AFORISMOS
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Salvador Navarro Zamorano |
PRÓLOGO |
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Aquí presento una relación de 360 Aforismos que llevan una carga espiritual consistente y aspiran a brillar con su propia luz en las mentes de los lectores ávidos de encontrar en la síntesis de sus sentencias, las direcciones necesarias para renovar sus pensamientos.
He procurado acumular en pocas palabras toda una experiencia de vida, en la que he puesto mi voluntad para encontrarme a mí mismo y encontrar la cara de un Dios inexplicable e inaprensible, pero no por ello de belleza singular; esa es la meta de toda mi existencia.
Ha sido un camino en soledad, pero siempre sintiendo la compañía de “algo” o de “alguien” que parecía dictarme palabra por palabra todo aquello que quería expresar y no atinaba a explicar.
Dejo a la opinión de los lectores cualquier consideración que tengan sobre el autor y sí ruego que profundicen en la lectura de cada Aforismo y traten de llegar lo más lejos posible en el análisis del contenido. Cada palabra tiene su propia lectura y me atrevo a decir que más de una: la literaria, la criptográfica y la mística. Cualquiera de ellas puede ampliar el horizonte para el peregrino que camina sin descanso en las ondas del río de la vida.
Ahora queda en vuestras manos la oportunidad de transformar estas semillas en frutos maduros que alimente vuestros espíritus.
Que así sea.
Salvador Navarro Zamorano
1º.- Hay en todo dos lados opuestos; el espíritu de oposición existe en todas las cosas.
Todo existe en oposición. Día - noche, alto - bajo, Yin - Yang, positivo - negativo, masculino - femenino. A través de la oposición, conocemos el fenómeno llamado creación. Todo lo que aprendemos por los sentidos, se nos revela por el encuentro de los opuestos.
Conocemos el bien cuando sentimos los efectos del mal. Deseamos la verdad, cuando la mentira nos desengaña. Buscamos lo Divino cuando la oscuridad nos rodea y no vemos una luz en nuestro camino. Anhelamos el cielo por temor al infierno.
En la profundidad de esta sentencia descubrimos como, por la fuerza de la oposición, sabemos más de nuestra realidad, el conocimiento de sí mismo por nosotros mismos.
2º.- El Dios que el hombre comprende es creación suya, pero lo que está por encima de su inteligencia es la Realidad.
Definir quién o qué es Dios, es la gran frustración humana. Nuestra comprensión, como mucho, se extravía en la filosofía, pero sin llegar a la montaña de la sabiduría, punto más cercano al poder y la voluntad de Dios.
La inteligencia humana es incapaz de concebir la realidad, en general, en un mundo de apariencias. Solamente vemos la sombra de las cosas produciendo algo que confundimos con luz y que nos aleja de la realidad.
Hacemos y adoramos dioses demasiado humanos, que participan de nuestras alegrías, triunfos, llantos y fracasos, y a los que pedimos poder, dinero, salud y todo género de bienestar material. No damos descanso a nuestras peticiones y cuando sentimos su indiferencia ante nuestros problemas, los rechazamos y olvidamos, ignorando que son construcciones egoístas del hombre.
La realidad sigue siendo una asignatura pendiente para la humanidad.
3º.- El místico no espera por la otra vida, sino que hace lo posible para evolucionar en ésta.
El que no conoce a Dios en esta vida, tampoco Lo conocerá en cualquier otra.
El sabio sólo tiene esta vida para evolucionar y lo hace plenamente en esta dimensión, llenando su existencia de alma y espíritu.
Cuando vivimos en un plano poniendo nuestros ojos en el plano inmediato superior, quedamos en suspensión, sin tocar tierra, con los pies perdiendo cualquier contacto con nuestro destino, dividiéndonos en dos partes opuestas, intentando dar un salto en el vacío con riesgo de estrellarnos.
Evolución, es el mandato que recibimos cuando adquirimos consciencia y no esperamos para ejecutarlo.
Ignorante es quien vive dando la espalda al mundo, a la Madre Naturaleza, en la creencia de que su bien mayor es proyectar amor, inteligencia y voluntad hacia las estrellas, olvidando el débito que ha contraído con sus semejantes.
4º.- La otra vida es la continuación de ésta, pero en otro plano.
No hay nada que exista en separación; todo está interpenetrado. La vida sigue a la muerte y ésta a la vida. Todo funciona como una espiral que trabaja hacia adelante y hacia arriba.
La luz, la vibración, el ritmo, son los medios de los que se vale la evolución para proyectar ese plan divino llamado humanidad, hacia dimensiones superiores.
Y ese plan se vale de la violencia, los egos de la Personalidad y todo tipo de estiércol que el hombre produce, para cultivar la semilla del espíritu, que va creciendo lentamente, cumpliendo los plazos marcados dentro de un programa, en un tiempo y espacio inmensurable.
5º.- El corazón humano es un templo.
Cuando la puerta de ese templo está cerrada para el hombre, está también cerrada para Dios.
Es difícil para un profano definir el corazón como un templo y, aún más, si lo declaramos como templo de luz.
En realidad, es en la zona cardiaca donde situamos sentimientos como el amor, la intimidad, incluso el odio y, especialmente, la intuición y la luz del conocimiento superior.
Cerramos el oído interno (localizado en el auricular cardíaco), al prójimo y negamos el diálogo y la tolerancia a quienes nos contacta. Vivimos aislados, incomunicados, egoístas, interesados en nuestras conveniencias, ignorando que somos sacerdotes de nuestro templo interno, y desconociendo el ritual de iniciación, vivimos un dogma exterior y superficial.
Nos arrastramos por la existencia, pobres, miserables, mendigando, llevando dentro de sí un tesoro sin límites de origen divino. Ciego es aquél que no quiere ver.
6º.- Es inútil decir que conoces la verdad.
Si la conocieses guardarías silencio.
Aquél que habla no sabe. Aquél que sabe no habla. Decir que se es poseedor de la Verdad es necedad. El silencio es interpretado como falta de sabiduría.
El hombre es vanidoso por naturaleza. Su cuerpo instintivo le materializa tanto que no puede impedir que su parte animal se manifieste durante su vida, haciéndolo presuntuoso e ir mostrando su plumaje de vistosos colores para impresionar a una crédula audiencia.
El silencio es la virtud del sabio que sabe que sabe, porque es humilde y no ignora que la Verdad no necesita defensores ni demostración. Ella es tan poderosa como el diamante que resplandece en medio de la oscuridad.
7º.- Cada alma tiene su camino trazado en la vida.
Si quieres seguir el camino de cualquiera, es necesario le pidas sus ojos prestados para verlo.
El hombre es seguidor por atavismo. Todos estamos buscando a alguien a quien seguir. Esperamos un Mesías, un líder, un héroe, un redentor, la Divina Providencia.
Hemos de conscienciarnos de que cada persona tiene un único camino. ¡No más limitaciones! ¡No más conocimiento prestado! Se ha de ir por la vida para conseguir que lo Real se haga cotidiano, parte de nuestra experiencia.
