del lado izquierdo y el quinto, la superficie no revelada entre las líneas. El número clave del mundo bidimensional es el número cinco.

         Las fuerzas creadoras continúan actuando y la superficie consiste en puntos y si en cada uno de ellos actuara la misma fuerza al mismo tiempo, todos los puntos pasarían hacia la tercera dimensión, y de la superficie surge el cubo. Nace la tercera dimensión, la altura.

         El cubo es el seis en uno y uno en seis. Consiste en siete factores, seis superficies reveladas y el factor no revelado, el contenido del cubo, que es el séptimo factor. El número clave para el mundo tridimensional es, por lo tanto, el número siete.

         La forma básica de la materia es el cubo. Los diversos cristales también se construyen según este principio, como la sal.

         Para obtener una superficie tridimensional precisamos partir de una de las esquinas del cubo, contando a lo largo los dos puntos opuestos. Entonces, una de las esquinas será cortada fuera y si continuamos el mismo procedimiento con relación a las cuatro esquinas del cubo, sobrará una forma que se diferencia básicamente del cuadrado, el tetraedro, limitado por cuatro triángulos equiláteros.

         En el cubo está oculta una forma que tiene leyes diferentes de las del cubo, pues ella consiste en cuatro triángulos. Si los tuviéramos en una superficie, ellos formarían un único triángulo equilátero, la representación simbólica de Dios.

         La materia del mundo tridimensional se construye en forma cúbica, pero oculta en sí el tetraedro, construido sobre el equilibrio divino. La materia no puede existir sin ese contenido.

         El mundo tridimensional está construido según esa misma ley, se trate de una planta, de un animal o de un hombre, y representa un cuerpo sujeto a las leyes del mundo tridimensional.

         Existe oculto e invisible, un YO SUPERIOR, divino, la vida del ser eterno. Solamente el hombre es capaz de revelar su Yo Superior, su Dios Interno, mediante sus pensamientos, palabras y acciones, cuando se identifica con su contenido espiritual.

         En cuanto el hombre se identifica con su cuerpo material, él es un cubo opaco. Apenas muestra las características de la materia que lo construye y no deja fluir al divino creador, que permanece en estado latente en su interior.

         El hombre que revela su yo divino es un cubo esculpido, cuyas esquinas están proyectadas hacia fuera y su contenido exteriorizado muestra las cuatro caras del Yo Superior. El hombre utiliza la forma cuadrangular como base segura en el mundo tridimensional, para expresar su naturaleza divina. Por tanto, la pirámide es la forma simbólica de los seres de Dios.

         La representación simbólica del hombre material, que utiliza la inteligencia para servir a su ser material, es una cruz formado por los cuadrados de la superficie del cubo. En este caso, su yo divino está crucificado, sin poder manifestarse y sometido a las leyes del mundo material.

         El hombre material está crucificado en el mundo tridimensional, del tiempo y del espacio, y muere en la cruz de la materia. El ser material  en su ignorancia consigue sólo crucificar el propio Yo Superior, el Dios en Sí Mismo y su yo personal, expresando a Dios a través de Sí Mismo.

         Al hacer el corte en el cubo, partiendo de una de las esquinas que contiene en sí las tres dimensiones, descubrimos el tetraedro. Pero partiendo de las otras esquinas, y haciendo nuevos cortes, se descubre que en el cubo hay dos tetraedros, uno dentro del otro, representando la ley interior del mundo de la manifestación. En la creación ellos aparecen como leyes contrarias, las leyes del espíritu y la ley de la materia.

         La materia es resistencia y el espíritu es vida. La ley del espíritu es irradiación y donación, pero la ley de la materia es contracción y rigidez. Solamente el hombre es capaz de vivir simultáneamente las leyes de los dos mundos. Sus pensamientos, palabras y acciones pueden irradiar desapego y amor universal o irradiar egoísmo y actos diabólicos. Él tiene el libre arbitrio de expresarse.

         La creación comienza cuando una fuerza se destaca de la unidad y se levanta contra el creador como resistencia. Ese es el primogénito de Dios, el espíritu de resistencia que el Padre envía para formar el polo negativo contra el positivo en el transcurso del tiempo a través de Él.

         Ese espíritu de resistencia, que representa el polo opuesto del aspecto revelado de Dios, es la causa primordial que gracias a su efecto dimensional hace surgir la materia. Ese espíritu actúa como ley inherente a la materia, la ley de contracción, densificación y rigidez.

         El Yo, la Vida, impregna la materia muerta y surge un espíritu vivo de la ley de la materia inerte, el reflejo del Yo Divino. Satán es la ley de la materia que se torna viva porque el espíritu divino se la da. Satán está muerto en la materia, siendo su ley, hasta que el espíritu divino lo hace vivo con su propia vida.

         El hombre cuando se identifica solamente con la ley material, sirve y da vida a Satán. Nunca ser vivo alguno ha visto a Satanás, pues sin los hombres él no existe. Sin los hombres, Satán es solamente la ley de la materia. La consciencia del hombre que se identifica con la ley material, se transforma también en satánica y al morir lo hace inconscientemente.

         Satán lo lleva, como su esclavo, hacia la materia muerta, para la oscuridad, hacia la inconsciencia.

         La consciencia del hombre que se identifica con la ley del espíritu divino y que la sirve, sigue viva al separarse de su cuerpo y libera las cadenas de aislamiento de la materia, fundiéndose en la luz eterna con Dios.

         Los dos tetraedros, uno dentro del otro, representan los dos polos de la creación en perfecto estado de equilibrio. Toda la creación reposa sobre ese divino equilibrio. Es sobre el divino tetraedro que la forma primordial de la materia, el cubo, es construida.

         Los triángulos que forman el tetraedro son idénticos a las superficies que unen las esquinas del cubo. El hombre también tiene una superficie en su íntimo como yo divino. Es por eso que él sólo puede encontrar el ser divino en lo íntimo y nunca en el exterior.

         Cuando el hombre se dirige hacia fuera, según las leyes divinas es obligado a prenderse en otras cadenas de cristal, hasta que después de muchos sufrimientos y dolores encuentra el divino ser dentro de sí mismo.

         Es al contacto con la energía interna, con la forma interior que viene más allá de la mente consciente y racional, que pasa más allá de todas las fronteras de la mente subconsciente y trasciende los límites de toda la experiencia personal, que el hombre encuentra la Fuerza de la Fuente Interior. La Fuente Interior no puede ser descubierta sino vivida. Ella emana de un nivel que trasciende a la individualidad y la comprensión.

         Ese Ser Divino, esa Fuente Interior es nuestra por derecho de nacimiento y esa ligazón dentro de nosotros es la que nos relaciona con todos los niveles de consciencia. La busca de la verdad es la Fuente Interior que habita dentro de nosotros.

 

EL CAMINO DEL GUERRERO

 

         El nuevo plano para la Nueva Era es asumirse como un guerrero de la luz, un guerrero del espíritu y volverse responsable en cambiar las formas-pensamientos, hábitos, reflejos condicionados, moldes de conducta, creencias, etc.

         En el proceso de curación, el primer cuerpo que ha de ser trabajado, sería el emocional.

         Realizar la integración con el lado oscuro dentro de sí, el anti-cristo. Polarizar las dos energías internas para que se produzca la metamorfosis y asumir la Fuerza Interna o el Cristo Interno.

         La transformación siempre comienza en el interior de cada uno, produciendo un cambio en sí mismo y el mundo que nos rodea respondiendo a esa mudanza.

         Siguen algunos consejos para conseguir alivio corporal y espiritual.

         1.- La terapia de afirmaciones ayuda en la disolución de las creencias. Por ejemplo: yo soy fuerte, alegre y saludable y cada día que pasa estoy mejor.

         2.- Usar el método de contemplación o atención pasiva, focalizando la situación que haya de ser cambiada, usando la idea tranquilamente y manteniéndola en la consciencia, hasta atraer energía suficiente para que se manifieste como forma. Por ejemplo: visualizar la situación ya resuelta, con la vibración positiva de la idea ya realizada.

         3.- Otro método usado es por la resonancia, actuando a través de los elementos de la naturaleza. Por ejemplo: representar un papel cantando alegremente.

         4.- Crear armonía dentro de sí mismo, dentro de los otros, entre las personas y en la naturaleza, usando la poesía, música, danza, etc.

         5.- Las emociones son generadas por las memorias de cómo reaccionamos en ciertas situaciones, una forma de controlar indirectamente las emociones y cambiar la memoria, sería enseñar un truco al subconsciente. Por ejemplo: la rabia no puede existir sin tensión muscular, ni sin miedo. El truco está en relajarse, el cual rompe muchos hábitos desagradables y enfermizos.

         Es importante entender que la memoria genética está a nivel celular y la memoria experimental o aprendida a nivel muscular. Por ejemplo: la auto-estima está en el tórax y puede manifestarse como un resfriado, ansiedad o asma, a nivel celular. Si una persona se tensiona contrayéndose, el músculo guarda la memoria.

