Una recopilación de lo publicado en la revista EL PUENTE


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Una recopilación de todos sus trabajos publicados en la revista "EL PUENTE".
Se irán añadiendo mas trabajos a medida que se vayan publicando.

 
ÚLTIMA INCORPORACIÓN

A ALFONSO VI EN SU TUMBA DE SAHAGÚN  
A VILLAFER
COPLAS DE CALAÍNOS  
DISCURSO DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS. A los poetas-soldado de España [EL PUENTE Nº 11-abril 2007]
LA BARCA DE VILLAFER. En honor a Bartolo, último barquero de Villafer hasta 1917. [EL PUENTE Nº 12-agosto2007]
LA HISPANÍADA  
LAUS HISPANIAE.  Silvas en honor de Don Marcelino Menéndez y Pelay (septiembre2007)
LOS CISNES DE RUBÉN
OCTAVILLAS DEL JUBILATA. (EL PUENTE Nº 13-diciembre 2007)
OFICOS DE ANTAÑO. Sonetos "fechos" al itálico modo (EL PUENTE Nº 14-abril 2008)
OVILLEJOS. En honor de Don Francisco de Quevedo y Villegas, por su prisión en San Marcos de León.
QUINTILLAS. Homenaje a Sem Tob, rabí de Carrión de los Condes.
REDONDILLAS DEL ADOBE. Dedicadas a León Felipe, poeta zamorano que cantó a los cantos rodados.
SANTICOS DE LEÓN. Homenaje a la "cuaderna vía" del "mester de clerecía".
SEGUIDILLA DE LA ERA
VILLANELLA DEL AGUA DEL RÍO

A VILLAFER

Del ancho Esla en la rojiza orilla
que férrea puente abraza poderosa,
surge bañada por el sol, hermosa,
VILLAFER, de León y de Castilla.

¿Quién la fundó? ¿A quién debe su nombre?
"Villa de ferre", ni escudo ni cimera.
Grandes tributos pagó su vida entera:
de trigo arrobas y de vino azumbres.

Nunca mantuvo torres almenadas,
pues de Pimentel vasallos fueron,
hijos robustos de esta tierra pía.

Mécense al viento por el sol doradas
las mieses que de Ceres al amor crecieron
de los "Campos Godos" en la patria mía.

(El bardo Ibérico)   ÍNDICE

COPLAS DE CALAÍNOS

I ROMANCE DEL REY RODRIGO

Bajo el sol abrasador
De un agosto toledano,
Buscando un lugar ameno
A un jardín se han asomado
Florinda y sus damas bellas.
Entre olivos y granados
Que rodean fresca alberca
Oculta tras un vallado,
Florinda, buscando alivio
Del sayal se ha despojado.
No sabe que entre arrayanes
Rodrigo la ha contemplado.
De su tez de grana y leche
El rey godo se ha prendado
Y salta su corazón
Así el corzo en el collado.
--Yo te prometo doncella
Si tus favores me dieras
Entregarte el corazón
Y cubrirte de oro y seda,
Traerte perlas de oriente,
Brocados de Cachemira,
Tafetanes de Mosul
Y mantones de la China.
Sabes que siendo yo rey
Si tu prenda no me dieras
Podría yo reclamarla
Osado, de viva fuerza.
--No busquéis más mi deshonra,
Florinda le respondió,
Por capricho de lascivo
O por pura diversión.
Si mi honra se perdiera,
Pensad que me vengaría
Siempre algún pariente altivo
Que con vos porfiaría.
Pero, obseso, el rey robó
La rosa de su rosal
Y ya volaban las nuevas
A oídos de Don Julián.
Hallábase el conde en Ceuta
Ciudad de la Berbería,
Y juró vengarse al punto
Con las naves que tenía.
Tariq cruzando el estrecho
Arriba junto al Peñón,
Rodrigo en el norte está
Luchando contra el vascón.
Muza, que gobierna Tánger
Con Tariq se ha congregado
Y cuando llega Rodrigo
En guerra se han enzarzado.
Yelmos tremolando al viento,
Adarga y lanza a caballo,
Los moros a la jineta,
Cristianos estribo largo.
Espadas blanden los godos
Alfanjes los sarracenos.
Tras seis sangrientas batallas
Abandonan el terreno
Dos traidores witizanos:
Don Opas, el arzobispo
Y Sisberto, que es su hermano.
Las aguas del Guadalete
Van tintas como la grana
Con sangre de mil guerreros
En venganza por la Cava.
Ya perdió el reino Rodrigo,
Ya Tariq se apoderó
De la más rica presea:
La mesa de Salomón,
Guardada en torre encantada
Que en Toledo el rey abrió
En vez de echar un cerrojo
Como era tradición.
Pero no llores España
Por el reino de los godos
Porque ya en la astur montaña
Se pelea con los moros.
Si Adán perdió a su linaje
Jesús lo recuperó,
Si Rodrigo perdió a España,
Pelayo la devolvió.

II ROMANCE DE DON PELAYO

En Auseva hay una cueva
En abrupta serranía
Y en la cueva una Señora
Que es de los cristianos guía.
Bendita sea esa Virgen
De nuestra verde montaña,
Que tiene por alto trono
La cuna de las Españas.
Desde allí llamó Pelayo
En un concejo rural
A un puñado de valientes
A la insurrección total.
Ni un dirham al sarraceno
Que oprime a la cristiandad
Y colecta los tributos
De la gente del lugar.
Es caíd Alí Munuza
En la ciudad de Gijón,
Sirve al emir cordobés,
Ben Hurr en esta ocasión.
Aquella abrupta montaña
Es refugio de los godos
Que en Guadalete lucharan
Valientes contra los moros.
Munuza se ha enamorado
De la hermana de Pelayo,
Hijo del conde Favila
De Witiza el espatario.
A Pelayo envía a Córdoba
Y allí queda de rehén
Para poder con su hermana
Aumentar Alí el harén.
Pero el astuto Pelayo
De la corte se ha escapado
Y a la tierra astur ha vuelto
Y el Piloña ha repasado.
El nuevo walí Al Saham
Desprecia la rebelión
Pues “la gran tierra” de Francia
Es del Islam la ambición.
Es el reino de los francos
Más fuerte que el visigodo
Y en el sitio de Tolosa
Hallará el final de todo.
Ambasa es el nuevo emir
Y contra Pelayo envía
A Alkama, con gran algara
Y a Don Opas, como guía.
De Cangas por la Riera
Suben hasta Covadonga
Don Opas brinda la paz
Sin que nadie le responda.
Diluvio de proyectiles
Comienza a caer del cielo,
Alkama muerto, Don Opas
Ha sido hecho prisionero.
Por el camino de Amuesa
Huye el resto de caldeos,
Pero al llegar a Cosgaya
Se desprende un monte entero.
A Lïébana no llegan
Para salir a Castilla,
Que el monte del río Deva
Los sepulta allí en la orilla.
Así fue como Pelayo
En Cangas de Onís fue rey
Y comenzaron su saga
Los reyes de hispana grey.
Aquel grano de mostaza
En copudo árbol mudó:
Asturias, León, Castilla
Y corona de Aragón.
Los beréberes se fueron
De los montes asturianos
Y desiertos hasta el Duero
Quedan los campos cristianos.
Católicos Reyes luego
Coronan hispana unión
Y con Granada y Navarra
Completan nuestro blasón.

III ROMANCE DE LOS REYES DE LEÓN

Apenas cuarenta años
La media luna ondeó
En la muralla de cantos
Que protegía a León.
Ordoño I rey
Repobló León y Astorga
Y otros núcleos importantes
De la asturiana corona.
Los hijos de Alfonso el Magno
Contra él se rebelaron:
Galicia,León y Asturias
Como reinos se contaron.
Más de unos trescientos años
El reino leonés duró
Y tras dieciocho reinados,
Con Castilla se juntó.
Aún Zaragoza era mora
Y ya al Duero León llegaba
Y el rey García I
El río fortificaba.
Ordoño II toma
San Esteban de Gormaz,
Pero allá en Valdejunquera
El Califa pudo más.
Tras la muerte de su esposa,
Alfonso el Monje ingresó
En el claustro de Sahagún
Y en León se coronó
Ramiro II rey.
Pero el monje regresó
Y junto a su primo Froilaz
Su corona disputó.
A entrambos primo y hermano
Ramiro los apresó
Y mandó desorbitar
Por delito de traición.
En batalla de Simancas
Al Califa derrotó
Con ayuda de los condes
De Castilla y de Monzón
Ordoño III llega
Hasta Lisboa en aceifa,
Pero ve surgir potente
Castellana independencia.
Por la llanada oriental
Avanza Fernán González
Frente a Sahagún se congrega
El navarro García Sánchez.
Junto con Asur Fernández
Ambos fueron derrotados
Y el condado de Bardulia
Es Castilla ahora llamado.
En aquel tiempo lejano
“Era Castiella rincón,
En que Amaya era cabeza
Y Fitero era mojón”.
Pero a aquel gran rey Ordoño,
Sancho el Gordo sucedió,
A quien los nobles leoneses
Retaron en rebelión.
El rey Sancho fue a Navarra
Con la reina Toda Aznar
Y allí los médicos árabes
Curaron su obesidad.
Vuelve y recupera el trono
Y cuando el Califa ataca
Hasta el conde catalán
En la ayuda se destaca.
Otro Ramiro, el tercero
Es ahora tierno infante
Y la monja doña Elvira
Protege al niño reinante.
Más de cien barcos normandos
Asolan nuestra región
Y en Rueda vence a cristianos
El gran caudillo Almanzor.
Llega Bermudo el segundo
Y los nobles traicioneros
Permiten el triste expolio
De aquellos cristianos reinos.
Otra vez la media luna
En León y en Compostela
Y las campanas del templo
En Córdoba hacen de velas.
Pero en Calatañazor,
Según pescador del río,
Almanzor perdió el tambor
Y el Califa el poderío.
Muerto el rey frente a Viseu,
Bermudo siendo menor,
Sancho el Mayor de Navarra
Se proclama de León.
Valiente Bermudo ataca
A Fernando de Castilla
Y en Tamarón pierde el reino
¡Ay! Ya le llora la villa.
Fernando I vence
En Atapuerca a García.
Casado con doña Sancha
El rey en León se ungía.
Junta Concilio en Coyanza,
Coimbra toma a los moros
Y llegando hasta Sevilla
Se trae a San Isidoro.
Pero aquel rey castellano
Al morir partió su reino
Y Sancho, Alfonso y García
Los tres trozos recibieron.
Conocemos esa historia
Por los romances del Cid
Y cómo el gran rey Alfonso
De España fue el adalid.
Si desterró al Cid Ruy Díaz,
Trajo monjes de Cluny
Conquistó imperial Toledo
Y fundó Valladolid.
A su muerte doña Urraca,
Se ha casado con aquel
Alfonso el Batallador,
Y ya se separó de él.
Han proclamado en Galicia
A su hijo como rey,
El arzobispo Gelmírez
Y su turbulenta grey.
Alfonso VII fue
De España el Emperador,
Pero el conde portugués
De León se separó.
Al morir el rey divide
A Castilla y a León.
Sancho el castellano muere
Y Alfonso le sucedió,
Frente a Fernando II
Que fuera rey de León
Y a Benavente y Valderas
Valeroso, defendió.
Alfonso IX fue
Egregio rey de esta tierra.
Convocó Cortes del reino
Mucho antes que Inglaterra.
Alfonso VIII tenía
Inquina a los de León:
Tomó Coyanza y Astorga,
Campos Godos anexó.
Por culpa del castellano
El rey de León no estuvo
En las Navas de Tolosa,
En que gloria España hubo.
Muerto Alfonso VIII, Enrique
Muchacho le sucedió,
Pero en pelea de chicos,
De una pedrada murió.
Berenguela heredó el reino
De Castilla y lo cedió
Al santo rey don Fernando,
Que heredó después León.
Y así quedan los dos reinos
Fundidos en vasta unión:
Aragón toma Valencia
Fernando llega a Sevilla,
La Extremadura a León.
Y Murcia para Castilla.
Ganada Granada, luego
Colón Nuevo Mundo dio
Usando un mapa robado
A Castilla y a León.
De España Castilla madre,
Padre tuvo en Aragón,
Abuelos León y Navarra,
Y Granada es su florón.