Decía Buda que no hay caminos, sino que cada cual lo hace en su peregrinar por el mundo. El hombre común tiende a transferir su problemática mental y psicológica hacia otras personas, que funcionan como chivos expiatorios de la sociedad, renunciando a tomar la dirección de su destino, el encuentro con su Ser Interno, convirtiendo en fracaso lo que hay de glorioso dentro de sí.
8º.- Quien adora a Dios y desprecia a los hombres adora en vano.
El fanático y el rico de espíritu cargan en sí el error de rechazar a sus semejantes. Dicen que conocen al único Dios y practican el único culto, adorando al único Profeta o al único Hijo, cerrando con este sistema bajo siete llaves la posibilidad de que otros accedan al Conocimiento.
"Sepulcros blanqueados...", les llamó el Maestro Jesús, dirigiéndose a esta clase de hombres, poseedores de claves para la Iniciación e Iluminación, guardadas celosamente, sin utilidad para nadie.
Adorar a Dios en los hombres es ver en el corazón de cada hombre a Dios.
Aquí está el fundamento de toda la Religión.
9º.- El amor, al principio, vive de la reciprocidad.
Cuando alcanza su plenitud, se sustenta solo.
El amor necesita ser recibido por alguien. Eso forma parte de la primera fase de una relación física. La emoción se satisface en esta etapa primaria.
Luego, el amor se eleva a una cota superior y el romance toma cuenta de los personajes. El corazón interviene, formando un nuevo lazo más sutil. Superada la primera fase, el amor sigue su camino ascendente y, situado en la cabeza, tiene la altura suficiente para vivir de sí mismo.
Amar sin fin, es amar sin oposición. Este amor no necesita a otro para ser. Él es. Parece como una flor en un desierto, dando su perfume al viento, para que lo lleve al valle, a la montaña, a la nube, al mar, sin importar quién lo aspire, porque dar lo mejor de sí es su propia naturaleza.
10º.- Si te fallas a ti mismo, todos harán lo mismo contigo.
Hay una ley no escrita que dice: "a toda acción sucede una reacción". Si un hombre se traiciona a sí mismo, no puede esperar fidelidad de los otros.
Recogemos lo que sembramos. Cuando tenemos fe en nuestros valores, las circunstancias trabajan a nuestro favor. Pero, si desconfiamos de aquello que somos y ponemos en duda nuestro origen divino, las consecuencias son recogidas en forma de fracasos y desilusiones.
El fallo más estrepitoso alcanzado por el hombre, es el olvido de su identidad real. Nos hemos empequeñecido con las falsas grandezas, ocultados bajo máscaras a las que hemos dotado de inteligencia ajena y de pedante erudición.
Hemos perdido la cabeza real y nos sentimos desnudos y avergonzados ante la Realidad.
11º.- Cuando el hombre ha de escoger entre el provecho material y el espiritual es cuando demuestra dónde está su tesoro, si en la tierra o en el cielo.
Vivimos en una encrucijada constante, siempre decidiendo qué camino hemos de tomar. La elección es dificultosa porque nuestros intereses, el egoísmo y el afán de poseer, choca contra el desinterés, el amor y la generosidad.
Esto crea una neurosis en la mente humana, indecisa, temiendo saber, y preocupada por desconocer. Este hombre dividido crea la angustia y la crispación.
Encontramos la paz y el descanso cuando tomamos una decisión con firmeza y no nos apartamos de ella, hallando en ello una fortaleza que nos defiende de posibles errores.
Tomar el camino del equilibrio, poniendo fe en valores eternos, como: amor, alegría, espontaneidad, armonía, etc., es como situar todas las velas en dirección a los vientos que soplan favorables, para que nos lleve a puerto seguro.
12º.- El camino de la libertad nos lleva al cautiverio.
Es el camino de la disciplina que nos conduce a la libertad.
La libertad no se tiene sino que se conquista. En nombre de la libertad se cae en actitudes permisivas que atentan contra el derecho de nuestros semejantes.
Es difícil para el hombre aceptar el orden y la disciplina para acceder al derecho natural de la libertad. Su péndulo interno oscila entre la tiranía y el desorden.
Encontrar el camino donde todas las cosas se ordenan, es misión del prudente que tiene en sus manos la dirección de su vida y maneja el timón con seguridad.
Aceptemos la disciplina como regla necesaria, pues así nos condicionamos para una libertad respetuosa con todo y para todos.
Disciplina significa plenitud, unión, conjunto y, por tanto, energía y poder. Aprendamos con disciplina rechazando el caos, y los frutos de nuestra decisión llegarán en forma de paz, serenidad y alegría interiores.
13º.- Una vida entera no es suficiente para aprender a vivir en este mundo.
El hombre nace ignorante y muere sabiendo alguna cosa. Es empresa inútil intentar abarcar todo el conocimiento en una vida.
Si esto es comprendido, hemos ganado algo que será importante para nuestro camino: que no basta una vida para acceder a la sabiduría, sino que se hace necesario acumular muchas vidas con distintas experiencias para completar un ciclo determinado.
Esta idea no ha sido totalmente aceptada por algunas creencias religiosas, pero basta invitar a los indecisos a que estudien las transformaciones que realiza la Madre Naturaleza, reciclando todo lo que se agota y muere, llevándolo nuevamente a la vida en formas nuevas y adaptadas al medio ambiente.
Aprendamos del ejemplo que nos da la vida natural en el planeta, abandonando la soberbia de creernos limpios, puros y perfectos en un espacio de unas pocas decenas de años, donde el tiempo que dedicamos a nuestra perfección es insignificante.
14º.- Cuando el hombre alcanza la verdad definitiva se convence de que, en realidad, todo está en sí mismo.
Viajamos a Egipto, la India, los montes Himalaya, para encontrar la Verdad, y regresamos llenos de alegría e ilusiones que poco tiempo después se desvanecen.
La Verdad tiene una hermosa casa - donde habita desde el principio del tiempo - situada en el corazón del hombre. Cuando alcanzamos el silencio que la vida guarda en nuestro interior, tocamos el centro de la existencia, que también es el centro de la Humanidad.
Ahí nos aguarda el Divino Maestro, el Yo Superior, disponible siempre para darnos la Luz que necesitamos para tocar la Verdad con nuestro espíritu; entonces toda clase de bienaventuranzas descenderá sobre nosotros.
Y los viajes exteriores se cambiarán por un profundo y único viaje interno, personal y no transferible.
15º.- La razón es la ilusión de la realidad.
Lógica y razón, son herramientas que usamos periódicamente y nos permiten desenvolvernos en el mundo material.
Pero, en otro orden de cosas, estos instrumentos demuestran su insuficiencia cuando desarrollamos un sistema de pensamientos de orden abstracto. Vemos que la realidad conocida se desvanece ante otra realidad sin dimensiones, donde el orden se invierte, no para mutarse en un Caos, sino para imponer otro orden de valores.
Prácticamente, la razón es ahora como un acto ilusorio, donde las reglas del juego son dictadas en escalas distintas de cosas. Y no funcionan otras leyes que sean comprensibles, a menos que iniciemos una aproximación por medio de la analogía o la paradoja.
