El 23 de septiembre de 1956, cuarto domingo del mes, fiesta del Sagrado
Corazón de Jesús, se colocó en Villafer con gran solemnidad, la primera
piedra de la que sería la actual nueva iglesia. Se cumplen, por tanto,
ahora los cincuenta años de tal acontecimiento. Las obras se prolongaron
durante dos años. La inauguración oficial se celebró en similar fecha –
cuarto domingo del mes de septiembre- del año 1958.
Son muchas las personas
que actualmente lamentan el derribo de la vieja iglesia de Villafer.
Merecía la pena haberla conservado, dicen. Y seguramente tienen razón
quienes así piensan. En cualquier caso, eran otros tiempos y otra forma
de ver las cosas.
El deterioro de la iglesia
de Villafer venía de lejos. Los parches y remiendos, escasos siempre,
que se iban poniendo no conseguían detener su ruina. Finalmente, en
1954, se decidió abandonar a su suerte la vieja iglesia y construir una
nueva. Mientras tanto, la celebración de los actos litúrgicos se
realizaba en el pórtico de la iglesia, al que se añadió el local de la
sacristía.
D. Evencio Alonso
Clemente, párroco de Villafer por aquellos años, nos dejó testimonio
escrito de todo el proceso. Transcribo a continuación tres de estos
escritos.
Feliciano Martínez
Redondo
Estado de la parroquia en el año 1954
“En el mes de abril de
1954, el Excmo. Sr. Obispo de Oviedo Dr. D. Francisco Javier Lauzurica y
Torralba, a cuya Diócesis pertenecía esta parroquia, con ocasión de girar
Santa Pastoral visita, se hizo cargo de la situación lamentable del pueblo
que se encontraba sin sacerdote y sin iglesia, siendo atendidos por los
sacerdotes más próximos y teniendo los cultos en un lugar indecoroso y por
demás reducido, desde que, meses antes, había sido prohibida la entrada a
la multisecular iglesia por estar en inminente ruina. El mismo Prelado
planteó el problema de la construcción de un nuevo templo, no donde estaba
la anterior, sino en el lugar en que se encontraba la casa rectoral,
también en ruina. Y al cesar el párroco D. Emilio González, incapacitado
por enfermedad, era nombrado (D. Evencio se refiere a sí mismo) encargado
de la misma, el año de mi ordenación sacerdotal el 20 de junio del mismo
año 1954”.
Visita del Obispo Almarcha. 1956
En la visita pastoral
realizada en julio de 1956 por el Obispo de León, Luis Almarcha, se dice:
“En una plática de saludo, en la que se congratuló por la incorporación
del Arciprestazgo a la Diócesis de León, exhortó al pueblo a procurar con
todas sus fuerzas al levantamiento de una morada digna del señor, no
cejando en tal propósito hasta que sea inaugurada. Villafer 24 de julio de
1956”.
Bendición de la primera piedra
“Una vez obtenido el
permiso para edificar, se comenzó la demolición de la casa rectoral, donde
había de ser enclavada la nueva iglesia. Desde esta fecha las cosas
tuvieron otro rumbo. El pueblo se fue enterando de la posibilidad de la
empresa por propia mente. El cuarto domingo de septiembre de 1956, en que
se celebra la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, privilegio para este
pueblo, según consta en decreto de 1880, se colocaba y bendecía la primera
piedra en medio de una entusiasta solemnidad parroquial”.
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En el año 1956 se publican en el DIARIO DE LEÓN tres noticias
relacionadas con el pueblo de Villafer, las tres de carácter religioso.
A Villafer acababa de llegar un cura joven y dinámico, D. Evencio, con
ganas de impulsar la vida espiritual del pueblo. Eran tiempos en que la
religión ocupaba casi todo el espacio público, y una gran parte del
contenido del Diario de León. Como muestra de aquel período de nuestra
historia, la lectura de estas tres noticias puede resultar interesante.
