Nuestro pueblo vive uno de los momentos más felices y trascendentales de toda su historia. Úbeda, junto con la Ciudad hermana de Baeza, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La fecha del 3 de julio de 2003 quedará grabada con letras de oro en los archivos de nuestra memoria.

Sé que esto es una extraordinaria noticia para todos los hombres y mujeres de Úbeda, que hoy ven como sus calles y plazas, sus palacios e iglesias, forman parte del mejor acervo cultural de todos los habitantes del mundo. La declaración de la UNESCO pone de manifiesto el ingente valor cultural y artístico de nuestro patrimonio, su relevancia dentro de la historia de la Humanidad, su indudable aportación a los valores del humanismo renacentista, de los cuales es heredero directo nuestro mundo de hoy.

Tenemos motivos suficientes para estar orgullosos. Orgullosos del legado que los siglos han ido dejando en nuestras manos, para que lo cuidemos y lo mejoremos, acrecentándolo con la impronta de la creatividad que el Renacimiento dejó en ese nosotros, en ese colectivo humano que somos los ubetenses. Orgullosos, también, del trabajo realizado por decenas de instituciones y personas, que aman intensamente a Úbeda y que con su aportación callada a lo largo de muchos años han hecho posible que hoy seamos Patrimonio de la Humanidad. A todas esas instituciones y personas, muchas gracias en nombre de todos los ubetenses. Nuestro pueblo guardará siempre memoria agradecida de su trabajo en pos de nuestra declaración como Patrimonio de la Humanidad.

Podemos estar legítimamente orgullosos. Pero no podemos dejar de ser conscientes de la responsabilidad que hemos adquirido. Úbeda ya es patrimonio de todos los hombres y mujeres de la Tierra, no sólo de los ubetenses. Por eso, tenemos que administrar nuestro patrimonio en nombre de toda la Humanidad, extremando su cuidado, esforzándonos por respetarlo hasta en los más mínimos detalles. Debemos trabajar activamente para poner fin a cualquier tipo de agresión que puedan sufrir nuestros monumentos, debemos trabajar para hacer de Úbeda una digna administradora del título concedido por la UNESCO.

Os animo a trabajar con ilusión y responsabilidad, para, desde el día a día de nuestros afanes y nuestras esperanzas, hacer de Úbeda una Ciudad del mundo y para la cultura, una Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Úbeda, 4 de julio de 2003
Juan Pizarro Navarrete
ALCALDE DE ÚBEDA








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