"El que tenga ojos para ver que vea; y el que tenga oídos para escuchar que escuche."
16º.- El poder exige sumisión; si no puedes obtenerlo por la conquista, adquiérelo por la renuncia.
Decía Mabel Collins: "Desea el poder que te hace nada." Todo poder temporal exige acatamiento. El poder y el deseo son inherentes a la naturaleza humana.
Hay dos maneras de llegar al poder: una, materialista, a través de la conquista, del dominio; y el otro, es religioso, por medio de la renuncia.
La historia está llena de conquistadores poderosos, sentados en sus tronos, con los pies bañados en sangre de cadáveres sacrificados en muchas batallas. También la historia está salpicada de otros conquistadores de almas que dieron su vida para abrir caminos a los que buscan la libertad del espíritu.
Elige cada día tu libertad, al tomar cualquier decisión donde esté implicada la voluntad de poder, y decide entre dominar o renunciar.
17º.- El fatalismo es una parte de la Verdad, no toda.
Fatalidad. . . Destino. . . Palabras para rotular lo que ignoramos. Somos especialistas en poner nombre a lo que no entendemos.
Cada hombre hace su camino por la vida, imponiendo su voluntad en lo que construye, con independencia del destino, que en cierta manera parece escrito para los hombres.
Lo que recogemos de cosechas anteriores y lo que sembramos durante nuestra corta vida, componen esa extraña palabra que llamamos Fatalismo, y que no es más que una parte de la Verdad.
La sabia dosificación de Destino sumado a la voluntad de ser, resulta en una palabra mágica que llamamos “plenitud de vida”, donde el amor y la sabiduría caminan cogidos de la mano en unidad fraternal.
18º.- Cuando el alma está en armonía con Dios, cualquiera de sus actos se transforma en música.
La magia de la música es conocida pero no profundizada en toda su magnitud. Es una ciencia muy alta, muy cerca de las esferas cósmicas. No es extraño que las religiones hablen de ángeles que cantan.
Una parte esencial de la composición musical es la armonía. Consiste en la disciplina de diferentes voces para unificarse en una sola voz, en una sinfonía singular.
Si la Personalidad humana armoniza todas sus voces contradictorias con la Voluntad Superior, entra en un ritmo cósmico, universal, y el cuerpo físico actúa bajo la influencia del macrocosmo, donde ritmo y vibración van creando la música que viene procedente de mundos superiores de Armonía y Belleza.
19º.- La muerte es un impuesto que el alma ha de pagar por haber recibido un Nombre y una forma.
El espíritu busca una forma para evolucionar. Una vez encarnado, recibe un cuerpo y un nombre, dando inicio a un proceso vital durante el cual este espíritu acomete el proceso de construir un alma inmortal, buscar su Nombre original y acumular experiencias, marchando camino de la Sabiduría.
Un día llega la muerte y se cobra el cuerpo y sus posesiones materiales, liberando el alma y su espíritu con la sabiduría alcanzada en el período de existencia del cuerpo físico.
Encontrar el camino del Nombre es paralelo al encuentro con el Cristo Interno, el Padre que habita en nosotros, el Yo Superior. Pero antes, el hombre ha de haber reverenciado a su Madre, la Virgen Madre y a sus hermanos arcangélicos, para que se cumpla el designio del Plan Divino para el hombre.
20º.- Ningún lazo te podrá atar, si tu corazón fuera libre.
Libertad es una divina palabra que pronunciamos con esperanza de alcanzarla. Pero hay otra virtud que se interpone entre ella y nosotros, y esta es la Verdad.
La Verdad es el alimento del corazón y funciona como una dinamo cuya potencia desencadena la Libertad en el corazón, prisionera de la ignorancia y el fanatismo.
Intentan apresarnos las ilusiones del mundo, los espejismos y los mal llamados placeres de los sentidos, bajo cuyos velos se esconden los vicios, los abusos y las aberraciones de la mente y del mundo pasional.
Necesitamos inyectarnos grandes dosis de Verdad, como vacuna contra tanta sombra proyectada sobre el ser humano, necesitado de Realidad, Verdad y Libertad, bienes imperecederos y valores inapreciables, joyas con las que se adorna el hombre libre.
21º.- Los grandes hombres son pocos en el mundo.
Y en menor número, aquellos que los conocen.
Los grandes hombres suelen ser los grandes desconocidos.
Conocemos la grandeza por labios de otros hombres, los libros y los medios de comunicación. Esa grandeza es fabricada y exaltada deliberadamente, con algún propósito definido por otros hombres, aliados a intereses sectarios. La encontramos en las artes, en la política y en Fuerzas Armadas y, algunas veces, en las religiones.
El conocimiento de la grandeza es muy sutil, pues se esconde detrás de la honestidad, el honor, la disciplina, la integridad y otras virtudes que miramos con curiosidad y sin admiración, porque suponen un coste cuyo valor no estamos dispuestos a pagar, ya que son valores no negociables y, por tanto, sin cotización. Somos tasados a la baja y nos valoramos por mucho menos.
22º- La Iniciación consiste en dar un paso hacia adelante en una dirección hasta entonces ignorada.
Iniciación es dar un primer paso hacia adelante. ¿Hacia dónde? ¿En qué dirección puede ir una cabeza si no es hacia el corazón?
¿Por qué decimos que es ignorada? Nos pasamos la vida ignorando la voz del corazón, de la sabiduría, del amor.
Iniciarse es aprender un nuevo lenguaje, donde el corazón tiene mucho que decir y la cabeza mucho que callar. Y cuando se produce ese silencio, escuchamos la Voz del Maestro y comenzamos el camino rumbo a la Eternidad.
Existe ahora una razón para que en nosotros se produzca un nuevo nacimiento. Aunque para que la criatura vea la Luz, nos acondicionamos internamente con materiales de paz, alegría y amor. Ponemos la fe en nosotros mismos, abandonamos los apoyos y damos los primeros pasos como hombres libres.
23º.- No es una determinada religión la que produce la espiritualidad en el hombre.
La espiritualidad depende exclusivamente de la armonía del alma.
Es ignorancia suponer que practicar determinada religión, produce una espiritualidad en el hombre que la profesa.
Las religiones predican moralidad, ética, dogmas, ritos y, muy raramente, espiritualismo.
Los Maestros espirituales no profesan religiones determinadas, sino que ellos dan origen a los movimientos religiosos que se encargan de administrar sus enseñanzas, guiando a los fieles, después de la desaparición del Maestro, institucionalizandolas y añadiendo ritos, mandamientos y sacramentos.
Cada hombre en su armonía pone alma en lo que hace y va marcando hitos en su camino hacia la más alta espiritualidad. La religión, la moral y la ética, van tras el espíritu, aunque el hombre irracionalmente gaste tiempo y esfuerzo en hacer todo lo contrario.
24º.- Basta un momento para bajar del cielo a la tierra.
Más para elevarse de la tierra al cielo, una larga vida puede no ser suficiente.
Caer es obedecer a una ley natural que llamamos gravedad, y el hombre en su conducta acata esta regla por pura inercia mental.
