Tribus Urbanas
 

Piel sensible

1.Piel perfecta?

Si te gusta presumir hasta el cansancio que tu piel sensible y perfecta, mas vale que lo sepas de una buena vez: cuando empiezas a madurar, los cambios hormonales también afectan a la piel. Como seguramente sabes desde la secundaria, la piel esta formada por varias capas. La exterior se llama epidermis, y sirve para mantener la humectación. Además, es una barrera contra las sustancias ajenas y contiene los elementos que permiten la pigmentación. Después sigue la dermis, que le da a la piel su estructura, soporte y fuerza.

Estas características, al igual que la respuesta a la humedad, varían de persona a persona y de una parte del cuerpo a otra. Así, por ejemplo, la piel de la cara es mucho más delgada que la del vientre. Cuando creces, la dermis pierde su elasticidad, lo que afecta, precisamente, la estructura, soporte y fortaleza de tu piel.

2. La limpieza es fundamental

Aunque parezca obvio e infantil recordarlo, para cuidar tu piel no hay nada mejor que la limpieza. Lo más desagradable que le puede ocurrir a un adulto tanto por su imagen como por su salud es tener las manos sucias.

Pero, ¿cuando tienes que lavártelas para predicar con el ejemplo?
-Al llegar al trabajo.
-Antes de tener contacto con cualquier tipo de comida.
-Antes de preparar biberones.
-Después de ir al baño.
-Después de ayudar a tus hijos a ir al bañó.
-Después de tener contacto con los fluidos de tus hijos (al sonarle la nariz, cambiarle los pañales, limpiarle la saliva o el vómito, etc.).
-Después de tener contacto con una mascota o con cualquier objeto que le sirva de juguete.
-Antes de aplicar cualquier medicamento.
-Al llegar a casa.
-Después de usar guantes para lavar los platos.
-Las toallitas húmedas no son una solución definitiva para limpiar la piel. Sólo deben usarse para retirar el exceso de comida o los fluidos de los niños. Sin embargo, no las consideres como un sustituto del agua y el jabón, pues en realidad es una medida temporal que necesitas reforzar.

La piel sensible

3. La temperatura y los guantes

Si bien la limpieza es fundamental en la piel sensible, las advertencias al respecto no están de más.Piel sensible

Los expertos aconsejan que nunca te laves las manos después de realizar una actividad que las caliente, como tejer, tocar algún instrumento musical o usar una computadora.
Los cambios bruscos de temperatura afectan a la piel y al correcto funcionamiento de los huesos y los músculos. Por ello, cuando laves los platos procura que el agua esté tibia.

Un punto más: la piel de las manos se reseca por efecto de los detergentes y otros productos químicos. Cada vez que te dispongas a desempeñar esta labor, ponte guantes de plástico. Cuando te los quites, laváte las manos y úntate cremas o aceites humectantes. Incluso, te recomendamos que, debajo de los guantes de plástico, también uses unos de algodón. Éstos mantendrán tus manos a una temperatura templada, ayudando a la circulación. Si lo consideras necesario, póntelos por las noches o en lugares fríos. Y evita las temperaturas extremas.

4. ¿Cuando debes preocuparte?

Observa muy bien a tus manos para detectar cualquiera de los síntomas que presentamos a continuación:
-Tensión.
-Calambres.
-Perdida de reflejos.
-Endurecimiento de los músculos.
-Temblores.
-Dolores diversos.
-Mala circulación.
-Debilitamiento de la piel.
-Decoloración.
-Se remarcan las líneas.
-La piel se arruga con más facilidad.
-Lunares y pecas.
-Resequedad.

¿Que revelan estos síntomas? Muy simple: que no estas cuidando tus manos lo suficiente.

5. Una dieta balanceada y mucha agua

Lo primero que debes hacer para cuidar la piel de tus manos, es mantener una dieta balanceada. Consume alimentos ricos en vitaminas A, C y E. También los que tienen proteínas en abundancia, como las frutas y las verduras. En la medida de lo posible, no comas frituras, azúcares ni almidones. Otra medida esencial: bebe al menos seis vasos de agua natural al día (si son mas, mejor). El agua ayuda a prevenir la resequedad y a limpiar asperezas.

6. Sigue estos consejos

Lo ideal es que estas recomendaciones formen parte de tu vida cotidiana, en lugar de que sean una solución pasajera. Duerme lo suficiente para recuperarte (al menos ocho horas diarias). Si no lo haces, tu piel perderá vitalidad y se debilitara más rápidamente. No te expongas demasiado tiempo al Sol. Por más que sea un innegable placer estático ver o tener un cuerpo bronceado, esta costumbre provoca que te salgan mas arrugas. Cualquier deporte ayuda a la circulación y a la tonificación muscular, con lo que tu piel adquirirá mas brillo. Además, el ejercicio reafirma los músculos de soporte. Evita consumir alcohol y deja los cigarros en la cajetilla.

El vino, la cerveza y otros licores son una de las principales causas del debilitamiento, la decoloración y la deshidratación de la piel. Por su parte, el cigarro provoca que te salgan más arrugas y que tus líneas de expresión se marquen con más intensidad. Las partes del cuerpo que más se resecan son las piernas, las manos y la cara. Procura humectarte con crema estas zonas al menos dos veces al día. 7 Para evitar que los músculos de tus manos se endurezcan y para mantener la elasticidad, programa dos sesiones diarias de un ejercicio muy sencillo: aprieta de forma intermitente una pelota de esponja suave durante 15 minutos. Pídele a tu pareja que te di masajes desde el cuello hasta los dedos de las manos, para estimular la circulación. Es importante que les hagas caso a los mensajes de tu cuerpo. Si de pronto tus manos están en una posición que te genera algún dolor, fíjate bien cual es esa posición y procura evitarla. En caso de que se repita, consulta a tu médico.

 
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