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Juancho, es
un lagarto ocelado macho, de los muchos que hay en la Península
Ibérica, que vino a parar a mis manos, un día de verano, mientras
daba una vuelta por el campo con mi moto. El lagarto ocelado es
una especie autóctona protegida, y por ello, su caza o muerte
está penada por la ley, y aunque yo lo sabía, decidí mantenerlo
en cautividad, ya que estaba herido de una pata, posiblemente
como consecuencia de alguna pelea con otro macho. Juancho, pasó
el verano en un terrario acondicionado para sus necesidades, y
una vez curado y bien alimentado, fué soltado de nuevo con el
fín de que hivernase.
Con
Berny, mi iguana, se llevó bastante bien, de hecho nunca se
agredieron.. Siempre que los juntaba, se inspeccionaban el uno
al otro y simplemente se aceptaban y pasan olímpicamente el uno
del otro, como si ambos se conocieran de toda la vida.
Muchos lagartos
ocelados mueren víctimas de agricultores y cazadores, quienes
los matan por el simple placer de hacerlo, alegando que son perjudiciales
para sus cosechas, e incluso peligrosos por su mordedura (muchos
afirman que son capaces de morder una azada y marcarla con sus
dientes... mentiras).
En algunas
áreas el lagarto ocelado es consumido casi como esquisitez gastronómica,
e incluso en determinadas zonas es usado para la elaboración de
"licor de lagarto", macerado con orujo. Por otra parte,
los cazadores acusan al lagarto ocelado de diezmar las poblaciones
de piezas cinegéticas como las codornices como las codornices
y las perdices, aunque su incidencia no es tan importante como
se pretende.
Aquí
podéis ver algunas fotos de Juancho.
Con el fin
de que este reptil sea más conocido por la gente, pasaré a hablarles
más a fondo sobre él:
Lagarto
ocelado
Lacerta
lepida, Daudin 1802.
Descripción:
Es el lagarto
más grande de la Península pues llega a alcanzar los 260mm de
longitud cabeza-cuerpo. Cabeza prominente y alta; aspecto general
robusto, con el tronco más bien cilíndrico, con fuertes patas
y con 58-88 escamas dorsales redondeadas. Entre 27 y 36 filas
de escamas ventrales. La cola es muy larga, hasta dos veces la
longitud del cuerpo, posee el mimo color que el dorso y tiene
las escamas rectangulares con una marcada quilla.
Dorso verde
a marillento con jaspeado oscuro. En los flancos presenta tres
o cuatro filas de manchas azules u "ocelos", a veces
rodeadas de negro y, en general, dispuestas sobre un fondo verde,
amarillento o grisáceo; algunos ejemplares poseen una tonalidad
más apagada en la parte anterior del cuerpo. La cola mantiene
el mismo color general que el dorso, excepto cuando está regenerada:
en tal caso, adquiere una tonalidad parta y uniforme. La zona
ventral posee un color generalmente blanco uniforme o de un amarillo
tenue, sin manchas.
Dimorfismo
sexual:
La cabeza
de los machos es considerablemente más ancha, mientras que las
hembras tienen un cuerpo algo más estilizado y un colorido menos
vistoso, sin los ocelos laterales tan marcados o en menor número.
Los machos, presentan, además, poros femorales muy desarrollados
en la época de reproducción.
Descripción
del juvenil:
Los recién
nacidos miden alrededor de 40-45mm de longitud cabeza-cuerpo y
60-70mm de longitud de cola, con un peso que puede oscilar entre
1.8 y 2.2 g. Los individuos juveniles son muy llamativos y presentan
una docena de filas de ocelos amarillentos bordeados de oscuro
sobre un fondo grisáceo, pardo o verdoso. El bordeado oscuro de
los ocelos contiguos suele fusionarse. A medida que el individuo
crece, los ocelos más laterales se tornan azulados y los dorsales
se difuminan progresivamente hasta formar el reticulado propio
de los adultos. Tanto las patas como la cola pueden presentar
también los ocelos amarillentos.