Cachinas
1956
DIARIO DE LEÓN. Martes 1 de mayo de 1956
Villafer
Ejercicios espirituales para niños
Días de verdadero fervor religioso los vividos por los niños de
este pueblo durante los días 15 al 21 de este mes. Han venido a enderezar
sus vidas, poniéndoles en el camino de la felicidad, unos santos
ejercicios, organizados por nuestro joven y activo sacerdote Don Evencio
Alonso Clemente y dirigidos por el celoso párroco de Villaquejida Don
Raimundo Alonso Revilla.
El primer día después del Santo Rosario y la invocación al Espíritu Santo,
dio comienzo la plática preparatoria, exponiendo de manera sugestiva el
fin de los Santos Ejercicios, despertando el interés de cuantos la
escuchan. En los actos de la noche se rezaba el Santo Rosario, con
asistencia de todo el pueblo, que nunca sabrá agradecer bastante gracia
tan especial. Tenemos la seguridad de que estos niños recordarán como los
más felices estos días de cielo en la tierra y serán de ahora en adelante,
luz para muchas familias que nunca han nuestro principio y fin de este
mundo.
La emoción que desde el primer día fue aumentando culminó con los últimos
actos. Viernes y sábado fueron días de comunión general, acompañando a los
niños sus maestros y demás personas mayores. Por la tarde, como final de
los Santos Ejercicios, hubo una plática para los padres, resultando
emocionantes las frases del director al entregarles sus hijos
santificados, pidiéndoles cooperación para que se conserven siempre tan
ángeles como ahora y les ayuden con el ejemplo a seguir practicando las
verdades que en estos días les ha grabado en su conciencias rectas y
limpias. Terminan con la renovación de propósitos y la consagración al
Sagrado Corazón, dando al final la bendición papal.
Dios quiera que la semilla sembrada en estos niños aún revestidos de la
inocencia y el candor angelical, dé el fruto que se desea para que sus
voces se eleven siempre puras hacia Dios y resuenen siempre como hosannas
de triunfo y de gloria.
DIARIO DE LEÓN. Viernes 1 de junio de 1956
Villafer
Primera comunión
Con gran solemnidad se ha celebrado el día de la Ascensión la
primera comunión en este pueblo que tantas muestras de fervor va dando.
Doce niños y nueve niñas, ataviados con trajecitos blancos, se acercaron
por primera vez a recibir al Divino Jesús que tanto se complace en los
pequeñuelos. A las nueve dio comienzo la Santa misa. Es una pena que no
podamos decir que el templo estaba lleno de fieles porque carecemos de él,
pero sí podemos decir que el local habilitado para tan piadosos fin
resultó insuficiente para contener a todos los que quisieron acompañar a
los niños en tan fausto día.
A continuación de la misa fueron obsequiados por nuestro celoso sacerdote
con un espléndido desayuno, compuesto por abundante chocolate, bizcochos,
pasteles y tarta, en el que participaron niños, maestros y autoridades.
Todo ello fue preparado y servido por la directiva de Hijas de María:
Teresa García, Meli Herrero y Nana Vecino, quienes pusieron todo su
entusiasmo por que todo resultara ordenado y fueron horas inolvidables
para los pequeños. Después de la función de la tarde, tuvo lugar la
renovación de las promesas del bautismo y los niños recitaron poesías
alusivas al acto. El sacerdote les entregó una estampita recordatorio.
Dios quiera que las oraciones de estos ángeles, unidos a las de todo el
pueblo, consigan lo que todos anhelamos: tener pronto levantada la
iglesia. (...)
DIARIO DE LEÓN. Viernes 22 de junio de 1956
Villafer
Entronización del Corazón de Jesús en la escuela de
Párvulos
Inolvidables serán para todo el pueblo de Villafer las horas todas
del pasado domingo, 17 de junio, pues en él tuvo lugar la entronización de
un hermosísimo Corazón de Jesús en la escuela de Párvulos de este
Ayuntamiento. El día, espléndido, de finales de primavera, contribuyó a
dar más realce al acto, si es que era poco el fervor y el entusiasmo
inusitado de los pequeños, unidos con los demás niños de ambas escuelas,
maestros, padres y familias de los benjamines.