         Entonces, los recuerdos positivos producen endorfinas y los más traumáticos producen toxinas. El secreto es escoger recuerdos buenos para revivirlos.

         6.-  Una cosa importante sobre el subconsciente y la memoria es que cada experiencia, independiente de su fuente, es archivada como memoria corporal. El subconsciente no hace distinciones precisas si la experiencia viene de una fuente interior o exterior de una situación física real o de una película, programa de televisión, un libro, un sueño, intuición psíquica o imaginación. Todo es archivado como memoria corporal. El subconsciente sólo se preocupa con la intensidad de la experiencia, esto es, el nivel de reacción fisiológica (emocional, química y muscular) que ocurrió durante la experiencia. Entonces, una experiencia intensamente imaginada es tan buena como si fuera real, por lo menos en lo que se refiere al comportamiento basado en la memoria. Esa técnica es usada para curaciones y evolución personal. Usar la imaginación sensorial para crear memorias corporales. Esto puede ser aplicado en cualquier condición, tarea, estado, etc. Para el subconsciente la memoria más real es aquella que tiene un mayor impacto sensorial.

         La función principal del subconsciente es la memoria, el recuerdo, y la motivación principal es el placer.

         7.- El subconsciente no puede hacer elecciones creativas, ni puede crear nuevas soluciones, solamente puede hacer aquello que aprendió por experiencias pasadas o copiar de otros en el presente. Cuando tiene que escoger entre una situación penosa u otra de placer, escogerá la placentera, pero sólo podrá hacerlo recordando o recibiendo orientación de la mente consciente. Todo comportamiento, hábitos y acciones son influenciados por la motivación en dirección al placer. Para obtener motivación, el subconsciente usa un arma importante, la sensación. Toda la memoria relacionada con el cuerpo, así como el placer y el dolor, experiencias, emociones o ideas, producen sensaciones físicas.

         8.- La mente es nuestra parte consciente de información interna o externa de memorias, pensamientos, ideas, imaginaciones, intuiciones, inspiraciones e impresiones sensoriales de visiones, sueños, olores, movimiento, tiempo y varios más.

         La función principal de la mente es tomar decisiones y dónde tiene que centrar su atención. La mente decide lo que es importante y lo que no lo es, la atención sigue a la decisión. La atención es una forma que toma una decisión, que dirige la percepción, así como la actividad. Una decisión no hace que el futuro sea de una manera determinada. El modo como seguimos pensando después de haber tomado una decisión, es lo que hace al futuro ser lo que es. Nadie puede tomar una decisión equivocada sobre el futuro porque una decisión presente no crea un acontecimiento futuro. Decisiones en el presente sólo pueden crear acontecimientos actuales. Acontecimientos futuros son creados por decisiones futuras, decisiones realizadas cuando el futuro sea una experiencia del momento presente.

         El arma principal de la mente es la imaginación. La mente adora la lógica, pero entender no es necesario para traer un cambio positivo. Existen personas que se sienten mejor si tuvieran explicaciones, pero esto sucede porque el miedo está presente. Como la mente es la única parte bajo control directo, el desarrollo de la imaginación es importante, pues es a través de ella que podemos influenciar y dirigir nuestra propia apariencia y la del mundo que nos rodea.

         9.- El espíritu es concebido como una característica de la “fuente”, una esencia, el Yo Superior, el alma.

         La función del espíritu es la creatividad bajo la forma de experiencia mental y física.

         La mente genera un patrón que decide aquello que es verdad para ella.

         La razón memoriza este patrón de pensamiento.

         El espíritu lo usa para manifestar la experiencia.

         La motivación principal del espíritu es la armonía.

         El espíritu constantemente da inspiración para mejorar los moldes de conducta y esta inspiración puede venir mentalmente como una meditación o físicamente como un presagio contenido en el movimiento de las nubes, hojas de los árboles que se caen, pájaros, animales, en el contenido de una frase, en un libro, etc. La motivación es para ayudar al Yo Superior a integrar sus patrones más armoniosamente con otros en la comunidad y en el ambiente. El destino somos nosotros que lo escogemos, y el llegar a un determinado lugar, pero la dirección, las actitudes para alcanzarlo y el objetivo quedan de nuestra cuenta.

         El principal instrumento del espíritu es la energía y el Universo está hecho con ella, es la energía la que sustenta, mantiene y cambia los sueños en la vida. La imaginación de la mente dirige esta energía y la sensación del corazón nos hace experimentar sus efectos.

         Una de las mejores formas de comunicarse directamente con el Espíritu es decir “gracias”. Gracias por las cosas buenas que están fluyendo en el presente y por las que vendrán. Que Así sea.

 

 

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

1º Principio – El mundo es aquello que piensas que es.

         En el campo de la metafísica, los pensamientos atraen telepáticamente su equivalente.

         Todos los sistemas que describen la vida y sus resultados son invenciones arbitrarias, basadas en ciertas decisiones de aceptar interpretaciones de la experiencia. Lo que realmente importa no es si un sistema es el verdadero, concepto arbitrario, especialmente cuando funciona para ti. Si el mundo es aquello que piensas que es, entonces debes ser capaz de cambiar tu mundo, modificando tu pensamiento.

2º Principio  - No hay límites.

         Un universo infinito indica una experiencia infinita.

         El concepto de limitación creativa establece los límites de un universo infinito, a fin de crear experiencias particulares. Pero las limitaciones filtradas son las impuestas por ideas y creencias que inhiben la creatividad en vez de reforzarla, como creencias que crean la incapacidad y la falta de esperanza o venganza y crueldad.

         Cada parte de la vida está ligada a otra y lo que afecta a una afecta a todas en diferentes grados. Un símbolo de la vida es la tela de araña, que representa el sueño de la vida. La araña representa el mago que teje la tela.

         Si no hay límites, todo es posible y lo que tenemos que hacer es creer en eso y experimentarlo. Cuanto más crean las personas  que el cambio que quieren hacer es posible, más fácil será que ocurra. Experimenta ser un tejido de sueños. Nuestra energía o espíritu se extiende hasta las confines del Universo. Estamos todos unidos a todo, porque no hay límites.

3º Principio  -  La energía sigue al pensamiento.

         Dos técnicas son bien afines a este Principio: la hipnosis y la meditación.

         Meditación significa simplemente pensar profunda y continuamente, esto es, mantener la atención centrada. Esa atención canaliza la energía del universo hacia la manifestación física, equivalente al interés prestado. Cuando mente y corazón meditan la magia acontece.

         La hipnosis es una forma de meditación, como un estado de atención mantenida y centrada. La diferencia es que la meditación es considerada espiritual y la hipnosis es una práctica.

         Como procesos, las dos son simplemente técnicas diferentes con el mismo fin, reajustando nuestro interés en creencias y expectativas más positivas. Como estado, ambas tienen condiciones idénticas de mantener la atención centrada.

4º Principio  -  Ahora es el momento del poder.

         La ley de Acción y Reacción implica que las circunstancias del presente son el efecto de las decisiones y acciones del pasado. El chamanismo dice que el pasado no te ha dado lo que tienes hoy, ni ha hecho de ti lo que eres en el presente. Son tus creencias, decisiones y acciones de hoy sobre ti mismo y el mundo que te rodea, que te ha dado lo que tienes y ha hecho lo que eres. El karma existe y funciona solamente en el presente. Tu ambiente y circunstancias en este momento son reflejos directos de tu comportamiento mental y físico en este instante. Cada día es una nueva creación y cualquier creencia o hábito puede ser cambiado en el presente.

         El ambiente social de la infancia así como los padres nada tiene que ver con las circunstancias presentes, pero aquello en lo que tú crees sobre ellos ahora y cómo reaccionas a esas creencias, ciertamente te afectan. De la misma forma que te cambias a ti mismo en el presente, tus pensamientos y comportamiento, transformas también el mundo. Eso significa que a partir del momento presente podemos mudar el pasado y el futuro.

         Culpa, miedo, rabia, resentimientos y preocupaciones, mantienen a muchas personas apartadas del presente y privadas de las alegrías de la vida.

5º Principio  -  Amar y ser feliz.

         El amor existe en la medida que eres feliz con el objeto de tu amor y lo que recibes por amor, y la felicidad e intensidad de este, depende de cuán profundamente estás amando.

         Amar profundamente significa estar en unidad y la profundidad y claridad de esta unión crece, cuando el miedo, la rabia y la duda son emovidas. La llave del éxito es simplemente aumentar la apreciación por aquello que te gusta y elogiarlo. El hábito de la autocrítica causa depresión, contrae los músculos e inhibe la conscienciación, la memoria y el flujo de energía, haciéndonos débiles y sujetos a enfermedades y accidentes. La manera de mentalizar o anular una crítica o un infortunio es bendecirse a sí mismo y a todas las cosas en el Universo.

6º Principio  -  Todo poder viene de dentro.

         Si no hay límites, el Universo o Fuente de la Vida es infinito, y si fuere infinito, todo su poder está en todos sus puntos, inclusive en el punto que describes como siendo tú mismo. Entonces nada te acontece sin tu participación.