IV ROMANCE DE LA TOMA DE GRANADA

De Mulhacén y Veleta
Bajan ríos de agua fría,
Darro trae pepitas de oro
Y Genil de plata fina.
Entre esos dos claros ríos,
Fue Granada edificada,
Cuándo tras guerra beréber
Elvira era abandonada.
Tres cerros tiene la villa
Que tres castillos coronan:
Alhambra, Torres Bermejas
Y Albaicín en la otra loma.
Altas torres con adarves
La ciudad edificaba:
Puerta Elvira, El Aceituno,
Albolote y la Alcazaba.
Cuando cayó el Califato
Y sucumbieron las Taifas,
Alhamar el nazarí,
Funda el reino de Granada.
Veinte reyes disfrutaron
Entre rosas y arrayanes,
Del Patio de los Leones
Y la Torre de Comares.
Desfilaba por la vega
La flor de los caballeros
Y más de treinta linajes
Se batían en torneos:
Gomeles y Abencerrajes
Alabares y Alradíes,
Gazules y Abenhamines,
Albayaldes y Zegríes.
Doscientos años de siesta
A su meta se acercaban
Cuando Aragón y Castilla
Sus coronas enlazaban.
Y entonces los nazaríes
Entablan peleas mil,
Muley Hacén, el Zagal
Y el rey Chico, Boabdil.
Los linajes granadinos
Están en guerra intestina
Y el rey Chico los encierra
En torre de cada esquina:
Gomeles en Alcazaba,
Abencerrajes Comares,
Zegríes Torres Bermejas
Y Benegas a Alijares.
Las guerras contra Granada
Igual que Troya duraron,
Los moros toman Zahara
Pero allí se suicidaron.
Castellanos contraatacan
Con Luis Ponce de León
Que ¡ay! Ha tomado Alhama
Y en Granada hay gran dolor.
Pero el moro se desquita
Poniendo cerco a Lucena
Y el gran Fernández de Córdoba
Resiste allí a duras penas.
De pronto al rey Boabdil
Apresa Martín Hurtado
Y Diego, el conde de Cabra,
Se lo entrega al rey Fernando.
Aquel pagará tributo
De Castilla fiel vasallo
Y como rey de Granada
Podrá volver al serrallo.
Muley Hacén es jurado
En Málaga y Almería
Y el ejército cristiano
Es vencido en la Ajarquía.
Allí a Téllez Girón,
Maestre de Calatrava,
El moro Reduán Benegas
Junto a Cifuentes diezmaba.
Álora la bien cercada,
Que mató al Adelantado,
Cae al fin y luego Ronda,
Illora es del Infantado.
Viene luego Vélez Málaga
Protegida del Zagal,
Pero Málaga resiste
Y nunca aceptó la paz.
A sus bravos defensores
Para servir de lección,
Los vendieron como esclavos,
Granada puso atención.
Año tras año caían
Fortalezas del Zagal:
Baza, Guadix y Almería
Se entregaban por igual.
Y entonces el rey Fernando
A Granada al fin sitió
Y campamento cristiano
En Santa Fe edificó.
Llevaba un cristo de plata
Junto al pendón de Castilla
Y banderas de Santiago
Ondeaban en la villa.
Un día de primavera,
Empezando a atardecer,
Sale Aliatar a la vega,
Camino de Santa Fe.
Montaba caballo negro,
Marlotas y capellares,
La lanza y adarga negras,
De plata los acicates.
Y en la cola del caballo
Prendido ha el Ave María
Para público ludibrio
De cristianos que allí había.
Salió el mozo Garci Laso
Y al caballero retó
Y tras un sangriento lance
Al caballero mató.
Por eso los Garcilaso
Añadieron de la Vega
A aquel ilustre apellido
Que con gran orgullo llevan.
Por fin se ha fijado el día
De la entrega de Granada,
Por la puerta de Molinos
Y no la de Bibarambla.
Y en las pardas fortalezas
De la Alambra granadina
Ya se ve el cristo de plata
Y banderas santiaguinas.
El rey Boabdil el Chico
A don Fernando entregó
Las llaves de la ciudad
Y una lágrima enjugó.
--Llora como una mujer,
Dijo la bella Soraya,
Por no saber defender
El gran reino de Granada.
En Roma tañen campanas
Y hay gran regocijo y pompa,
Pasados cincuenta años
De caer Constantinopla.

El Bardo Ibérico 
ÍNDICE

A ALFONSO VI EN SU TUMBA DE SAHAGÚN

Regio, ilustrado emperador de España,
Clara progenie de Fernán Primero,
Llevas el cetro a la imperial Toledo,
Tu gran hazaña.

Yaces ahora en apartada tumba,
Santo Facundo te protege y guarda
Cuatro las reinas junto a tu sepulcro,
En la penumbra.

Guerra y destierro consumió tu vida,
Luz en la oscura sociedad medieva,
"Ora et labora", por Cluny en Borgoña,
La grey reunida.

Cantan salmodias en susurro lento,
Gran creación del inmortal Gregorio,
Monjes y abades en romanos claustros,
Dulce el acento.

Siempre rezaron pero al fuego expuso,
Altos los muros de tu Real Cenobio,
Ciega vesania la razón impía,
Del Rey intruso.

Tres nobles vástagos el rey tenía,
Prima Corona de los castellanos:
Fuerte Don Sancho, Alfonso el animoso,
Débil García.

Todos sus reinos a repartir mira:
Sancho a Castilla, A León Alfonso,
García a Galicia, da Zamora a Urraca,
Y Toro a Elvira.

Sancho reclama la lealtad entera,
No repartida. Al benjamín depone,
Hábil victoria destronaba a Alfonso,
En Golpejera.

Ya va al destierro en espaciosa vega
junto a Al-Mamún en el real alcázar,
Mira el tranquilo discurrir del Tajo,
No se sosiega.

Brañas mas altas bajo un sol que ciega,
Tórridas selvas de madroño y jara.
Caza los osos en la sierra abrupta,
Junto a Brihuega.

Llega por fin de la ambición el pago,
Sancho y Rodrigo en Zamora cerca;
Perla del Duero, plaza inexpugnable,
Un día aciago.

Sueño profundo allá en el campamento,
Lanza blandida por Bellido Dolfos.
Hiere de muerte el esforzado pecho,
Ya sin aliento.

Corre Rodrigo en pos de negra sombra,
Huye y se esconde ya tras el postigo,
Lento el cortejo al Rey se entierra en Oña,
En la penumbra.

"¡Vuelve, monarca, recupera el trono!"
Dulce mensaje de la bella Urraca,
Vuela a Toledo como un relámpago,
Tras él, el trueno.

Biblia y ballesta, detrás del Rey la corte,
Tres recias juras exigió Rodrigo,
Tres veces alto contestó el Monarca:
"Ni arte, ni parte".

Cambia la suerte, truécase el destierro.
Ved: es Rodrigo quien de Burgos sale,
Va hasta Valencia, la feliz huertana,
Cíñese el hierro.

Prestan a Alfonso honor y vasallaje,
Vizcaya y Nájera, nuevos señoríos,
"¡Yo soy Alfonso! Rex et imperator",
Es el mensaje.

Yago el Apóstol crea su camino,
Cierra la España en secular pelea,
Llega ya al Tajo la nueva frontera,
Claro destino.

Vuelve la España que perdió Rodrigo,
Trae por herencia a la Cruz y a Roma
Tras la herejía de Arrios y Mahomas
Verde está el trigo.

Cae Toledo, tomada es ya Valencia
Yusuf Tasufin llama a la algarada,
Africa junta a los almorávides,
Cruel presencia.

Muerto es don Diego, el doncel del Cid,
Muerto es de Alfonso el infante Sancho,
Uclés perdida, piérdese Consuegra.
Triste es,decid.

¡“Ay meu fillo”! exclama ahora el monarca,
De Zaida mora y mi único varón.
Quiérelo el cielo, lo dispone el hado,
Llama la parca.

Muerto en Toledo está el Emperador,
Antes dispuso por libre deseo
Ser enterrado en el real cenobio
Su protector.

Dulce reposo tras el guerrear
De híspida ortiga y gualdo jaramago
Regio refugio que fue de nobles almas,
Es hoy solar.

Turba francesa de la tea incendiaria
Junto al expolio de los Mendizábal
Dan fin abrupto de los monjes negros,
A la plegaria.