Antes de la bendición de la hermosa imagen, que desde ahora presidirá
diariamente desde su trono la vida alegre y sana de esos niños, hubo
recitación de una apropiada poesía titulada “Entra Jesús”, a cargo de un
niño de seis años Jesusín García, que puso toda la carne en el asador,
como suele decirse, para hacernos sentir el espíritu de que ellos estaban
impresionados.
A continuación, la consagración al Corazón Divino, que leyó emocionado su
celoso maestro que tanto está trabajando en la formación de esa promesa de
juventud y vida, y como broche final, la palabra cálida y sentida de
nuestro celosos Cura-ecónomo que vibraba emocionado llenando las cortas
dimensiones de la escuela y los ávidos y curiosos corazones de los allí
congregados. Sus exhortaciones por una vida mejor no caerán en terreno
baldío.
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La carretera nueva
En Villaquejida, a la carretera de Villafer siempre se la ha
llamado la Carretera Nueva, para distinguirla de la mas antigua, la N-630.
El primer proyecto de la "carretera de tercer orden de Valderas a la de
Madrid a La Coruña" data del año 1898. El trazado tiene una longitud de
36,555,45 metros, dividido en cuatro trozos (así se decía entonces).
Trozo 1º. - Desde Valderas hasta
Villafer.
Longitud: 12.481,38 m. Presupuesto: 401.214,80 pts. Incluye, entre
otras obras, un puente metálico sobre el río Cea y una casilla de peón
caminero.
Trozo 2º. - Desde Villafer hasta el
Canal del Esla.
Longitud: 3.425,37 m. Presupuesto: 578.849,02 pts. Incluye un
puente de dos tramos metálicos, de 40 m. de luz cada uno, para el cauce
del río Esla, mas 20 pontones de hierro de 7 m. de luz cada uno, para el
cauce de avenidas de dicho río.
Trozo 3º. - Desde el canal del Esla
hasta el Valle de Truchinas (poco mas allá del cruce con la carretera de
Laguna de Negrillos)
Longitud: 9.745,24 m. Presupuesto: 212.173,89 pts.
Trozo 4º. - Desde el Valle de Truchinas
hasta la carretera Madrid a La Coruña, final del trazado.
Longitud: 1.903,46 m. Pressupuesto: 155.435,81 pts. Incluye una
casilla de peón caminero.
Como se puede
ver, el presupuesto mas elevado es el correspondiente al Trozo 2º, el mas
corto, con diferencia, entre los cuatro. El encarecimiento procede de las
obras que hay que realizar para salvar las dificultades del río Esla: el
puente, los pontones y el terraplén sobre la vega. En el Trozo 1º había
que construir también otro puente; pero claro, el río Cea no es el Esla.
Trozo 2º
Aunque la contrata de construcción del Trozo 2º se adjudicó el 17 de
octubre de 1907, las obras no comenzaron hasta el 12 de febrero de 1908.
Ante la experiencia directa de las grandes crecidas del Esla, el proyecto
inicial tuvo que ser reformado en varias ocasiones. De los 207 m. totales
de luz del puente y los diversos pontones previstos al comienzo de las
obras, se pasó a los 377 m. al final, en 1917. El encargado de las obras,
que se prolongaron una decena de años, fue José María Escriña Iracheta,
quien fijó su residencia en Villaquejida.
El puente
El puente sobre el río Esla era, sin duda, la obra de mayor dificultad de
todo el trazado de la nueva carretera. En vista de las variaciones del
cauce del río por las crecidas del otoño y primavera anteriores, en
octubre de 1908, el ingeniero de la obra, Federico Jiménez del Yerro
propone aumentar el desagüe del puente, añadiendo un tramo metálico mas,
de 40 m. similar a los dos inicialmente proyectados.
Mientras se llevaba a cabo este proyecto reformado, surgen los
fuertes temporales del 23 al 25 de diciembre de 1909. La excepcional
crecida del río Esla, tal vez la mayor riada de todo el siglo XX, hizo que
las aguas cubrieran la vega en una extensión de 3
km., llegando hasta el pueblo de Villaquejida, amenazando destruir el
caserío de este. Las obras sufrieron grandes "desperfectos y
destrozos". El Ayuntamiento de Villaquejida, en sesión extraordinaria del
29 de diciembre de 1909, acuerda: Se autoriza al Sr.