         Cada acontecimiento que experimentas, lo atraes creativamente a través de tus creencias, deseos, miedos y expectativas, reaccionando a eso de manera habitual por una respuesta consciente. Nadie nos hace infelices, sino que lo somos porque los demás no actúan de la manera que nos gustaría que ellos actuasen, o de la forma que pensamos deberían actuar. Todo viene de nuestras creencias, actitudes y expectativas.

         Si el poder está en nosotros para crear, también lo está para cambiar. Todos los elementos y objetos del Universo natural tienen el mismo poder de crear experiencias. El viento, las flores, las estrellas, los mares, la lluvia, las nubes, todo tiene el mismo poder. Trabaja respetuosamente aceptando esos poderes y no intentes imponer tu voluntad. El poder viene de la autoridad y hablar con ella quiere decir hablar con la confianza de que tus palabras producirán resultados. Ese es el secreto de la oración, bendición y afirmaciones. La autoridad es la clave de la consciencia creativa, sea usada con palabras, visiones o sentimientos. Para desarrollar el sentido de autoridad, acepta todo como está, sin duda o crítica de manera que cuando des una orden para cambiar, estas mudanzas ocurrirán.

7º Principio  -  La afectividad es la medida de la Verdad.

         Muchas personas piensan  que los fines justifican los medios, pero en realidad es lo opuesto, son los medios los que determinan el fin. Ejemplo: la curación es la meta y la eficacia es el criterio y no la prueba de un sistema o de un método.

         Si la paz en la Tierra no se produce todavía, tenemos que crear nuevos métodos para que se manifieste. La vida y los medios de mejorarla existen en la variedad. Todo problema tiene más de una solución. Si un método no funciona, cámbialo por otro, a fin de alcanzar tus objetivos. Si la meta que has escogido para seguir fuere realmente importante, nunca desistas, cambia solamente la táctica.

 

 

                            RESISTENCIA Y CAMBIO DE MÉTODO

         La resistencia natural produce el ciclo saludable de la vida, en la cual las cosas siguen sus patrones siempre flexibles para adaptarse a los cambios.

         La fuente de la depresión es la resistencia antinatural, la falta de relajación y flexibilidad.

         La resistencia puede producir tensión significativa en la musculatura del cuerpo, produciendo síntomas anómalos.

         Para reducir la resistencia tenemos que cambiar los patrones de reacción, esto es, mudar la atención de la mente consciente para descentrarla reduciendo o aumentando la resistencia.

         La resistencia viene también del miedo y del dolor.

         El miedo natural tiene la finalidad de alertarnos ante un peligro inminente y, en ese proceso natural, el miedo desaparecerá después de la acción.

         El peligro está en la imaginación creativa con la que generamos un miedo anormal y que puede durar mucho tiempo después del incidente.

         Un ejemplo para aclararlo mejor es cuando después de un accidente comenzamos a imaginar lo que podría haber pasado, en el caso de que no hubiese estado en el lugar la persona que nos salvó o algo parecido.

         La persona en vez de sentirse feliz por haberse salvado, se aturde con fantasías absurdas.

         Moviendo la fantasía creada por la mente, produce tensiones en su cuerpo.

         Los síntomas pueden aparecer en forma de parálisis, rigidez, ansiedad, naúseas, mareos, etc.

         La resistencia emocional está relacionada con el miedo anormal.

         Para cambiar la situación, centraremos nuestra energía en deshacerla. Por ejemplo: en alguna parte del cuerpo donde haya un dolor, colocar la mano suavemente sobre la zona dolorida y decir: “Sea lo que fuere que esté relacionado con el dolor, lo perdono completamente”.

         La rigidez y cualquier tipo de dolor es un factor de rabia. Donde haya hinchazón, infección, inflamación, fiebre, heridas, tumores, la rabia está presente.

         Relajarse es la solución para no sentir rabia o miedo. El perdón es un proceso de decisión que sea lo que quiera haya pasado, ya no tiene que importar más.

         La resistencia mental que genera la depresión es diferente de la emocional. Así como la evaluación difiere del análisis.

         La resistencia emocional viene de pensar que algo malo está pasando.

         La resistencia mental viene de pensar en esto de manera equivocada. Ella adquiere forma de crítica negativa y cada crítica individual que el consciente siente, es como el impacto de un golpe y causa de una cantidad de stress. Diversos golpes a lo largo de la vida acaban somatizando una gran depresión.

         Recordar aquello que no hemos hecho correctamente impide el aprendizaje. Criticar refuerza aquello que se critica y creamos frustración.

         La crítica constructiva no tiene ningún valor porque, generalmente, es más una disculpa para criticar que para ayudar.

         Si queremos realmente ayudar a alguien, debemos dirigirnos rectamente hacia el éxito.

         Una reacción a la crítica da como resultado un ataque de asma, alergias, resfriados, dolores de cabeza y artritis (rigidez del pensamiento).

         No olvides que un elogio mentaliza la crítica haciendo a la persona más receptiva a lo que deseamos transmitirle para ayudarla. Ejemplo: “Encuentro que pones mucho énfasis cuando das color rojo en un cielo azul, pero es una bella pintura y me encanta la manera cómo haces las ondas”.

         La resistencia espiritual es el resultado de la tensión cuando encuentras o te apartas de un estímulo físico, ante reacciones de miedo, rabia, resentimientos o te defiendes contra la crítica negativa.

         La tensión de la resistencia ocurre cuando queremos o intentamos separarnos de algo.

         En la resistencia espiritual hay un alienamiento, como una separación de alguien, de algún lugar, de un grupo o del resto del mundo, porque separada la persona siente que no pertenece a ninguno de ellos y esto ocurre debido al hecho de no sentirse aceptado.

         Hay también infinitas creencias que pueden causar estos síntomas, pero la causa de eso realmente no importa. Lo que sí interesa es que cuanto mayor es la alienación, mayor será el stress negativo.

         Es lo mismo que dormir mucho causa pereza y dolores en el cuerpo. Volver hacia dentro del cuerpo es una molestia lo que induce a pasar períodos alienados más prolongados.

         La alienación puede suceder también cuando la persona practica mucha meditación, haciendo difícil y poco confortable “retornar al interior del cuerpo”.

         Lo que podemos hacer es un test de “cómo nos estamos sintiendo”.

         Un período saludable de separación producirá bienestar al reunirnos nuevamente con los otros.

         Si la alienación espiritual fuese un problema, la unión consciente con una actividad física, con personas, o con la tierra, sería útil.

         La solución más productiva a todo esto es el amor incondicional. En esto no necesitas hacer esfuerzo alguno, ni intentar pasar tu energía al cuerpo de otra persona, ni intentar ser canal de energía, de tu respiración o de tu mente.

         Simplemente mantienes la atención del amor incondicional y la energía sabe exactamente qué hacer, mientras el resto sucede naturalmente.

         Cuando colocas las manos sobre el cuerpo de alguien, sucede lo mismo. El foco de tus manos induce un flujo de energía entre ella, como la electricidad por un cable.

         El efecto de ese flujo es doble, porque cuando lo aplicas en alguien, también te beneficias.

         La manera más eficaz de romper la resistencia espiritual es usar una técnica directa, relacionada con el cambio de las emociones y los moldes de la memoria.

         El momento presente es la única realidad.

         Si el Universo es infinito, tú también lo eres y si es así, entonces estarás en todas partes.

         Si estás en todos los lugares podrás estar consciente de cualquier cosa y lo influenciarás todo, poniendo tu atención donde quieras que sea.

         La llave es la pureza de intención y la claridad de la atención.

         Puedes curar tu mente siguiendo estos cinco pasos:

         Primero, sabiendo donde estás en la vida. Es el reconocimiento de que existe un solo poder, la Fuente Suprema.

         Existe una energía en el Universo y ella está fluyendo a través de ti.

         Segundo, crear una visión de lo que deseas. La sabiduría y la Inteligencia Divina disuelve la causa de cualquier barrera para que consigas el resultado deseado, mientras no perjudiques a terceras personas.

         Tercero, hacer un plan de acción y hacer el trabajo mental para concretizar tu visualización. La Inteligencia Divina disuelve la causa de la atención emocional negativa.

         Cuarto, actuar de conformidad con el resultado deseado, pues ya ha sido creado en la consciencia.

         Quinto, dirigir la mirada hacia la Fuente Interior, liberando todo en la luz.

         Recapitulando:

         1º Reconocimiento. “Un solo poder  - La Fuente Suprema”.

         2º Unificación. “YO SOY UNO” con la FUENTE.

         3º Declaración, “lo que se quiere, siempre en el presente, viendo claramente como ya siendo”.

         4º Agradecimiento, por la forma que está tomando en tu experiencia. Mantener la alegría ante esta manifestación.

         5º Liberación, “Yo libero en la Luz Divina y dejo actuar a la Fuente Suprema. Libero mis palabras para la Acción de la Ley”.

         Esta liberación es una entrega total.

         Si usamos correctamente la Ley Universal recibimos en Abundancia Divina aquello para lo cual creamos un equivalente mental o una consciencia.