Tú, gran Alfonso, en tu pequeño mundo,
Fiero a caballo el Cid Campeador,
Suerte aquel tuvo grande entre juglares,
Tú en San Facundo.
 

(El bardo Ibérico)     ÍNDICE

DISCURSO DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS

Dedicado a los poetas-soldado de España: Jorge Manrique, Fernán Pérez de Guzmán, Hernán Pérez del Pulgar, Diego Hurtado de Mendoza, Íñigo López de Mendoza, Francisco de Aldana, Hernando de Acuña, Garcilaso de la Vega, Alonso de Ercilla, Miguel de Cervantes, Pedro Calderón de la Barca, Francisco de Moncada, José Cadalso, Miguel Hernández, Dionisio Ridruejo.

“A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra, estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y sus fuerzas”. (Don Quijote de la Mancha, Capítulo XXXVIII )

Ramillete de flores escogidas,
Narcisos de oro en verde de espadaña,
Clavellinas en grana florecidas,

Poetas y soldados sois de España.
Sextinas en honor de don Rodrigo,
Muerto apenas “en la su villa de Ocaña”,

Condestable, Gran Maestre y gran amigo
De escribir en letras de oro su proeza
De la cual todo el mundo fue testigo.

De Pérez de Guzmán, sería torpeza
Si mi lira a cantar no se atreviera
A aquellas sus “Semblanzas” de entereza.

De reyes, nobles y “perlados” era
Fértil vida contada en trazo grueso
De Tácito y Salustio a la manera.

Linajudas familias paso a paso
Pueblan, nobles, tus páginas señeras:
Velascos y Mendoza, Enríquez, Laso,

Guzmanes, Rojas, Lunas, mil banderas
Tremoladas al viento en Reconquista
Por caminos, montañas y veredas.

“Claros Varones” se ofrecen a la vista
De Hurtado de Mendoza y los Pulgares:
Frías, Osorio, Ayalas en revista

Desfilan por castillos y lugares.
Despiden suave olor las “serranillas”
Como esparcen su trino los zorzales.

Marte fiero con roncas campanillas
A la lid imperioso llama a Aldana.
La victoria simula maravillas

En Flandes en fecha asaz temprana.
Boga raudo en galera con Don Juan
Y es herido en Alkmaar una mañana,

Llama luego aquel rey Don Sebastián,
De Lusitania romántico doncel,
Ambos rey y soldado morirán

Cuando de Africa ataquen en tropel.
Con Hernando de Acuña la jornada
Compendia, imperativo, el verso aquel:

“Un monarca, un imperio y una espada”.
En Batres Garcilaso de la Vega
Contempla a contraluz visión dorada

De “Elisa, vida mía” que le ciega.
Amigo de Boscán y Navaggero,
Al “stil nuovo” de Italia se doblega

De Petrarca discípulo el primero.
Cantaba de la Arcadia a los pastores,
Dolorido sentir, son lastimero:

Salicio y Nemoroso entre las flores
Al ritmo de zampoñas y rabeles
Recordando de Laura los amores.

Alonso de Ercilla entre corceles,
De Arauco guerrillero en la región,
Ciñe su blanca frente con laureles

En octavas de homérica canción.
Cervantes perdió la izquierda mano
“De Lepanto en la más grande ocasión”

Victorioso el ejército cristiano.
Antaño aguerridos almogávares
Vengaron la traición, espada en mano

Griegos y turcos vencidos a millares.
Francisco de Moncada sin un yerro
Hilvanó sus historias orientales

Y encumbró por encima de alto cerro
A Rogeres y Entenzas inmortales.
Y los peces del mar en vasto encierro

Cuatro barras portaban en el lomo
De la Corona de Aragón el hierro.
Calderón a la milicia, con aplomo

“Religión de hombres honrados”, llama
Y empuña de la espada el recio pomo.
Cadalso concilió milicia y fama,

Y crítica a imprudente desatino,
Que “erudito a la violeta” desparrama.
Fustigar religión es con buen tino

Si el vicio de Marruecos se proclama.
Del pueblo paladín en lid reciente
Cuando odio cainita se derrama

Dos Españas de nuevo frente a frente,
Miguel Hernández cantó a la sementera,
Al limón, las higueras, el levante,

Al silbo vulnerado en primavera,
La sangre derramada en torrenteras:
“Temprano madrugó la madrugada”,

Fue Ramón Sijé el verde de las eras.
A España tu canción desesperada
Dirigiste en endechas lastimeras

Del destino cruel la dentellada.
Mas, ya claman Ridruejo y los Panero
“Por Dios y por España” amenazada

Cuya guerra estremece al mundo entero.
Victoria triste, pues no fue gran jornada
Vencer en fraternal combate fiero.

Plega al cielo rector de nuestra vida
Que las armas del hidalgo caballero
Se empleen en defensa de la viuda
La doncella, el desvalido, el pordiosero.

(El Bardo Ibérico)  
ÍNDICE

 LA BARCA DE VILLAFER

Liras en honor de Bartolo, último barquero de Villafer hasta 1917, año en que el puente le dejó sin barca.

El reino legionense
Ha poblado de villas las riberas
Del Esla astur-vaccense
Y en las redondas eras
Pan ya trillan de nuevas sementeras.

Coyanza, Castrofuerte,
Villaornate, Castrillino, Villafer,
Belvís, pobló la suerte
Castrogonzalo ayer,
De nuevo el viejo Duero al renacer.

Caminos y veredas
Confluyen serpenteantes en el vado,
Y por unas monedas
Bajando del collado
Transitan bueyes libres del arado.

La iglesia de alta torre
Vigila la perfidia del normando.
El agua a su pie corre
En playa remansando
Y carros y carretas van pasando.

Incluso si extremado
En crudo invierno el cierzo fiero ha sido,
Por sobre el lecho helado
De cuelmos esparcido
Hacia el molino carros han salido.

La cátedra ovetense
Recibe de primicias pan y vino
De su isla legionense
Serán culto divino,
Valencia a Benavente en el camino.

Y así el arcediano
Iglesia de San Juan ha construido.
Bello sillar romano
Cabe la barca erguido,
Vigía de las ondas ha surgido.

La ruta que conduce
De Astúrica a Valderas, Villalón
Aquí tiene su cruce,
San Juan su bendición
Y bueyes y viajeros su mesón.

La Edad Media expiraba
Enrique ya en su trono el Rey Doliente
Barcaje y pesca grava,
Señor de la corriente,
El conde Pimentel de Benavente.

Los diezmos y primicias,
Al conde martiniegas o marzadgos,
A veces las milicias,
Al convento harinazgos,
Maquila de molinos y montazgos.

Del viejo señorío
Quedaron las dos barcas en la villa.
La una en el plantío
La otra en una milla,
De la bajada al caño aquí en la orilla.

Llegó la francesada
Los ingleses quemaron nuestra barca,
El Corso de pasada
A Astorga y su comarca,
Mas ya raudo hacia Francia el rumbo marca.

Pasó la tempestad,
Volvió el pleito con la barca del plantío,
Del rey la majestad
Resuelve al fin, tardío:
Queden las barcas y el pueblo pesque en río.

La iglesia de San Juan
Cayó del gran Felipe en el reinado.
En cementerio harán,
En solar acotado,
Nuevo templo a San Félix dedicado.

Así pues en la villa
¿Quién es de los hogares el patrón?
Cuestión que maravilla:
San Juan, San Félix son
San Roque y el Sagrado Corazón.

Quietud terracampina
De castos encinares aún poblada.
Chopera riberina
De aves habitada,
Torcaces abrevando en la estacada.

¿Dónde está de la vid,
El mosto rebosando en los lagares?
¿Y qué fue de la lid,
Tras rojos palomares,
Entre lobo y mastín de nuestros lares?

¿El baile de vendimias,
La trenza de los mimbres del cestero,
La danza de los birrias,
La fragua y el cubero,
El potro, el trinquete y el vaquero?

La fiesta del Señor,
Sabían los antiguos celebrar,
Las calles en su honor
Con rosas dibujar
Y altares con mil flores decorar.

Las cintas de colores
Enhebran los jinetes con buen tino
Y allá, de mil amores,
Vecino con vecino
Contempla el galopar por el camino.

Y llega San Martín.
Comienza de los gochos la matanza
El labrador por fin
Completa su pitanza,
Chumarro al forastero siempre alcanza.

¿Recuerdas las nevadas,
Colgar de aquel tejado el pinganillo,
El hato en las majadas,
El aro del chiquillo,
El áspero sabor del abronillo?

¿El galgo y las perdices,
El trigo hacia las trojes en costales,
Bellotas y maíces,
Las moras de zarzales,
El canto de la alondra en los trigales?

¿La miel de las colmenas,
Las campanas tocando el tentenube,
El grillo en las morenas,
La noria que agua sube,
Los ánsares volando en forma de uve?

Las ranas aún croaban,
Las mies se coloreaba de amapolas,
Los fonsos ululaban,
Entre los prados, solas,
Las flores ofrecían sus corolas.

Si nuestra villa fuera
En escudo su historia a recordar,
Quizá un halcón pusiera
En rojo palomar,
Una barca y, en azul, ondas de mar.

(El Bardo Ibérico) 
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 LA HISPANÍADA

¿Quién era, decidme, la nación que un día
Reina del mundo proclamó el destino.
La que a todas las zonas extendía
Su cetro de oro y su blasón divino?

Manuel José Quintana: “A España después de la revolución de marzo.”