Distribución:
El lagarto
ocelado viven en la Península Ibérica y en el tercio sur de Francia,
y alcanza el sector noroccidental de Italia. Se distribuye uniformemente
a lo largo de la Península, a excepción d euna estrecha franja
cantábrica y de los archipiélagos Balear y Canario. Existen poblaciones
insulares en las islas Berlengas (Portugal), Sálvora (La Coruña),
Arosa, Cortegada, Monteagudo-Faro, Ons, San Martín Toja Grande
(Pontevedra), l'Olla, Mitjana y Tabarca (Alicante) y Palomas (Murcia).

Variaciones
geográficas:
Existen dos
razas geográficas diferenciadas. En el sector suroriental de la
Península, los lagartos son grandes, con la cabeza puntiaguda
y menor número de escamas ventrales, y se denominan Lacerta lepida
nevadensis. Juancho, pertenece a esta variante. Su tonalidad general
es más apagada, grisácea y con los ocelos poco destacados; carecen
de escamas negras, y el número de huevos por puesta es menor,
aunque pueden tener más de una al año y los huevos son de mayor
tamaño. La forma típica, Lacerta lepida lepida, ocupa el resto
del área de distribución. Se han descrito otras dos variaciones,
aunque su validez como formas genéticamente diferentes no está
totalmente demostrada: la primera se encuentra en el litoral atlántico
gallego, y la otra en la isla de Sálvora; esta útlima se caracteriza
por poseer un mayor número de dientes y menor cantidad de poros
femorales.
Especies
similares:
Por su tamaño
y por la presencia de ocelos laterales, los adultos son totalmente
inconfundibles respecto a cualquier otra especie ibérica; los
juveniles son fáciles de distinguir por su llamativo diseño de
ocelos por su robusta cabeza.
Hábitat:
Juancho, vive
en un terrario de cristal de 85 x 40 x 50 cms, de abertura superior.
El terrario está equipado con una bombilla de 100/60 w tipo spot,
situada en el lateral derecho, sobre una rama de reposo. Como
iluminación dispone de un tuvo UVA/B de 18 w Sylvania Profesional.
La humedad relativa suele ser baja, basta con la que le proporciona
el recipiente donde bebe. El sustrato es de corteza de pino finamente
troceada, y también dispone de un refugio, ya que le gusta estar
escondido parte del día.
Con respecto
al hábitat del lagarto ocelado en estado salvaje, es bastante
obicuo, ya que aparece desde el nivel del mar hasta los 2100 metros
de altitud. Aunque ocupa sobre todo formaciones de matorral y
bosque mediterráneo con áreas despejadas, también alcanza zonas
periurbanas y tierras de cultivo. Prefiere lugares con abundancia
de refugios en forma de acúmulos de piedra, muros, canchales o
arbustos espesos, se le suele ver soleándose en los márgenes de
las carreteras o sobre el asfalto. Por el contrario, evita los
lugares muy húmedos y umbríos, las laderas poco soleadas y el
bosque o matorral excesivamente denso.
Biología:
Suelen atravesar
por un período de hibernación incluso en las áreas más cálidas
del territorio. En los meses de verano, permanecen inactivos en
las horas centrales del día pero pueden mostrarse activos de noche.
Su temperatura corporal de actividad está comprendida entre los
21ºC y los 35ºC. Utilizan como refugio madrigueras excavadas por
ellos mismos o por otros animales, o bien oquedades naturales.
Los adultos
están activos entre marzo y octubre; la época de reproducción
se adelanta, en las áreas más meridionales, incluso asta el mes
de febrero. A lo largo de la primavera los machos se hacen más
territoriales, de modo que los posibles competidores son expulsados
violentamente mediante acoso y persecución, e incluso a mordiscos.