Levantarse y subir, es guardar un difícil equilibrio, pero necesario, para recordar nuestra racionalidad.
Todas las creencias religiosas hablan de la primera "caída" del hombre, como signo de involución y de un largo proceso de retorno a la "verticalidad".
Cualquier acto que lleve a una rebaja de la condición humana, lo llamamos de "caída", así como titulamos de "alteza" a las cualidades que nos hacen superar los peligros de la vida material. Hasta de esta palabra se ha hecho un título real.
No demoremos el momento de levantarnos y caminar hacia el más recto y justo de los equilibrios.
25º.- Todo lo que tiene vida es espíritu y lo que es desprovisto de ella es materia.
¿Cómo definir a Dios, si no es a través de la vida? El espíritu está en la vida, demostrándose en diferentes niveles de manifestación.
Llamamos materia al fenómeno donde el espíritu apenas se manifiesta o duerme, sin que por ello signifique que está ausente. Aún el objeto más denso no carece de espíritu y sólo espera que la evolución vaya marcando diferentes estadios e irse revelando con mayor intensidad.
La ley de vibración lo define como una escala, donde los tonos o niveles van creciendo en agudeza a medida que la evolución se va definiendo, hasta que llega a un necesario cambio o metamorfosis, para adecuar su estructura celular a la nueva situación y continuar su progreso en una etapa o dimensión superior.
Desde la ameba hasta la más delicada de las formas, como es el sistema nervioso del hombre, hay una línea marcada por centurias de millones de años, en un camino que sigue hacia las estrellas.
26º.- Todo lo que existe tiene un reverso, excepto Dios.
Es la razón por la que Él no puede ser comprendido.
Para definir, hacemos comparaciones. Colores, alturas, sistemas, medidas, todo se explica a través de su reverso. Esto la razón lo comprende.
Hasta lo abstracto tiene su opuesto. Solamente el Creador, lo No - manifestado, no tiene punto de comparación, pues no hay nada que se le asemeje.
Hay muchos libros intentando estructurar el concepto Divino, pero el esfuerzo es vano, porque se quiere explicar lo que no se conoce, lo que no tiene razón, lo que está más allá de la humana comprensión.
A la idea de Dios no puede haber más que dos vías de acercamiento: la Sabiduría y el Amor, para integrarnos un día a su Voluntad.
Y los que no entienden ríen...
27º.- No podría apreciar la belleza de la virtud si no hubiese conocido el pecado.
Se conoce a través de lo opuesto. Los extremos tienen una rara afinidad, una compatibilidad, una polaridad. Conocemos la majestad del silencio después de un gran ruido, lo dulce por lo amargo, y el descanso por el trabajo. El hombre necesita la experiencia de ambos extremos para conocer y acumular sabiduría.
Pecador o ignorante es quién no conoce la belleza. Cuando se ha conocido la virtud de las cosas, también se desarrolla en nosotros un sentido de rechazo hacia lo feo, sucio, inarmónico. El músico que tiene la sensibilidad para interpretar las partituras de los genios de la música, difícilmente haría sonar en su instrumento nada que fuese falso y sin melodía.
Por eso, asociamos la idea de pecado con lo materialista, rudo y grosero; y virtud todo lo que vive en armonía, paz y belleza.
28º.- He aprendido más con mis defectos que con mis virtudes.
Dejaría de ser humano si hubiese procedido siempre correctamente.
No hay manera de aprender si no es por los errores. La perfección no existe en su totalidad y todo es susceptible de corrección y mejora.
Convertir los vicios en virtudes es el trabajo alquímico, el Arte Real, que el hombre ha de poner en práctica con toda su voluntad, todo su entendimiento y todo su corazón, para alcanzar la maestría.
Dicen que errar es humano, pero esto sirve más de excusa para seguir tropezando sin que la conciencia nos moleste demasiado, que como acicate para ir superándonos cada día un poco más, hasta ir clarificando en nuestro interior las negras nubes de la ignorancia y hacer sitio para que entre la luz del conocimiento.
Aprendamos de los errores, pero no nos detengamos en ellos, porque hay un camino a recorrer que nos demanda velocidad.
29º.- Trabajo naturalmente sin preocuparme el resultado, mi satisfacción está en realizar la tarea que se presenta, del mejor modo posible, dejando los efectos y sus causas.
Aquí y ahora. Profundicemos en estas dos palabras, porque ellas encierran un conocimiento. Trabajar sin preocuparse por el resultado, es no esperar ganancias ni recompensas, destruir cualquier posible interés que resulte del trabajo efectuado.
Si una labor se justifica por sí misma, evidentemente lo es porque lleva en sí el elemento luz, sin opuesto alguno. Hay quien lo llama sacrificio, aunque esta palabra ha de ser tomada en su etimología, como "oficio-sagrado".
Cuando las cosas se hacen y median razones para ello, es decir, se justifican, tienen suficientes elementos de juicio para existir. Aquello que hacemos por amor, altruismo o con sabiduría, tiene acentos de eternidad y va más allá del tiempo y del espacio.
30º.- No tengo intención de engañar a mis semejantes, sino mostrarles todo lo que veo.
Enseñar a los otros lleva en sí el peligro de dar una erudición prestada o, como mucho, envuelta en un prisma teñido por una interpretación personal. Las enseñanzas tienden a ser personales al principio y dogmáticas después.
Cuando damos a los demás los resultados de nuestras experiencias, impartimos la prédica más justa, porque se atiene estrictamente al conocer, lejos de la erudición y la escolástica, a las que estamos acostumbrados.
Autenticidad es el fruto que ofrece el Maestro a los que lo escuchan, y ésta pasa por su experiencia en la vida, dándola de gracia y envuelta en su propia luz.
31º.- Soy como una ola en el mar de la vida; traigo para la tierra todo lo que encuentro a mi alcance.
Cuando llegamos a la vida traemos consigo lo vivido en otras encarnaciones y enriquecemos el mundo que vamos a vivir. Cada ser que nace aporta al mundo un nuevo valor.
Somos como la ola que llega desde las profundidades de la Eternidad para nacer y morir en las playas de este mundo, dando todo lo que somos y sembrando en la tierra, dejando una estela como recuerdo de nuestro paso, que se va desvaneciendo con el tiempo.
Después volvemos al mar, a las profundidades, para reposar y un día regresar nuevos, frescos, llenos de vida, aportando ideas diferentes, luz, amor y el tesoro del eterno retorno de evolución en evolución, desde la amante Madre que nos alimenta y da el reposo, hasta el Padre amoroso que nos cubre de estrellas en la dimensión de la consciencia cósmica.
32º.-Si te diriges a Nosotros, iremos a tu encuentro para recibirte.
Es ley no escrita por el hombre, y por ello Ley Universal, que todo movimiento en una dirección, produce una aproximación en ambos sentidos.
Así, cuando el hombre da un primer paso hacia su centro intimo, en ese espacio interior todo se mueve con mayor velocidad hacia el punto de atención, focalizado en el corazón.
Con la voluntad y la fe en armoniosa proporción, puestas con alegría en esa labor, sucede el divino encuentro con otra dimensión más etérea, donde el hombre sutiliza sus cuerpos internos y adquiere el brillo dorado de la Sabiduría.