 

1
Dos coronas reales enlazadas
Al desposar la reina de Castilla.
Discordias beltranejas superadas
O Ponces y Guzmanes en Sevilla,
Las torres de Granada ya ganadas,
Europa contempló la maravilla.
Fallecida Isabel, el rey Fernando
Trae a Navarra bajo hispano mando.
2
España por Santiago liberada
Había conquistado las Canarias,
Por reto lusitano estimulada,
Su vista avizoraba empresas varias.
Y entonces se produjo la arribada
De un marino, llegado sin fanfarrias.
Cobijo fray Antonio de Marchena
En convento le dio junto a la arena.
3
De Santa Fe en el pabellón real
Las capitulaciones se firmaron:
Virrey de un “nuevo mundo” virtual
Y Almirante de aquella mar nombraron.
Las joyas de Isabel fueron aval
Que a banqueros hebreos entregaron.
Ya bogan sobre aguas procelosas,
Tres carabelas a Cipango, hermosas.
4
Mar y cielo en un mismo azul fundidos
Largo tiempo en incierta singladura,
Los ánimos de muchos abatidos,
A punto estuvo el fin de la aventura.
Ya Rodrigo, los ojos encendidos,
“¡Tierra a la vista!” grita de la altura.
Colón ante la cruz rodilla humilla
Y luego alza la enseña de Castilla.
5
Guanahaní, Isla Juana y La Española
Fueron en ese viaje descubiertas.
Chocó Mari Galante, queda sola,
Colón pasa de Niña a las cubiertas.
Pone rumbo a península española
Dejando Fuerte Navidad en alertas.
A Pinta y Niña lleva temporal
Una a Galicia, la otra a Portugal.
6
Los reyes habían ido a Barcelona
Y allá la comitiva americana:
Boniatos y guindillas de la zona
De hutías y macacos caravana,
Papagayos de azul a la corona,
Mas indios del color de la avellana.
Sus Altezas abrazan a Colón,
A su mesa invitado en la reunión.
7
Sus mentes de católicos monarcas
En Nápoles estaban concentradas.
Vacías se encontraban ya las arcas,
Por guerras dentro y fuera peleadas.
Pero ya el Almirante nuevas marcas
Batía, con las naves recontadas.
Colonos con semillas y animales
Rumbo ponen a mares tropicales.
8
Esos hombres del Fuerte Navidad
Habían sido por nativos masacrados,
Construyen Isabela, la ciudad
Con su plaza mayor y sus mercados.
Al pasar Borinquen, por caridad
Tainos recogen del perol fugados.
Ojeda al oro, Torres vuelve a España
Arraiga en la colonia la cizaña.
9
Trae Bartolomé fraterna ayuda,
Margarit y fray Boil allí desertan
Y con los barcos huyen, ya se duda
Del éxito de planes que conciertan.
Descubren Trinidad, isla menuda.
Sin que los españoles nada adviertan
Coanabó y Guarionex se han alzado,
Vencidos, a los montes se han fugado.
10
Torna Colón en busca de consejo
Y en hábito de humilde franciscano.
Treinta mujeres se enrolan, fiel reflejo
De un futuro halagüeño más cercano.
Si Arana boga por camino viejo,
Colón el Orinoco explora, ufano.
Supone que allá el Paraíso estuvo,
Tan bella fue la vista que allí tuvo.
11
Bartolomé Santo Domingo ha creado
En un paraje junto a minas de oro,
Roldán se hallaba entonces sublevado,
Voces rebeldes atronando a coro.
Los reyes a Bobadilla han enviado
Que a Cristóbal apresa sin decoro.
Desembarca, por fin, como alma en pena
Reducido al grillete y la cadena.
12
Otras expediciones capitulan
En busca de Eldorado en nueva tierra:
Vespucio, Ojeda y otros se postulan,
Allegan esmeraldas Niño y Guerra.
Pinzón y Lepe el ecuador anulan,
Mas la broma obliga a echar pie a tierra.
El cuarto viaje de Colón va bien
Desde Nicaragua hasta Darién.
13
Varados en Jamaica por la broma,
Una canoa pide auxilio a Ovando;
Doce meses les deja esa carcoma
Junto a un puñado de indios esperando.
Por fin el barco por levante asoma,
Lentamente se fueron alejando.
Cansado, el Almirante torna a España
Isabel ya a Fernando no acompaña.
14
Fallece, allá en Valladolid, Colón
Seguro de encontrar Cathay o China.
Mapa de Waisdseemüller, el teutón,
Asegura que tierra tan vecina,
Es nueva y no la China o el Japón,
Como Colón a sostener se inclina.
Si su amigo Vespucio no le miente,
América es el nuevo continente.
15
Hay, por lo tanto, que buscar un paso
Para seguir el viaje hasta el oriente.
Balboa escucha atento y hace caso
A aquel cacique señalar poniente:
--“Hay mar del sur del sol en el ocaso,
Tras largo y duro caminar de frente.“
El agua a la cintura allá en la orilla,
Posesión toma en nombre de Castila.
16
Momentos estelares de la historia
Que no le libran de morir ahorcado
En villa de Acla, de infeliz memoria,
Por Dávila el cadalso levantado.
Juan Ponce de León fuente ilusoria
Busca de la salud, entusiasmado.
No encontró aquella fuente de la vida,
Pero al ser Pascua la llamó Florida.
17
Buscando al sur el paso al nuevo mar
Solís al Río de la Plata asoma.
La Villa del Buen Aire va a fundar,
Antes de que el guaraníe se lo coma.
La hora del misionero va a llegar,
Que la defensa de los indios toma.
Antón de Montesinos atronando,
Las Casas en desierto voz clamando.
18
Con Velázquez desde Cuba lanzan
A Yucatán varias expediciones.
Preparan el terreno y un día alcanzan
De Cortés las secretas ambiciones.
Siguiendo estela de Grijalva avanzan
Y fundan Veracruz entre naciones
Sometidas a bárbaros aztecas:
Olmecas, chichimecas y toltecas.
19
Tenochtitlán en modo alguno ignora
De barbudos hombres blancos la visita,
Con ayuda de Malinche traductora
A Tlaxcala Cortés se precipita.
En cualquier pecho del vencido aflora
Ansia de libertad que el alma excita:
“¡Viva Tlaxcala! ¡Y viva Castilla!”
Desfilan coreando por la villa.
20
Cortés en la laguna es recibido
Como si fuera el dios Qetzalcoatl.
Moctezuma presentes ha ofrecido
Y le ha dado a beber un chocolatl.
La Malinche ha todo traducido
A Aguilar y éste a Cortés del nahuatl.
Desde lejana Veracruz se lanza
Narváez que para prenderle avanza
21
Cortés deja ciudad de Moctezuma
Y a Narváez rotundamente vence,
Sus soldados saliendo de la bruma.
En armas reforzado se convence
Y vuelve a la ciudad que agua rezuma
Sin sospechar que ha habido algún percance.
Alvarado el teocali ha demolido,
Huyen a oscuras, todo puente hundido.
22
Un avispero de saetas zumba
En torno del ejército cristiano,
Que vence a los mexicas en Otumba;
En la revuelta ha muerto el soberano.
Emperador Guatemocín arrumba
Trato dado al barbudo castellano.
Ahora a muerte persiguen a los blancos
Que abandonaron la ciudad en zancos.
23
Pero el astuto capitán construye
Flamantes bergantines artillados,
Y con ellos aquel poder destruye
Con legión de tamales aliados.
Blanco velero con el agua fluye,
Sus cañones batiendo los tejados.
¡Cayó Tenochtitlán, sus dioses fieros,
Convertidos en tímidos corderos!
24
Carlos V era ya el Emperador
Y Magallanes en Sevilla espera.
Propone navegar en derredor,
Por la cintura de terrestre esfera.
Malquisto de su rey por pundonor
Pide ondear de España la bandera.
En cinco naves parte al Patagón
Donde gigantes pueblan la región.
25
Tras invernar en el paraje, helados,
Algunos marineros se sublevan.
En el palo mayor fueron colgados
O en el inhóspito lugar se quedan.
Cuando por fin el paso han encontrado
Preces al cielo con fervor elevan.
Ya rata alguna queda en el velero
Tarea inútil encontrar un cuero.
26
Por fin salieron del estrecho austral
Y encontraron “pacífica” la mar.
Ponen rumbo al archipiélago oriental
Pensando con especias traficar.
En socorro de un rábula local
Cae muerto aquel lusíada impar.
Mactán en Filipinas fue enemigo,
Elcano entonces recogió el testigo.
27
Sólo una nave arribará a Sevilla,
Dieciocho marinos harapientos.
La hispana gente que aplaudía en la orilla,
Contemplaba al andar sus pies mugrientos,
Ya tres años ausentes de la villa,
Largos días de horribles sufrimientos.
Primus circundidisti me fue escudo
Por hazaña que al mundo dejó mudo.
28
Fue Santa Fe de Bogotá fundada,
De chibchas y muiscas en región,
Por Gonzalo Jiménez de Quesada.
Pedrarias traza Panamá, bastión
Por corsarios mil veces asediada.
Es Cartagena de Indias torreón.
De Panamá con rumbo sur partieron
Esos que “trece de la fama “ fueron.
29
Llegados junto a Túmbez de improviso
No ven a la conquista resistencia.
Pizarro a Almagro y Luque dará aviso
A Panamá y espera con paciencia.
Han de ascender por arriscado friso
Buscando al Inca y su benevolencia.
Observan la feroz guerra intestina
Entre Atahualpa y Huáscar que los mina.
30
Por la senda del Chaski va Pizarro
A Cajamarca sobre abrupto monte.
Su ejército es pequeño mas bizarro,
El del Inca sepulta el horizonte.
Pero el “Hijo del Sol” será de barro
Cuando la astuta maniobra afronte.
Pizarro puntos clave ya ha tomado
Y a Atahualpa sagazmente ha apresado.
31
Su estatura en la estancia llena de oro
No ha de salvar al Inca de la muerte.
Tratar los evangelios con desdoro,
Según Pizarro, causa de su suerte.
Tomada Cuzco, cual Granada al moro,
Aquel imperio, ayer no más, tan fuerte,
La nueva capital creada en Lima
Substituirá a aquella otra de la cima.
32
Ya de Pizarro la ambición colmada,
La de Almagro ahora a Chile se dirige,
Pero la resistencia es enconada
Y el bravo arauco gran castigo inflige.
Desguarecida Cuzco la algarada
De Manco Inca al español aflige.
Cincuenta mil guerreros sitio ponen,
Sólo muros de iglesia se interponen.
33
Vuelto ya Almagro de chilena tierra
Despeja el sitio a la ciudad imperial,
Pero el botín provoca civil guerra,
Que a Diego lleva a pena capital.
Odio que pecho de almagrista encierra,
Mueve, aleve, carnívoro puñal.
En Lima el gran conquistador caía
En Lima su postrer reposo habría.
34
Prosigue Don Gonzalo la venganza
Y a Núñez Vela, levantisco mata,
Traidor panfleto contra el césar lanza,
Por nueva ley que su furor desata.
Mas la justicia de Lagasca alcanza
A Gonzalo, a quien vence y desbarata.
Nuevo Tahuantinsuyu ya renace
Y el Inca Gracilaso se complace.
35
Partió Valdivia hacia araucana tierra
Y a Santïago y Concepción fundó.
Pero en aquella fragorosa sierra
A Caupolicán Arauco secundó.
Ercilla relataba aquella guerra,
Que en loa de Lautaro redundó.
Mendoza funda frente al Uruguay,
Irala planta Asunción en Paraguay.
36
Belalcázar tomó Quito “la llana”,
Así poniendo fin a incaico Imperio.
Allí, diestro, Francisco de Orellana
Construyó bergantín con un criterio:
La Canela bajando en nave plana
Amazonas, que cruza el hemisferio.
Las flechas y mosquitos sin piedad
Acometen de allí hasta Trinidad.
37
A Florida españoles regresaron,
Esta vez por Narváez dirigidos.
Las flechas ponzoñosas los diezmaron
O dejaron en Tampa malheridos.
A cuatro los semínola apresaron
Quedando a estado indio reducidos.
A Cabeza de Vaca curandero
Fugado, el Mississipi vio primero.
38
Duro naufragio luego sufriría
Y errante en medio de indios pueblo anduvo.
Áurea Cíbola entonces buscaría;
La baya del arbusto lo mantuvo
Y a México cansado volvería,
Sin tesoros, que apache nunca tuvo.
Sus pasos sigue Vázquez Coronado,
Primero en el Cañón del Colorado.
39
Aquellos esforzados capitanes
Dechados eran de caballería.
Proezas de amadises y roldanes
A que “Sergas de Esplandián” se refería:
Amazonas, californias, oro en panes;
Espejismo que mil veces se daría.
Verdad Cerro de la Plata resultó,
Que en Potosí la fiebre desató.
40
Si Roma dos centurias empleó
En traer a su yugo al fiero hispano,
La Nueva Roma en media conquistó
El vasto territorio americano.
Desde Valdivia a Santa Fe fundó
Cien ciudades, esfuerzo sobrehumano,
Hubo sed de oro y crueldad primero,
Pero también amor de misionero.
41
Al agro la colonia ahora enriquece:
Papa, maíz, yuca, fríjol, tomate,
Tabaco, chile, cacahuete, ofrece:
Chirimoya, cacao, vainilla y mate.
En fruto opima huerta ya florece:
Piña, quina, guayaba y aguacate.
O tintes: brasil, grana, cochinilla
Y jalapa, maguey, zarzaparrilla.
42
Isabel, madre del indio sojuzgado,
Ordás, Mendaña, Ponce de León,
Narváez, Núñez Vela, Coronado,
Ocampo, Dávila, Velázquez son
Con Bernal Díaz, escritor soldado,
Y Cepeda, flor de esta región.
Motolinía y Olmedo el credo viejo
Y Sahagún, Montesinos, Mogrovejo.