         La cualidad del pensamiento se refleja, inevitablemente, en las circunstancias de nuestra vida.

         Lo que vivenciamos son las consecuencias impersonales de nuestras elecciones.

         Nosotros somos castigados por cometer errores, pero son estas equivocaciones las que nos castigan a través de la acción impersonal de la Ley de Dios.

         La consciencia de algo determina la creación de aquello que queremos. Al tener consciencia de alguna cosa, sea aquello que fuere, esta consciencia que es Dios, pasa a crearla.

RENACER EN LA LUZ

         Cuando somos espiritualmente conscientes en un grado más elevado, absorbemos fuerzas más potentes y aumenta la resistencia del cuerpo y los nervios del mismo.

         El grado más elevado de consciencia es el del Creador divino en Sí mismo. Tomar consciencia de esa fuerza aumenta el consciente de luz y nos coloca en la responsabilidad de dominar los instintos animales, pues representan un gran peligro.

         La mayoría de las personas viven con su consciencia en el tiempo y espacio, pero una persona iniciada, aunque esté dentro de un cuerpo material, puede disfrutar de la libertad y vivir con su consciencia en otras dimensiones sin perjudicarse con esto.

         Cuando menciono a una persona iniciada, quiero decir aquella que dio inicio a la acción de conocerse como luz, como espíritu.

         Eso significa que podrá sintonizarse y abastecerse de la energía de la Fuente y aumentar su energía vital colaborando en su medio ambiente con la radiación de energía de cualidad superior.

         Todo ser humano, aunque no posea consciencia de su espíritu, recibe energía pero no amplía su consciencia, pues no tiene experiencias conscientemente vividas de esta verdad.

         Tornarse consciente significa saber conducir las vibraciones correspondientes a los nervios del cuerpo y a través de él.

         La energía vital circula en la columna vertebral y su flujo, transformado, según los diversos chakras, o centros de energía, son llevados por el cuerpo.

         Un iniciado vive conscientemente la energía vital, fuerzas creadoras vibratorias de la Fuente y tiene consciencia de la circulación de ella por sus nervios y cuerpo. La consciencia de algo que sucede naturalmente, aumenta la intensidad.

         Los centros nerviosos tienen que ser despertados y es necesario aprender a dominarlos. Los ejercicios físicos corporales, así como los movimientos, auxilian la circulación de la energía. Las posturas corporales asociadas a los ejercicios respiratorios, dirigiendo la consciencia hacia diversas partes del cuerpo, ayudan a concentrar la energía en la zona escogida, mejorando la salud.

         Paralelamente, con el trabajo diario que hacemos, debemos introducir la consciencia espiritual.

         Procurar estar centrado en la existencia de la Unidad, viendo al mundo material con su dualidad, como una ilusión. Es una ilusión unida a la verdad relativa de todas las cosas que son impermanentes.

         La Naturaleza Pura es una verdad absoluta. Mantén siempre la consciencia en la Mente Pura, el YO SOY, tu verdadera naturaleza, expresándose, y confiadamente dejar fluir la energía. Siéntete agradecido por tener esta consciencia elevada y por la vida humana que disfrutas.

         Al entrar en el sueño, aprovéchalo para trabajar en ellos, como parte de la misma ilusión de verdad relativa. Queda consciente en el sueño de la verdadera consciencia de luz que tú eres y aprende a dirigirlos.

         No quedes atrapado por las experiencias de los mundos subterráneos de bajas vibraciones, pues están unidos al miedo, la rabia, temores, apegos, etc.

         Procura ser hábil en situaciones difíciles y con determinación podrás soltarte del miedo hacia tu seguridad propia.

         El miedo y todos los sentimientos negativos vienen de la separación de la consciencia de unidad.

         Después de larga práctica descubrimos que cada estado de consciencia proviene de nosotros mismos y siempre a partir del íntimo. Cada persona proyecta su propia opinión fuera de sí y ella nos estimula interiormente, pero no los acontecimientos exteriores en sí. Por tanto, queda atento y obsérvate día y noche, para saber dónde colocas tu concentración.

         El resultado final deseado es que el iniciado obtenga la capacidad de permanecer en perfecto estado de paz espiritual bajo cualquier circunstancia. Otra gran tarea consiste en no permitir que los pensamientos se agiten dentro de tí, con su propia voluntad y sin organización.

         Aprovecho esta lectura para recordar que no nos debemos permitir vivir sueños angustiosos que causan intranquilidad dentro del sueño y después al despertar. Cambiemos todo hacia lo positivo, creando situaciones armoniosas, transformando y transmutando todo, esto es, realizar la alquimia real. Todo guerrero de la luz es un alquimista.

         Practicar la concentración es darse a sí mismo la orden de pensar en un único punto.

         Concentración es estar “con el centro en acción”. Para conseguir eso podemos usar un mantra, una frase, una oración, etc. Ejemplo: “YO SOY el Divino Ser manifestado”. Hemos de repetirlo muchas veces.

         Concentrarse significa reunir todos los pensamientos y centrarlos en un solo punto, reunir todas las fuerzas de la inteligencia y de la consciencia, manteniéndolas unidas.

         Las palabras que se pronuncien se seguirán unas a otras, tanto temporal como espacialmente. Cuando acabes de pensar en la frase, o en la oración, necesitas volver a comenzar y pensarlas otra vez, desde el principio al fin.

         Eso te llevará a experimentar que es imposible concentrarse en las palabras.

         Descubrirás que las palabras representan una fuerza de resistencia para la energía de la concentración, y por eso no habrá fuerza en el punto central.

         Intenta ahora otro ejercicio: el de concentrarte en una letra. Por ejemplo, la O, o, o, o, . . .

         Pronúnciala, concéntrate en la experiencia. Verás que aun no lo consigues, pero vas a vivenciar el paso hacia la Cuarta dimensión, pero no has llegado a la concentración perfecta.

         Después, para llegar a concentrarte en un punto, tendrás que abandonar las palabras y concentrarte sólo en el sentido de la frase, sin palabras o formas.

         Ahora, retorna a la frase “YO SOY el Divino Ser manifestado”.

         Concéntrate en el sentido de la frase, sin palabras, solamente en el significado. Siente y vive con alegría esta experiencia.

         La concentración no es un estado duradero, sino una transición entre el mundo proyectado y el ser.

         Pensar en algo significa salir de sí mismo, pues el contenido es proyectado hacia fuera por la inteligencia. A través de la concentración se traza el proyecto de vuelta hacia nuestro interior. Lo que se pensó se torna idéntico al pensador, al YO SUPERIOR. Los dos factores se juntan en una unidad, lo creado retorna al creador.

 

 

 

 

 

LOS TRES PASOS

         Existen tres pasos para iniciar el proceso de renacer en la Luz, en la consciencia del espíritu.

         El proceso de integración y desarrollo del ser se inicia con la ascensión de la consciencia.

         El primer paso es aceptarse como ser divino, como co-creador del Universo. Hacer la unión de la consciencia material con la espiritual y actuar con la consciencia de tu YO SUPERIOR. Unifica la razón, cerebro del lado izquierdo, con la intuición del lado derecho. No eres un espíritu, tú eres Espíritu que posee un cuerpo físico para manifestarse en esta tri-dimensión de la Tierra.  

         La chispa de la vida, YO SOY, está como escondida dentro de tu interior, en tu dualidad, por tanto es necesario traer siempre la consciencia de la energía de la Fuente, penetrándolo todo y siempre presente en la vida.

         Iniciar la tarea del casamiento espiritual con tu YO SUPERIOR y comenzar a hacer las afirmaciones como centella de vida.

         Es necesario hacer afirmaciones o peticiones para que esta Presencia Divina se haga cada vez más presente en tu vida.

         Existen varios ejercicios para que esta integración ocurra naturalmente.

         El segundo paso es vivir como co-creador del Universo en todos los momentos de tu vida. Con la consciencia de la Unidad puedes crear en conjunto con la Inteligencia del Universo nuevos atributos de vida. Esto quiere decir que habrá un cambio interior de comprensión según la dualidad de la vida externa que vivimos.

         Nada impide la realización de las leyes del mundo material, pues ellas tienen una razón para existir y deben ser cumplidas. Pero la Ley Única es una condición interna de cada individualidad, de comprensión de unidad, y nada impide el procedimiento según las leyes materiales.

         Dando este segundo paso como co-creador, comenzarás a programarte para la “limpieza” con relación a tus hechos anteriores. Las viejas costumbres y hábitos de pensamientos, emociones y acciones, deben ser transmutados para que los nuevos puedan aceptarse.

         Al aceptar nuevas posibilidades comienza a trabajar, a fin de que los cambios ocurran y así, lentamente, pasas a co-crear con la nueva parcela energética de la Presencia Divina.

         La personalidad material se vuelve dócil, aceptando la individualidad espiritual y juntas suman energías, a fin de que la Chispa Divina muestre el “camino de vuelta a casa”.

         Cada uno tiene su propio camino y es realizado por sí mismo a través de la evolución de su consciencia con relación a su verdadera identidad.

