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Qué se Puede Hacer con un Ala Delta?
El público que se acerca a algún lugar de vuelo por primera vez suele llegar temeroso, o incluso ávido, por ver cómo "esos locos pilotos de Ala Delta se tiran" desde lo alto de una montaña y, al poco rato, "caen" al suelo. Esta forma de entender nuestro deporte, además de incompleta y profundamente equivocada, es el indicio más claro del lamentable grado de desconocimiento que existe sobre él.
Es cierto que, en muchas ocasiones, las condiciones meteorológicas no dan para más; es decir, para nada más que despegar que no tirarse), realizar un corto descenso y aterrizar (que no caer) en el campo elegido. Pero esto, aún siendo lo más conocido, no es más que una pequeña parte de todo lo que te puede ofrecer este deporte. Con un ala delta se puede permanecer en el aire durante muchas horas, volando sobre una ladera enfrentada al viento o subiendo en el interior de ciertas masas de aire caliente que se llaman "térmicas". |
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Esas mismas burbujas de aire permiten ganar mucha altura sobre el suelo; tanta como para que se haga necesario el uso de ropa de abrigo. Se necesita ropa de abrigo tanta como para poder contemplar, a vista de pájaro, comarcas enteras; tanta como para que las nubes queden al alcance de tu mano.
Con un ala delta uno se puede ir, sencillamente, de viaje. Sí, has leído bien: se puede ¡viajar! sobre las llanuras y sobre los ríos, carreteras, campos y pueblos que las decoran; sobre los valles profundos y las grandes cordilleras; se puede viajar aprovechado la dirección del viento o eligiendo, su rumbo de vuelo.
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Con un ala delta se pueden recorrer ¡muchos cientos de kilómetros!, cuando se elige la dirección adecuada y se dominan ciertas técnicas de vuelo a vela. Con un ala delta se puede... en fin, se pueden hacer cosas de las que uno se imagina cuando se decide a empezar un cursillo de Ala Delta.
Efectivamente, las posibilidades son casi infinitas; pero tampoco conviene que nadie se lleve a engaño, porque todo esto que acabamos de contar sólo es posible al cabo de algunos años de aprendizaje teórico y práctico, de esfuerzo, de constancia y de mucho entrenamiento.
Pero la aventura del vuelo a vela merece la pena, y si estás interesado en vivirla, lo mejor es que empieces por contactar con alguna escuela. |
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