El Bardo Ibérico
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LAUS HISPANIAE

Silvas en honor de Don Marcelino Menéndez y Pelayo, eximio polígrafo montañés, por su Epílogo a la Historia de los Heterodoxos Españoles.

Recuerdo que una ardilla,
Según San Isidoro,
De rama en rama sin bajar viajaba
De Jaca hasta Sevilla,
Veneros ofrecían su tesoro
Y Flora cornucopias derramaba.

¿Pero existió, de hecho,
Aquella opima España
Regalo de divina Providencia,
O acaso esté al acecho
El cierzo, que mil veces acompaña
Al páramo con hosca virulencia?

A aquella piel de toro
Ningún factor unía:
Ni raza, ni carácter, ni costumbres.
A Roma dio su oro,
Tras enconada, aspérrima porfía
Cerrada al fin en las astures cumbres.

Roma, legisladora,
Trazó aquí mil calzadas,
Mezclada con amor sangre latina,
De puentes constructora,
Las tribus en ciudad organizadas,
Vencida resistencia numantina.

Los dioses se mezclaron,
Los íberos pulieron su latín,
A Roma en grandes naves onerarias
Tesoros enviaron:
Aceite y garum, que es salsa de festín,
Y aprecian las romanas pituitarias.

El joven estudiaba
Las artes liberales.
Virgilio y Cicerón eran dechados
Y Séneca enseñaba
La ética a pupilos imperiales,
Principios en el Pórtico inspirados.

Caída la república,
Cayó su religión,
Surgieron nuevos cultos orientales,
Una nueva fe pública,
Que al hombre ofrecía salvación
Y una vida de goces inmortales.

Chocó la fe de Cristo
Y el dios Emperador.
Del circo regaron las arenas,
De modo nunca visto,
Con sangre derramada sin temor,
Los mártires caídos por centenas.

A España Pablo y Yago
Y otros siete Varones
Llegaron enviados con urgencia
Y así de pago en pago,
Repartidos en múltiples misiones,
Honda huella quedó de su presencia.

La unión que nos dio Roma,
Unificó la cruz:
Un Padre, un altar, un sacramento
Y cuando el godo asoma
Tras los Alpes su indómita testud,
Hispania tiene ya su fundamento.

De santos bendecida
Con palma de martirios:
Vicente y Marcelo el legionario,
Virtud esclarecida
Por Engracia y Eulalia, sendos lirios,
Su vida ofrecida en incensario.

Facundo y Primitivo,
El diácono Lorenzo,
Zaragoza de mártires sin cuento,
El llanto del cautivo,
Fueron desde el comienzo
La clave de ese nuevo testamento.

Osio escribió en Nicea
El credo que hoy rezamos,
Prudencio cantó en versos de oro,
Preciosa taracea,
Los himnos con que al mártir invocamos,
Rogando se unan al celeste coro.

La fe de los mayores
Triunfó del arriano.
Y aquel bárbaro reino visigodo
Juntó a godo e hispano.
Nació Etimologías entre flores
Y Fuero Juzgo, ley del pueblo todo.

Rodrigo perdió a España.
Traidores witizanos
Llamaron en su ayuda al agareno.
Cábilas de africanos
Dejaron su misérrima cabaña
A lomos del caballo sarraceno.

La fe no se entregó,
La pérdida de España
Fue idea que la cueva resguardó
Allá en la astur montaña.
Por fe fueron del norte iluminados
Y mártires del sur reconfortados.

Hubo Álvaros y Eulogios,
Surgió Omar Ben Hafsún,
Contados en cristianos florilegios
Fuera de lo común,
Y a pesar de muladíes renegados,
Mozárabes vivieron esforzados.

La oveja azul cristiana
Venció al caballo moro,
Los ritos de la sede toledana
Guardados como el oro.
Sevilla sucumbió, cayó Granada,
España fue, por fin, reconquistada.

Hispania ya reunida
Rodeó nuestro planeta:
Lusitania por la ruta de Adamastor
Hacia India secreta,
España hacia la mar desconocida,
Abrazando la terráquea silueta.

Y entonces el destino,
Sin petición de audiencia,
Nos lanzó al europeo torbellino
De guerra sin clemencia.
Por un lado la herencia de Aragón,
Y por otro el linaje borgoñón.

Si en la América hispana
Pasmo de siglos, fue
Cada español un nuevo Josué,
En la Europa cristiana
Los tercios de infantes españoles
Dos siglos brillaron como soles.

A Europa, por lo tanto,
Dos veces salvó España:
Una vez en Granada otra en Lepanto.
Mas, presta, la cizaña
Dejó los verdes campos arruinados
En países cristianos reformados.

La guerra asoló a Europa:
Estados nacionales
Se enfrentaron a Roma, aquella roca
Sostén de los leales.
Olivares perdió la hegemonía
Y perdió a Portugal en la porfía.

Fue España luz de Trento
Y espada del Papado.
Un nuevo mundo fue evangelizado.
Gastó el oro sin tiento
Y al final de aquella gesta dilatada
Se vio sola, preterida, despreciada.

Triunfaron las naciones,
Perdió la Cristiandad.
Renegaron los príncipes sajones
De antigua lealtad.
Mantuvo Roma la heredad latina,
Eslavos y germanos negaron su doctrina.

Las luces del progreso
Primaron la Razón,
Sentada en un altar, deseo expreso
De la Revolución.
España renegó de su pasado
Buscando utilitaria redención.

Las guerras intestinas
Dos siglos ocuparon
Y aún hoy anda buscando identidad.
Las taifas que crearon
El odio, la revancha y las inquinas,
Perturban nuestra añeja realidad.

Quizá la hora ha llegado
De reclamar la herencia.
No “España problema, Europa solución”,
Que no es nuestro legado.
Demos de nuestra Europa un sí a la ciencia,
De nuestra Hispania un sí a la religión.

