Catanha no es jugador que sobresalga por sus virtudes técnicas pero las suple perfectamente con mucha entrega cuando se viste de corto.

Según palabras propias:

 “Así es mi estilo y ahora ya no voy a cambiar la forma de jugar; soy un futbolista peleón que jamás rehuye el contacto con los centrales contrarios porque lo importante es disputar cada balón con fuerza aunque jamás sin mala intención”.

"Particularmente prefiero jugar todos los partidos y descansar durante las vacaciones. Yo trabajo a diario para marcar muchos goles y ganarme la total confianza del entrenador".

Anécdota divertida 

Aunque parezca mentira, de joven tenía el pelo muy largo y los compañeros le decían que debía cortárselo, porque iba igual que su entrenador, Jairzinho (campeón del mundo en 1970 con Brasil). Pese a que todos bromeaban con su parecido Catanha no se lo cortó y el técnico le defendía frente a las ‘presiones’ de sus compañeros.

"En el Sao Cristovao, cuando llegó, era el único de la plantilla que no tenía mote, así que decidieron llamarle Catanha (Cangrejo Rojo en portugués). ¿Por qué? Decidieron que lo de Henrique Guedes da Silva no servía para triunfar en el fútbol porque era muy largo y difícil de memorizar. El mote le gustó y así es como le llama todo el mundo.

Como otros tantos jugadores brasileños, Henrique Guedes da Silva ha hecho de su apodo algo más que su nombre deportivo. Catanha se ha convertido prácticamente en su nombre de pila, aquél con el que éste fútbolista es conocido dentro y fuera de los terrenos de juego. 

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