33º.- Entréganos cuanto tienes y nosotros te daremos lo que poseemos.
¿Quién dará lo que posee, sin exigir antes la seguridad de una devolución con intereses?
Necesitamos urgentemente el don de la confianza, para entregarnos sin condiciones, no esperando beneficios materiales, intelectuales o de poderes mágicos. Cuando esto sea realizado en su totalidad, sólo entonces y no antes, recibiremos cien por uno. Esta es la promesa que nunca ha dejado de cumplirse.
Pero queremos poner las condiciones, los dones a recibir y, sobre todo, tenemos prisa. Lo deseamos todo ¡ya!
Y esperamos en vano, porque no estamos a la altura requerida para administrar debidamente tanta riqueza.
34º.- Proyectamos nuestra imagen en el hombre.
La perfeccionamos en la mujer.
La creación divina comenzó con la luz y terminó en el hombre que, finalmente, fue dividido en macho y hembra.
Me atrevo a decir que, en la Creación, la perfección se va haciendo más compleja en cada período, hasta que concluye en el lado femenino humano.
Aplicamos al varón virtudes consideradas masculinas, como: fe, coraje, valor, poder, voluntad; la mujer es cualificada por su abnegación, amor, dulzura, entrega y confianza, entre otras.
Sabio es quien se adorna con las virtudes de ambos y en ellas encuentra su plenitud. Esa es la virtud, la unión de los polos, el justo equilibrio en la balanza de la existencia.
35º.- Haz de Dios una realidad y Él hará de ti una Verdad.
Dios ES. Pensar y sentir con la mente de Dios, el camino a seguir. Se llega por muchas vías. Los Maestros han dicho que hay una senda perfecta: el silencio interior.
Cuando dentro de nosotros reina el Silencio, todo se transforma en un espejo reflejando la Realidad, sin tomar partido por nada ni nadie. Somos como montañas mirando al valle mientras las águilas se mecen encima de las cumbres o como lagos límpidos reflejando nubes y pájaros, que no detienen su paso ni dejan memoria en las aguas azules.
Y así tocamos la Verdad con nuestra consciencia, sintiendo la Vida latiendo dentro y fuera de nosotros, el pulso de Dios. Y la canción brotará espontáneamente del corazón, con el gozo de lo Infinito cantando su melodía eterna en el sagrado Templo del Hombre.
36º.- Dios hizo al hombre.
El hombre hizo el bien y el mal.
Las leyes humanas son una pequeña copia imperfecta de las Leyes Divinas. Posiblemente, la que más se acerque a la original sea la del perdón incondicional.
El bien y el mal fueron creados por el hombre obedeciendo a sus conveniencias, fijándose límites de conducta, concediendo a sus dioses el don de premiar o castigar en una vida más allá de la muerte. Con algunas variantes, los legisladores redactaron sus códigos morales en nombre de Dios.
Cuando llegaron los Maestros para poner orden en ese caos de creencias y conductas, fueron despreciados primero e interpretados después, a conveniencia de la doctrina cívico-religiosa dominante en aquel momento.
Cuando el individuo se desembaraza de los conceptos, las reglas, los ritos, y acepta la Verdad en su corazón, vuela tan alto que ninguna Escritura le alcanza, porque la Sabiduría libera de las cadenas ficticias forjadas por la Sociedad por y para sus servidores, esclavos fieles de las obras muertas.
37º.-Da todo lo que poseas y acepta cuanto te den.
Vivimos apegados a las personas y cosas que nos rodean. La propiedad es parte fundamental de nuestra propia estima. Dar y ser más pobre parecen equivalentes.
Entregar lo que poseemos es desprendernos del orgullo, la agresividad, la manipulación del poder y muchas cargas pesadas que soportamos, a veces dolorosamente, sin hacer el menor gesto para desembarazarnos de ellas.
Aceptar lo que la vida nos da, es abandonar la protesta por lo que nos sucede, la indignación por lo que nos hacen los demás, decir no a las propuestas manipuladoras que se nos presentan.
Dice el Evangelio: "Da todo cuanto tienes y sígueme". Vamos a desprendernos de nuestros egos y aceptemos en su totalidad el mensaje de alegría y optimismo que la vida nos ofrece cada día.
38º.- Sea cual sea el camino que escojas, recuerda que hay tras de ti algo poderoso que te ayuda a seguirlo.
A veces nos preguntamos dónde estamos y qué nos ha llevado hasta este punto del espacio.
Nos ayudaría saberlo pensar en una mano poderosa que maneja los complicados hilos del tejido de nuestras vidas y que, en su sabiduría, nos sitúa en el sitio correcto y en el momento correcto.
Tengamos presente en nuestro pensamiento que, donde quiera estemos y cualquier cosa que hagamos, estaremos dando nuestra contribución especial a la Obra Universal, a la Fraternidad de nuestros Hermanos Mayores, que labora para llevar todos los hombres hacia el Amor, la Tolerancia y la Voluntad, para proseguir el camino de la Eternidad, oscura y perpetua ambición humana.
39º.- El pacificador, antes de predicar la paz por el mundo, comienza por conseguirla en sí mismo.
Van por el mundo los pacificadores de la tierra, dejando gérmenes de violencia en sus actos, con enfrentamientos, oposiciones y otros movimientos de persuasión como el de la resistencia pasiva.
Olvidamos que el verdadero pacificador comienza por desterrar la violencia de sus actos, después de abandonarla en sus sentimientos y pensamientos y se transforma en un ser inofensivo a través de su voluntad percibiendo que las cosas de este mundo se inclinan ante él para obedecerlo.
Este es uno de los secretos mejor guardado de la Doctrina Secreta. Cuando iniciamos el seguimiento de esta Regla de Oro, la vida entera se transforma en una plenitud de paz.
40º.- La luz nació fuera del espacio, y por esa luz, el espacio se iluminó.
La Luz viene desde un punto que está fuera del espacio y del tiempo. Y por esa Luz las tinieblas se iluminaron.
El Capítulo 1º del Evangelio de Juan, dice de una luz no conocida, incognoscible, que viene para iluminar nuestro mundo de apariencias.
Esa es la luz que todos buscamos en el Amor, la Alegría, la Iniciación, la Renuncia, la Paz, la Espiritualidad y en tantas otras virtudes cuyos arquetipos están siempre Más Allá.
No por ello pienses son inalcanzables. Cierra los ojos, imagínalo, y tendrás una pequeña centella de toda la dicha que te espera desde que el tiempo comenzó. Sé tú la persona elegida para disfrutarla, porque en tus manos está.
41º.- Deposita tu confianza en Dios para que Él te ampare y ve su mano oculta actuando a través de todo.
La existencia es una cuestión de confianza. Nos aseguramos nuestra salud, los bienes que poseemos y muchas otras cosas pertenecientes a este mundo de ilusiones y olvidamos lo perecedera que es la vida, donde todo pasa y nada es para siempre.
Cuando con una chispa de sabiduría ponemos nuestro destino en las manos de Dios, las cosas se mueven con un designio inescrutable pero inexorable, hacia una vía más justa, más pura y más limpia.