El Bardo Ibérico  ÍNDICE

OCTAVILLAS DEL JUBILATA

1
De la escuela de mi infancia
Algo reseñar quisiera,
Ojalá expresar supiera
El sentir del corazón.
Siendo mi madre la “doña”
A mí no me concernía
Y la escuela recorría
Lado a lado con tesón.
2
Cambié la escuela del Páramo
Por otra terracampina
Y allí paró la bobina;
Ahora había que estudiar.
La borlita en la pizarra
Y grande ya el borratajo
Caía el escupitajo
Y vuelta a recomenzar.
3
Luego la escuela de niños
Con Don Victorio Vecino.
Ibas por el buen camino
Si sabías la lección.
Vara de fresno al amnésico
Y al rompedor de bombillas.
La enciclopedia en pastillas,
Puntero en cada sesión.
4
El pupitre era de a dos
Y en medio estaba el tintero
Si escribías con esmero
Te librabas del borrón.
Sobre la cal de los muros
Y en almagre dibujado
Cervantes iba a un costado,
Y Legazpi en el hondón.
5
Con saludo a la bandera
Cantando el himno de España,
Comenzaba la campaña
Con libreto de Pemán.
Luego venía el recreo
Y se jugaba al balón,
Siempre con gran afición
Y sin quitarse el gabán.
6
A la vuelta se bebía
Leche en polvo americana
Transcurrida la mañana,
Al llegar al mediodía.
A la leche acompañaba
Un queso color butano
Que al manchego blanco y sano
En nada se parecía.
7
La barca del pescador
Asemejaba en el río
La proa de algún navío
Del Bajo Misisipí.
Y el Esla como a Tom Sawyer
Nos ofrecía aventuras
Como a móviles figuras
De indios fuera del tepee.
8
Después vino aquella etapa
Del internado marista
Que suponía a ojos vista
Mengua de la libertad.
Pero había sus ventajas:
Se rezaba y se estudiaba,
El cine allí entusiasmaba
Y el deporte cantidad.
9
Al fin llegado el verano,
Recordando la coplilla:
“Castellanos de Castilla
Nunca habéis visto la mar”,
Hacia Santander partía
La legión de palentinos
Por intrincados caminos,
El sol en su despuntar.
10
Barca de “los Diez Hermanos”
Y en medio de la bahía
Un botijo agua subía
Por ver si tenía sal.
Y así pasaban los años
Y llegaba aquel Concilio.
El régimen pedía auxilio,
Mas pospondría el final.
11
Hippies del sesentayocho
Entre Francia e Inglaterra,
Revuelta en toda la tierra
Y “los grises” tras ti van.
¡Generación de sinsorgos!
Quizá alguien nos acuse,
El libro rojo, Marcuse
Y la guerra del Vietnam.
12
Y comienza la docencia
Con la mili recién hecha,
Promete una gran cosecha
La famosa ley Villar.
Las fichas de la Galino
Y los célebres conjuntos
Hoy son ya planes difuntos
Que alguien gusta recordar.
13
Después aquella academia
Del Preu y del COU lecciones
Luego las oposiciones
Y Emilia Pardo Bazán.
Instituto femenino
Junto a la calle Hortaleza,
Entonces ya una rareza,
Y que pronto cerrarán.
14
Gabriel Alonso de Herrera
En vega talaverana.
Clases de tarde y mañana
Más largas que un día sin pan.
Comenzaba la cruzada
Contra los libros de texto:
Siempre surge algún pretexto
Si se quiere ser Adán.
15
Y por fin el Castelar,
Aquel tribuno incendiario,
Que dijo ser un sudario
La gran España imperial.
Luego vino el plan Solana
Que erradicó hasta el arbusto
Y en el lecho de Procusto
Igualó lo desigual.
16
Descarriló aquel gran cuerpo
De Gerardos y Torrentes
Y quedamos los corrientes
Reducidos al cantón.
Secundaria obligatoria
Es oxímoro perfecto
Y si el futuro es incierto
Encomiéndate al patrón.
17
Un recuerdo a la memoria
Que es más que los Reyes Godos,
Según sentencia de todos
Los maestros del saber.
O ¿Ha valido alguna vez,
Asegurar siendo cuerdo:
“Lo sé, pero no me acuerdo”
Y en un examen poner?
18
Y con esta me despido
De mis ilustres colegas.
Todo el éxito en las bregas
Es deseo que pedí.
Si el verso salió arrugado
Válgame Santo Tomás
Y disculpad los demás
Si en algo yo os ofendí.

El Bardo Ibérico 
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OVILLEJOS

En honor de Don Francisco de Quevedo y Villegas, por su prisión en San Marcos de León

¿Qué pide él antes que virtud?
Salud.
¿Y qué el pobre al hechicero?
Dinero.
¿Y qué la doncella en flor?
Amor.
Así pues en derredor
Del pobre infeliz humano,
Habita el bien soberano:
Salud, dinero y amor.

Cuando nuestro amor abrasa,
Es brasa.
pero cuando sientes hielo,
Desvelo.
Que produce el corazón,
Aflicción.
De este modo la traición
A menudo nos visita,
Pues el amor precipita:
Brasa, desvelo, aflicción.

Pasa alegre como tuna,
Fortuna,
Y cuando sufre tu ausencia
Es ciencia,
¿Y qué buscará en el cielo?
Consuelo.
Así, lo que mas anhelo,
Son tres regalos en uno,
Que no se niega a ninguno:
Fortuna, ciencia y consuelo.

¿Qué hace del bien desdoro?
El oro.
¿Y escarnece el sacrificio?
El vicio.
¿Y quien la vida derrumba?
La tumba.
Clave de la catacumba,
En buena o mala fortuna,
Son enemigos a una:
El oro, el vicio y la tumba.

Si está alboreando el día
María.
Si está en si cenit la luz
La Cruz.
Si la noche causa espanto
El santo.
Solo evitarás el llanto
Y encontrarás refrigerio
En tu triste cautiverio:
María, la cruz y el santo.

¿Quién las hazañas proclama?
La fama.
¿Qué buscan así del hombre?
Renombre.
¿Y qué persigue el señor?
Honor.
Así en pos de este clamor,
Despreciando la prudencia,
Buscan su sola presencia:
Fama, renombre y honor.

Si cuando bebes sin tino
El vino.
Y cuando ayunas con bula
La gula.
y cuando hablas con frecuencia
Incontinencia.
De este modo su presencia
Ofendes en la ocasión
Que traiciona el corazón:
Vino, gula e incontinencia.

¿Quién quiere la realeza?
Nobleza.
¿Qué busca la aristocracia?
Audacia.
¿Qué el pueblo en su juventud?
Virtud.
Valórese con quietud
El régimen soberano
Que rija al buen ciudadano:
Nobleza audacia o virtud.

Busca el púber en la acción
Pasión.
Busca el hombre con presteza
Riqueza.
Busca el viejo en su dolencia
Experiencia.
Así una triple influencia
Saca de las tres edades
La humanidad sus bondades:
pasión, riqueza, experiencia.

Creer lo que no se ve
Es fe.
Desea que el alma alcanza
Esperanza.
Y hacia todos la bondad,
Caridad.
Si creemos de verdad
Y esperamos con franqueza
Buscaremos la firmeza:
Fe, esperanza y caridad.

¿Cual es la flor de San Luis?
El lis.
¿Y cual de Inglaterra añosa?
La rosa.
¿Y de España en su vergel?
El clavel.
Santiago celebra en él
El patronazgo de España,
San Jorge les acompaña:
El lis, la rosa, el clavel.

Del cielo baja en primicia
Justicia.
Del mismo y por caridad
Verdad.
Y con suma gentileza
Belleza.
y tras habitar empieza
Entre los hombres la duda,
hasta que al cielo se muda:
Justicia, verdad y belleza.

(El bardo Ibérico)    ÍNDICE

QUINTILLAS

Homenaje a Sem Tob, rabí de Carrión de los Condes

1. Hay quien busca la verdad
Y tan solo en él confía.
¿Pero quién aguantaría
A quien roba soledad
Y no te da compañía?.

2. Progresistas a porfía
Hoy confunden a la gente.
A la conducta indecente
Llamar progreso sería:
"El progreso decadente".

3. Presumen de religión
Y hablan de sociología,
El progreso en su manía
Y engañan sin remisión
A quien va en su compañía.

4. Es la igualdad por decreto
De nuestro tiempo el señuelo,
Al gallo aguarda un consuelo
Que ahora mantiene en secreto:
Prohibir al águila el vuelo.

5. La autoridad estimula
De la gente el interés
Por leer literatura.
Mas, producen calentura
los que leen al revés.

6. Llegar a la paridad
De los sexos en fortunas
Es una bella equidad
Siempre y cuando la igualdad
No nos vacíe las cunas.

7. El consumo da promesas
Ciertas a la economía.
Mas, yo nunca, ni por esas,
Para cortar compraría
Las tijeras siamesas.

8. En historia de ficción
Huye de su sombra un hombre.
Acaso no nos asombre,
Si el político es felón,
Que la sombra huya del hombre.

9. La pintura de Picasso
Dice bastarse en razones.
Si la nariz es un vaso,
Cubo imperfecto si acaso,
La muestra en tres dimensiones.

10. Ionesco y todo su bando
Son de humor absurdo el alba,
Y así en "La cantante calva"
Dice un actor impostando:
"La diva se está peinando".

11. Allá en el renacimiento
Saber de todo era fino.
Hoy con gran atrevimiento
Los "expertos" del momento
Saben todo de un comino.

12. ¿Conservación del entorno?
Es ambición progresista.
Aún así el ecologista
Perfila en su tosco torno
Su pasión maximalista.

13. Mairena oyó a un entusiasta
Esta pregunta muy clara:
¿No juzgará al de mi casta,
Con solo verle la cara?
- Convérsela al padre, basta.

14. No supone sacrificio
Ni es de la moral el fruto,
Pero en cuanto a su ejercicio
La hipocresía es tributo
Que a la virtud rinde el vicio.

15. ¡Nunca hubo tanta droga!
Lo pregona hasta el taxista.
¿Pero porqué a simple vista
La blanda ley se deroga
Solo al pobre tabaquista?

16. Tras Suiza en la montaña,
Tras Francia en bosques y pinos,
Tras Finlandia viene España
En lagos con que restaña
La sed de los peregrinos.

17. ¿Quién plantó bosques y pinos?
¿Quién esos lagos llenó?
Responde, pregunto yo:
¿De que cenizos destinos
El embalse nos salvó?

18. Si son galgos o podencos
Discute liebre insensata.
Para no meter la pata
Procurad no ser zopencos:
Trasvasad agua a la mata.

19. Si Quevedo es conceptista
Y critica al culterano,
Andaluz y castellano
Se dan a veces la mano,
Mas, sin perderse de vista.

20. ¡Malhaya mi mala estrella!
Desde el "imperio del mal"
Secuestran a la doncella
Y maltratan a la bella,
pero España es inmortal.

(El Bardo Ibérico)     ÍNDICE

REDONDILLAS DEL ADOBE

Dedicadas a León Felipe, poeta zamorano que cantó a los cantos rodados:

Como tú que no has servido
Para ser ni piedra
De una lonja,
Ni piedra de una audiencia
Ni piedra de un palacio,
Ni piedra de una iglesia.

1. Barro y paja en la talegaADOBES
De la arcilla de los campos
Y el agua de los barrancos
Hace adobes en la Vega.

2. O adobes terracampinos
Para trazar palomares,
Entre negros negrillares,MONUMENTO AL ADOBE
Cuando asaban palominos.

3. Se segaba con guadaña,
Se regaba con la noria,
Aún retiene la memoria
El madroño y la cabaña.

4. O incluso aquel cigüeñal,
Que era artefacto zancudo
Y echaba por un embudo
El agua del manantial.

5. Laguna de las bodegas,
Rebosante en primavera
Y allí una hermosa pradera
Para descanso en las bregas.

6. Paja que el burro trajera
Y el barro de la laguna
Pisaban todos a una
Y alisaban la adobera.

7. Después el sol los secaba,
Como fragua de Vulcano
Y se apilaban a mano
Cuando el astro declinaba.

8. Es el adobe un invento
De los antiguos sumerios,
Y no encierra otros misterios,
Que del barro hacer cemento.

9. Los israelitas, legión,
Los amasaban sin ganas,
Cuando en Gosen llovían ranas,
Los magos del Faraón.

10. Éste les quita la paja,
Pero siguió la exigencia
De buscarla con paciencia
Y el número no rebaja.