         La arrogancia y orgullo del ego-personalidad no permiten la aceptación de la inocencia y pureza de la individualidad espiritual. De esta manera, la Presencia Divina YO SOY queda inhibida para manifestarse.

         La Fuente Suprema, el Creador de todo y de todas las cosas, sabía y sabe lo que Él estaba haciendo cuando nos creó junto con todo lo demás.

         Cuando el ego negativo deja de ser tan severo, todo se transforma y cambia a través de nuevas actitudes al aceptar la ascensión en todos los sectores de tu vida, material y espiritual.

         Practica los ejercicios que te ayudarán a contactar más directamente con tu YO SUPERIOR. Vive más tu vida cotidiana con tu alma presente, y tu intuición divina te ayudará a vencer los desafíos impuestos por la propia vida tridimensional que tenemos  y que puede ser vivida con la consciencia de la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión o más, conforme nos lo podamos permitir.

         De esta manera estaremos valorizando al Creador y a Sí propio, y la Fuente Creadora nos podrá dispensar su apoyo.

         El tercer paso es expandir la consciencia, reconociendo su conexión con la semilla estelar, con la consciencia universal. Esa aceleración de energía nos llega por el chakra coronario, a fin de expandir la consciencia y pase por los Portales de los reinos superiores.

         Nuestro sistema solar tiene doce Portales Solares y energías superiores planetarias, cósmicas y universales.

         La consciencia de la luz, la consciencia crística que es una luz cristalina, une frecuencias vibratorias de los Doce Portales Solares y otras energías superiores.

         Esa energía del egregor crístico viene de todas direcciones del Universo. La unión telepática  con el centro energético del egregor ayudará a mantenerse en el poderoso foco creador, ayudando así a la expansión de tu consciencia para otras dimensiones y de viajar hacia ellas.

         Estamos en una misión de amor y evolución espiritual, individual y planetaria con relación a la Tierra.

         La Tierra está naciendo de nuevo, una Nueva Era, un nuevo ciclo evolutivo que genera mudanzas y transformaciones.

         Existe en el Universo un ciclo continuo de nacimiento y muerte y viceversa.

         Actualmente, los grupos de trabajadores de la Luz, los guerreros de la paz, están siendo convocados por la Gran Fraternidad Universal para colaborar en la concentración del servicio de establecer vibraciones positivas en el sistema de red a través de toda la Tierra, ayudando así al planeta, sus reinos y toda la humanidad.

         Todo servidor de la Luz, como Guardianes de la Llama de la Luz, de la Verdad, Justicia y Libertad, puede ejercer un efecto positivo sobre el resultado de estas transformaciones exigidas y que son necesarias que acontezcan.

         Los Guardianes de la Llama, los guerreros de la paz, son como semillas estelares, seres poderosos en una misión que consiste en crear puentes para el siguiente nivel.

         Por tanto, ocurre un trabajo individual paralelo al universal.

         Nuestra misión es desempeñar un papel como un ser estelar en la Tierra y fue prevista la colaboración de los “elegidos”, aquellos que independientes de su problemática individual, se eligen como Guardianes de la Luz, un Guerrero de la Paz, una semilla estelar, ayudando en la construcción del puente dimensional para la Tierra.

         La primera cosa a realizar es construir un puente para sí mismo y después ayudar a los otros para que consigan comprender y aceptar los nuevos conceptos, para que realicen el “nacimiento en la luz”, como seres individuales y divinos.

         No es cuestión de convertir a nadie, sino estar en el momento presente consciente de esa nueva perspectiva del nuevo ciclo y mantener una conexión directa con la Fuente Creadora.

         La Tierra está pasando por un maravilloso proceso de nacimiento, como cada individualidad tiene esa oportunidad en la vida material.

         Este es un tiempo para no preocuparse en juzgarse a sí mismo, a los otros o cualquier otra cosa, sino para quedar encantado por pasar por cambios que nos transforman en seres evolucionados.

 

 

 

                   MIRAR MÁS ALLA DEL YO LIMITADO, PARA VERLO ILIMITADO

         Encuentra tu esencia interior, tu Yo interno, que es muy diferente a la mente y las emociones.

         La mente siempre compara lo nuevo con lo viejo y toma una decisión: eso es bueno, eso es malo, eso vale la pena, eso no sirve para nada.

         Las emociones ofrecen respuesta inmediata e impensada a cualquier situación.

         La mente consulta su banco de datos, de memoria y suministra una reacción retardada.

         Las emociones dan una reacción al instante.

         El Guerrero de la Luz ve el mundo como un todo y deja que sea lo que es. No es un acto pasivo, sino activo al aceptar todo cual es, visto a la luz de la aceptación, que es la luz del amor. El amor del Guerrero está envuelto en el silencio, en una postura interna. La esencia interior del Guerrero ve el mundo real y no el mundo a través de los sentidos, con aquello que ve y siente.

         Tanto la mente como las emociones de los hombres son selectivas. La mente tiene sus propios métodos para hacer sus elecciones. Ella prefiere escoger cualquier cosa que repita una experiencia agradable del pasado. La mente se concentra en una cosa cada vez y cuando escoges algo, necesitas rechazar las otras. Lo que rechazamos tiende a ser marcado por el miedo.

         Ese hábito de seleccionar y escoger acaba haciendo que dependas de mucha energía, porque tu mente está constantemente vigilante. Ese estar permanentemente alerta para que la tristeza, la soledad u otras experiencias dolorosas no vuelvan a suceder, hace que pierdas mucha energía. Entonces, no puede haber silencio interno y sin él no hay espacio para que tu Yo ilimitado pueda actuar. Es sólo en el silencio que puede haber un verdadero aprecio por la vida.

         El Guerrero de la Luz vive con su Yo ilimitado y acepta todos los actos de la vida, los considerados buenos y malos, con satisfacción, por su sabiduría interna, mirando dentro de sí, donde sólo hay paz.

         La mente del hombre común está habituada a rechazar emociones y resistir sentimientos dolorosos, pero eso no da ni paz ni alegría.

         Lo mejor es no discutir con la mente; no pensar, ver como el Guerrero, solamente la paz interna. Esa es la clave, pues todo lo que puedes ver en tu mundo interior es lo que tendrás en el exterior.

         Observa al Guerrero de la Luz, el Yo ilimitado que está dentro de ti y deja que el agua de la sabiduría comience a penetrar en los pasajes secretos existentes dentro de tu ser. Deja nacer tu luz interior.

         La esencia del Guerrero de la Luz es la transformación. El Guerrero se ve a sí mismo donde quiera que mira, porque su visión es inocente.

         Cuando miramos para nosotros mismos, vemos nuestra auto-imagen. Vemos una imagen repleta de condicionamientos obtenidos a lo largo de nuestras vidas.

         El Guerrero de la Luz no tiene rótulos para las cosas, por tanto las ve siempre como nuevas, un mundo lleno de novedades.

         El hombre común mira fuera y queda fascinado con las cosas; todo recibe un nombre, un rótulo y después de rotularlas, deja de contemplarla y pasa a ver sólo el rótulo. Esa obsesión de nombrar las cosas es pura y simplemente una actividad de la mente. La mente no puede reaccionar sin un nombre. Todo lo que la mente conoce, entra en lo monótono. La mente crea tedio por lo que ya conoce.

         El Guerrero de la Luz nunca ve la misma cosa dos veces de la misma manera. Cuando la mirada es pura, consigue ver la cualidad. Es el ego-personalidad que necesita constantemente estar en transformación. Actuar con inocencia es olvidar el juzgar, estés cansado o deprimido, con miedo, rabia o culpa. La inocencia está más allá de la mente. La clave está en impregnar todas las cosas con su esencia. La inocencia en el hombre no está perdida, sino tapada, cubierta. El Guerrero de la Luz ve a partir de un nuevo punto de vista, que no sea condicionado por aquello que espera ver.

         La mente del hombre común registra el color, la luz, la densidad y el sentimiento del mundo. El Guerrero de la Luz ve y se percibe a sí mismo. Mira con inocencia para el mundo, porque solamente así ve el contenido de la vida. Su mirada confiere vida a todo lo que ve.

         Detrás de cada molécula de existencia hay una consciencia e inteligencia, caso contrario, el universo sería un torbellino aleatorio de gases inertes y estrellas sin vida, un vacío que ansía la semilla de la vida, de la existencia.

         Sin inteligencia no hay vida, sólo actividad. En cada mirada de inocencia se coloca la semilla de la vida.

         La clave es: “Mira con inocencia y producirás vida”. Fue un acto de amor quien plantó la semilla de la vida en todo el Universo. El amor palpita en cada partícula de la creación.

                                               EL OBSERVADOR SILENCIOSO

         Aquel que observa todo y a todos es el testigo. Cuando te tornes el observador, estarás centrado en tu ser. El papel de observador no es interferir en el mundo en transformación, sino ver y comprender.

         Todo en el mundo es un eterno cambio, un constante ir y venir. El testigo no descansa, permanece despierto, aunque esté soñando con un sueño sin sueños.

