Vuelo del Ala Delta
 

Vuelo del Ala Delta

Un Ala Delta, como cualquier planeador, en condiciones de aire en calma pierde altura. La altura es la energía que permite volar a los planeadores, se pierde altura y a cambio se genera velocidad y con ella la sustentación que mantiene el Ala Delta volando en el aire.
Si no queremos que el vuelo dure apenas unos minutos, debemos aprovechar las ascendencias. La forma más sencilla de mantenernos en el aire volando, es mediante la ascendencia generada por el viento que incide en una montaña, siempre que esta ascendencia sea superior a la tasa de caída del Ala Delta. Este es el Vuelo de Ladera.

Si el viento incide en la montaña, estamos obligados a superarla. Este viento que antes tenía una dirección horizontal toma una dirección inclinada ascendente que podemos descomponer en una componente horizontal y componente vertical que es la que nos interesa en este momento. Esta componente vertical varía según la velocidad del viento, la pendiente de la montaña, y el ángulo de incidencia sobre la misma, y si es superior a la tasa de caída del Ala, la ganancia de altura es posible.

El rotor que se forma en el sotavento junto a una señal de peligro se debe evitar por ser esta zona peligrosa, pues las turbulencias que allí se generan son extremadamente peligrosas.
La ascendencia no en uniforme a lo largo de toda la Ladera, puede presentar grandes diferencias, pero se debe tener en cuenta la aceleración del aire a los lados de la misma (efecto Venturi), provocando zonas de menor presión y por tanto que generan descendencias. Si se entra en estas zonas de la ladera, será difícil volver a la zona adecuada, y siempre a costa de perder bastante altura. Por la misma causa, aunque el efecto no es tan acusado, no se debe volar justo en la vertical de la ladera.

Vuelo en Ala Delta

Por esta razón las montañas adecuadas son alargadas, aunque tengan poca altura, pues con unas decenas de metros de altura es suficiente. En diversas zonas costeras se vuela. Ladera aprovechando la ascendencia producida por el viento que incide en los hoteles (En las Islas Canarias, entre otros sitios). Si la montaña es alta y puntiaguda provoca que el viento escape por los lados, generando muy poca ascendencia.

El vuelo de ladera se efectúa normalmente haciendo pasadas a lo largo de la misma, efectuando giros de 180º al llegar al final de ella (es una generalización muy burda, pero es para que se comprenda lo fundamental). Los giros siempre se harán de cara al viento para evitar que este nos eche contra la ladera o nos lleve al sotavento.

Mediante el Vuelo de Ladera, se pueden ganar cientos de metros, que nos permitirán explorar lugares cercanos, para volver a la montaña a recuperar altura (La Atalaya de Morey en Artà, una montaña de 562 m., permite en ocasiones subir hasta 1700 metros).

También podemos hacer vuelos de distancia apoyándonos en sucesivas montañas, pero lo veremos en un próximo capítulo.
Los primeros vuelos de permanencia serán de Ladera, hasta que dominemos la técnica de los giros de 180º. Conseguiremos ganar altura para poder alejarnos de la montaña y practicar los giros de 360º, y además aprenderemos a controlar la velocidad. Toda esta experiencia nos permitirá afrontar la siguiente etapa como pilotos de Vuelo Libre: el vuelo térmico.

 
 
Vuelo del Ala Delta
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