11. “¡Deja ir a nuestra gente!”,
Urgió el caudillo Moisés
Y paró Yavé al través
El agua de la corriente.

12. Siguen columna de nube
O por la noche de fuego
Y el pueblo olvida su ruego
Cuando a la montaña sube.

13. Mejor el barro del cerro
Que mancharse en los lagares
Con la grasa de olivares
Y luego untar al becerro.

14. Ya no llegaba del pote
El olor a sus narices
Y llovió Dios codornices
Y cayó de pan un lote.

15. Con adobe y con tapial
Construyeron sus moradas
Y con tejas coloradas
Puestas sobre el carrizal.

16. La piedra no era asequible
Salvo para hacer el templo,
Y el barro sirve de ejemplo
De ese ocre inconfundible.

17. Así astures y vacceos
Poblaron esta región,
Con esta decoración
De pardos sin más rodeos.

18. De España, esta noble tierra
A California llevó
La técnica, que copió
El gran Junípero Serra.

19. Y así en la Misión Dolores,
Que es cuna de San Francisco,
Construyó misión y aprisco
Y plantó árboles y flores.

20. En ciudad de Santa Fe,
En los hoteles de lujo
El adobe se introdujo
Hoy, con su color café.

21. Si es de tierra roja Adán
Y de una costilla Eva,
De tapial la casa nueva,
Tierra son, tierra serán.

22. Y ahora aquí en Villaquejida,
En semana cultural,
Se amasa otro barrizal
Y al adobe se da vida.

23. Si Trajano sin rival
En piedra grabó su gloria,
Quede aquí feliz memoria
En este adobe triunfal.

24. La piedra leonfelipina
Se recuerda de esta guisa
Y se mancha la camisa
Y se bebe en la cantina.

25. Si salió arrugado o terso
Válgame Santo Toribio,
Que presto está ya el convivio
Y aquí terminó mi verso.

(El Bardo Ibérico)    
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SANTICOS DE LEÓN

Homenaje a la "cuaderna vía" del "mester de clerecía".
Espero que "valga el vaso de bon vino".

1. Santicos de León, sacra legión protectora
Moráis en nuestra tierra y sois de la Señora
Patrona de la Vega, alegra compañía
Por Cristo bendecida y por Santa María.

Primero fue de todos el centurión romano,
Valiente San Marcelo, legionario cristiano.
De Santa Nonia esposo y de Cristo guerrero,
Padre de doce santos, testigo fue el primero.

Tánger en Mauritania le dio la palma santa,
Córdoba a sus tres hijos coronó con la planta:
Lupercio, Claudio y Victórico, al César Diocleciano
Negaron el incienso, de Cristo soberano.

La sangre de los mártires, semilla es de cristianos,
El claustro de San Claudio cenobio fue de hermanos,
Hijos de San Benito, fundaron monasterio,
Y fue Vicente abad, pasado por los fierros.

Algunos monjes negros, por miedo al arriano,
Huyeron a los montes del martirio cristiano.
San Ramiro y los doce resistieron derechos
Al acero suevo que atravesó sus pechos,
Cantando a coro todos el Credo de Nicea,
Al que Osio de Córdoba hiciera de albacea.

Con cuatro obispos santos la silla bendecida
Por San Froilán lucense, la sede esclarecida,
Igualan sus virtudes, Toribio en Santillana
Y aquel otro Toribio, en la ciudad astorgana.

2. En "Tebaida Leonesa", los monjes florecieron
Rosendo y San Genadio, que obispos luego fueron.
San Froilán y Atilano, están en la memoria:
Monasterio del Esla, y antes de allí en Valdorria.

Facundo y Primitivo, patronos de Sahagún,
Protegen a la villa y gentes del común.
Aquel real cenobio, panteón alfonsino,
Fue ayer cuna de santos, al borde del Camino.

Beato Juan de España, amigo de San Bruno
Y de Juan de Sahagún, apóstol salmantino.
Santa Teresa reina y San Fernando rey
practican sus virtudes al mando de su grey.

Refugio de mozárabes es de león la corte,
San Miguel de Escalada será siempre su norte.
Vesania sarracena, presta a la razia aún
Sacrifica a los mártires de Córdoba y Sahagún.

En San Miguel, Gonzalo predica la humildad
Y allá en Peñacorada, Guillermo santidad.
Arriba en la montaña Mogrovejo se asoma
Patria de Juan de Prado, que rumbo a África toma,
En busca del martirio, allá por Mazagán
De la pasión un lirio, ofrecimiento harán.

Toribio Mogrovejo, no nace en la montaña,
Pues vio en Villaquejida la luz pura de España.
Aplicado estudiante de leyes por igual
Coimbra y Salamanca, en ambas colegial.

Estando ya en Granada se fija en él el Rey
Para sede de Lima, pastor de aquella grey.
Virtudes no le faltan, aunque solo es seglar,
Le imponen uno a uno el orden secular.

3. Apóstol de las indias, patrono del Perú
Mentor de Santa Rosa, eres Toribio tú.
Y si Mayorga quiere, disputar tu nación
Después de todo puede, pues también es León.

Con la Misión de Oriente, de Francisco Javier
Se planta nueva viña que aguarda florecer.
Por otra senda marchan cientos de misioneros
Por México y Manila arriban los primeros.

Uno de aquellos frailes, Antonio de León,
Encontrará el martirio en tierras de Japón.
No todos fueron santos, así reconocidos
Pero si muchos frailes en ciencia esclarecidos.

Baste dejar constancia y aquí tener presente.
Bernardino Sahagún, Toribio Benavente.
Falta Santo Martino, Lucas de Tuy revela,
Que fue a Jerusalén con Benjamín Tudela.

Santiago, Oviedo, Roma, en Francia San Dionisio
Cantorbery (Inglaterra) e Irlanda, San Patricio.
Ayer no mas sería, República convulsa:
Odio y resentimiento, de ahí nuestra repulsa.

Fray Wifrido Zapico, hermano lasalliano,
De Cifuentes de Rueda pasó al mundo asturiano.
A niños de mineros enseña la lección,
Cuando de pronto llega milicia de Turón.

Que siete vidas siega, hija de la impiedad.
Hoy está en los altares, en flor de santidad.
Pido al noble Prudencio pulse mi pobre lira,
Invoco en mi plegaria al cielo que nos mira.

Y dedico a Gonzalo de Berceo poeta
De estos mis santicos la leve silueta.

(El Bardo Ibérico)    ÍNDICE

LOS CISNES DE RUBÉN 

“ Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda
 Espíritus fraternos, luminosas almas ¡salve! ” 
Rubén Darío: Salutación del optimista.

Al excelso poeta que de América vino
Cantaré en leves versos, mensajero divino,
Admirable rapsoda, robador de la lira
Al mismísimo Apolo, que arrobado te mira.

Tú llevaste una vida de poeta bohemio,
Mas ignara Academia te negaba su premio.
Pero luces egregio con tus flautas de Arcadia
Y tu agreste siringa, tamboril y fanfarria.

Celebrando a la alondra y al gentil ruiseñor,
Enlazabas guirnaldas de racimos en flor
En la sien de Verlaine ya en su edad otoñal
Y sonaban las trompas de tu Marcha Triunfal.

Te llamaron maestro de moderna canción
Unamuno, Machado, Azorín, Juan Ramón.
Tú cantabas a América, la del Sur y del Centro,
Tú cantabas a España, era un dulce lamento.

Pero tu estro poético es de estilo francés
Con perfuma a violeta bajo enhiesto ciprés.
De París la poética  era entonces simbólica,
Difundirla entre hispanos tu misión hiperbólica.

De tus largos periplos nos dejaron constancia
Las revistas de América, de España y de Francia.
Mil empresas surgieron de tu ingrávida pluma
Pero fuiste de liras el compendio y la suma.

Celebraste a Cervantes, contra el Turco en Lepanto,
Escribiste de Arauco noble y épico canto,
Los Motivos del Lobo, y la flor de alhelí,
Los suspiros de fresa, la boquita  rubí,

Y a los céfiros blandos, a la flor de Citeres,
A centauros y faunos, y amapolas de Ceres,
A los cisnes del lago, a los mares de luz,
Alos lirios del valle, a las perlas de Ormuz.

A las gemas de Oriente, a las flores de lis,
Los jacintos bermejos, a Francisco de Asís.
A los cisnes de Leda, a los trajes de tul,
A los guantes de seda y al príncipe azul.

De ninfas y sátiros describiste la lid,
La bondad del guerrero, en las Cosas del Cid.
Los jazmines de Persia los blasones de azur
Los nelumbos del Norte y las rosas del Sur.

Pero si hoy me dirijo a ti noble Rubén
No es por acto reflejo o por mero desdén,
Es porque eras, dijiste en tu bella canción,
Un cachorro indomable del ibero león.

Mira tú nuevo Fabio la ruina de España
Esas Ávila y Calpe demoler la cizaña.
Mira su blanco muro, desgarrado su paño
La morisma de antaño la morralla de hogaño.

De Santiago la tierra de Teresa heredad
Renegaron hoy muchos, nueva gentilidad.
Ya no quedan Rodrigos ni Alfonsos ni Nuños
En los áridos campos de mustios terruños.

Llora musa campestre en la fuente encalada
De la gran Isabela la España humillada.
Al ibero león ¡ay! desdentado y tullido
Sin cachorros, estéril, temeroso y dormido.

Conspirando  contra ella traban lid desigual
Pantagrueles mediáticos, perfidia oriental
Y córvidos negros  de infamante cantón
Que de ruin aldehuela  hacen una nación.

A la “garza morena” ¿te acordabas  Rubén?
Lobos nórdicos cercan con horrible desdén
Y quien hoy debería ser su  gran paladín
La erizada carlanca quita al bravo mastín.