Confiar es un don que puede llevarnos a las estrellas.
42º.- Sé sincero o falso, es imposible ser ambas cosas.
Los Maestros de todos los tiempos han condenado la tibieza. En la ambigüedad no hay probabilidad de Ser. El santo tiene todas las posibilidades de un malvado y el hombre malvado encierra en sí la santidad; pero ninguno de los dos tienen el riesgo de la mediocridad.
Y éste es el auténtico enemigo: la ausencia de color, la vulgaridad.
Se puede estar en uno de los extremos, pero nunca simpatizar con ambos. Es del todo imposible la media verdad o la media mentira. Intentamos, vanamente, conciliar los dos polos y el resultado es la mediocridad, el fracaso como vida, la inercia y la falsedad como negación personal.
43º.- ¡Vanidad!
Eres en este mundo la fuente del vino, donde el rey celestial viene a beber.
El hombre que se refugia en un mundo de drogas que le facilita la ocasión de olvidarse de sí mismo, tiene la vanidad en lugar preferente, por ser uno de los estupefacientes más sutiles conocidos.
No en vano las Escrituras Sagradas dice: "Vanidad de vanidades, todo es vanidad...".
Venimos a beber de este vino durante nuestra existencia. Humildad, piedad, compasión, filantropía, se visten de vanidad en la vida del hombre, cegándole y cerrando en falso la herida causada por la ignorancia.
Seamos conscientes, atentos, despiertos, para que la vanidad no se instale en nosotros bajo el disfraz de virtud y la mostremos con satisfacción irresponsable.
44º.- El dinero es, al mismo tiempo, bendición y maldición.
Transforma amigos en enemigos y enemigos en amigos.
Quita y da ansiedad a la vida.
El color dorado de la Sabiduría es, como el oro, metal noble codiciado por los hombres, que todos deseamos poseer.
Noble es el afán de atesorar todo conocimiento que brilla y tenga ese color. El problema está en la posesión equivocada, porque la tendencia material tiende a estancar lo que debería fluir. Entonces, la posesión es maldita en sí misma, corrompiendo al poseedor y a sus supuestos beneficiarios, que ven así frustradas sus esperanzas.
La riqueza estancada no es poseída, sino que nos posee, actuando como un corrosivo que destruye el entendimiento y apaga la consciencia del pretendido dueño.
La verdadera riqueza consiste en el dominio del cuerpo, sentimientos y pensamientos, dando al hombre las 7 llaves de la puerta del Reino Interno. Ante ese hombre se inclinan los reyes de los cuatro puntos cardinales y les ofrecen sus tesoros más preciados.
45º.- ¡Mi querido ideal!
¿Cuando te busqué en la tierra, no te reías de mí en el cielo?
Los ideales humanos son como la leyenda del pájaro de la felicidad, inalcanzable, al volar desde un árbol a otro sin permitir su prisión.
Ponemos el ideal en la hermosura física, en la salud, dinero, en cualquier clase de posesión. No es malo tener cosas, pero no es suficiente; en sí mismo es pobreza.
Un ideal es una ilusión que parece inalcanzable, pero que seguimos con fe creyendo poder poseerlo, pero no estará nunca en nuestras manos. Si alguien dice que realizó su ideal, pensemos que si lo alcanzó no es en absoluto un ideal. Los ideales pertenecen al mundo astral y están en otra dimensión.
Tened ideales y seguidlos, porque ayudan a darle sentido y valor a la vida, nos perfecciona y nos aportan esperanza en un mundo más justo.
46º.- El placer es dificultad, sueño; el dolor prepara el camino a la inspiración.
La felicidad actúa como el sueño, adormece y debilita. El dolor funciona como un despertador. A veces, parece un látigo que nos obliga a seguir andando; otras, por medio de lágrimas, nos recuerda lo efímero de las cosas.
La felicidad es positiva cuando viene de un estado interior de consciencia, cuando es un resultado, una consecuencia de una suma de virtudes que actúan en conjunto. La felicidad que llega por otros caminos, nos lleva al sueño cuyo despertar, inevitable, puede ser terrorífico.
El dolor es positivo si añade experiencia a nuestro conocimiento. Caso contrario, embrutece y acumula odio y rencor por todo lo que parece se nos niega.
47º.- El hombre razona de acuerdo con sus propias conveniencias.
Verdad y mentira, justicia e injusticia, todo es circunstancial y depende de los hombres que legislan, de los usos y costumbres sociales y otros condicionantes que varían geográficamente.
Monogamia y poligamia, monoteísmo y politeísmo, xenofobia, limpieza étnica y tantos misterios de la conducta humana, escapan de la razón para formar parte del alma de los pueblos.
¿Entendemos la Ley de Lynch? ¿Comprenderemos la cremación de las viudas? ¿Bastan dos testigos para acusar de un delito? ¿Es lícito el aborto?
El hombre actúa desde su particular razón y conveniencia, bien sea en su nombre o en el de la comunidad, cuya representación dice ostentar.
48º.- Aquellos que intentan ver virtudes en sus faltas son los que tantean cada vez más en las tinieblas.
Dicen que las costumbres hacen leyes.
No hay duda de que la legislación de los pueblos obedece al poder que de él emana. Y de acuerdo con su evolución y medios de subsistencia se confeccionan las leyes que los rigen.
Así se constituyó la moral, que procede del sustrato popular y marca la idiosincrasia de los hombres que integran la sociedad.
Pero, quienes hacen de todo una virtud, cerrando las puertas a cualquier cambio, inmovilizando pretenciosamente la ley divina del movimiento eterno, pecan de ignorancia y sus nombres son borrados de la memoria de los pueblos.
49º.- Desear la venganza es desear el veneno.
Desde la antigüedad la venganza, como veneno de la mente y la sangre, fue conocida por los iniciados.
Efectivamente, las personas vengativas viven como bajo los efectos de un tóxico que corroe la sangre y predispone la mente a algún tipo de demencia que nos hace actuar sin medir las consecuencias.
No hay mejor venganza que el perdón incondicional, pues nos da acceso a la paz y la serenidad necesarias para vivir una vida armoniosa, liberándonos y liberando a nuestro prójimo.
50º.- La verdadera fe es independiente de la razón.
Razón y fe son vías paralelas, destinadas a no encontrarse jamás. ¿Por qué? Porque la fe que está en una dimensión diferente de la razón, camina en soledad y no tiene argumentos, ni filosofías ni eruditos que la justifique.
La razón necesita pilares donde sostenerse, como son los argumentos y las tesis.
La fe avanza en soledad, sin caminos, bajo sus propias leyes.
Bueno es tener razón y, si tras ella actúa la fe, mil veces mejor para el hombre que guarda en sí estos dos tesoros.
51º.- La sabiduría es como el horizonte, cuanto más a él te aproximas, tanto más él retrocede.
Esta es una verdad que necesita ampliarse. Si quien busca sabiduría se aproxima a ella y nota que se aleja, ha de darse cuenta de que está ante un espejismo. Cierto es que el horizonte se amplía, dando nuevos límites, que una vez alcanzados se transforma en otros nuevos, pero estamos ganando en profundidad.
