
¡Jerusalén, ya es hora!
¡Dulcísima Paloma
¡Oh noche, te has vestido tan oscura!
¡Despierta de tu sueño de olivares,
que el alba ya es sonora
de arrullos y piares
y viene engalanada de azahares!
Jerusalén es novia
y se adorna de olivo y de palmera.
Día de fiesta y gloria,
pues al Señor espera
llevando su alegría por bandera.
Viene Jesús triunfante.
¡HOSANNA! ¡HOSANNA! ¡Canto de cantares!,
y en su perfil radiante
sólo se ven pesares
pues caído será en estos lugares.
que ha bajado del Cielo enamorada!
A una doncella toma,
la hace desposada
y Su Gracia, en su gracia es derramada.
¡AVE, AVE MARIA!
Eres de Gracia llena plenamente,
pues Dios en tu alegría,
te invade dulcemente
y Su amada serás eternamente.
¡Estrella vespertina
nimbada de hermosura y esplendores!
¡Sonrisa tan divina
que dice los candores
de Aquel que ya es Amor de los Amores!
Las tinieblas arropan el quebranto
de muerte y de dolor que grita en llanto
derramándose en mares de locura.
Cristo ha muerto en la Cruz, ¡Ay, desventura!
El alma enamorada se hace canto
de dulcísimo amor, y se hace manto
que acaricia su cuerpo en hermosura.
¡Noche negra de Dios, noche cerrada!
La luna se ha ocultado tras el velo
de una nube que llora su tristeza.
Noche negra del alma, que extasiada,
se complace en Jesus en dulce celo
mientras Dios se complace en su Grandeza.
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