         El Guerrero de la Luz es un testigo, un observador silencioso que no necesita contemplar a través de los ojos físicos, sino que ve más allá de esa visión.

         En el mundo relativo, la energía y la información son fundamentales para todo lo que podemos ver, oír o tocar. Pero es necesario otra fuerza para organizar el orden de la vida, que es la “inteligencia”, el elemento que aglutina el Universo.

         El Guerrero de la Luz ve todo y todas las cosas con su visión interior, él es esa inteligencia aglutinante.

         El hombre común está acostumbrado a saber las cosas, pero no lo está al conocimiento que proviene de la inteligencia interior. El miedo nace con el hombre moral y así no consigue disfrutar de los placeres, pues está con la certeza siempre presente de que no vivirá para siempre.

         Pero el Guerrero tiene un conocimiento que sigue presente hasta en sus sueños. Esa consciencia siempre actual vive en cada átomo, es el ojo detrás de la visión física, el oído tras del oído físico y la mente tras la mente materialista.

         Entonces, el Guerrero no necesita estar despierto para ver, porque eso significa para él, estar despierto en la inteligencia del Universo. Y cuando el testigo, el observador, está presente, todo es comprendido. El conocimiento del guerrero es saber que no se apoya en actos externos.

         El escenario del mundo viene y va, todo es perecedero, pero el testigo permanece el mismo.

         Por eso, encontrar al Maestro Interno o al Guerrero de la Luz, es tan importante y fundamental para nuestra evolución.

         En cuanto nos encontramos el Guerrero Interno, dependemos de nuestros sentidos y nuestra mente para saber quien somos.

         El conocimiento del Guerrero es innato. Mientras la mente del Guerrero une, la mente racional del hombre común separa.

         La mente del Guerrero ve todo como parte de sí mismo. La mente racional mira fuera y ve una enorme cantidad de objetos. En estado ordinario de despierto, todos nosotros vemos objetos, pero el testigo ve la luz, todos los objetos en un contexto de luz en transformación.

         Para los guerreros, nuestro mundo habitual es apenas una imagen. La Luz podrá asumir la imagen. Nuestro mundo es proyectado a partir de la percepción. Toda percepción es luz y toda luz es percepción.

         Los límites que el hombre mortal construye para separar el cielo de la tierra, lo real de lo irreal, son meras conveniencias. Si somos mortales al crear límites, podemos también deshacerlos con facilidad.

         Diferentes realidades pueden coexistir, pero cada una respeta su propio nivel de existencia. Cada estado de existir, desde el más sutil al más material y más denso y sólido, depende del observador.

         Cada cosa es hecha de un material específico, cada material específico está hecho de moléculas, y las moléculas están compuestas de átomos, y estos son líneas de energías a nivel cuántico que a su vez se componen de un 99,9999 % de espacio vacío.

         La experiencia de transformar cosas aparentemente sólidas en nada, también puede ser invertida. Comenzando con el espacio vacío, se pueden crear líneas de energías, átomos, moléculas y así en adelante, ascendiendo en la cadena de la creación, hasta llegar a cualquier objeto que se quiera, inclusive nuestro propio cuerpo.

         El observador del mundo es consciencia propiamente dicha, dando luz a nuestros sentidos, para que ellos puedan dar luz a todo lo que nos rodea.

 

 

                                               ¿QUIÉN SOY YO?

         El Guerrero de la luz se ve a sí mismo como ciudadano del Universo y prefiere no tener nombre ni dirección. Pues lo que nos limita en la vida mortal son los nombres, los rótulos, las definiciones y los condicionamientos. El nombre es útil, porque define el lugar de nacimiento, la hora y los padres. Y algunos años después, el nombre pasa a definir alguien que frecuenta una escuela, después la profesión, estado civil, religioso, hijos, etc.

         Todos esos hechos son mentirosos, encierran condiciones a pesar de no estar errados.

         Las limitaciones parecen pertenecerte cuando, en verdad, corresponden a tu cuerpo y somos más, mucho más que un cuerpo. El espíritu hoy nacido con el nombre de fulano de tal, hijo de tal, raza, color, etc., tiene estas características en la encarnación. El espíritu es eterno.

         El Guerrero no se perturba por tener un cuerpo sólido, él no se identifica con el cuerpo, ni está restringido por límites.

         El hombre mortal se identifica con el cuerpo, pues sin él la persona no podría saber dónde está su hogar, ni donde encontrar abrigo.

         El cuerpo del Guerrero es como una posada que sirve de hogar a los pensamientos que entran y salen.

         ¿Quién soy yo?

         Soy el espíritu libre, con la apariencia de un cuerpo físico. Soy sólo yo, en un simple estado de percepción consciente.

         El hombre mortal en la realidad pasa todo el tiempo identificándose, asumiendo diversos papeles y limitándose a ellos.

         ¿Cuál es la experiencia de liberarse totalmente de los aspectos que asumimos?

         “Tú no eres lo que estás pensando”.

         Los pensamientos que entran en tu cabeza no son tuyos, pertenecen a tu nombre, a los papeles en los cuales estás implicado.

         Puedes huir de los roles que interpretas en tu vida, sea en el sector familiar, profesional, social y otros más.

         La clave para liberarse es “observarse”. En cualquier papel que estés desempeñando, vuelve la atención para quien lo hace, quien escucha, quien habla, etc.

         En cualquiera de esos casos, sentirás la consciencia que está despierta, alerta y silenciosa, pero intensamente viva.

         ¿Qué has hecho en verdad?

         Has interrumpido el ciclo de acción para constatar al observador. Ese testigo es el acto intemporal de cada experiencia en el tiempo y ese personaje eres tú.

         Existen personas que se desesperan al perder un ser querido, al adquirir una enfermedad, al perder un empleo, etc., porque se identifican con el ego, nombres y cargos sociales. Olvidan que lo temporal es siempre mutable y cambiante.

         En realidad, la vida no puede ser definida, tiene que ser experimentada. El ser es vida y experiencia. El estado sereno de la mente no puede ser tocado por el pensamiento, por las palabras o por la acción. Esa serenidad interna abriga el tesoro de la vida.

         Los guerreros creen ser criaturas de la vida. El hombre mortal que está acostumbrado a quedar preso en las redes del tiempo, degenera y muere.

         ¿Cuál es la falsa lógica que hay tras la mortalidad?

         Es nuestra identificación con el cuerpo, que nace, envejece y muere.

         Ese proceso es una lógica falsa de identificación con lo temporal.

         La clave está en identificarnos con lo intemporal, con la eternidad.

         Para el Guerrero el tiempo es solamente la eternidad cuantificada.

         El tiempo corre de una manera lineal, pero Einstein probó que el tiempo es relativo, que tiene la capacidad de acelerar o enlentecer. Esa es la teoría de la relatividad, que sentimos el tiempo como algo fluido y relativo. Toda la alegría y felicidad parecen pasar rápido, pero toda experiencia dolorosa hace que sintamos que el tiempo pasa con lentitud.

         La relatividad nos permite modificar nuestra creencia en el tiempo lineal.

         El hombre moral se identifica con el cuerpo que necesita de una forma. Pero somos energía y ella no tiene forma, ni principio ni fin. Mientras al hombre mortal le parezca tener un principio, tendrá un fin. La parte sin forma está dentro de la forma y la consciencia sobrevive a la muerte de las moléculas.

         Einstein nos ayudó a superar las barreras mentales, y ahora somos nosotros los que tenemos que vencer las barreras emocionales e instintivas.

         El miedo a la muerte es una barrera fuerte, que está profundamente enraizada dentro de nosotros. Vivimos nuestros miedos, deseos, sueños y nuestra creencia de que debemos morir.

         Un ejercicio eficaz es decir o escribir: “Tengo miedo de . . . “ y decir aquí lo que venga a la mente. Seguidamente decir nuevamente una y otra vez durante algún tiempo, respirando lenta y rítmicamente sin hacer pausas intermedias. Cinco minutos con este ejercicio y con la respiración circular en la cual respirar y exhalar están unidas, esto es, sin intervalos, nos fortalece enormemente.

         Haz el ejercicio libremente, dejando que tus pensamientos se expandan sin intentar controlarlos. Quedarás sorprendido con las emociones inesperadas que van a surgir. Fluirán todos los temores soterrados en el inconsciente. Al final del ejercicio, puedes descansar.

         La inmortalidad está en el fondo de la vida humana, pero está envuelta bajo numerosas capas de convicciones contrarias. Vamos a sumergirnos a fondo dentro de las dudas racionales y observar detrás de ellas la duda que existe para el pensador, porque al final,  está la consciencia mucho antes que cualquier pensamiento aparezca. La inmortalidad es una realidad viva.

 

 

                                               CONSCIENCIA UNIVERSAL

         Vivimos como ondulaciones de energía en el vasto océano del cosmos. La separación no es más que una ilusión. Parecemos separados unos de los otros, porque el ego adopta la perspectiva de que estamos todos separados, aislados unos de otros. Pero en realidad estamos circundados por un campo infinito de luz, que es la consciencia.