¿Qué dicen los cisnes de hondos lagos azules
Que esos interrogantes dibujaban gandules?
¿Volverá la grandeza, tornarán a tus pies
Gerifaltes de antaño, hablaremos inglés?

En contadas escuelas tus estrofas se oirán
¿Cuántos adolescentes a tu Dios rezarán?
Hay que ser optimista  de la pléyade hispana,
De la raza latina  y la Iglesia romana.

Queda en paz bardo augusto de sublime canción
Bajo el cuerpo robusto de marmóreo león
Y en tu fiel Nicaragua que arrullara tu cuna
Pide a Dios por tu España  y que tenga fortuna.   

(El Bardo Ibérico)   ÍNDICE

OFICIOS DE ANTAÑO

(Sonetos “fechos al itálico modo” )
“En los nidos de antaño no hay pájaros hogaño”.
( Miguel de Cervantes)

I
Si cerrando los ojos recordara
Las artes rústicas de tiempos idos,
Vería los tizones encendidos
Que Miguel el herrero allí avivara.
La pieza al rojo, a la tenaza junto,
Sobre el yunque un reguero de centellas,
La reja un chorro cegador de estrellas,
Mazo y martillo de golpear a punto.
Frente a la fragua una caballería
Tascaba el freno y por fin calzaba
Férrea sandalia, que veloz batía
El duro campo mientras galopaba
O al lento trote, por la pradería,
Entre las margaritas regresaba.
II
Del río en un recodo en la alameda
El agua represada allá en lo alto,
Caía desviada en bronco salto,
Sobre amplias palas que movían la rueda.
Blanca, la harina iba al panadero,
Rubio, el salvado a otros comensales,
Pan, alimento común a los mortales,
Maquila dada a Julio el molinero.
Antes que el gallo cante y la coruja
Fin ponga a su algarada a los ratones,
Amasa Angelín en hora bruja
Pan candeal, que es, por mil razones,
El pan que España con amor estruja
Y escucha de Molina las canciones.
III
Frescas mañanas de un otoño de oro
Esperando el vapor para Inglaterra,
Antes de ir a la milicia en tierra
Veía yo hacer cubas a Teodoro.
Él y Juan hacían del tonelero
El noble arte de encajar las duelas.
Punto, según destacan las escuelas,
Donde el círculo es el ojo del cubero.
No lejos de las cubas el cestero
Paulino, mimbres colocaba tiernas
Para cestos, que henchiría, placentero,
Vendimiador de las cansadas piernas;
Racimos que desangra el vinatero,
Dulce mosto en lóbregas cisternas.
IV
Barba cerrada gastaba el labrador
Bajo la boina en día de entresemana,
El sábado, afilaba en la badana
La navaja el barbero rapador.
Era Teodoro maestro en la rasura
Como era Nino diestro carnicero;
Carne de falda pedía aquel puchero
Y los rellenos, que eran gloria pura.
Partió el primero, se quedó el segundo,
Duro dilema aquel de los sesenta:
Quedarse o alejarse de este mundo.
Había razones que tener en cuenta:
Todo cambiaba, nada era rotundo
¿Pudo alguien vivir aquí de renta?
V
Cuando el rosado resplandor proclama
El despuntar del sol tras la colina,
Con roncos sones el vaquero llama
La res al prado que tras él camina.
Es Modesto, el corneta que soplando
Hondos registros a los vientos lanza;
Matilde “la Cuca” no le alcanza
Con su atambor de principiar el bando:
“Hoy hay sardinas. Grandes como vacas.”
Y arrastra por el suelo su pie yerto
Y a casa va sin grandes alharacas.
Hoy el tamborilero está ya muerto
Besana es la pradera para urracas
Y las vacas escuchan un concierto.
VI
Botas de clavos calza el caminero,
Chispas despiden sobre el pedernal.
Bajo la luz de un cielo azul acero
Alegra su tarea algún zorzal.
Descansa la chaqueta de Heliodoro
En tosca piedra de cómputo miliar.
Botas katiuskas calza con decoro,
Enrique, el adobero del lugar.
Piedras entresacadas de una en una
Pica el picapedrero con firmeza,
Paja y barro en el juncal de la laguna
Sirven a uno y otro con certeza:
Calzadas y mansiones, no hay ninguna
Que no fuera construida con destreza.
VII
Una de las estampas antañonas
Era ver a los pescadores en el río,
Calo y Lucas, mediado ya el estío,
Llenar las redes de bogas juguetonas.
Lucas era pescador y pescadero
De chicharros y jureles entre helechos,
Neo, con varales muy derechos,
Fue el último en faenas de barquero.
Alfio Rodríguez vendía las capturas
Del pueblo a varias leguas de distancia.
Antaño arreaba a las anchuras,
Apenas rebasada ya la infancia,
Oscuros guajolotes de uñas duras
Que la rueda hacían con prestancia.
VIII
Cansado de Antonio jornalero
Puso Mauricio granja de polluelos
Y casita, construida con esmero,
Levantó entre manzanos y ciruelos.
Criaba palominos y otras aves:
Ocas, curros y faisanes de colores.
Era su huerta vergel lleno de flores,
Su dulce aroma esparciendo suaves.
Recuerdo un pato a la naranja, fue
Manjar de Nochevieja delicado,
Que “desde Francia”, según yo le escuché,
“Vino en coche, de Giño a su cuidado”.
¿Cómo de Francia? Del arca de Noé
Parecía el palmípedo sacado.
IX
Maruja y Teodoro regentaban
Un estanco en la calle de las Eras
Cada jueves de Valencia allí llegaban
Las sacas de tabaco, tempraneras.
Cuarterón y el librito de papel,
Petaca y chisquero en el bolsillo,
Mas caldo de Ideales, negro él,
Y Celtas y Ducados en pitillo.
Pacientes Dominica y Primitiva
Pastoreaban los curros hasta el río
Y de allí al llegar la luz esquiva
Del poniente sol tras el plantío.
¿Qué se hizo de aquella gansada altiva
Que graznaba y tirábase al gentío?
X
Tres generaciones de Riveras
En el gran arte de los carpinteros.
Antonio, de indóciles maderas
Hacía ondulados lavaderos.
Foño arreaba piaras de cochinos,
Mas, de uvas y cosechas del contorno
Va Félix “Patizamba” siempre en torno,
Chuzo de guarda, allá por los caminos.
Hubo también aquí posada un día
En la que pernoctaba algún viajero.
Olegario Morán hacer sabía
Amplio casón, que fue el mesón primero.
En casa de Eloína luego haría
Honor al nombre que está en el callejero.
XI
Campana del lugar doblando a muerto,
El féretro delante del altar,
Los fieles procedían a enterrar
En el camposanto el cuerpo yerto.
La cruz el fúnebre cortejo abría
Y Aniceto el sacristán y el cura
Salmodias entonaban con hondura
Y el “Dies irae” en oración se oía.
Latines aprendía el monaguillo
Para ayudar en el altar cristiano.
Los versos parecían al chiquillo
Impenetrable y misterioso arcano,
Hasta que quiso hacerlo más sencillo
Concilio congregado en Vaticano.
XII
De los demás oficios antañones
Vaga reseña en el lugar tenemos,
Pasaron ya numerosas estaciones
Y pocos son los datos que sabemos.
Carros hizo el abuelo de Tomás
Y zapatos el de Pepe “el zapatero”,
Espigadores, un remolachero
Y en el monte algún carbonero más.
Labores que ya en tiempos de Virgilio
Eran inspiración de los poetas:
De la Arcadia cantar rústico idilio.
Vidas fueron en todo muy discretas
Sin grandes profesiones de evangelio;
Éste es el fin de las humanas metas.

El Bardo Ibérico  
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SEGUIDILLA DE LA ERA

Del cuatro al diez de Agosto,
Por San Lorenzo.
Se esperaba buen tiempo
Desde el comienzo.

Siega de la cebada,
Matalascabras,
Con hoces y guadañas,
Y al fin la parva.

Acuden los Bernardos
Con maestría.
Era doble mañana,
se hizo en un día.

Con mimbrecitos blancos
Entrelazados,
Se aprende a hacer los cestos
Bien orientados.

Ha llegado el gran día
De ver el trillo
Tirado por caballos.
¡Qué trotecillo!

Tinglado de la farsa
De los Quintero.
El habla era de abuela
Que hace de abuelo.

Tomado el escabeche
Y hecha la parva,
Comienza el aguacero:
¡Como descarga!.

Don Feliciano, el alma
De la Cultura,
Tiene en Alberto Charro
Foto segura.

Al son de la dulzaina
Y el tamboril,
Bailan mozos y mozas
Joticas mil.

La lluvia que no escampa,
Suelo mojado,
Retrasa de las quilmas
El envasado.

A este paso, seguro
Que la tardanza
Hará que llegue el Cristo,
Y queden las granzas.

Oh, Virgen de la Vega,
Nuestra Señora.
Al Cristo y San Roquico
El pueblo implora.

Más pangordas y juegos,
Don Feliciano.
Más festejos y fuegos
Y mas romanos.

(El bardo Ibérico)    ÍNDICE

VILLANELLA DEL AGUA DEL RÍO

De San Glorio entre la braña
Es humilde fuentecilla,
Agua que los campos baña.

Riaño y Porma en montaña,
Son espejuelos del sol,
Agua que los campos baña.

Entre el lirio y la espadaña
Monasterio de Gradefes,
Agua que los campos baña.

Ve del mayo la cucaña
En Mansilla de las Mulas,
Agua que los campos baña.

Castillo de los Acuña
Hoy Valencia de Don Juan,
Agua que los campos baña.

Luego a la vista se extraña
En la vega de Toral,
Agua que los campos baña.

Del río la gran aceña
Allá por Villaquejida,
Agua que los campos baña.

¡Qué hermosa la pesca a caña
En puente de Villafer!
Agua que los campos baña.

La virgen su ermita enseña
En Cimanes de la Vega,
Agua que los campos baña.

Y por la verde campiña
De la condal Benavente,
Agua que los campos baña.

Discurre plácida y sueña
Entre Bretó y Bretocino,
Agua que los campos baña.

Se embalsa en su loco empeño
Ricobayo y Villalcampo,
Agua que los campos baña.

Y entre el trigo y la cizaña
Tras la cerca de Zamora
Del Duero al fin se enamora,
Agua que los campos baña.

(El bardo Ibérico)   ÍNDICE

 
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