El hombre camina y profundiza, empequeñeciéndose, para renacer en un nivel más alto y más grande.
Este es el secreto sagrado que aguarda para revelarse, si tenemos la osadía y el coraje de dar los primeros pasos hacia el oriente, donde nace la Luz.
52º.- El ideal es el medio, pero liberarse de él es la finalidad.
Los ideales son instrumentos inapreciables para quien busca la Verdad donde quiera ella esté. Pero quien depende de ellos para su camino, es semejante al hombre que llevaba una guía para conocer la ciudad, y el día que la extravió, se perdió sin que fuera hallado.
Cuando se puede prescindir de los ideales, surge la madurez espiritual, capaz de seguir su camino en la más absoluta oscuridad, sin guía ni luz alguna.
"Padre, ¿por qué me has abandonado?”
Y a continuación:
"En tus manos encomiendo mi espíritu".
Y la confianza vuelve al Maestro, que marcha solitario hacia su propia gloria.
53º.- El valor del sacrificio está en la espontaneidad.
Nos fascina la niñez porque ella es toda espontaneidad. Con la llegada de la inteligencia y el raciocinio, la mente se hace calculadora y el encanto de la inocencia desaparece.
Volver de nuevo a la espontaneidad es lo que hacemos después de sacrificar nuestros egos más apreciados y valiosos. Cuando son transformados en paz y armonía, llega la espontaneidad, la inocencia, que no conoce el bien ni el mal, porque alcanza el estado de pureza.
54º.- Cuando el avaro practica cualquier generosidad, la propaga a los cuatro vientos.
El espíritu de ganancia está en todas partes con poder dominador. Hasta lo que conocemos como generosidad, se pregona en la plaza pública en honor de los filántropos.
Damos una limosna, hacemos una acción benéfica, y pretendemos extraer beneficios por estas acciones.
El fariseísmo es un mal endémico en nuestra sociedad. El altruismo se anuncia en todas partes para reconocimiento popular y, por tanto, nos preparamos para recoger los intereses publicitarios que produce.
Dice el Maestro que hagamos la limosna en secreto. Prudente y sabio es quien sigue el precepto fielmente.
55º.- Oculta tu bondad, para que ella no alcance los límites de tu vanidad.
La bondad exteriorizada termina en vanidad interior.
La simplicidad consiste en una bondad natural, no manipulada. Es un estado de gracia no provocado por nada.
Las virtudes lo son por ser ocultas, formando parte intrínseca del carácter y se manifiestan espontáneamente. Si cualquiera de estas cualidades se expresara, eclipsando a las otras, la vanidad no tardaría en hacer su aparición anulando su valor.
Callar es condición que oculta un gran poder para aquél que sabe.
56º.- Las almas grandes se transforman en corrientes de amor.
Fluir es condición básica para que las almas puedan ser pescadas en las redes que lanzan los Maestros desde la orilla de la Eternidad.
Como el agua que no puede dejar de correr para no contaminarse, el hombre ha de fluir en un eterno movimiento ascendente que llamamos aprendizaje, para no caer en la muerte del inmovilismo.
"A nadie llames Maestro", dice Jesús a un oyente que le da este título. En verdad, la maestría en la tierra no es más que un grado superior del aprendiz.
Seamos canales limpios y las mil vías del amor fluirán sin contaminarse y podamos darlo en su estado más puro.
57º.- Cuando el alma está en armonía con Dios, cualquier acto se transforma en música.
No se explica el ritmo sin música, ni ésta sin armonía. El alma divina en estado de meditación o de inspiración, escribe la música del silencio sobre el tejido nervioso, produciendo vibraciones acompasadas, a las que llamamos melodía interior.
La mano que bendice, la voz que consuela, la sonrisa que anima, la mirada que afirma, tienen su propia música y el hombre la hace sonar desde la caja sonora de su corazón.
58º.- El éxito se reserva al creyente porque lo avala la fe.
La llave del éxito se fabrica con materiales llamados fe, convicción, amor.
El primer paso ha de ser dado depositando crédito en la propia persona. El segundo, por la convicción en nuestra propia valía y el tercero, viene con la sabiduría de que hemos corrido el velo y visto las potencialidades que poseíamos sin saberlo.
Yo cambiaría la palabra creyente por sapiente, pues a la creencia la puede sustituir con ventaja, el saber consciente.
59º.- Antes de buscar conocer la justicia de Dios, debemos ser justos con nosotros mismos.
Lo transferimos todo al futuro. Hablamos de la justicia de Dios y la colocamos en el mañana. Nos juzgamos con indulgencia y complacencia y todo cuanto hacemos tiene justificación.
Dice la Doctrina Secreta que si nos miramos imparcialmente, impersonalmente, sin juzgar, sin opinar, como simples testigos, la venda caería de nuestros ojos ciegos y veríamos, sin pensamiento de culpabilidad, lo que hay de imperfecto en nuestra superficie.
Y, al mirarnos con ojos limpios, encontraremos la Justicia Divina.
60º.- Cuando la llamada del alumno alcanza un determinado diapasón llega el Maestro para responder.
Tenemos la insólita creencia de que si un día estuviésemos suficientemente preparados, vendrá un Maestro a completar nuestra formación espiritual.
El auténtico Maestro se conoce cuando nos habla desde el corazón con voz suave, a través de la intuición, de la meditación, de la contemplación, de la consciencia.
Esa voz responde siempre y guía nuestros pasos para poder extraer lecciones desde cualquier punto de la existencia.
61º.- Todas las circunstancias en la vida es destinar a hacer sobresalir, lo que es verdadero de lo que es falso.
Pasamos por la vida con los ojos cerrados, como en un sueño, alterado a veces por golpes que quieren despertarnos, pero que apenas lo consiguen, volvemos a la inconsciencia.
Todas las ocasiones que depara cada día de nuestra vida, son para que aprendamos y analicemos la lección que contiene.
Para ello, hemos de estudiar y aprender la enseñanza que nos da la flor, el árbol, la nube, el río, el mar, la montaña, el viento, un rayo de sol y todo ser viviente, desde el más insignificante al más complejo. Y entenderemos que la sabiduría nos rodea por todas partes y el Maestro nos habla en todo momento.
62º.- La vida es una oportunidad y causa gran pena que el hombre lo sepa demasiado tarde.
¿Nos preguntamos el por qué y el para qué de la vida? Vivimos simplemente sin saber de este misterio.
Nos limitamos a disfrutar o sufrir la situación que la existencia nos depara, sin que dudas, temores o curiosidad, nos aproximen a estas preguntas.
Hay una ley universal llamada "ley de los intereses", que nos obliga a caminar hacia adelante y hacia arriba, y a la que obedecemos ignorantes de su imperativo.
Entretanto, evolucionamos siguiendo un camino del que no conocemos su origen ni final. Nos cubren los ojos las satisfacciones físicas, el poder, la gloria efímera, la erudición, el intelecto y otros egos que nos llevan tanteando por la senda, junto con la masa humana que aún desconoce la gloria que lleva consigo.