Alcalde para que en nombre y en representación de este Ayuntamiento y de
todo el vecindario eleve al Sr. Ingeniero Jefe de Obras Públicas de la
provincia la correspondiente exposición en súplica de que se construyan
muchas mas alcantarillas de las que se hallan marcadas en la carretera en
construcción de la de Valderas a la de Madrid a La Coruña que cruza este
término municipal, ya que, de no hacerlo así, este pueblo peligrará una
vez terminada la obra, como se ha demostrado el 23 del actual con as
lluvias y crecida del río Esla.
En 1911, se aprueban nuevos e importantes cambios: aumento de dos
(y no uno solo) tramos metálicos de 40 m. de luz, con lo que estos elevan
a cuatro los existentes en la actualidad; el número de pontones fuera del
cauce del río pasa de 8 a 14; se refuerzan los apoyos de la mayor parte de
los pilares. El 24 de diciembre de 1916, se produce otra gran riada,
ocasionando la ruina de uno de los pontones y las obras de encauzamiento
realizadas años atrás. En lugar de rehacer la obra de encauzamiento
destruida por la crecida, se construyen cuatro espigones de gavionadas
metálicas inclinadas aguas arriba.
Inauguración
del puente
Finalmente, tras diez años de lucha contra la furia del río, el puente de
Villafer se inaugura solemnemente el 20 de abril de 1917. Esta es la
transcripción literal del acta del Ayuntamiento de Villafer del día 15 de
abril de dicho año: En el pueblo de Villafer a
quince de abril de 1917, reunidos los señores concejales que al margen se
expresan en casa del Señor Alcalde Daniel Vecino Pastor hasta que esta
corporación pueda disponer de local para dichas operaciones. La
Corporación acuerda que para el día 20 se contrate la música por el
Concejal D. Gregorio Morán, con el fin de que toque en ese día por ser la
inauguración del puente y a la vez que se mande al Guarda municipal por
veintitrés docenas y media de cohetes de varias clases para ensalzar dicha
inauguración y que dichos gastos se pagarán con cargo al capítulo de
imprevistos. (Concejales al margen: Bernardo Pérez, Gragorio Morán,
Gabriel Martínez, Julián Páramo, Secretario, Constantino Paramio). Se
completa esta información con lo expresado en el acta de la sesión del 29
de abril: Se acuerda se extiendan los oportunos
libramientos para hacer el pago de ciento cuarenta pesetas importe de la
música, y por cincuenta pesetas a favor del pirotécnico de Valderas D.
Eulogio Rodríguez, por los cohetes qu según nota del dicho señor mandó a
este Ayuntamiento para la inauguración del puente.
El puente de
Villafer, años después
Con la inauguración, no llegó el descanso al puente de Villafer. Nuevos
desgarrones y nuevas reparaciones se han ido sucediendo a lo largo de los
años. La gran riada de enero de 1939 produjo tres grandes cortes en la
carretera, no muy lejos del puente, en término ya de Villaquejida: lo que
se llamó -y aún se sigue llamando- las "Roturas". La construcción de
los pantanos del Porma y Riaño ha resuelto, por fin, en gran parte, el
problema de las grandes crecidas. Últimamente, el bello puente de Villafer
se nos ha quedado pequeño. Lo que se proyectó en 1898 para el tránsito de
carruajes de tracción animal no pueda ya soportar el paso de camiones de
gran tonelaje. Habrá que construir junto a el un nuevo puente, acorde con
las actuales necesidades.
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Este es el título de la obra de teatro que los chicos del pueblo
representaron en el Corral de comedias de Benilde Mántaras, a falta
de mejor acomodo, en el verano de 2001. Dirigió la representación Eduardo
Soto, que el verano siguiente rodó en el pueblo la famosa película La
mata de albahaca con los mismos actores.I
Sabido es que la historia de Villafer está muy ligada al río,
siempre fuente de vida. En la historia de
León, publicada por la
Diputación Provincial, se hace referencia a un puente romano en Villafer
que serviría para unir Asturica Augusta (Astorga) y Vautunia (La Bañeza)
con el territorio de los vacceos a través de Villafer y Valderas.
