Sada (La Coruña), Agosto de 2.005.

Galería 41. Carta desde Sada.

Sada (La Coruña), 13 de agosto de 1.8...

Querida Carmen:

Ya sé que hace tiempo que no te escribo. Puedo imaginarme tu enfado por ello. No sé si servirá para calmar tu ánimo si te explico que el desorden propio de toda campaña prolongada se ha contagiado a nuestro regimiento. Ello me ha impedido escribirte antes. Además de eso, yo he experimentado cambios en mi situación. No soy ya fusilero. Como soy uno de los más veteranos y fogueados del regimiento ahora formo parte de la compañía de granaderos. Lo que conlleva mayor dedicación al entrenamiento y a la preparación para el combate. Porque lo que es mayor paga... ni un ochavo.

Por eso te escribo desde el norte, desde Sada, que es una localidad cercana a La Coruña. Aquí nos hemos concentrado varios regimientos para hacer instrucción juntos y poder perfeccionar nuestros movimientos conjuntos, que es una de las cuestiones que en el campo de batalla pueden decidir una victoria o una derrota.

Vista del campamento. Al fondo unos jinetes del regimientos de húsares de Iberia se preparan para ejercitarse. En primer plano, un infante de los Voluntarios de Madrid monta guardia a la entrada.
Los Voluntarios de Madrid haciendo instrucción con armas. La preparación no se improvisa. Tiene su precio, medido en sudor.

Hay tropa nueva entre nosotros, reclutas recién incorporados y hasta regimientos nuevos. El general que nos manda, aunque ya estuvo en otro combate anterior a nuestro mando, también es nuevo. Es preciso ajustar a todas estas unidades para que la armonía sea perfecta.

Unos jovencísimos infantes de marina se adiestran en los movimientos de armas junto dos artilleros (a ala derecha).

El campamento está bien instalado y es cómodo. Está montado muy cerca de la playa, por lo que nos llega una brisa marina que se agradece tras el esfuerzo de la instrucción porque nos refresca. En el campamento, además de alojarnos nosotros, los soldados, están las mujeres y los hijos de nuestros compañeros casados.

Bajo nuestra tienda de mando, mientras nuestro subteniente se apresta para asearse, dos de nuestros jóvenes tambores pasan el rato, junto a la hija del "alcalde" de Sada.

Una escena habitual en los campamentos de retaguardia. las familias se resisten a separarse aun en tiempos de guerra, por eso no es extraño que haya mujeres y niños.

Estábamos en éstas cuando nos enteramos que una fuerza enemiga se llegaba a Sada. Al final, querida Carmen, vamos a poner en uso lo que hemos practicado.

Marchando hacia el combate, los infantes del regimiento de Voluntarios de la Victoria, de Ferrol. Tras ellos, paisanas armadas. La amenaza movilizó a las "alarmas" locales, las milicias ciudadanas gallegas. Cierran la formación los húsares de Iberia.
Fuerzas de infantería de marina procedentes de la base y arsenal de Ferrol. Gente joven y aún bisoña, pero con todo son excelentes tropas que se desempeñaron bien. Valientes en la tierra y en la mar.

Lo que sigue te lo escribo después de lo antedicho.

Los Voluntarios de Madrid avanzamos por la playa hasta el enemigo. Varias de las mujeres del campamento observan la escena sin perder de vista a su maridos. Otras, como la mujer del "alcalde" de Sada, tomaron las armas y pelearon a nuestro lado.

El combate ha sido breve y el enemigo, que traía hasta cañones, se ha retirado. En ello ha tenido que ver nuestro esfuerzo, sin duda, pero también el valor demostrado por el alcalde de Sada.

Este alcalde, que es uno de los veteranos que estuvieron en Dinamarca con el Marqués de la Romana, y sabe de la perfidia que se gastan los franceses, resolvió ayudarnos pese a no estar movilizado para ello. Tomó sus armas y se dedicó a combatir al enemigo. Pero antes de eso, aprovechando que varios mandos franceses se habían subido a una barca de su propiedad y le habían pedido que les ayudara a cruzar la ría, se revolvió contra ellos y los arrojó al agua.

El "alcalde" de Sada, el héroe del día.

Al final hemos quedado dueños del terreno. Nos tomaron varios prisioneros, pero los rescatamos. Y a su vez nosotros tomamos prisioneros suyos. Yo capturé junto a un compañero a un sargento.

Tras el combate el concejo de Sada nos ofreción una excelente cena para que repusiéramos fuerzas. ¡No se come tan bien en los ranchos del campamento!

A la cena asistió el propio "alcalde", su esposa, que es la de la derecha, y una amiga de ambos, a la izquierda, junto con su hija pequeña. Asistieron ataviadas con todas sus galas. Pero por la tarde yo las vi combatir trabuco en mano al enemigo. Mujeres de gran valor, sin duda.

Quisiera seguir contándote más cosas de Sada, querida Carmen, pero habrá de ser en otro momento. Nos acaban de ordenar marchar al norte, a Ferrol. Parece ser que los británicos han vuelto a desembarcar porque tratan otra vez de hacerse con la villa. Te escribiré desde allí si puedo.

Con cariño, 

José, granadero del regimiento de infantería 1º de Voluntarios de Madrid


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