Cuando una hembra entra en su territorio, los machos muestran
un cortejo simple: la persiguen dándole mordiscos sobre todo en
la parte trasera del cuerpo; después, según parece, le olfatean
la cloaca para verificar su estado receptivo, y finalmente la
bloquean para evitar su huida. Entonces se produce la cópula.
Entre 71 y 102 días después, la hembra pone de 5 a 22 huevos blancos
de 13 mm de anchura por 19 mm de longitud que son enterrados bajo
piedras, troncos, hojarasca o en la tierra suelta, para garantizar
un cierto grado de humedad. Las hembras pueden realizar varias
puestas al año, aunque con menos huevos, en las áreas más secas.
La incubación dura entre dos y tres meses. A partir del tercer
año, cuando han triplicado su tamaño corporal, los individuos
adquieren la madurez sexual. Aunque en cautividad, los lagartos
alcanzan una longevidad de hasta 20 años, es de suponer que en
libertad no llegan a esa edad.
Pueden trepar
a los árboles en su huida o para capturar pollos o huevos de aves.
Su dieta está basada en insectos, sobre todo escarabajos, mariposas,
himenópteros, caracoles y babosas. También depreda sobre otros
reptiles, como lagartijas, salamanquesas, culebrilla ciega, culebras
de agua, incluso jóvenes de su especie, sapo de escuelas, pequeños
mamíferos, así como huevos y pollos de aves. Por último consume
frutos y restos de vegetales en las localidades más áridas.
La alimentación
de Juancho es la siguiente: En primavera y verano, cuando los
insectos son más abundantes, suelo cazarle saltamontes, escarabajos,
mantis religiosas, salamanquesas, lagartijas, ratones, etc...
Durante el invierno, cuando la disponibilidad de alimentos es
menor, lo alimento a base de carne (lo acostumbré previamente
a ello), principalmente tiras de pechuga de pollo, lomo y corazón
de vaca no muy grandes. También le he dado en ocasiones nísperos,
ciruelos, y alguna otra fruta. Dependiendo de la cantidad de alimento,
lo suelo alimentar cada 3 días. Una vez por semana, espolvoreo
el alimento con calcio.
Se ha citado
como presa habitual de numerosas aves rapaces, como las águilas
calzada, culebrera, perdicera, real e imperial, los aguiluchos
lagunero y cenizo, el azor y el cernícalo primilla, el elanio
azul, el halcón abejero, los milanos negro y real, el ratonero
común, el alimoche, el buitre negro, el quebrantahuesos, el búho
real, el cárabo la lechuza; además, es presa de otras aves, como
las cigüeñas, la garceta común y la pagaza piconegra. Entre los
mamíferos, sus principales enemigos son las garduña, el lince,
el meloncillo y el turón. También se ve acosado por la culebra
bastarda, de escalera y lisa meridional. Los lagartos juveniles
son consumidos por alcaudones, córvidos, culebras, otros lagartos,
el camaleón común y otros muchos depredadores.
El lagarto
ocelado es muy desconfiado y huye a la menor señal de peligro.
Cuando se ve acosado por un depredador o por el hombre, adopta
una postura defensiva característica: abre mucho la boca y resopla
hasta producir un sonido característico intimidatorio. En casos
extremos, puede incluso lanzarse contra el agresor.
Estado
de sus poblaciones:
Antaño era
un lagarto muy frecuente, pero la persecución de que ha sido objeto
desde tiempos inmemoriales lo ha hecho sólo localmente común.
En muchas zonas de la Península, en particular en las áreas más
áridas y en algunas zonas del norte, se ha convertido en una especie
escasa.
"Parte
de la información aquí escrita ha sido extraída del libro: Anfibios
y
Reptiles de la Península Ibérica, Baleares y Canarias. Editorial
Planeta-Geo Planeta, S.A. 1999. ISBN 84-08-02750-6"
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