Pidamos se haga la luz para todos.
63º.- La propia vida es, por sí sola, una sagrada escritura para el alma iluminada.
Decir que la vida es sagrada, equivale a plantear una pregunta:
¿Es sagrada por el derecho a vivir o se sacraliza porque es una oportunidad, única en sí misma, para encontrar el camino que nos lleva a lo Divino?
Si el hombre brilla con luz propia, entra en posesión del secreto de la vida y lee en ella los grandes y augustos misterios de la Naturaleza; se transforma en un ser que, desde un plano más alto, hace lectura de su vida y le da contenido, rumbo, objetivo y valor. Ideales de dicha llenan sus días, y con el poder de la Voluntad crea armonía y belleza en todo lo que toca.
64º.- Aquél que no puede creer en sí mismo es ateo.
La fe es la gran desconocida de la mayoría de los creyentes. Confundimos el creer con la fe y perdemos la base de una espiritualidad auténtica.
Decimos que es ateo quien confiesa no creer en Dios. ¿Acaso si creemos en Él, esto le da existencia?
Creencia no es más que duda expresada de manera oscura. A veces creemos desde un raciocinio o una lógica básica.
La ciencia oficial y el materialismo nivelan a Dios a través de una evolución puramente circunstancial o en el plano del materialismo grosero a partir de la fisiología.
La fe que el hombre deposita en sí mismo le proyecta sobre todas las consideraciones del pensamiento materialista y lo transforma en un ser más real, valioso, armonioso y divino.
65º.- Lo que se da por amor tiene un valor sin límites.
Actualmente, la acción de dar parece ser una moneda de cambio.
Esperamos recibir una compensación por lo que entregamos y, finalmente, no hacemos más que negociar nuestras dádivas.
Evidenciamos una falta de amor y devaluamos el acto más hermoso que hace el hombre, como es la filantropía, la generosidad, para hacer de ello un mercadillo, traficando con estos nobles sentimientos.
Si la fuente de la que mana la vida, fluye con un amor impersonal hacia nuestro prójimo, el hombre queda crea la virtud y hace posible la inmortalidad.
66º.- El optimismo viene de Dios y el pesimismo nació en la mente humana.
Si el alma canta y el corazón desborda de alegría, decimos que hay optimismo.
Pero, si nos llenamos de pesares y el corazón sufre, nos lamentamos y el pesimismo ha llegado a nosotros.
Coleccionamos tristezas y horrores con el mismo afán que el avaro atesora sus monedas de oro. Nos mentalizamos para el mal, la enfermedad, como si no tuviéramos más deseo que el de sentirnos en su compañía.
El estado natural del hombre es la armonía, la risa, la canción, el amor, la salud; lo contrario es como desear vivir sin luz en la eterna oscuridad, con el llanto como único consuelo.
Seamos inteligentes y sea nuestra elección el bien, porque lo contrario es locura irracional.
67º.- El místico comienza por admirar la vida, que es para él, a cada momento, un fenómeno.
El objetivo de la vida es materia de estudio para el místico, que la aprecia como una gracia de Dios.
Usa la vida para descubrir y desarrollar cuanto ella tiene de esencia y potencia. Invierte en lo cotidiano toda su experiencia para saborear y sentir placer hasta en las cosas más simples.
Afina los sentidos para percibir el mundo en su profunda realidad y es sabio por el descubrimiento de la Verdad.
Hace del cuerpo y la Naturaleza sus auténticos maestros y se convierte en un aplicado aprendiz de la Fraternidad Blanca.
68º.- Quien no puede sacar provecho de su primer error, está, sin duda, en el camino errado.
El hombre común tropieza día tras día en sus errores sin aprender de ellos.
El hombre prudente se corrige en el instante que yerra y sus experiencias enriquecen cada día que vive.
El tiempo acumula un saber hacer, siempre que el individuo tenga sincero deseo de perfección.
Desgraciado es, quien a pesar de sus desengaños y desilusiones, sigue empeñado en repetir una y otra vez sus mismas estupideces, sin ninguna intención de rectificarlas.
69º.- Un cuerpo puro refleja la pureza del alma y es el secreto de la salud.
“Mente sana en cuerpo sano.”
Es un hecho puramente científico que una mente sana, que produce pensamientos nobles y amorosos, construye un cuerpo saludable, pues las células y órganos internos se benefician de los impulsos de ondas electro-magnéticas que, con sus energías, edifican un cuerpo fuerte a nivel muscular y resistente a nivel nervioso.
La limpieza del cuerpo y la mente, y la pureza del corazón y el alma, dota de inmunidad a nivel físico y fortalece el cuerpo anímico de la persona dueña de tan inestimables virtudes.
70º.- No hay otra fuente de felicidad sino en el corazón humano.
Es el corazón del hombre fuente de dichas e infortunios. Depende de que cada persona cultive en sí las cualidades necesarias para producir cualquiera de los dos estados emocionales.
Buscar la felicidad en el corazón no es lo que pensamos de un modo general. Es construir un templo sagrado en él, tan limpio y puro, que pueda ser habitado por la Divinidad.
En ese instante, la felicidad se instala en nosotros definitivamente, ella es reflejada en el semblante y se transmite por palabras, sentimientos y pensamientos.
“Por su hechos los conoceréis”, dice el Maestro Jesús. Él sabía que de la abundancia del corazón fluyen el amor y la paz con plenitud.
71º.- Sólo después que la sobriedad sustituye la embriaguez de la vida, comienza el hombre a reflexionar.
La niñez y la juventud, con su exuberancia y riqueza de vida, embriaga a los hombres, sin dejar mucho espacio para la sensatez.
Cuando llegamos al meridiano de la vida, nos hacemos más reflexivos y pensamos en el futuro, mirando el pasado con arrepentimiento o como experiencia.
Se habla del fuego de la juventud como una excusa para ocultar que, en realidad, es una intoxicación orgánica causada por las glándulas internas y la libido realizando sus procesos naturales.
Cuando las secreciones hormonales disminuyen, el ser humano recupera su capacidad de reflexión y decimos que adquiere madurez, aseveración que no es totalmente exacta, ya que la cuestión no es de capacidad de raciocinio sino que se trata de un hecho fisiológico natural.
72º.- La resistencia valora las cosas y enaltece a los hombres.
Inercia es sinónimo de pereza, ya que ambas actúan desde un punto que tiene como objetivo la paralización de cualquier movimiento.
La resistencia está en el polo opuesto y se origina en la voluntad, manteniendo el movimiento para evitar su declive.
Cuando valoramos algo es porque resiste al tiempo, a su propia naturaleza, y eso eleva su apreciación.
El hombre tiene en alta estima el valor de la resistencia y la adscribe a personas que, por su amor y dedicación a tareas nobles, han destacado sobre el pueblo y la Historia.
73º.- La realización de toda la actividad está en el equilibrio.
La armonía que existe en el movimiento de los cuerpos celestes y entre los elementos que componen la naturaleza en todas sus manifestaciones, desde la mineral a la humana, no es más que una realización del equilibrio.
Con relación al