Bailén (Jaén), Octubre de 2005.

Galería 43.

Una de las batallas más importantes de la historia de España. Uno de los hitos de las Guerras Napoleónicas. Por fin este año se ha comenzado a recrear esta batalla, con la vista puesta en el segundo centenario. Y nosotros estuvimos allí.

La brigada de infantería ligera española. A la izquierda, los Tiradores del Bierzo. En el centro y derecha, los Voluntarios de Aragón. La bandera que se ve es la coronela de los Voluntarios de Aragón.

A la derecha, la bandera de la localidad de Bailén, portada por un sargento del regimiento de infantería de línea de Valencia. A su izquierda, tambor del mismo regimiento. En el extremo de la izquierda, abanderado de los Voluntarios de Madrid. A la derecha del primer abanderado, una miliciana local, armada con un naranjero. Puede verse en esta foto que hubo bastante público viendo el acto.

Lista para ser revistada, la brigada de infantería de línea española. A la izquierda, con divisa azul cielo, el regimiento de Valencia. A la derecha, los Voluntarios de Madrid.

Dotación de artillería española, del 4º regimiento, con su bandera coronela. Junto a ellos puede verse la casaca blanca del "general Castaños", así como a su escolta de húsares del regimiento de Iberia.

A la izquierda, con divisa verde, el 3er regimiento de infantería de línea francesa. A la derecha, con divisa azul, el 2º regimiento de infantería de línea holandesa. Detrás de ellos, granaderos de la Guardia Imperial.

Los granaderos de la Guardia, en primera línea del combate.

Recreadores británicos ataviados como milicia honrada española. Detrás de ellos, a la izquierda, las Reales Guardias Walonas se reagrupan.

Durante esta recreación los Voluntarios de Madrid tuvimos el orgullo de dar la bienvenida a un nuevo compañero. Como mandan nuestras tradiciones, el nuevo compañero fue admitido con el regimiento formado para la ocasión.

Formados para saludar al nuevo Voluntario. Presencia la escena el "general Castaños".

Finalizada la breve ceremonia, ya con el nuevo Voluntario en nuestras filas, desfilamos con bandera, tambor y mando al frente.

En toda la Guerra de la Independencia la implicación del pueblo fue decisiva para la victoria final. Sin ello no hubiera podido levarse ejército tras ejército, ni hubiera podido darse manutención y atenciones a los hombres en armas. Uno de los sitios donde eso se vio más claro fue en Bailén, precisamente. Bajo el tórrido sol del mes de julio andaluz, las mujeres de Bailén arriesgaron sus vidas por dar de beber a la tropa, agobiada por el calor. Una de ellas, María Bellido, la "Culiancha", fue recompensada con una medalla por su valor. Eso es historia, no invención. Este ejemplo de generosidad, casi doscientos años después, fue repetido por los bailenenses para con nosotros. Gracias por todo.

Precisamente con la imagen de María Bellido queremos despedir este reportaje.


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