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Ala Delta
Volar como un pájaro ha sido, desde el comienzo de la historia del hombre, una aspiración jamás lograda.
En los primeros años del Siglo XX, el pionero del ala delta, Otto Lilienthal, realizó más de 200 vuelos y llegó a construirse su propia colina en Alemania, para lanzarse desde ella. Pero el entusiasmo por los vuelos con motor hizo que el interés por los «superligeros» se abandonara en beneficio de los aviones, que permitían mayor autonomía en el aire. A mediados de los años sesenta de nuestro siglo Francis Rogallo inventó una especie de paracaídas de ala flexible para dirigir desde él los vehículos espaciales a su regreso a la tierra. Fracasó en su empeño concreto, pero el ala delta resurgió de esta experiencia. |
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¿Por qué vuela?
El ala delta, llamada también «rogallo» en memoria de su creador, es un sencillísimo aparejo que aprovecha principios muy semejantes a los de la aviación de cualquier otro tipo. Se compone de una vela de Dacron o fibra artificial sostenida por un armazón de aluminio. El piloto va suspendido de un arnés en forma de hamaca y normalmente vuela boca abajo. Pero durante el aprendizaje se puede mantener la posición sentada, que proporciona mucha más seguridad al piloto inexperto.
Hacia la tierra
El ala delta no hace milagros, ni desafía la fuerza de la gravedad, sencillamente la controla y reduce. El piloto y su ala delta vuelan, sí, pero lo hacen «flotando» hacia la tierra. Descienden, pero consiguen que su velocidad de descenso sea más reducida que la de un paracaídas.
Un ala delta vuela según los mismos principios que un avión.
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En el descenso de una colina, la vela se llena de aire y se forma una cámara con suficiente fuerza de sustentación para reducir el descenso.
Si el ala delta vuela en corriente de aire ascendente, el piloto podrá aprovecharla para permanecer en vuelo mucho tiempo y realizar todo tipo de acrobacias.
Las masas de aire caliente o térmicas son grandes burbujas de aire caliente que se producen al calentar el sol el suelo. Proporcionan al ala delta una altura extra
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Velocidad moderada
Al igual que otros aparatos más pesados que el aire, el ala delta vuela sólo cuando la corriente de aire pasa por su superficie de sustentación a suficiente velocidad. Entonces el ala delta se mantiene formando un ángulo con la corriente de aire. Se llama ángulo de incidencia y tiene gran importancia en la técnica del vuelo libre. Un ala delta no suele desarrollar más allá de una velocidad de 80 kilómetros por hora. Cuando vuela muy deprisa, ella misma genera una fuerte resistencia al avance que dificulta su buena marcha por el espacio. Geografía y Meteorología son básicas en el vuelo libre. La primera orienta sobre el terreno, la segunda informa de la fuerza del viento.
Perder sustentación
Si un ala delta vuela demasiado despacio, entra en pérdida y comienza a caer en picado. Pero el reducido peso, la escasa velocidad y la forma del ala hacen que el descenso resulte más suave. El contacto con el suelo es el momento de peligro, aquel en que se producen mayor número de accidentes, que por la índole del golpe recibido pueden llegar a ser mortales en algunos casos, y siempre resultan graves. |
Cómo es el artefacto
Te presentamos un moderno rogallo, concretamente el modelo ASG-1. Una de las más importantes modificaciones realizadas consiste en el aumento del ángulo de morro desde los 90° del rogallo original hasta los 110° de éste y otros modelos. Así se consigue una notable mejora de rendimiento. A la estructura del ala se le han añadido unas varillas para controlar la forma y curvatura. En el dibujo, cada parte del ala está designada por su nombre técnico.
Importa saber, sobre todo, que la barra en forma de A es el bastidor de control del aparato, que maneja el piloto. Se trata de la pieza esencial de dirección. Pero el ala delta experimenta variaciones durante el vuelo libre. Cada vez que cambia la velocidad, la carga aerodinámica sobre la estructura altera ligeramente su forma y también la del ala.
Cuando la velocidad aumenta, los tubos del borde delantero tienden a curvarse, haciendo que se llene la parte trasera de la vela. Este desequilibrio se evita mediante los cables. Así la vela conserva en el vuelo la forma adecuada, la ideada por su constructor.
Aquel modelo que inventó Rogallo para dirigir el aterrizaje de los ingenios espaciales ha evolucionado considerablemente en unos pocos años. Si observas las formas de las diversas ala delta que en nuestros días surcan el cielo podrás diferenciar otros muy distintos. |
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