Página principal

1ra Parte | 2da Parte | 3 Parte (venta)

 EXPOSICIÓN Y VENTA DE DIDGERIDOOS ARTESANALES

 

 

Flexiones y Reflexiones de un YO

 

 

Como la vida
La ilusión
pasión
Se apoderan de mi.
Tengo que conseguir ese didge perfecto
con graves potentes, buena amplificación,
gran riqueza en armónicos, una presión salvaje,
ágil, con buen tsup, flexible, bien afinado...

Esa es mi motivación.
Me ha llevado a fabricarme mis propios instrumentos y tener un criterio mas fundamentado a la hora de valorar otros instrumentos que pruebo.
Comprendo mejor el porque de sus características acústicas.

Busca tu motivación. 

 

 

 

 

Fabrícate tu didge..., si quieres

Un tronco,
inmenso en ocasiones,
imposible...
Poco a poco, hora tras hora, cambia.
En la cama, el sueño llega entre ideas y mejoras posibles. ZZZZZZZZZZ
Acabadooo.
Suena de alucine, piensas.
El próximo... la campana más grande, el diámetro de 2.3...
 

 

Busca tu sonido

 

 

Si prefieres invertir un dinero en comprar un didge, me gustaría
compartir contigo mi experiencia personal, no es mas que eso.

Cualquier tubo suena, pvc, bambú, pueden resultar sorprendentes.
Mis primeros didges.
Gratis

Para elegir un didge con las cualidades que buscas, tienes que ser capaz de reconocerlas al probarlo y comprender las características que hacen que su sonido sea ese.
Te gusta ágil y rítmico o más profundo, cavernoso y meditativo.

Esta primera cuestión, fundamental, definirá el tono de tu didge.
Un Fa, un Sol, un Mi, tal vez un Re, o Do, quizás sus sostenidos.
El tono fundamental, la frecuencia de tu didge, es fácil de averiguar con un afinador.
Con él sabrás si un Fa, esta en 440, pasado a 444, o corto, se queda en 336 o 338.
Un afinador puede costar alrededor de 20 euros.

Me explicaron una vez, que todos tenemos una frecuencia característica que nos es propia, nuestro tono fundamental.
Cuando nuestro ser vibra en esa frecuencia, tenemos la posibilidad de percibir nuestra vida de manera mas intensa, nítida y plena .
El modo en que cada uno de nosotros se relaciona con el mundo, determinara lo desafinados que estemos con respecto a esa frecuencia original.
Ese desfase con respecto al equilibrio, genera miedo, inseguridad, dudas... alejándonos cada vez mas de la armonía con el mundo.
Es difícil ver con claridad en un día de niebla, los perfiles se desdibujan, no hay profundidad y tu andar se vuelve inseguro.
Ve mas despacio.
Retornar al ser la frecuencia que le es propia, es una cuestión personal.
Tú eres responsable de tu vida, que tu vivir te acerque a esa frecuencia, a ese estado de afinación con el mundo.

Hubo antes que tú y seguirá habiendo cuando dejes de existir, seres que siguieron el camino por el que transitas ahora.
Todos los caminos convergen en el mismo lugar
el fin de la existencia
lo que puedas atestiguar cuando llegues
Será fruto del camino particular que escojas para transitarla.

 

Es aconsejable que el didge este bien afinado, facilita enormemente tocar con otros instrumentos.
La sensación de paz que se experimenta al percibir la vibración de dos frecuencias armónicas que se fusionan en un solo sonido mayor, más rico y lleno de matices, con un equilibrio sutil, es para mí más difícil de percibir cuando dos frecuencias están alejadas de su afinación. Esa unidad casi la puedes sentir, pero una serie de pulsos parecen hacer un efecto como disturbante, mi cuerpo los percibe, no es que me parezca que suena mal.

Aquí en Mallorca el mercado de didges es prácticamente inexistente, mi primer didge de eucalipto termitero lo compre en Barcelona, con campana, en Do# pasado, un buen didge, me costo 600 euros.
Elegí el que me pareció mejor de entre los 12 que tenían y probé.

Hoy la oferta es mucho mayor.
Y mi sonido a progresado. No se si hoy compraría el didge que compre entonces, pero cada vez que lo soplo, se porque lo elegí.

Hace poco probé unos didges de pasta de cáñamo, los llevaba Rai, sobre los 120 euros creo, ligeros, resistentes, buen sonido; hay grandes diferencias entre ellos dependiendo del molde que se haya utilizado.

Didges de importación desde 30-100 euros los de teca o bambú, a 500 euros y mas los termiteros fabricados y decorados por artistas aborígenes.
También hay rarezas de valor indefinido.

En la red puedes encontrar cualquier cosa, solo hay que encontrar la persona adecuada.

 

Cuando el shakuhachi (flauta de bambú japonesa) entro en mi vida, me cautivo.
La posibilidad de conseguir uno aquí era prácticamente nula. A través de la red contacte con Monty Levenson, fabrica shakuhachis que va perfeccionando con los años y los consejos de maestros. Hable con él a través de e-mail y finalmente, fiándome de su criterio le pedí uno para mí. Acordamos lo que quería gastar, calidad y algunos aspectos de preferencia personal, afinación, tipo de bambú, etc.
Unos meses después, listo, le mande el dinero a través de la Western Unión, a Willits. California. Confirmado el pago, Monty me envió el shakuhachi a través de la compañía con la que trabaja los envíos, en 5 días lo tuve en casa, en perfecto estado, bien protegido y absolutamente precioso.
Cuando lo compre, era un principiante, difícilmente podía apreciar las cualidades que Monty, atribuyo a ese shakuhachi fabricado con un bambú de 30 años de curado.
Hoy comprendo mejor.
El Shakuhachi muestra sus secretos cuando tú estas preparado.
El didge hace lo mismo.

 

>>Siguiente>>

1