De éste que sin duda habría sido un enorme puente para pasar el río en
esta parte, no queda resto alguno que sepamos. Puente romano o no, el
actual puente colgante de hierro fue inaugurado el 20 de abril de 1917,
dato que nos proporcionaba nuestra revista en su primer número, cuando
acababa de tomar posesión de la presidencia del Consejo de Ministros, el
astorgano Manuel García Prieto. Mucho tuvo que ver en la construcción del
puente Demetrio Alonso Castillo, valderense insigne que fue diputado del
partido liberal por Valencia de Don Juan en numerosas ocasiones y Ministro
de la Gobernación en 1911. A él se debió la construcción del llamado
tren burra que pasaba por Campazas. Fue, junto con Federico Silva
Muñoz, uno de los políticos que mas han hecho por nuestra región.
Pero antes del puente estuvo la barca o mejor dicho, las barcas. En
el actual callejero de Villafer se conserva una calle con ese nombre, la
que por detrás de la iglesia antigua y por la calle de Poniente bajaba al
ría entre el actual puente y la bajada del caño. El último barquero del
que se siente noticia, por el llorado Don Victorino Vecino Pérez, maestro
en varias generaciones de villafereños y cronista local oficioso, por el
gran saber que atesoraba, se llamaba Bartolo. Pero la barca de Bartolo
no era la única en el término de Villafer. Existió otra que pertenecía a
la villa de Benavente, que desde tiempos de Enrique III el doliente,
principios del siglo XIV, gozaba del derecho de pesca y barcaje en el río
Esla: Toda la tabla del río, así como la corriente desde el lugar y
término de Castrillino a Villafer y a Castrogonzalo, Castropepe, Barcial y
Villaveza, hasta el lugar de Bretó. La causa había sido
promovida por Cimanes y Villagonta que, como se sabe, pertenecían, con
Matilla al Marquesado de Astorga, únicas posesiones del Marquesado en la
margen derecha, que disputaban la jurisdicción al condado de Benavente.
Así quedaron las cosas hasta que Villafer se querelló con la villa
condal porque tiene una barca en Belvís y se introduce en el término de
Villafer, porque en Belvís no pasa agua. Es decir, que los
benaventanos debían tener su barca en nuestro plantío y pasada ya la raya
de Cimanes, frente a Bariones y Lordemanos que si pertenecían al condado
de Benavente. En 1808 el pueblo de Villafer reconoce la jurisdicción de la
villa de Benavente sobre el río. Se pagaba un foro de 120 cargas de pan
la villa condal, por aprovechar las aguas y la pesca del término.
Así llegamos a 1812 cuando Napoleón se retira de España porque
tiene que preparar la invasión de Rusia. Los ingleses que se dirigían a La
Coruña, quemaban la barca vieja de Villafer y dejan la nueva en Benavente.
Villafer construye una barca nueva que también será quemada y lo mismo
otra que se construyó después. El emperador de los franceses pernocta en
la casa parroquial del cura de Castrogonzalo y va en persecución de los
ingleses hasta Astorga, donde regresó para pasar a Francia. Al estar
destruído el puente de Castrogonzalo, vadean el río por Castropepe.
Benavente pedía el derecho a su sola barca y a que se pagara el foro
atrasado. Los villaferreños propusieron tomarse la justicia por su mano y
comisionaron al párroco, Don Diego Martínez, que para que conminara al
barquero benaventano a irse, cosa que este hizo. Pero Benavente no se
amilanó y al día siguiente el barquero volvió a su barca. Entonces los
villaferreños, unos 14 hombres, con el citado párroco, se acercaron a la
barca de Benavente y amenazaron al barquero, que o se iba o daría con sus
huesos en el fondo del río. El pleito consiguiente se resolvió por
documento firmado por Fernando VII: el rey decide multar al
sacerdote, reponer la barca de Benavente y autorizar al pueblo de Villafer
a pescar en el río y vender los peces en el mercado de Benavente.
Debemos los detalles de este relato a José Muñoz Miñambres en su
Historia de Benavente. |