         Cada pensamiento emitido nace en un gran océano de luz y a él retorna, junto con cada célula del cuerpo.

         Trascendemos el ego y nadamos en el océano universal de la consciencia. Ese campo de consciencia está en todas partes.

         El ego selecciona y rechaza experiencias y, como consecuencia de eso, crea la soledad y eso produce una laguna.

         Nuestros egos están separados, pues resolvemos tener experiencias diferentes y entonces creamos lagunas. El ego está siempre aislado con sus asuntos personales, sus recuerdos y experiencias desde su nacimiento.

         La consciencia del Guerrero es un campo que existe en todas partes.

         Siempre oí decir que somos una gota en el océano de la vida, pero en la medida que somos parte de la consciencia universal, todos somos el océano.

         Podemos ser nosotros mismos y al mismo tiempo el Todo, la gota y el océano.

         Todos nos agarramos a la memoria, porque ella nos define, pero debemos ver la realidad de la memoria.

         Vamos a hacer un ejercicio. Pensemos en una persona que conozcamos bien, el padre o la madre, un hermano, o el marido o la mujer. Piensa detalladamente en esa persona y pregúntate que sabes con respecto a ella. Piensa profundamente en sus características más personales.

         Al terminar, supones que has formado un perfecto concepto o un retrato, pero sólo has descrito tu punto de vista individual con relación a esa persona. Ella puede ser descrita de una manera completamente diferente a partir de otra perspectiva. Todo lo que has descrito en relación con esa persona es relativo.

         Has descrito en verdad tus perspectivas, no a la persona. Hasta tus experiencias habidas con esa persona son exclusivamente tuyas.

         Todos nosotros vivimos dentro de nuestro mundo particular, no entramos en contacto con lo real.

         Pero el Guerrero mira más allá de la memoria para descubrir la verdadera realidad.

         Todos nosotros necesitamos tener consciencia de nuestros cuerpos. Los cuerpos vivos, físicos y sutiles, son líneas de energías que pueden ser percibidas.

         Podemos y debemos purificarnos de las toxinas emocionales de los pensamientos y relacionamientos tóxicos.

         Podemos percibir el cuerpo emocional coleccionando sentimientos aislados, que son como células individuales.

         Reúne tus sentimientos y tendrás tu cuerpo emocional. Él es todas las cosas que te gustan y las que aborreces, así como tus miedos, temores, esperanzas, deseos, etc.

         El cuerpo emocional nos confiere una enorme parte de nuestra identidad.

         El cuerpo mental es el cuerpo del conocimiento que crece desde el momento que nacemos. El conocimiento es más sutil que las emociones, pues está formado por conceptos abstractos. Es la suma de todas las razones que tenemos para vivir, de las convicciones profundas con respecto a la existencia y la naturaleza de la vida, que son almacenadas en el cuerpo causal, el cuerpo del alma que permite comprender la existencia.

         En el cuerpo del alma residen las semillas más profundas de la memoria y el deseo. El brillo que una persona expande brota del cuerpo mental y, principalmente, del cuerpo del alma, el causal.

         El sentimiento de ser el YO SUPERIOR da un brillo especial que se traslada a los cuerpos más densos.

         El YO SUPERIOR con el cual nos identificamos es creado inicialmente por nuestras creencias y razones para vivir del cuerpo causal, del alma, que da origen a las ideas del cuerpo mental y emocional.

         El cuerpo físico recibe por último el impulso de la vida.

         Cuando dormimos, nuestro físico descansa y se renueva.

         En los sueños, el cuerpo emocional concretiza sus temores, esperanzas y fantasías.

         El cuerpo causal retorna al mundo de la luz y nosotros lo percibimos al recibir una solución repentina de un problema que tenemos, cuando despertamos.

         Cuando dormimos tenemos la oportunidad de reajustar la coordenación existente entre los cuerpos que forman parte de nuestro sistema.

         El acto más creativo que tenemos y podemos ejecutar es el de crearnos a nosotros mismos.

         Y esto ocurre en diversos niveles, visibles e invisibles. El cuerpo humano está construido sobre abstracciones invisibles de informaciones y energías contenidas en el código genético, ADN.

         El cuerpo físico surgió del impulso impetuoso de la vida contenida en el ADN. Sin ese impulso, las informaciones y las energías están muertas.

         Nuestros pensamientos y emociones penetran en el mundo original de los impulsos invisibles de la inteligencia que forman nuestro cuerpo más sutil, el cuerpo causal, el alma.

         El motivo de dormirnos durante la noche es organizar esos cuerpos, después de cada día cuando realizamos esfuerzos en estado de vigilia y activos. Pero es en el silencio profundo, en el momento pasajero de tranquilidad en el cual conseguimos notar que no tenemos pensamientos, deseos o sentimientos, cuando llegamos a vivenciar el Ser puro.

         En este momento, la consciencia se separa de los cuerpos físicos, emocional, mental y causal, y nos coloca en la tranquilidad, viviendo en la fuente de todo lo que existe, existió y existirá, que es simplemente nosotros mismos.

                           

 

 

 

          EL PODER DEL AMOR Y LA PUREZA

         El poder es un puñal de doble filo. El eterno conflicto de poder termina en la unidad.

         En cuanto el poder del ego busca controlar y dominar, el poder del Guerrero de la Luz es el poder del amor. Su sede se encuentra en el Yo Interno.

         El ego no sigue como una sombra oscura con su poder embriagante y seductor, pero destructivo. Nuestro ego solamente se disuelve en la fuerza transmutadora del amor. Y el poder del amor es el poder de la pureza.

         Mientras sentimos miedo, no podemos amar de verdad. Cuando sentimos rabia o tenemos actitudes egoístas, no podemos amar verdaderamente. Pero por más impuro que seamos, el amor trabaja en nosotros hasta que seamos capaces de amar. El verdadero poder en la vida es el poder interior. Ser capaz de ver el mundo a la luz del amor, que sólo puede venir del interior y vivir sin miedo, en una paz imperturbable.

         Para percibir amor, primero necesitamos darlo. Para aprender a amar a otra persona, necesitamos primero amarnos a nosotros mismos.

         No existe persona sin amor, sino personas que no consiguen sentir la fuerza del amor.

         El amor necesita ser descubierto, desnudo de las capas de rabia, miedo y egoísmo que lo encubren como una coraza.

         Para alcanzar en la vida el amor total, hemos de purificar la vida que tenemos.

         El primer paso para alcanzar el amor es definir lo que llamamos amor en este momento. El amor que el ser humano define está relacionado con una atracción que sentimos por la otra persona, como una fuerza cariñosa que nos hace sentir queridos o que nos da placer y alegría.

         El egoísmo viene del ego, que siempre quiere poseer, controlar y dominar.

         La fuerza universal del amor puede ser asumida por nuestra mente y después sigue la reeducación de las emociones y las creencias.

         La base del nuevo punto de vista de la mente es simplemente que existe una fuerza de amor presente en todos los lugares, y que podemos creer que nos va a traer paz y orden en nuestra vida.

         El orden es innato en la creación y así es permitido que las fuerzas titánicas existan y evolucionen, como parte de la tendencia de la naturaleza en dirección al crecimiento.

         Por mas hostiles que sean las condiciones, la vida es inextinguible, porque posee cualidades de orden, equilibrio, evolución  e inteligencia.

         Los impulsos personales de pensar, sentir y actuar, son como la cresta de una ola, que avanza constantemente en dirección al futuro.

         El impulso del amor que continuamente sustenta la vida es como el ímpetu del océano que renueva cada onda.

         El miedo y la duda que el ser humano lleva consigo, nos lleva a vivir la vida con esfuerzo.

         El Guerrero de la Luz camina por el mundo confiado y comprende que el miedo, la violencia y la destrucción, son reflejos de las creencias erróneas.

         A la luz de la confianza descubrirás que eres hijo del Universo, totalmente seguro y enteramente amado.

         En la medida que conoces el amor, tú serás amor.

         El amor es más que una emoción, es una fuerza de la naturaleza y, por tanto, tiene que contener la verdad.

         El amor más puro se sitúa en el desapego. Mientras tanto, el hombre común llama amor a la pasión, que es una imagen que carga dentro de sí para satisfacerla.

         Es así como comienza el apego, con la imagen que construimos interiormente.

         Mira más allá de tus emociones, que siempre se modificarán y pregunta lo que hay detrás de la imagen. Las imágenes son fantasías que existen para protegernos de algo que no queremos enfrentar. En este caso es el vacío.

         Por no amarnos a nosotros mismos, formamos una imagen para cubrir el vacío. Es por eso que ser rechazado o atraído en el amor causa tanto dolor, pues la herida abierta de tu necesidad queda expuesta.

         El amor encierra un secreto. Cuando puedes amar de la misma manera a todas las personas, estarás libre para amar más allá de la forma física. Entonces la esencia del amor, que es una fuerza universal, se revelará dentro de ti.

         Quedarás libre del apego que es la llamada silenciosa, la que el amor necesita obedecer.

