Las
profecías de san Malaquías:
Se
trata de una larga relación de divisas latinas, que deben ser
las explicaciones de los títulos, escudos, o alguna de las características
de los Papas, a partir de Celestino II, nombrado en 1143. La profecía,
en sí, es sencilla, porque está contenida en pocas páginas (siete)
y sólo menciona 111 divisas, tras las cuales se anuncia que el
fin de Roma comienza allí donde termina la lista. El posible significado
de esta relación de lemas se materializa ahora más que nunca,
cuando estamos ante el posible Papa número 110 (Juan Pablo II)
y su sucesor puede ser el último antes de que venga Pedro el Romano,
el patriarca del desastre anunciado, y se termine la historia
del cristianismo o la del mundo entero, ya que los apocalípticos,
desde san Juan, han unido el fin de la Iglesia de Roma con el
fin del mundo y el Juicio Final.
Aunque
San Malaquías murió en 1148, las citas proféticas no se publicaron
hasta 1595.