Vobiskum iba a dedicar este homenaje a las víctimas iraquíes. Muertos, civiles y militares, destrozados por los misiles y bombas de británicos y norteamericanos. Ciudades arrasadas. Destrucción de un país con el pretexto de su liberación.
Los soldados norteamericanos y británicos que han apretado los botones para lanzar misiles y bombas. Los soldados que han disparado sus armas contra un ejército machacado a diario desde 1991. Un ejército mal armado y desmoralizado al que la Administración Bush declaró "enemigo para la paz" (Pero, ¡Sr. Bush y cómplices!: una encuesta europea ha mostrado que el 85% de los ciudadanos de este "viejo" Continente es a los Estados Unidos a quienes vemos como el principal enemigo para la paz mundial). Los soldados americanos y británicos, decíamos, son los obligados a actuar como verdugos ejecutores de la política de rapiña de las empresas fabricantes de armamento y extractoras de petóleo, a quienes la Aministración Bush representa.
Y, entonces ¿a qué viene este recuerdo a uno de ellos, a Kendall Watersbey y a un civil, Nick Berg?
La TV nos ha mostrado el dolor de sus familias y nos ha permitido escuchar las palabras de sus padres. Palabras que, seguramente, no habrán gustado a ese 80% de norteamericanos que se consideran patriotas por apoyar la agresión contra los países que se resisten a ser dominados política, económica y culturalmente por los Estados Unidos:
- "President Bush you have taken away my only son" (palabras del padre de Kendall Watersbey).
Sr. Watersbey. Familia Watersbey: Vobiskum se ha sentido muy junto a ustedes al oir esas palabras. Y con Uds, Sres Berg.
Son ustedes unas familias que ha perdido a unos seres muy queridos. Los han perdido en una guerra y, posterior ocupación, cuyos objetivos han sido y son hacerse con el petróleo de un país antes próspero y en evolución pero que, desde las intervenciones de Estados Unidos (1ª Guerra del Golfo, periodo 1991-2003 y, actualmente, 2ª Guerra) se ha convertido en un territorio destruido, pobre, desnutrido, enfermo, sin esperanza y sin posibilidades de defensa frente a quienes , realmente, poseen armas de destrucción masiva: Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, ...
Probablemente los iraquíes puedan enfrentarse a los soldados británicos y norteamericanos. Probablemente muchos Kendall Watersbey caerán muertos, con sus pesados y sofísticados equipos de guerra, alcanzados por las balas de los anticuados fusiles iraquíes o por misiles de corto alcance y menor precisión, incomparablemente inferiores en tecnología a la norteamericana. Probalemente otros civiles occidentales mueran como consecuencia del odio que la intervención, destrucción y ocupación britanico-norteamericana, han ocasionado.
Estos soldados americanos y británicos, estos Kendall Watersbey, han ampliado el sufrimiento que ya padecía el pueblo iraquí desde la 1ª Guerra del Golfo pero, con sus muertes, han dejado a sus propias familias sumidas en el dolor. Por otra parte, civiles dispuestos a aportar todo su esfuerzo para mejorar las conndiciones actuales de vida en Irak serán vistos por la población local como amigos de quienes han matado a sus familias y destruido sus casas, escuelas, hospitales, ...
Muchos señores Watersbey y Berg perderán a sus hijos, ayer unos niños con los que jugaban, hoy unos jóvenes llenos de ilusión a los que las empresas americanas del armamento y del petróleo han enviado a -o metido en medio de- una guerra que aumentará sus beneficios, los beneficios de sus Consejos de Administración y de sus grandes accionistas.
Para que estos grandes empresarios sean más ricos, puedan disfrutar de enormes y lujosas viviendas, buenas piscinas, potentes y caros coches, comidas de elevada factura en restaurantes de lujo, etc, etc, a los Sres Watersbey y Berg les han quitado a sus únicos hijos.
Hay un 80% de norteamericanos, favorables a la guerra, que le dirán a los Watersbey que han de ser "patriotas", que han de estar orgullosos porque su hijo ha muerto por los Estados Unidos. También dirán a los Berg que es el fanatismo islámico el causante de la muerte de su ser querido. ¿No serán capaces de ver que los dos (y tantos otros) han muerto para que unos pocos norteamericanos tengan más poder del que ya tenían?
Pero los Watersbey recordarán a aquél niño y a aquél joven lleno de ilusiones, que un día fue enviado a destruir un país ya destruido y que ha vuelto a casa en una caja cubierta por una bandera que gran parte del mundo ve como símbolo de la opresión, del sufrimiento. El espíritu humanitario de Nick Berg quedará en el recuerdo de todos.
Por eso Vobiskum ha dedicado este artículo a las meorias de Kendall Watersbey y de Nick Berg porque en los jóvenes Kendall y Berg, y en el dolor de sus familias, vemos reflejados los sufrimientos de Irak y de todos los países agredidos por Estados Unidos a lo largo de sus dos siglos de historia.
En nombre del patriotismo, que oculta la rapiña de los Señores del Petróleo y de las Empresas de armamento, la familias Watersbey, Berg, y varios centenares más, han perdido a sus tan queridos hijos.
Desde España, ¡en vuestra memoria, Kendall y Berg! ¡en vuestra memoria, iraquíes, cubanos, afganos, dominicanos, vietnamitas, panameños y tantos otros pueblos agredidos por Estados Unidos!
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