         Para el hombre común, el amor es un sentimiento personal, pero para el Guerrero de la Luz, es una fuerza universal.

         El verdadero amor es el hecho de no sentir ningún sentimiento de apego o de posesión del otro.

         El Guerrero de la Luz está completamente vacío, por consiguiente, el universo puede ser llenado con su amor.

         Si quieres sentir el amor como Dios lo siente, necesitas llenar todos tus vacíos, porque Dios sólo puede amar desde un estado de plenitud.

         Descubrir tus vacíos es el primer paso y llenarlos con el Ser o tu Esencia, el segundo.

         Ese proceso se llama aprender a amarse a sí mismo. No confundas amar con una auto-imagen, que es el ego.

         Las memorias de vergüenza, culpa, rechazos, odios, resentimientos y otros sentimientos desagradables, no pueden ser transmutados en amor. Esas imágenes son lo que son, acéptalas y avanza en dirección a un sentido más elevado del Yo, que no está relacionado con la memoria.

         Existe dentro de ti un núcleo del Ser o Esencia, que puede ser penetrado. El acceso a ese centro no se da a través del pensamiento o del sentimiento. Haz una meditación y entra directamente en la región silenciosa interior.

         Experimenta hacer este ejercicio: piensa en una ocasión en que alguien te amaba profundamente y te decepcionó. Puede haber sido un acto que reveló que tu amado/a no era perfecto/a, y solamente se mostró humano/a.

         El odio, los celos, la frustración o la indiferencia que nacieron, estuvieron siempre presentes en tu íntimo, como una fuerza incipiente, oculta por la visión de amor que sentiste por la persona amada. En verdad, el tipo de amor que tienes para tu pareja no es real y sí, algo que cubre tu necesidad de poseer.

         Cuando piensas que posees a otra persona, estás en verdad descubriendo una manera de huir de ti mismo, de evitar los miedos y las debilidades que niegas.

         En vez de enfrentarte, miras en el espejo del amor y contemplas la perfecta realización de las emociones que sientes por el ser amado.

         Te darás cuenta de que todas las emociones vienen a ser un amor disfrazado. Cuando dejes de ver al amor como un estado emocional, conocerás el verdadero amor como fuerza universal que atrae a todo el mundo en su dirección.

 

 

                                      EL CONOCIMIENTO Y LA INTENCIÓN

         El Guerrero de la Luz vive en un estado de conocimiento, el cual dirige su propia realización.

         El campo de consciencia se organiza alrededor de nuestras intenciones. El conocimiento y la intención son fuerzas potentes.

         El Guerrero no intenta solucionar el misterio de la vida, sino que está aquí para vivirla.

         Toda palabra, por ejemplo, encierra el conocimiento y la intención, ambas son cualidades mágicas.

         Las palabras más ricas en el lenguaje abren pasajes ocultos de significado y conocimiento.

         Pero la segunda cualidad de las palabras, la intención, es aun más poderosa.

         Cuando la intención de una palabra es absorbida, un encantamiento es lanzado bajo la forma de una impresión mental.

         Haz una experiencia y di la palabra “escuela” a cualquier persona e, inmediatamente, la experiencia de haber ido a la escuela es despertada.

         Las personas podrán tener asociaciones de elogios y éxitos o de fracasos y críticas. Toda nuestra vida está acondicionada dentro de nosotros como impresiones desencadenadas por las palabras.

         Los hábitos hacen que la vida prosiga inconscientemente. Las palabras necesitan ser usadas para disciplinarnos. El problema es que las palabras traen consigo un significado psicológico. Es por medio de palabras que los padres hacen que sus hijos se sientan bien o mal y a encontrar qué es verdad o mentira. Las más poderosas expresiones que podemos usar, son el “sí” o el “no”.

         Los efectos de estas dos sílabas es crear límites o eliminarlos.

         Todo lo que tú hallas que puedes hacer tiene un “sí” y todo aquello que crees no puedes hacer, tiene un “no”.

         Aunque las palabras nos digan quienes somos, aun así nuestro valor es mayor de lo que ellas puedan expresar. Por más poderoso que sea el encantamiento lanzado por las palabras, las personas pueden cambiar. El poder de las palabras puede crear alguna cosa nueva, no solamente un límite.

         Las palabras abarcan tanto el conocimiento como la intención y, por consiguiente, expresar una intención a través de las palabras es el primer paso para transformarlas en realidad. Siempre que una palabra es respaldada por la intención, ella penetra en el campo de la consciencia como un mensaje o una petición. Todos los mensajes son escuchados y procesados. Nosotros enviamos deseos al campo de la consciencia y esperamos una respuesta.

         El ser humano común envía mensajes viciados y confusos, mientras que el Guerrero de la Luz los hace claros y objetivos.

         La intención conduce a un resultado y el Guerrero es alguien que sabe como introducir sus intenciones en el campo y esperar que se hagan realidad.

         El hombre común envía intenciones, pero lo hace inconscientemente, suponiendo que necesita esforzarse para hacer realidad sus sueños.

         El Guerrero piensa de una manera organizada, consciente y eficaz, eliminando los hábitos de pensamientos que obstruyen la capacidad del universo para realizar sus deseos.

         Si te sientas en silencio y observas tu mente, verás que ella está llena de dudas e inseguridades.

         La mente está diariamente repleta de repeticiones inútiles concernientes al pasado, por el hábito de preocupaciones y obsesiones. La mente queda llena de una estática inconsciente que está unida a la memoria de la infancia.

         Puedes estar prestando atención solo a tus pensamientos conscientes y voluntarios, pero en el mismo instante tu mente inconsciente se agita por antiguos temores y deseos.

         Las intenciones son simplemente deseos, los cuales están unidos a aquello que necesitamos. Toda esa actividad mental que no está siendo consumada, está formada por antiguas necesidades que no han sido satisfechas.

         Evalúa en tu pasado cuantas veces has pensado “yo deseo”, pero nada parecía ocurrir o pasaban cosas diferentes y que no eran deseables para ti.

         Lo bueno sería poder hacer una buena limpieza en nuestro cerebro, pero no podemos, porque todo lo que está dentro de él somos nosotros mismos.

         Nosotros nos transformamos en esos conflictos viejos y repetitivos y ellos no desaparecerán mientras no cambiemos de actitud.

         El primer paso en dirección al cambio es el reconocimiento. Cuando tienes una intención y la envías a la consciencia universal, estás en verdad hablando contigo mismo de otra manera.

         Al mismo tiempo que tú eres aquel que manda el mensaje, también eres quien vive en el tiempo y el espacio. Pero también eres aquel que recibe la petición, en tu aspecto de Yo Superior, que preside tu identidad espacio-tiempo. Eres el vehículo transmisor del mensaje, la consciencia propiamente dicha.

         Para que podamos conocernos realmente, necesitamos vernos a nosotros mismos como poseyendo tres aspectos: el de quien envía, el de quien lo recibe y como vehículo transmisor. Tú eres el deseo, aquel que desea y aquel que concibe los deseos. Este estado triple es conocido como “unidad”.

         Entonces, enviar una intención al campo de la consciencia y recibir una respuesta no es algo que necesita de esfuerzo para alcanzarla. En tu naturaleza unificada, todo lo que haces es satisfacer las intenciones y esa es tu ocupación del tiempo integral.

         No tenemos un único pensamiento que deje de producir algún resultado. El problema es que no conseguimos percibir las conclusiones que son excesivamente sutiles, que no encajan inmediatamente en nuestras metas, ni coinciden con la opinión de nuestro ego al respecto de lo que debería acontecer.

         El hombre común vive en el mundo del “debería” y “y si . . .” mientras que el Guerrero vive en el mundo de “aquello que es”.

         Cuando aprendemos a calmar la mente y purificarla de todos sus antiguos conflictos, la realidad simple de cómo el universo funciona y “lo que es”, se revelará.

         Una gran idea es dedicar algún tiempo, todos los días, a observar el contenido de nuestra mente. Este acto de observarse, aunque simple, es una de las medidas más poderosas que podemos tomar para efectuar cambios.

         No podemos cambiar lo que no vemos.

         El segundo paso es aprender cómo realizar nuestras intenciones.

         Hemos de hacer que el ego retroceda a un segundo plano. Liberar nuestras intenciones en el campo de lo intemporal, pues cuanto más expandida esté la consciencia, más clara será la señal que vamos a enviar.

         Permanece tranquilo y natural en relación a todo el proceso, pues Dios no juzga, es sólo la mente quien lo hace.

                                                        EL YO - SOMBRA

         Todos poseemos un yo-sombra que es parte de nuestra realidad total. Cuando puedes vivir con todas tus cualidades opuestas, estarás viviendo tu Yo total como Guerrero de la Luz.

         En cuanto tú no encuentres camino para la libertad, serás mantenido como rehén por el conflicto existente entre tus personalidades internas.

         El ser humano tiene muchas personalidades luchando dentro de sí, nunca están solas.

         A pesar de la sensación que tienes de ser una única persona, eres en verdad un compuesto